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Perspectiva laboral y social ante el cierre de la Fundidora de Monterrey (1986) y su

transformación en espacio público69

Autor: Luisa Gabriela Herrera Hernández Director: Jacobo Castillo

Institución: Facultad de Filosofía y Letras Grado: Licenciatura

Año: 2014 Páginas: 120

Tema: Cierre de la empresa siderúrgica Fundidora Monterrey

en 1986

Elaboró: Osvaldo Águilar López

Pasan los años y sin duda el impacto que dejó en la sociedad nuevoleonesa, una de las industrias más importantes en el panorama económico internacional como lo fue la Fundidora de Fierro y Acero S.A., no se puede pasar por alto. A pesar de que son muchos los trabajos académicos que se han producido en torno a ella, ya fueran dedicados a analizar su carácter puramente productivo, o enfocados al estudio de su influencia en el panorama político y social de la región, lo cierto es que los temas que surgen al momento de estudiar un ente como lo fue esta empresa, son por demás bastos.

69 Tesis que se inscribe en la línea inicial de la Histórica Social,

enfocando el caso de la empresa Fundidora. Investigación que ha sido posible gracias al trabajo de organización de este archivo empresarial en que han participado muchos egresados del Colegio de Historia. Actualmente lo coordina uno de ellos, Alberto Casillas.

Al contrario de la gran cantidad de información referente a Fundidora, sorprende la poca producción académica que gira en torno a una pregunta fundamental: ¿por qué cerró la Fundidora? Más aún, ¿qué pasó con los obreros?, ¿cómo percibió la sociedad a esta clase trabajadora después de su cierre? Es a partir de estas interrogantes que se desarrolla la tesis de Gabriela Herrera.

Así, con el fin de responder a estas preguntas, un aspecto de vital importancia saldría a la luz: la sociedad regiomontana se relacionó con el proceso de cierre de múltiples maneras. Por ello, la autora plantea su investigación bajo la primicia de que el cierre de Fundidora afectó en los puntos más profundos de la vida y la cultura de la población de Monterrey. Con este objetivo en mente, la autora se remite al análisis de fuentes secundarias, desde análisis historiográficos hasta aportaciones hechas por economistas, para ofrecer un primer panorama de la importancia de Fundidora Monterrey y su cierre.

Así mismo, la parte más sustancial de la investigación se realiza a través del estudio del papel de los obreros; para ello, el análisis documental de expedientes como Contratos Colectivos del Sindicato Secc. 67, la revista Di-fundidor, producida por la empresa antes de su cierre, así como notas publicadas por periódicos oficiales y El Norte, fueron de gran importancia. De igual forma, el uso de entrevistas a ex trabajadores de la empresa, así como fuentes digitales, auxiliaron la investigación.

En la introducción parte del análisis de los obreros como entes que ocupan “una posición estratégica”. Como preludio, la autora menciona que el proceso de industrialización en Monterrey dio paso a una cultura obrera donde, la ciudad en cuestión, formó y convirtió esta característica en su propia identidad.

Posteriormente, en el primer capítulo de su obra, “La industrialización en Monterrey y la creación e historia de Fundidora de Fierro y Acero hasta su integración en Sidermex”, hace un repaso por la historia económica de la ciudad. Aborda el aspecto privilegiado de Monterrey como enclave económico.

Una ciudad que vio un progreso importante en el ramo mercantil durante la guerra separatista en EUA, pero que perdería su protagonismo posterior a ello. Sin embargo, la acumulación de capital en ciertos sectores durante el periodo mencionado permitiría enfocar los esfuerzos productivo-mercantiles de la ciudad hacia el sector industrial a finales del siglo XIX.

Durante el segundo capítulo, “Perspectiva laboral y social ante el cierre de la Fundidora de Monterrey”, se desarrolla el panorama desfavorable de la industria nacional hacia 1982. Ya en el año de 1985 la situación de Fundidora era por demás mala, la solución ante la crisis fue la venta o cierre de empresas paraestatales, Fundidora estuvo en el segundo rubro. Ante el cierre de la empresa la reacción de la sociedad regiomontana fue negativa.

Se intentaron señalar diversos culpables, sin embargo, la investigadora opta por analizar la vida social y cultural, las condiciones de trabajo, la identidad de los trabajadores, y cómo la población en general estuvo ligada a la Fundidora en alguno de los aspectos de su vida cotidiana.

Por último, en su capítulo “El fin de la era industrial y la trasformación de Fundidora”, la autora hace un recorrido por las razones que desembocaron en el cierre de Fundidora y el destino que la misma tuvo posterior a su caída.

Enfatiza así, que incluso cuando la empresa tuvo tantos problemas, el legado de avance y progreso es inevitable. Si antes lo fue en el ramo industrial, a partir de 1986, y más específicamente en 1991, las instalaciones de la Fundidora pasarían a ser un emblema de la ciudad, pero ahora en el ramo de la cultura. El espacio sería destinado a constituir un Parque/Museo de Sitio, donde las antiguas instalaciones de la empresa se reacondicionaron para convivir con la imagen que la ciudad quiso dar al mundo a finales del siglo XX, una ciudad de conocimiento.

Así, el Parque Fundidora se convirtió en el símbolo de la ciudad de la mano con lo que fue la industria de acero más importante de la región; la recreación y promoción de expresiones artísticas, serían las acciones que marcarían el devenir de la antigua Fundidora, ahora vuelta parque.

De esta forma Luisa Gabriela Herrera hace un recorrido por los inicios de la industria en Monterrey, resalta cómo la sociedad regiomontana comenzó, desde mucho tiempo atrás, a crearse una identidad en relación a este rubro productivo. Con la llegada de Fundidora, el obrero y esta empresa llevaron la batuta en el tema económico y dieron un realce a la idea sobre el trabajador aguerrido y férreo.

Sin embargo, la “posición estratégica” que tuvieron los trabajadores de la Fundidora por 80 años se vio en decadencia y tras el cierre de la planta la opinión pública y medios de comunicación vieron al obrero como el culpable del cierre de La Maestranza hacia 1986. Sin embargo, el espíritu emprendedor, la esencia de Fundidora, ahora como parque, seguiría siendo innovar en el mercado, aunque ahora cultural.

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