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Perspectivas sociales del trabajo infantil y adolescente

Categoría 5: Principios Éticos Sub categorías

1. Perspectivas sociales del trabajo infantil y adolescente

1.1 Trabajo Infantil como agente de desarrollo

Desde las perspectivas sociales se puede dar cuenta que dependiendo del peligro que provoca el trabajo infantil en los menores de dieciocho años, se cataloga como beneficioso o no, es decir la dimensión que reconoce el trabajo infantil como agente de desarrollo permite y/o acepta que los niños, niñas y adolescentes trabajen, siempre y cuando no perjudique su salud e integridad física, psicológica y moral.

Desde aquí es que se observa que el énfasis de erradicar el trabajo infantil y adolescente se pone en las peores formas de trabajo infantil, es decir en el trabajo denigrante, nocivo, intolerable y peligroso que realizan muchos niños, niñas y adolescentes.

Se interpreta que antiguamente todo el trabajo infantil no se consideraba nocivo, ni negativo para la sociedad, sino que, se creía que era beneficioso para la educación de los niños, que aprendían hábitos, y un oficio, siendo así un aporte para la comunidad. Creemos que el cambio de imagen se debe en cierta manera a la explotación ejercida y a un cambio de perspectiva en la sociedad donde se vela por la integridad de los niños, niñas y adolescentes, entregándoles protección y asistencia.

Cuando el trabajo se realiza en condiciones aceptables se considera que es un factor positivo para los niños, niñas y adolescentes, aprenden un oficio y contribuyen a los ingresos familiares, por lo que al no verse perjudicada su salud y su educación no se transforma en algo negativo e inaceptable.

Según David Post “este punto de vista considera el trabajo como una parte integral de la condición humana. Los niños trabajadores expresan su humanidad, creatividad e ingenio mientras luchan no sólo por sobrevivir, sino por superar los obstáculos de la vida”

Por otro lado la integración de las familias en las actividades de sus hijos cuando estos desarrollan trabajos aceptables, se da generalmente en un ambiente de armonía, preocupándose así del bienestar de los niños, niñas y adolescentes.

Giangi Schibotto alude a que los niños y adolescentes como agentes desarrollan características de superación, siendo ésta una oportunidad de transformación, cambio y movilidad social, permitiéndoles descubrir un sentido social de solidaridad, de apoyo, dando inicio a un primer nivel de conciencia comunitaria.

Así también existe el trabajo infantil generado en la casa, el cual también se considera aceptable cuando los hijos apoyan las actividades productivas familiares (la microempresa por ejemplo), siempre y cuando estas también no perjudiquen su desarrollo integral y su escolaridad.

Podemos decir que, el trabajo infantil desde esta perspectiva al darse en un ambiente favorable familiar y laboralmente, no se visualiza como una obligación del niño, niña y adolescente, sino que es el quien toma la decisión de trabajar.

1.2 Niños, Niñas y Adolescentes víctimas de explotación

Desde esta perspectiva se puede interpretar que el trabajo infantil es explotador cuando se realiza en condiciones inaceptables o peligrosas, este es visualizado como nocivo, dañino y denigrante para los menores de dieciocho años, convirtiéndolos en victimas de la explotación por parte de los adultos.

Esta dimensión alude principalmente, que los niños, niñas y adolescentes son victimas de explotación cuando el trabajo afecta a la salud de ellos, su desarrollo físico, emocional, psicológico, social y moral.

Se plantea desde esta perspectiva que el niño, niña y adolescente no se siente bien moralmente realizando este tipo de trabajo, siendo muchas veces obligados a desempeñarse laboralmente, pasando a llevar su integridad y su dignidad.

Se puede observar en esta expresión y/o definición de peores formas de trabajo infantil, que estos tipos de trabajos son actividades que atentan contra la salud y la dignidad de los niños, niñas y adolescentes pasando por alto varios principios y derechos humanos, imposibilitándolos de ejercer su capacidad de decisión, de recreación y de desarrollo, entre otras. Generalmente los niños que ejercen peores formas de trabajo infantil son explotados económicamente por adultos.

“Según este punto de vista, el trabajo infantil no es un libre intercambio de trabajo por dinero o artículos de primera necesidad, sino el reflejo de una relación de poder desigual con los adultos y con la economía de los adultos.” (Post, David, 2003)

Es por esto que los organismos internacionales y nacionales, que se preocupan de la protección de la infancia, ponen énfasis en la erradicación total del trabajo infantil inaceptable y peligroso.

Por otro lado dilucidamos que, la educación también es un factor fundamental, ya que al efectuar labores en condiciones deplorables los niños, niñas y adolescentes muchas veces se ven imposibilitados de continuar sus estudios, lo que conlleva a que deserten escolarmente.

La deserción escolar o la inapropiada participación de los niños, niñas y adolescentes en el sistema escolar perjudica su integridad pasando por sobre su derecho a participar activamente de la educación.

Es así como nuevamente el trabajo infantil explotador afecta la integridad de los niños, niñas y adolescente, ya que al interrumpir su educación dificulta su desarrollo escolar, coartando su capacidad de aprendizaje y de adquirir conocimientos. Lo que conlleva a que no pueda optar a mejores oportunidades laborales en su futuro, por ser una persona catalogada de baja calificación laboral.

En si se puede concebir que esta perspectiva, se desenvuelve dentro de un contexto donde las familias presentan desintegración y problemas sociales, lo que genera que los niños, niñas y adolescentes sean forzados a participar de las peores formas de trabajo infantil, significando una realidad de inconciencia social y familiar.

Se devela que el trabajo infantil donde se entrelazan factores de responsabilidad parental, problemas sociales, de marginación, etc., factores que no aluden únicamente a la pobreza.

1.3 Trabajo infantil como síntoma de la pobreza

Desde esta perspectiva también podemos decir que, el trabajo infantil y adolescente se considera una contribución a los ingresos familiares, siendo muchas veces una estrategia de sobrevivencia familiar.

Podemos interpretar que en esta perspectiva la contribución de ingresos que hacen los niños, niñas y adolescente a sus hogares, se presenta desde la dimensión de superación de la pobreza, más que de movilidad social, ya que muchas veces el dinero ganado por estos niños es el único sustento del grupo familiar alcanzándoles únicamente para la sobrevivencia.

David Post plantea que “el trabajo infantil no es sino un pequeño elemento en la condición de la pobreza y en las respuestas tradicionales a ella por parte de las familias excluidas de las oportunidades de participar en la modernidad”. Por lo que, ésta perspectiva tiene estrecha relación con la educación, la desigualdad y la generación de oportunidades.

En ésta perspectiva la escolaridad de los padres de los niños trabajadores se vincula con los ingresos del grupo familiar, es decir se analiza bajo la mirada de que a mayor escolaridad, mayores oportunidades laborales, e ingresos. Lo que nos lleva a concebir que los padres al no tener su escolaridad completa no puedan optar a mejores oportunidades laborales, y a mejores salarios, produciendo muchas veces que los hijos para aportar a los ingresos familiares ejecuten trabajos que por lo general se encuentran dentro de los trabajos inaceptables y peligrosos.

Se entiende desde el discurso que nivel educacional de los padres se relaciona con la inserción laboral de los hijos, contribuyendo a la deserción escolar de estos, ya que algunos no continúan sus estudios por poder contribuir ingresos a su hogar. Es ésta situación de deserción escolar, la que contribuye al círculo de la pobreza.

El circulo de la pobreza y la realización de peores formas de trabajo infantil fomentan la desigualdad, porque la falta de escolaridad interfiere con la movilidad social del grupo familiar, ya que se incluye en este circulo a los hijos, los cuales pudiesen al tener su escolaridad completa llegar a adquirir mayor capacidad laboral que sus padres.

Se concibe que la contribución al circulo de la pobreza se realiza principalmente en condiciones inaceptables, siendo que atenta contra la integridad de los menores de 18 años imposibilitándolos de poder optar a mejores oportunidades laborales, fomentando la desigualdad y ampliando cada vez más las brechas sociales, dificultando así la integración sin discriminación en su futuro laboral.

Analizamos que desde esta perspectiva la pobreza no significa tan solo pensar desde las condiciones laborales, sino que también existe un contexto social y familiar que influye directamente en las opiniones y decisiones que toma el niño, lo cual también dependerá del nivel educacional de los padres y de su grupo familiar así como el imaginativo cultural que se tiene frente a esta temática.

Cuadro: relación de las perspectivas

Trabajo Infantil como Síntoma de la pobreza Trabajo Infantil como agente de

desarrollo

niños, niñas y adolescentes como victimas de explotación

* La deserción escolar se puede dar en ambas situaciones, aunque desde la perspectiva del trabajo infantil como agente de desarrollo dada sus condiciones debiera ser menos probable.

- Trabajo Aceptable - Armonía familiar - Movilidad social - Aprendizajes, etc. - Deserción escolar* - Trabajo Inaceptable y peligroso - Desintegración familiar - Sobrevivencia - Circulo de la pobreza - Desigualdad - Inequidad - Deserción escolar*

Podemos observar que existe un entrelazamiento desde las tres perspectivas sociales del trabajo infantil y adolescente.

La perspectiva que entiende a los niños, niñas y adolescentes trabajadores como síntoma de la pobreza, se expresa como base de ésta temática, ya que la pobreza se entiende como causa y consecuencia del trabajo infantil. Y es desde esta base donde se desprendería las otras dos perspectivas visualizándolas como polos, es decir lo positivo (trabajo infantil como agente de desarrollo) y lo negativo (niños, niñas y adolescentes como victimas de explotación).

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