Capítulo 3: Principales conceptos y propuesta teórica
3.1 Pierre Bourdieu y Basil Bernstein: ¿Dos sociologías diferentes?
P. Bourdieu trabajó explícitamente una teoría de la práctica o de la acción de los sujetos en los diferentes campos sociales, incluido el que interesa, que es el campo educativo. Por su parte, B. Bernstein propone un modelo concebido para explicar las reglas del proceso educativo y la manera en que los alumnos entienden o no las dinámicas y los mensajes válidos dentro de este campo, pudiendo dominar las reglas que garantizan el éxito o no. En su investigación, P. Bourdieu se ha concentrado en explicar cómo se da la relación entre el adentro y el afuera a partir de un análisis de la posición de los sujetos en el mundo social. Mientras, B. Bernstein ha concentrado su atención en el dispositivo por medio del cual el mensaje se transmite y las reglas que explican que este se comprenda de manera diferente, específicamente en el espacio escolar.
Cuestionable -como sus obras individuales- es también la propuesta aquí planteada que señala que existen convergencias y complementariedades entre los marcos conceptuales de ambos autores, que en vida fueron opositores intelectuales. Sin embargo, se plantea que en ambas teorías hay elementos que se complementan para explicar la práctica de los sujetos en el mundo social. Este trabajo pretende comprender y dar explicación a un fenómeno muy complejo del ámbito educativo, como es la deserción escolar, y se considera que los abordajes de P. Bourdieu iluminados por conceptos centrales de B. Bernstein serán fundamentales para proponer una explicación alternativa y más completa en relación a las existentes. Se considera importante abordar antes algunas de las principales críticas a la idea de que hay similitudes y complementariedades entre los autores, para intentar dar por saldada dicha discusión.
Efectivamente, la primera crítica a esta propuesta es que las agendas de investigación de ambos académicos eran fundamentalmente diferentes. El trabajo de Pierre Bourdieu fue la
63 búsqueda de una teoría sociológica de la acción de los sujetos. Específicamente, el autor buscó con su investigación develar a los actores el sentido de sus acciones (Wacquant, 2007) y la influencia que tiene el poder sobre la decisión individual. Sus conceptos permiten entender lo social desde un esquema relacional, y su objetivo específico fue aportar a la comprensión de los mecanismos de dominación y distinción que operan en la sociedad, siendo la educación solo una de sus múltiples áreas de aplicación (Wacquant, 2006). Para el autor, el campo de la educación es importante por ser un espacio de reproducción cultural (Bourdieu y Passeron, 1970).
Por su parte, Basil Bernstein tuvo como proyecto académico producir una sociología de la educación y el conocimiento, también desde la perspectiva relacional (Sadovnik, 2001). Por esto, la obra de B. Bernstein se centra en la comprensión de la relación entre la familia, el lenguaje y la escuela, es decir, su área de interés investigativa fue exclusivamente lingüística y pedagógica. El objetivo original del autor era descubrir en el aula de clase el origen del retraso sistemático que presentaban las clases trabajadoras en la escuela, extendiéndose luego a descubrir el poder de “lo que se comunica” en el posicionamiento social y su rol como instrumento reproductor de las jerarquías sociales (Bernstein, 1990).
3.1.1 Relación con la corriente estructuralista
Otra diferencia crítica entre los autores es su relación epistemológica con la corriente estructuralista, que es definitoria de sus conceptos centrales: habitus para P. Bourdieu, y
código para B. Bernstein.
La noción de código es esencialmente estructuralista, y sigue conceptualmente la sociología de Durkheim (1858-1917). La noción de código que evoluciona desde el código sociolingüístico hasta la noción de discurso sociolingüístico, se define como: “Un principio regulador tácitamente adquirido que selecciona e integra significados relevantes, la forma de su realización y contextos evocadores” (Bernstein, 1990).
64 Estos códigos funcionan como reglas rígidas, y están en la base de la teoría de la práctica pedagógica que el autor postula. Se trata de reglas que regulan las relaciones de los individuos con los contextos, por lo tanto, con el conocimiento, y que les permiten significar el mundo que les rodea diferenciando aquello que es legítimo de lo que no lo es. Los códigos son estructuras que regulan la comunicación y, con ello, lo que es observable de la acción humana, es decir, sus prácticas sociales. A pesar de la rigidez de este concepto y sus reglas, el autor, en su modelo comunicativo, plantea claramente la existencia de un espacio de tensión “entre el orden y el cambio” (Bernstein, 1990), una contradicción entre “el mensaje y lo que podría ser voz”, un espacio para la acción en sentido contrario a lo dominante. Existe, pues, un espacio para la anomia desde la perspectiva de los dominantes, o del cambio desde la perspectiva de los dominados. Por ende, aunque la base de su teoría es el estructuralismo de Durkheim, existe en su propuesta un espacio para la libertad del individuo (Sadovnik, 2001).
Por su parte, P. Bourdieu tiene en el centro de su teoría el concepto de habitus. En la esencia del concepto de habitus se encuentran influencias de Durkheim y el estructuralismo, así como de Weber (1864-1920) y el subjetivismo. Este concepto permite ir más allá de la rigidez de la estructura y superar la dicotomía clásica entre la objetividad y la subjetividad. De hecho, desde la misma definición de habitus se plantea esta doble naturaleza conceptual. Por una parte es estructuralista: “La interiorización de la exterioridad y la exterioridad de la interioridad, es la sociedad en el cuerpo y en la mente” (Bourdieu, 1977/2006) es además “Estructura estructurante que organiza las prácticas y la percepción de las prácticas (...) es también estructura estructurada (...) sistema de esquemas generadores de prácticas” (Bourdieu, 1979/1988). Pero luego, en el mismo concepto se introduce una idea de libertad que lo distancia de esta corriente y posiciona al autor más en una vertiente sociológica
generativa o genética, pues al mismo tiempo que es concepto estructural, se construye a partir de la historia particular de los individuos: “Así como no hay dos historias individuales idénticas no hay dos habitus idénticos” (Bourdieu en Reay, 2004).
El habitus es una disposición y no una regla (R. Harker, 1984); es generador de estrategias y reconoce incentivos, pero se construye en la práctica diaria de los individuos sin seguir una
65 lógica formal o un mecanismo, lo que lo diferencia profundamente de la noción de código y, por ende, afecta la forma de proyectar ambos conceptos empíricamente. Es importante señalar, sin embargo, que una de las críticas más duras contra P. Bourdieu radica precisamente en el hecho de que el concepto de habitus no es diferente de cualquier otra noción estructural, y que es la base de una teoría determinista de la acción humana.
3.1.2 Relación con la corriente marxista
Existen diferencias en lo que respecta la relación de ambos autores con el marxismo, pues a pesar de que ambos están influidos por esta corriente en sus concepciones epistemológicas, ninguno se considera neomarxista (Harker y May, 1993). Por un lado, Basil Bernstein se puede considerar marxista por la importancia que tiene el concepto de clase en su razonamiento teórico. El autor postula una relación entre la clase social y el código, que permite concluir que los niños de clase obrera estarían en desventaja en la escuela, precisamente, por las realidades que suponen su clase y la forma en que estas interactúan con la escuela. La clase social y, específicamente, la división social del trabajo que enmarca a cada clase, son los fundamentos de las diferencias entre los códigos que portamos (Bernstein, 1988). El grupo que domina en la estructura social es el que determina la división social desde la cual se definen orientaciones específicas de codificación.
Por su parte, Pierre Bourdieu también relaciona el habitus con conceptos de ingreso económico, pero no lo limita a esto ni a la noción de clase. Para el autor, la posición de cada agente en el espacio social (Bourdieu, 1975/1988) no es solo determinada por las dotaciones de ingreso -como lo postula la visión marxista-, sino que depende de las estructuras y
volúmenes de capital económico, social y cultural (Bourdieu, 1986/1997). Estas concepciones del capital son del nivel de lo concreto como del nivel de lo simbólico, lo que crea una estructura social, por decir lo menos, más compleja que la estructura marxista de clases.
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