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1.1.2. La Calidad en la Educación

1.1.2.1. Planificación Didáctica de los Profesores

Para profundizar en los aspectos relacionados con la práctica educativa, la investigación realizada por Ken Bain (2007), de la Universidad de Nueva York, sobre qué hacen los mejores profesores de las universidades, es muy sugerente. Bain descubrió que los mejores profesores parten de una sólida base de ideas sobre la naturaleza y el

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significado del aprendizaje, y esta es la principal característica que los diferencia de los demás profesores. Encontró que la planificación didáctica de los profesores estudiados se centra en 12 preguntas claves:

 Qué destrezas, capacidades o calidades ayudará a desarrollar, a través de su enseñanza, y cómo podrá el profesor alentar el interés de sus estudiantes en estas cuestiones y capacidades.

 Qué capacidades de razonamiento deben tener o desarrollar los estudiantes para responder a las preguntas que plantea el curso.

 Qué modelos mentales es probable que traigan los estudiantes al aula y cómo podrá establecer nuevos desafíos intelectuales.

 Qué información necesitarán entender sus estudiantes para responder a las principales preguntas del curso. Cómo podrán obtener esa información de la mejor manera posible.

 Cómo ayudará el profesor a los estudiantes con dificultades de comprensión.  Cómo presentará a sus estudiantes problemas que generen conflictos cognitivos

y los animará a que se esfuercen a estudiar.

 Cómo averiguará lo que ya saben y lo que esperan del curso, y cómo podrá conciliar las diferencias entre sus propias expectativas y las de los estudiantes.  Cómo ayudará a los estudiantes a aprender a aprender, a examinar y valorar su

propio aprendizaje y capacidad de razonamiento, y a leer de forma más efectiva, analítica y vigorosa.

 Cómo averiguará la forma cómo están aprendiendo sus estudiantes antes de calificarlos y cómo les retroalimentará para garantizar darles todo el apoyo para que aprendan.

 Cómo hará para que los estudiantes estén en constante motivación para aprender.

 Cómo explicará de forma comprensible los criterios que utilizará para calificar el trabajo de los estudiantes, y por qué usará estos criterios y estándares. Cómo ayudará a los estudiantes a aprender a calificar su propio trabajo utilizando esos estándares.

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 Cómo podrán los profesores entender a los estudiantes, así como el progreso y la calidad de su aprendizaje.

En el libro “Calidad del aprendizaje universitario” reflexiona sobre la planificación docente y presenta un modelo denominado “3P” de enseñanza y aprendizaje. Este modelo tiene como propósito alinear el proceso de enseñanza y su planificación para generar un enfoque profundo de aprendizaje de los estudiantes. Un buen sistema de enseñanza alinea el método y la evaluación de la enseñanza con las actividades de aprendizaje establecidas en los objetivos, de manera que todos los aspectos del sistema están de acuerdo en apoyar el adecuado aprendizaje del estudiante”. Él llama a este sistema alineamiento constructivo6.

La lógica del modelo se basa en que los significados y aprendizajes son construidos a partir de las actividades de aprendizaje que desarrollan los estudiantes, es decir, de la forma como los estudiantes interactúan con el mundo y con el conocimiento. Biggs, basándose en el estudio, define dos enfoques de cómo los estudiantes aprenden: el enfoque superficial y el enfoque profundo.

Cuando un estudiante adopta un enfoque superficial para aprender realiza las tareas rápidamente, mostrando un mínimo esfuerzo y bajo nivel cognitivo. Puede cumplir a cabalidad con la tarea asignada, pero sin utilizar los recursos cognitivos necesarios para generar un aprendizaje en profundidad. Los factores que determinan este enfoque de aprendizaje son diversos. Entre ellos, Biggs (2008) menciona algunos relacionados con los estudiantes: la preocupación del estudiante está exclusivamente centrada en aprobar la clase, el estudiante tiene una sobrecarga de trabajo que impide que estudie en profundidad, muestra poco interés en la temática, o puede contar con poca capacidad para comprender los contenidos concretos en un nivel profundo.

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Por otro lado, algunas actitudes y prácticas educativas de los profesores también pueden estimular este tipo de enfoque de aprendizaje. Entre ellas se mencionan: una enseñanza poco sistemática, una evaluación centrada en datos y no en procesos cognitivos que impliquen el análisis y la síntesis, el diseño de actividades poco retadoras o con muy poco tiempo para su realización, una actitud de poca confianza en la capacidad de los estudiantes para aprender y comprender la materia.

En cambio, cuando un estudiante adopta un enfoque de aprendizaje profundo muestra un claro interés por abordar la tarea, y adopta las estrategias de aprendizaje más adecuadas para comprender el tema. Siente la necesidad de saber y asegurarse que entiende y que puede aplicar lo que está estudiando. “Cuando se utiliza el enfoque profundo para realizar una tarea, los estudiantes tienen sentimientos positivos: interés, sentido de la importancia, sensación de desafío e incluso de euforia” (Biggs, 2008).

Entre los factores que estimulan este tipo de enfoque por parte del estudiante, se menciona: una curiosidad intrínseca, una clara determinación por hacer las tareas encomendadas con calidad y esmero, cuenta con una base de conocimientos adecuados y suficientes para enfrentar las tareas de aprendizaje, posee la capacidad de analizar y trabajar conceptualmente, y no en base a datos y hechos desconexos. Por parte de los profesores, pueden estimular este tipo de enfoque de aprendizaje cuando presentan la estructura del tema o de la materia, diseñan actividades retadoras y a la vez adecuadas al nivel de conocimiento de los estudiantes, enseñan tomando en cuenta lo que los estudiantes ya saben sobre el tema, crean un clima de trabajo positivo, que genera confianza y motivación para aprender, usan métodos de enseñanza y de evaluación alineados con las metas y los objetivos de la asignatura.

En síntesis, los dos enfoques describen cómo los estudiantes pueden enfrentar los procesos de aprendizaje y enseñanza. Por supuesto que un estudiante que adopta un enfoque superficial de aprendizaje puede cambiar y asumir un enfoque profundo. Una condición muy importante para que esto ocurra es que el profesor evite los factores que estimulan un enfoque superficial y asuma una práctica educativa que promueva un enfoque profundo. En este sentido, una planificación adecuada de la enseñanza es fundamental. El modelo 3P (Gráfico 2) pretende articular de manera coherente el

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pronóstico (etapa previa al aprendizaje), el proceso (etapa de desarrollo del aprendizaje) y el producto (relacionado al resultado del aprendizaje).

Gráfico 2:El modelo 3P de enseñanza y aprendizaje Fuente: Biggs, 2008

El modelo está concebido como un sistema, donde hay varios factores y componentes que interactúan para generar los resultados del aprendizaje. De estos factores también dependerá cómo aprenden los estudiantes, si van a utilizar un enfoque superficial o profundo. Las flechas indican las relaciones entre los factores dependientes de los estudiantes, el contexto de la enseñanza, las actividades de aprendizaje y los resultados, sin embargo la dirección general de los efectos está indicada con las flechas más gruesas. Para que el modelo funcione de modo adecuado, todos los componentes deben alinearse entre sí. Hay algunos componentes críticos del contexto de la enseñanza que deben ser tomados en cuenta: el currículo, los métodos de enseñanza, los procedimientos de evaluación de los aprendizajes, el clima de la interacción con nuestros estudiantes, el clima institucional.

Por lo tanto, la planificación de la enseñanza alineada debe contar con “un currículo que se establece en forma de objetivos claros, que señalan el nivel de comprensión

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requerido, en vez de una mera lista de temas que abordar, se escogen los métodos de enseñanza que probablemente realicen esos objetivos y por último, las tareas de evaluación, de manera que se pueda comprobar si los estudiantes han aprendido lo que los objetivos señalan que deben aprender” (Biggs, 2008).

Tanto los hallazgos de Bain (2007) sobre los factores de una práctica educativa de calidad, como la teoría de Biggs (2008) sobre el alineamiento constructivo coinciden en que una adecuada y pertinente planificación de la enseñanza es un criterio clave de una práctica educativa de calidad y una condición fundamental para generar un aprendizaje profundo.