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Período nacional

In document psicoterapia- Duarte (página 116-123)

Fue casi al final de esas cuatro décadas que en 1959, junto al Dr. F. Bayley, propusimos al catedrático de la Clí- nica Psiquiátrica la realización de una investigación de los efectos clínicos del ácido lisérgico según un plan de traba- jo, durante suficiente tiempo para repetir y comparar ex- periencias.

Así fue que en marzo de 1960 se comenzó la experi- mentación, a lo largo de siete meses, realizándose diecio- cho sesiones con pacientes voluntarios ambulatorios, a los cuales se les agregó dos auto–observaciones.

Cabe señalar que en ese momento en el País solo exis- tían tres publicaciones sobre el tema con el fin de divulgar

efectos, de los profesores Rey, Bachini y Dacosta, publica- das en los años 57 y 59. Es ese entonces nos guiaba el co- nocimiento adquirido en Europa por el Prof. Berta.

La jefatura de la Clínica aceptó y elegimos seis consultantes ambulatorios voluntarios: dos personalida-

des psicopáticas, dos homosexuales con angustia, una tarta- mudez y una neurosis obsesiva con edades entre los 18 y 24

años.

En todos se realizó una historia personal completa, se sometieron a pruebas psicométricas con una batería de tests (Rorscharch, Machover, T.A.T., etc.).

Fueron practicados a cada uno un E.E.G. y en dos de ellos se repitió al final de la experimentación. Uno de no- sotros se realizó el trazado durante la acción de la sustan- cia –lo que fue totalmente original en nuestro medio–.

Se administró en todas las ocasiones dosis de 100 ga- mas (millonésimas de gramo) subcutáneas y se procuró conseguir en lo posible un ambiente aislado con comodi- dad –acostado– y la presencia «parcial» del investigador, pues con frecuencia no era posible estar todo el tiempo.

El antídoto para terminar la sesión se daba luego de cuatro horas. En los casos personales se esperaban seis horas para más observaciones. El químico empleado era la Cloropromazina (50 mg), subcutánea.

Con todos se mantuvo un dialogo espontáneo lo que permitió algo calificable de simple psicoterapia de apoyo, pudiéndose comprobar rápidamente que hacía más ma- nejable la situación, en momentos de tipo «alucinoide».

Las experiencias fueron tan solo una aproximación y observación atenta, sin ningún planteo teórico específico, sólo a fin de confirmar lo publicado.

EL ENSUEÑO DIRIGIDO DE DESOILLE

El trabajo se editó en el Nº 151 de la Revista de Psiquia- tría del Uruguay enero de 1961, donde nos limitamos a describir conductas, transcribir comentarios y algunas autoobservaciones de interés.

A través de ese material y de las observaciones se pudo llegar a estas conclusiones:

Š En los casos con por lo menos cuatro sesiones:

• Mejoría espontánea de los síntomas, muy

conciente para el paciente.

• Notoria facilitación de la comunicabilidad • «Ablandamiento» de las defensas

caracterológicas previas.

• Más comprensión de los conflictos.

• Disminución en mayor o menor grado, de los efec-

tos.

• Posibilidad de un diálogo de más apertura, que

se podía «utilizar».

Š De aquellas primarias sesiones surgió:

• Las vivencias eran asimilables a una situación

oniroide prolongada, con conciencia lúcida, en sus distintos niveles.

• Éstas se presentaban en ondas periódicas. • Se insinuaba siempre una presentación del «dar-

se cuenta», muy propicia.

• Era percibible una especie de conocimiento «ele-

mental» de los conflictos.

• Era más o menos habitual un sentimiento de real

interés hacia lo «interior»

• En pocas veces apareció un síndrome de

• El E.E.G. que realizó el Dr. Jaime Bogacz, demos-

tró una falta de actividad lesional neurológica. Si se constató una hiperexcitabilidad neuronal con intensificación de todos los ritmos, que lo contraindicaba en la Epilepsia.

• La Bibliografía de la época señalaba una libera-

ción del circuito hipotálamo–amigdalino que inhibía la sustancia reticulada. Lo que facilitaba la entrada sensitiva y sensorial en forma de «ava- lancha».

Š No vimos mencionado

• Una marcada midriasis.

• Diferencias en los lados del cuerpo de las tempe-

raturas periféricas.

• Sudoración de un lado del cuerpo.

• Hiperreflexia tendinosa y temblor fino generali-

zado.

Señalamos que todo lo expresado fue en gran parte con- firmatorio de lo anotado de una u otra manera por distin- tos autores. En aquella ocasión únicamente se trató de con- firmar –como dijimos– en nuestro medio ese mundo que se mostraba vívidamente y estimulaba a su utilización.

Fue en el Uruguay y en el grupo que dirigía el Prof. Berta donde se comprendió y emprendió por primera vez lo que habría de ser poco después una eficaz acción entre una sustancia psicolítica y el agregado de una estructura imaginativa dirigida –el Ensueño Dirigido–.

En ese grupo que integrábamos, se había planteado, la utilidad para ciertos casos, de permeabilizar, con el ácido lisérgico o la psilocibina, las «corazas» defensivas, que es- tas sustancias podían atravesar.

EL ENSUEÑO DIRIGIDO DE DESOILLE

La significación de lo que se alcanzaba con esta asocia- ción, permitió comprender y desarrollar un procedimien- to original, planificado y sistemático, que se apoyaba en el uso controlado y repetible con esa técnica, de la situación creada.

Se puede afirmar que era la primera vez entre el cúmu- lo de investigaciones del 35 al 65, que el Dr. Berta con es- píritu anticipador, estableció y desarrolló la práctica de una productiva experimentación original.

Se había podido lograr al fin un tratamiento con el En-

sueño Dirigido, que permitía una salida exitosa en el me-

nor tiempo posible en esa épica. En aquellos pacientes neuróticos –bien dispuestos– que no evolucionaban con los métodos habituales, o que impedían con sus rígidas resistencias cristalizadas, avanzar hacia la curación.

Constituyó entonces una real solución en los casos de presentación «impermeable», urgencia de la acción tera- péutica, neurosis de carácter muy bloqueadas, alargamien- to de los procesos curativos, etc.

Podemos convenir que sin duda se disponía de un pro- yecto terápico, apoyado en un definido diagnóstico y en una estructura de activación donde se sabía que hacer, que tenía la condición de «cabalgar» el efecto psicolítico, uniendo dos situaciones que se asociaban, para organi- zar el «caos» y cambiarlo por un curso intencional soste- nible de dirección productiva, en esa otra realidad inte- rior.

Lamentablemente por causas laterales poderosas, ese instrumento justificadamente indicado en ciertos casos y totalmente controlable, se debió dejar de lado con todo su potencial de posibilidades probadas, en sus diez a quince sesiones, que llevaban más o menos de seis a ocho meses.

Quien se pudo asomar a ese mundo del «otro», presen- tándose a través de los símbolos y las vivencias, podrá entender la no justa interrupción de una capacidad para abrir el inconsciente y de un poder para «ver y sentir» lo conflictivo, percibiéndose además las capacidades laten- tes para la evolución posible.

En 1965 se publicó por intermedio de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la Repú- blica, lo que es hoy la última edición existente, sobre el tema de la psicólisis dirigida.

En ella se hizo la descripción del método, se dieron to- dos los detalles de su práctica y sus resultados, con las exigencias, complementos previos, variables, indicaciones y contraindicaciones, inducción de la imaginería, etc., com- pletados con ejemplos de sesiones en diversos casos.

En la publicación se registran las ocasiones y lugares donde sucesivamente se expusieron los resultados defini- tivos de la técnica, en particular en el año 1964.

No figuran: la primera presentación en noviembre de 1961 en la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría donde se ex- pone como Rêve Eveille lisérgico dirigido de un primer ma- terial de siete casos. La segunda en diciembre de 1962 del mismo autor y colaboradores que se llevó en un nuevo trabajo ampliado al V Congreso Médico Nacional. Esta vez con veintidós casos de adultos de ambos sexos y ochenta sesiones realizadas. La tercera en octubre de 1963, se vol- vió a la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay, pero con 51 pacientes y 147 sesiones realizadas.

Se llegó así a 1964 donde se presentó sucesivamente en distintas reuniones científicas con el nombre de psicólisis

dirigida, en función de la experimentación más numerosa

EL ENSUEÑO DIRIGIDO DE DESOILLE

con una amplia gama de síntomas y diagnósticos, todos con buen nivel intelectual –y como siempre voluntarios–. La proporción de éxitos evolutivos lograda, justificaba plenamente la consistencia técnica del procedimiento y su responsable divulgación.

Los distintos lugares donde fue presentada la psicólisis

dirigida fueron:

1) 27 de julio de 1964 en el Instituto de Psicología de la

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Univer- sidad de la República.

2) 26 de agosto de 1964 en el 6º Congreso Internacional

de Psicoterapia –Londres –.

3) 26 de octubre en el Tercer Congreso Latino Ameri-

cano – Lima, Perú.

4) 17 de diciembre 1964 en la última sesión del año de

la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay.

A partir del 2º lustro, factores circunstanciales podero- sos, cada uno en su nivel, impidieron lamentablemente continuar con este muy útil factor de curación:

• El uso cada vez mayor en un ambiente frívolo de

experimentación y adición.

• Cuestionamientos religiosos y morales en ciertos

grupos militantes.

• Reparos de ciertos técnicos por desconocimiento o

ideología teórica.

• Equivocada repetición del procedimiento por el uso

de menor dosis (25 g.).

• Suspensión definitiva de la producción por «Sandoz»

fruto de presiones.

Como es lógico al poco tiempo de la publicación, el gru- po que dirigía del Dr. Berta decidió suspender su utiliza-

ción, perdiéndose una técnica de notorios resultados pro- bados, que alcanzó un total de más de doscientos cincuenta pacientes, en los que fue realizado –incluyo los casos per- sonales–.

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