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Capítulo 4: Políticas agroalimentarias del MAS

4.1. Plan Nacional de Desarrollo

El Plan Nacional de Desarrollo fue presentado por el Ministerio de Planificación en el año 2006, retomando las ideas plasmadas en el documento electoral del MAS titulado “Programa de Gobierno 2006-2012 Bolivia Digna, Soberana y Productiva Para Vivir Bien”. (Padilla, 2012) En el PND se establece que un pilar estratégico de la soberanía nacional es la soberanía alimentaria, porque ella implica el consumo y el abastecimiento de los alimentos requeridos por la población, con base a la producción local, acorde con la diversidad productiva y los hábitos de consumo. Engranando con una propuesta multiétnica y pluricultural, propone que el nuevo patrón de desarrollo encuentre uno de sus fundamentos prioritarios en la generación de capacidades vinculadas con el autoabastecimiento de las comunidades campesinas y de los pueblos originarios. Autoabastecimiento asentado en los espacios regionales intrínsecamente asociados al control del proceso productivo de manera autónoma. En este marco, señala que la soberanía alimentaria significa garantizar el acceso físico y económico a alimentos inocuos y nutritivos, promoviendo y recuperando las prácticas y tecnologías tradicionales para asegurar la conservación de la biodiversidad y la protección de la producción local y nacional. Asimismo, señala que la soberanía alimentaria requiere de la garantía estatal del acceso al agua, a la tierra, a los recursos genéticos y a los mercados justos y equitativos con el respaldo del gobierno y la sociedad. Planteado de esta manera, la soberanía alimentaria representaría una crítica a los programas de ajuste estructural que han obligado a las comunidades campesinas a ceder y utilizar las mejores tierras para el cultivo de productos de exportación, ocasionando severos daños ecológicos y medioambientales. En síntesis, sería una apuesta por la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos naturales.

En este contexto, se considera que la oferta de alimentos por sí sola no es suficiente para asegurar que la población boliviana pueda tener la posibilidad de acceder a los mismos, y entiende que la seguridad alimentaria no depende sólo de la cantidad de alimentos producidos y disponibles, sino

71 también de otros factores económicos, sociales y culturales que permiten el acceso a los mismos por parte de la población de manera oportuna. Es así que en el Plan Nacional de Desarrollo (2006: 137), se plantea explícitamente una política orientada a la producción para la soberanía alimentaria. Al respecto se dice que esta política logrará la autosuficiencia alimentaria, priorizando la recuperación de productos locales con alto valor nutritivo que han sido desplazados por alimentos foráneos. La estrategia es el desarrollo productivo y ecológico con soberanía alimentaria, lo cual otorgaría las condiciones para impulsar el sistema productivo agropecuario de carácter ecológico que permitiría la autosuficiencia del sector de alimentos. En este sentido, prevé facilitar el acceso a semillas, asistencia técnica en manejo y conservación de suelos, así como generar las condiciones para la crianza de peces.

Se establece que el Programa de Desarrollo Agropecuario con soberanía alimentaria e identidad nacional trabajará en el fomento de la agricultura ecológica en sus diferentes componentes (manejo de semillas, control biológico de plagas, eliminación del uso de agroquímicos y fertilización con abonos orgánicos), orientada a los cultivos nativos de alto valor nutricional a nivel de agricultura familiar y comunitaria. El grupo de proyectos pecuarios estaría dirigido a fomentar el desarrollo de los principales rubros identificados en cada eco-región. La implementación se realizaría a través de la ejecución de los siguientes proyectos: recuperación de productos alimenticios de alto valor nutritivo, programa nacional de semillas (servicios), producción ecológica nacional, programa de apoyo a la producción alimentaria. Este último programa se incentivaría con el aumento de cobertura de cuatro meses promedio de desayuno escolar a por lo menos seis meses y ampliando al almuerzo. Estas compras estatales permitirán dinamizar la producción y transformación de productos nativos con alto valor nutritivo.

Además de las anteriores acciones, se tiene previsto la recuperación de la producción nacional de trigo para la autosuficiencia, la implementación del Plan Nacional de Aprovechamiento y Manejo de Suelos, el Proyecto de Desarrollo de Sistemas con Camélidos y Rumiantes Menores, el Proyecto de Desarrollo de Sistemas con Ganado de Doble Propósito, el Proyecto de Desarrollo de la Producción Aviar y Porcina, el Desarrollo y Fortalecimiento Pesquero en las cuencas del altiplano, amazonia y plata. Entre otras, también se tiene previsto el proyecto de Desarrollo Rural en Áreas Deprimidas (DRIPAD).

72 Por otro lado, en el marco de la política relacionada a la Ciencia, Tecnología e Innovación en la Integración Nacional para el Desarrollo Productivo con Soberanía e Inclusión Social, se contempla el Programa Alternativas Productivas para la Soberanía Alimentaría. Al respecto se dice que la falta de alimentos y nutrientes en la población es latente, por tanto, es importante aliviar esta situación urgentemente, proponiendo alternativas como el uso de alimentos altamente nutritivos, apoyando la disminución del proceso de desnutrición cero y la producción de nuevos alimentos. Tal es el caso de los productos y derivados de soja, tarwi, castaña, cañawa, maca, maíz, quinua, amaranto, yuca, charque de llama, cuy y otros, o alternativas productivas como peces de aguas continentales de la Amazonía y del río de Pilcomayo, lago Titicaca y otras fuentes (peces como el pacú, surubí, sábalo, pirañas, dorado, trucha, pejerrey, ispi, karachi, boga, suche y otros). Para el programa es importante promover la recuperación de hábitos alimenticios ancestrales que brindan grandes ventajas nutritivas. Dentro de este programa figura el proyecto alimentos y nutraceúticos de la biodiversidad boliviana con un costo de 800 mil dólares; también se tiene el proyecto de Piscicultura continental con un costo de 650 mil dólares y de inocuidad alimentaria y propiedades nutricionales de los alimentos con un costo de 200 mil dólares. (PND, 2006: 185)

Finalmente, y dentro de la temática de Relaciones Económicas Internacionales, se plantea una política de protección y fortalecimiento del mercado interno. Al respecto se señala que los programas priorizados están referidos al análisis y evaluación de los compromisos arancelarios en los acuerdos comerciales, regionales, subregionales y multilaterales, cuyo objetivo es contar con elementos de apoyo técnico para una evaluación de los mecanismos arancelarios en dichos acuerdos; a la implementación y negociación de la nueva política comercial, a objeto de insertarla en los acuerdos comerciales; al apoyo de la lucha contra el contrabando, mediante las negociaciones pertinentes (PND, 2006: 203). También se considera que para fortalecer el mercado interno con visión hacia las exportaciones se ha previsto promover, proteger y promocionar la implementación de políticas reglamentarias para el fortalecimiento del sector productivo. En este sentido, los programas priorizados serían: el fortalecimiento del sector productivo, particularmente de las micro, pequeñas y medianas empresas, organizaciones económicas campesinas (OECAs) y comunidades cuyo objetivo buscaría ampliar y configurar un marco normativo institucional que proteja y apoye al sector; el fomento y protección del mercado interno con el objeto de valorizar la producción nacional generando economías de escalas; el

73 fomento y protección del mercado cuyo objetivo busca hacer eficiente los incentivos fiscales, así como la elaboración de instrumentos que protejan a los productores de prácticas desleales del comercio (PND, 2006: 204).

Para alcanzar los resultados propuestos en la política de seguridad y soberanía alimentaria se considera necesario articular cinco ámbitos de acción, priorizar acciones en cuatro grupos poblacionales o tipos de actores y potenciar dos modalidades de intervención. En el primer caso, los cinco niveles de acción son: el ámbito nacional (Consejo Nacional de Alimentación y Nutrición- CONAN, además de los ministros sectoriales); en el ámbito regional (a través de la conformación y funcionamiento de los consejos departamentales de alimentación y nutrición- CODAN); en el ámbito municipal (Consejo Municipal de Alimentación y Nutrición- COMAN); en el ámbito comunitario (escenario donde se construyen y confluyen los intereses grupales del nivel local); en el ámbito familiar (garantiza la puesta en marcha de estrategias que permitan sostener la producción de alimentos en el tiempo).

Además, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo, se crearon en el año 2007 programas relacionados con alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria en el país, entre los cuales podemos mencionar:

 Programa Multisectorial Desnutrición Cero (PMDC): Fue uno de los principales componentes del PND y tiene por objetivo erradicar las causas estructurales de la pobreza, focalizando la inversión productiva-social en poblaciones con mayores niveles de vulnerabilidad. Fortalecer los derechos de la población indígena, originaria campesina.

 Bono “Juancito Pinto”: Subsidio de incentivo a la permanencia escolar, definido en consideración a que las tasas de inasistencia y abandono escolar no se han reducido de manera significativa, afectando la permanencia escolar.

 Bono “Juana Azurduy”: Es un incentivo económico que reciben las madres bolivianas. El bono tiene por objeto contribuir a disminuir la desnutrición crónica en niños y niñas menores de dos años en todo el país.

 PROBOLIVIA: Brindar servicios de desarrollo empresarial para las micro y pequeñas empresas, organizaciones económicas campesinas, asociaciones productivas y otras organizaciones de productores.

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 INSUMOS BOLIVIA: Compra de materias primas e insumos estratégicos para el apoyo directo al desarrollo de unidades productivas. Comercialización y distribución de productos e insumos en el mercado interno.

4.2. Revolución Agraria, Rural y Forestal

En el año 2007 el Ministerio de Desarrollo Rural Agropecuario y Medio Ambiente (MDRAyMA) presenta el plan “Revolución Agraria, Rural y Forestal”, el cual considera que el modelo de desarrollo rural inspirado en las políticas liberales y neoliberales está en crisis pues ha agravado la incidencia de la pobreza y aumentado las desigualdades sociales en el campo. Este modelo, ha promovido la agricultura de exportación que ha concentrado la riqueza en pequeños grupos de élites agrarias y ha discriminado a las economías campesinas, comunitarias y asociativas que dependen de la agricultura habiendo agravado, por tanto, la dependencia alimentaria (MDRAyMA, 2007). Frente a ello, este documento plantea superar el patrón de desarrollo agrario de tipo exportador que está conduciendo a desigualdades sociales y a un desarrollo que erosiona la base de recursos naturales y propone un nuevo patrón de desarrollo productivo rural que sea ambientalmente sustentable, que alcance la soberanía alimentaria y que genere un mayor excedente, con base en sistemas de producción agrícola y forestal –comunitarios, asociativos e individuales, más eficientes en el uso de los recursos naturales y de las tecnologías disponibles para ese cometido. Este nuevo patrón plantea un papel protagónico del estado, a través de la planificación del desarrollo y su intervención en la producción primaria y en la transformación agroindustrial y forestal. Si bien plantea una economía rural, plural y diversa, los sectores sociales privilegiados para las acciones de apoyo del gobierno son las comunidades indígenas, campesinas, colonos y otros pequeños productores rurales. Esta priorización social es considerada necesaria a objeto de equilibrar y armonizar las condiciones para la coexistencia de las economías estatales, comunitarias, asociativas y empresariales y, con ello, las posibilidades de democratizar el acceso a los beneficios económicos provenientes de la agricultura, los bosques y la biodiversidad.

En este marco, el MDRAyMA propone tres objetivos estratégicos: i) avanzar hacia la seguridad y soberanía alimentaria del país; ii) ampliar la contribución de la producción agropecuaria y forestal a los medios de vida de la población y al desarrollo del país; y, iii) impulsar la gestión

75 sustentable de los recursos naturales. Las políticas centrales proponen fortalecer el rol de la agricultura familiar campesina, indígena y originaria con base comunitaria con el objetivo de promover el incremento en cantidad y calidad de la producción de alimentos, producción que debe orientarse prioritariamente al consumo de alimentos por parte de los integrantes de dichas unidades familiares. Sin embargo, y en función a una articulación favorable (de este tipo de productores) con el mercado interno, se persigue también incrementar la producción y productividad de los productos agrícolas y pecuarios, de tal modo que contribuyan a la generación de excedentes y como consecuencia, al crecimiento integral de los recursos y capacidades de las familias rurales.

En relación a la necesidad de construir seguridad y soberanía alimentaria, se indica que ésta debe originarse desde los ámbitos locales y nutrirse del compromiso concertado de actores públicos y privados para la producción y distribución de alimentos, en el marco del derecho humano a la alimentación. Un aspecto que es importante señalar y que persigue este Plan, se refiere a la dinamización y restitución integral de las capacidades productivas territoriales a través de la formación y consolidación de complejos productivos territoriales (agropecuarios, forestales, agroindustriales, y de aprovechamiento de los recursos de la biodiversidad y actividades no agropecuarias) en diferentes escalas de integración vertical y horizontal de la producción, mejorando su consumo familiar y la generación de excedentes a través de su incorporación a mercados seguros, y mercados internos y externos competitivos. Es decir, la promoción de lo que anteriormente y en el léxico neoliberal se conocía como “cadenas de valor”.

La Revolución Agraria, Rural y Forestal, según Elías y Jaldín (2008: 17-18), se enmarca en un nuevo modelo en el que se pretende avanzar hacia la seguridad y soberanía alimentaria del país, ampliar la contribución de la producción agropecuaria y forestal a los medios de vida de la población y al desarrollo del país e impulsar la gestión sustentable de los recursos naturales. La Revolución Agraria, apunta a la transformación de la estructura de tenencia y acceso a la tierra y bosques, la eliminación del latifundio, la reversión de tierras ociosas, promueve la consolidación de la propiedad de las tierras trabajadas y la redistribución de las tierras improductivas para los campesinos, indígenas y originarios vía asentamientos humanos. Pretende un cambio de modelo con intervención directa del estado en la economía, pero no consigue avanzar al ritmo planeado por la falta de programas más integrales y efectivos que dinamicen la economía de los sectores menos privilegiados, considerados claves para aliviar los niveles de pobreza y avanzar hacia la

76 soberanía alimentaria como una alternativa viable. Es por esto que el 5 de agosto de 2007 (D.S 29230) se crea la empresa estatal EMAPA (Empresa de Apoyo a la Producción) con la finalidad de asegurar la soberanía y seguridad alimentaria, reducir la dependencia de las importaciones de productos agropecuarios y fortalecer la economía comunitaria familiar campesina. Desde sus inicios EMAPA ocupa un lugar fundamental en la Revolución Agraria y es una de las políticas más conocidas en este ámbito. Tuvo aciertos importantes que muestran el logro de su objetivo de creación ya que consiguió intervenir en toda la cadena productiva de alimentos desde la producción hasta la comercialización final al consumidor; logró una importante cobertura a nivel nacional al trabajar en 181 municipios, lo que representa el 60% del total de municipios existentes en Bolivia4; y se construyeron dos plantas de acopio con una inversión de más de 150 millones de bolivianos. En la perspectiva de Ginja y Alves (2010: 5), EMAPA fue creada con el objetivo de abastecer los mercados internos bajo el principio de precio justo y funciona bajo la figura de subvenciones no sólo a la producción, sino también para la venta de alimentos a los consumidores. Asimismo, señalan que Insumos Bolivia fue otra empresa que creó el gobierno, a través de la cual se importó azúcar para abastecer el mercado local y, por ende, reducir su precio. La Revolución Rural impulsa intervenciones integrales para mejorar los sistemas productivos del conjunto de actores rurales, promoviendo una economía rural plural: estatal, asociativa, comunitaria y empresarial. Potencializa las capacidades productivas de los territorios rurales y la transformación de los sistemas productivos en el área rural, impulsando la consolidación de sistemas productivos y alimentarios eficientes y tecnificados. En el marco de la Revolución Rural se desarrollaron los programas SEMBRAR, CRIAR, EMPODERAR, repoblamiento ganadero, provisión de semillas, FONADAL y programa de emergencia, que en conjunto tuvieron un presupuesto de 38 millones de dólares. (MDRAyMA, 2008)

 El programa SEMBRAR, tiene como objetivo promover la institucionalidad, estrategias y mecanismos para impulsar la soberanía alimentaria en el ámbito local. El alcance de dicho programa fue a nivel departamental y municipal. Se desarrollaron campañas y procesos educativos sobre el derecho a la alimentación.

 El programa CRIAR (Creación de Iniciativas Alimentarias Rurales), tiene como objetivo fortalecer la agricultura familiar campesina, indígena y originaria de base comunitaria, basada en

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77 la producción agroecológica y sistemas integrales para la producción de alimentos, principalmente para el consumo familiar y el mercado local en las regiones con mayor pobreza extrema. A través de este programa se implementaría el componente productivo de los programas intersectoriales, como ser: Desnutrición Cero y Comunidades en Acción. Este programa se ejecutó a través de la transferencia directa de recursos financieros no reembolsables a las organizaciones sociales y económicas para el apoyo a procesos productivos. Es implementado como un enfoque de autogestión comunitaria en el marco de una alta participación social. En el año 2007 se ejecutó con un monto de 5.200.000 millones de dólares beneficiando a 18.000 productores. Para el año 2008 hubo un aumento del presupuesto, el cual llegó a los 7.900.000 millones de dólares beneficiando a 39.247 productores. (MDRAyMA, 2008)

 El programa EMPODERAR (Emprendimientos Organizados para el Desarrollo Rural Autogestionario), tiene como objetivo apoyar al desarrollo de iniciativas productivas agropecuarias, forestales maderables y no maderables, agroforestales, de transformación y otras iniciativas productivas no agropecuarias, aumentando la producción y productividad del agro boliviano (PND, 2006: 189). Dicho programa es ejecutado en el marco del fortalecimiento de las iniciativas productivas agropecuarias, agroforestales y no agropecuarias de los productores rurales a través de recursos financieros reembolsables y no reembolsables. Está liderado por las propias organizaciones territoriales comunitarias y económicas de cada región, en el marco de una alta participación social. Este programa se ejecuta a través de financiamiento no reembolsable de la cooperación internacional y por vía crédito a través de la Banca de Desarrollo Productivo. Cuenta con dos líneas de intervención, siendo la primera una línea de fondos concursales y la segunda, una línea de demanda en el nivel territorial. El programa se ejecutó con un presupuesto de 4.094.460 millones de dólares beneficiando a 4.151 productores. En el año 2008, dicho presupuesto aumentó a 14.200.000 millones de dólares beneficiando a 15.000 productores agrarios. (MDRAyMA, 2008)

Finalmente, la Revolución Forestal impulsa el aprovechamiento integral y sustentable de los bosques y recursos de la biodiversidad. Otorga un rol protagónico a los recursos forestales y las áreas protegidas. Comprende cuatro escenarios de acción: 1) cambios y ajustes normativos e institucionales, 2) Fomento al manejo integral de bosques, 3) Alianzas estratégicas público- privadas y 4) Complejo Productivo Forestal. Dicha revolución contó con un presupuesto de 153 mil millones de dólares. (MDRAyMA, 2008)

78 Las políticas de tierras del gobierno del MAS se enmarcaron en el “Plan de la Revolución Agraria y Forestal” del MDRAyMA, y el mismo sostiene que la transformación de la estructura de la tenencia y acceso a la tierra y bosques, en el marco de la reconducción comunitaria de la reforma agraria, constituye la principal política para impulsar la transformación estructural agraria (MDRAyMA, 2007). Para lograr la transformación de la estructura agraria y social, el gobierno planteó eliminar el latifundio y recuperar tierras fiscales para la nación a través de un proceso en el que el saneamiento de la propiedad agraria de lugar de forma efectiva a la consolidación de las propiedades rurales trabajadas y a la reversión de las tierras ociosas, en aquellos casos en que los propietarios o poseedores no cumplen con la función económica social. Para el gobierno del MAS, la distribución y redistribución de tierras debe favorecer exclusivamente a los pueblos indígenas y comunidades campesinas hasta que se hayan superado los grandes desequilibrios referidos a la distribución de tierras en el país. Durante su primer año de gestión (2006) y buena parte de 2007, el gobierno del MAS centró su atención en el ámbito de las políticas y acciones agrarias, fundamentalmente en el tema de la tenencia de la tierra. Así, en junio de 2006 aprobaba siete decretos supremos denominados “siete surcos”. Se trata de normas que disponen de intentos para la distribución exclusiva de las tierras fiscales disponibles, con