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1 1 SACRISTÍAS DE PLANTA CENTRAL EN EL SIGLO XVI.

1 SIGLO XVI.

1 1 SACRISTÍAS DE PLANTA CENTRAL EN EL SIGLO XVI.

Fue durante el siglo XVI cuando se pudo advertir un profundo cambio de concepción respecto a la época medieval en lo que se refiere a la construcción de sacristías catedralicias en nuestro país. Por aquel entonces se introdujo una serie de novedades constructivas y decorativas que fueron importadas fundamentalmente de

Italia, así como un nuevo tipo de sacristía, la que se dispone conforme a un plan centralizado. De acuerdo con ello se comenzaron a proyectar y a edificar en España, fundamentalmente en su zona meridional, varios ejemplares de sacristías en las que se puede advertir claramente la influencia italiana y que, además, se fueron dotando de unas dimensiones mucho mayores, de modo que contrastarían claramente con las proporciones reducidas propias de las sacristías medievales. Durante los siglos XVII y XVIII la escala de este tipo de construcciones siguió aumentando aún más, llegando a constituir espacios realmente grandiosos.

Pasemos ahora a presentar algunos ejemplos de sacristías catedralicias españolas cuya traza responde a este tipo de estructura centralizada.

1. 1. 1.- MURCIA.

La sacristía mayor de la catedral de Murcia fue concluida el 15 de noviembre de 1525 según indica una inscripción que se encuentra decorando su friso interior. Se trata, por tanto, de la primera sacristía de planta centralizada que se construyó en una catedral española bajo la directa influencia de la arquitectura del Renacimiento italiano. Esta concepción renacentista contrasta con el carácter medieval que predomina en el templo, dado que la sacristía no constituye una edificación separada e independiente, construida ex profeso, sino que se sitúa en el cuerpo bajo de la torre que está adosada al flanco norte de la catedral murciana, coincidiendo así con la ubicación que para estas estancias propusieron algunos tratadistas italianos.1 La sacristía constituye el “alma” de una torre que, por su cronología, fue una de las primeras manifestaciones renacentistas que tuvo lugar en España.2 Iniciada en el año 1519 por Francisco Florentino, fue continuada desde 1522 hasta 1526 por Jacobo

1En fechas posteriores Serlio propone ubicar las sacristías de los templos centralizados bajo los campanarios como se ha señalado anteriormente, SERLIO, S., Tutte l’Opere d’Architettura et prospettiva... Op. cit., pág. 100 y 398.

2 BONET CORREA, Antonio, “Aspectos renacentistas en la catedral de Murcia”en AA.VV., Santa Iglesia Catedral. V Centenario de su Consagración, Ayuntamiento de Murcia, 1966. VERA BOTÍ, Alfredo, La Torre de la Catedral de Murcia. De la teoría a los resultados, Murcia, 1993.

Florentino3, quien concluyó su primer cuerpo y con ello esta dependencia que se encuentra en su interior.

Planta de la catedral de Murcia, según Vera Botí.

3 Para las biografías de Francisco y Jacobo Florentino véanse GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, Cristina, Renacimiento y Arquitectura Religiosa en la Antigua Diócesis de Cartagena, Murcia, 1987, pág. 56 y 61. VERA BOTÍ, Alfredo, La Torre de la Catedral... Op. cit., anexos O.1 y O.2.

La sacristía ha sido considerada como la herencia toscana más pura que dejaron en Murcia los dos artistas florentinos, quienes lograron crear “una pieza sin filtraciones estilísticas, austera, geométrica y abstracta como las obras de Brunelleschi”.4 Esta pieza tiene una disposición de planta cuadrada de algo más de siete metros y medio de lado que, por la relación que existe con su altura, prácticamente parece tratarse de un cubo perfecto.

Los muros interiores de este espacio no reciben ningún tipo de ornamentación hasta la altura de un potente cornisamento, en cuyo friso hay una inscripción en caracteres clásicos que se encuentra en estrecha relación con el carácter y la finalidad de este recinto. El texto que en ella se reproduce está extraído de los versículos 1 y 11 del capítulo 52 del Libro de Isaías, en los que se exige limpieza a los que llevan los vasos del Señor, alejamiento de lo manchado y que estén revestidos con los vestidos de la gloria de Jerusalén.5

El singular sistema que fue ideado para poder formar la cubierta ha sido reconocido como uno de los grandes logros arquitectónicos de este espacio, dado que se hacía imposible construir una cúpula de mucha altura por encontrarse en la base de una torre que debía de continuar elevándose y por tanto, tenía que soportar un gran peso. Por lo tanto, para cubrir este ámbito se construyó una bóveda baída que en la zona central forma una especie de casquete de muy poca altura, lo que produce la impresión de una mayor profundidad debido a la contraposición de las dos guirnaldas de frutos, una dispuesta a modo de base para el arranque de la cúpula y la otra en el centro y sustituyendo a la linterna, de tal modo que se crea un salto visual entre ambas que parece agrandar la distancia y dilatar el espacio. Asimismo, la colocación de una serie de gallones cuyo grosor va disminuyendo hacia el centro, contribuye también a producir esta impresión al crear un efecto perspectivo, pareciendo ampliar la distancia entre la clave de la bóveda y el marco circular.6

4GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, Cristina, Renacimiento y Arquitectura Religiosa... Op. cit., pág. 135.

5 MVNDAMINI QVI FERTIS VASA DOMINI POLVTUM NO // LITE TANGERE INDVIMINI VESTIMENTIS GLORIE HIER // VSALEM CIVITAS SANCTI // ANNO DOMINI CCCCC XXV DIE XV NOVEMBRIS. Cit en GONZÁLEZ SIMANCAS, Manuel, Catálogo Monumental de España. Provincia de Murcia, Edición del manuscrito de 1905- 1906, Murcia, Colegio Oficial de Arquitectos, 1997, pág. 177.

6GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, C., Renacimiento y Arquitectura Religiosa... Op. cit., pág. 135-136.

Bóveda de la sacristía de la catedral de Murcia. Jacobo Florentino, hacia 1525.

La sacristía recibe luz a través de una gran ventana que se encuentra horadando el muro oriental. En el lado opuesto hay una puerta que da paso a una pequeña estancia que sirve de zona auxiliar a la sacristía y que pudo ser creada para guardar en ella los libros litúrgicos y otros objetos.7 La espléndida cajonería de madera de nogal, iniciada por Jacobo Florentino y continuada, entre otros, por Jerónimo Quijano, se encuentra adosada a tres de los muros. Entre sus paneles destaca el que representa el

Llanto sobre el Cristo muerto que ocupa la zona superior del lado norte, frente a la entrada.8

7 Este espacio se encontraba guardado el archivo de la catedral hasta la gran riada del 14 de octubre, día de San Calixto, del año 1651. Así lo indica el canónigo Doctoral la Riva en una serie de anotaciones que realizó para llevar a cabo el proceso de reorganización del archivo, que se encontraba ya por entonces en una ubicación diferente. LA RIVA Y GÓMEZ DE VELASCO, J. A., Apuntamientos, Mss. 1-I-6, Archivo Municipal de Murcia (A.M.M.), Murcia, 1834. fol. 164.

8Sobre la cajonería véase GÓMEZ PIÑOL, Emilio, “Jacobo Florentino y la obra de talla de la Sacristía de la Catedral de Murcia” Anales de la Universidad de Murcia, Vol. XXIX, nº 1-2, Curso 1970-1971, pág. 9-60.

Resulta evidente la vinculación formal existente entre algunos elementos o soluciones de esta sacristía y los empleados por el arquitecto Filippo Brunelleschi. Así, entre otros aspectos, se ha comparado la disposición del cornisamento de la estancia murciana con el entablamento de la ‘sacristía vieja’ de San Lorenzo y el de la capilla Pazzi, ambas en Florencia. Así como también se puede destacar la presencia de las ménsulas que enlazan la clave de los cuatro arcos con la base de la cúpula, las cuales se han puesto en relación con el sistema brunelleschiano de disponer los elementos de forma tangente.

A la sacristía se accede a través de una portada situada junto al ángulo noreste de la antesacristía, considerando que debió de realizarse cuando el primer cuerpo de la torre estuviese prácticamente concluido, se ha atribuido a Jacobo Florentino, aunque también se ha argumentado que en su construcción pudo intervenir Jerónimo Quijano.9 Esta portada, en la que destacan los capiteles antropomorfos, tiene representados en la zona superior dos genios alados que sostienen entre sus manos el escudo del cabildo junto a un vaso con asas y tapa, aludiendo así a que en ese lugar es donde se conservan los vasos sagrados.

El espacio de tránsito existente entre la portada y la sacristía es un pasillo en esviaje que adopta una peculiar forma curva, conocida por ello como de “cuerno de vaca”.10 Su bóveda está decorada a base de casetones que contienen rosetas en el interior, tratándose de un tipo de ornamentación que se encuentra también muy vinculado a los motivos utilizados en la Florencia del siglo XV, especialmente en el círculo de Brunelleschi. Asimismo se ha relacionado con este mismo arquitecto el tipo de arco sin impostas que soluciona el encuentro del pasillo con la sacristía.

La antesacristía ocupa el espacio de una antigua capilla adosada a la girola que fue reconvertida en antesala de la sacristía tras la construcción de ésta. En ella destaca su singular sistema de cubrición mediante una bóveda apoyada sobre pechinas y decorada con una espiral, por lo que es conocida como de “vuelta de capazo”, y se

9GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, C., Renacimiento y Arquitectura Religiosa... Op. cit., pág. 133. Cfr.VERA BOTÍ, A., La torre de la catedral... Op. cit., pág. 54-56.

10 Esta solución no proviene de la arquitectura renacentista italiana, sino que es utilizada en Francia y en España. Véase VERA BOTÍ, A. (Dir.) y otros, La catedral de Murcia y su plan director, Murcia, Colegio Oficial de Arquitectos, 1994, pág. 98-99.

piensa que debió de ser realizada a partir de 1531, aunque se desconoce la fecha precisa de su ejecución.11

Se han señalado las múltiples connotaciones simbólicas que pudo tener la elección de la espiral para esta bóveda, aunque también se ha considerado que pudo ser escogida únicamente atendiendo a razones prácticas y tectónicas.12 Pero entre todas las posibles alusiones simbólicas que se han podido señalar, consideramos que destacan por su interés las que se desprenden al comparar la espiral de Murcia con otra forma similar que aparece decorando una bóveda que se encuentra también delante una torre, en este otro caso se trata de la torre-fachada de la iglesia de San Juan de los Caballeros, en Jerez de la Frontera. De tal modo que, con la presencia de estas espirales ante las torres, se puede estar haciendo referencia a la Torre de Babel, relación que ya había establecido Philibert de L’Orme en una de sus construcciones imaginarias.13 Igualmente se puede subrayar el significado asociado a la espiral como movimiento indefinido purificador, infinito y ascendente, poniéndolo por tanto en conexión con el hecho de que en ambos casos se trata de espacios de tránsito a un lugar sagrado, en el primer caso a la sacristía y en el segundo al propio templo.

La gran portada que se realizó para enmarcar la entrada a la antesacristía constituye, asimismo, un ejemplo de la importancia otorgada a estos recintos. Ésta se abre a la girola con gran monumentalidad y su diseño fue realizado por Jerónimo Quijano recurriendo también a modelos italianos. Se organiza conforme a un esquema de arco triunfal, con columnas pareadas sobre alto plinto, amplio entablamento y un ático con representaciones de las virtudes teologales. En esta zona superior, el equilibrio existente entre los elementos arquitectónicos y los escultóricos que domina en el sector inferior de la portada, es roto en favor de la escultura por el gran volumen que ésta adquiere.

A pesar de las opiniones encontradas por parte de algunos miembros del Cabildo a la hora de decidir si se debía construir una reja o una portada para la zona de

11VERA BOTÍ, A. (Dir.) y otros, La catedral de Murcia... Op. cit., pág. 99.

12VERA BOTÍ, A., La Torre de la Catedral... Op. cit., pág. 54-56; GUTIÉRREZ-CORTINES CORRAL, Cristina, Renacimiento y Arquitectura Religiosa... Op. cit., pág. 155-6.

13PINTO PUERTO, Francisco, “Forma constructiva o apariencia ornamental. Noticias sobre la historia de una espiral perdida”, EGA. Revista de Expresión Gráfica Arquitectónica, nº 4, Las Palmas de Gran Canaria, 1996, pág. 144-154.

comunicación entre la antesacristía y la girola del templo,14 fue elegida esta última solución. Para dicha portada, Quijano debió escoger la disposición en arco de triunfo teniendo probablemente en cuenta las vinculaciones simbólicas y conmemorativas que este esquema ofrecía, algo que también consideraría al incluir sobre la cornisa las representaciones de un grupo de animales entre los que se encuentran sendas parejas de perros y leones. Estos animales se situaban tradicionalmente junto a las puertas de templos y palacios, a modo de fieles guardianes, costumbre que se recuperó aquí al presentarlos como centinelas que vigilan el paso al lugar en el que están depositados los vasos sagrados.

El grupo de las tres virtudes que corona el conjunto está presidido por la Fe, con un tamaño mucho mayor que el resto y situada en el centro, avanza su mano derecha en la que sostiene el cáliz y la Sagrada Forma en actitud contemplativa, destacando el hecho de que en aquel lugar se guardaba la Eucaristía. De este modo se logra configurar la portada de la antesacristía, en la que los diversos elementos y representaciones que la componen están anunciando la índole de una estancia primordial para el desarrollo de la celebración litúrgica, y que, por aquel entonces, ya iba adquiriendo una mayor relevancia.

A finales del siglo XVII, se produjo un incendio en esta sacristía que afectó a determinados sectores de la cajonería que tuvieron que ser recompuestos, además de provocar la destrucción de numerosos documentos.15 Asimismo, esta singular cajonería también ha sido objeto de otras reformas que han ido modificando y actualizando su aspecto conforme a los nuevos gustos. De este modo, durante el siglo XVIII se le añadió una nueva crestería de remate y diversos ornamentos como

14Archivo Catedral de Murcia, (A.C.M.) Actas Capitulares 1515-1543, 10 de enero de 1531, fol. 232. Datos aportados por BELDA NAVARRO, Cristóbal, “La obra de rejería de la Catedral de Murcia”, Anales de la Universidad de Murcia, XXIV, Murcia, 1970-1971.

15 Concretamente este incendio se produjo el día 1 de septiembre del año 1689, dejando constancia de lo ocurrido el racionero Juan Gómez de la Calle. Véase Véase González Simancas, M., “La Catedral de Murcia. Noticias referentes a su fábrica y obras artísticas” Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, nº 24, 1914. pag. 533; ROLDÁN PRIETO, Arturo, Guía histórico artística de la catedral y su museo, Murcia, Sucesores de Nogués, 1973. pág. 37; GÓMEZ PIÑOL, Emilio, “Jacobo Florentino y la obra de talla...” art. cit. pág. 55-60

florones y figuras,16 además de una imagen de la Inmaculada que fue incorporada en una hornacina.17 Pero, a pesar de esta serie de cambios que han afectado al mobiliario de la sacristía, el espacio arquitectónico de este ámbito no se ha visto prácticamente alterado.