EL CASO DE LA DOBLE PROTECCIÓN APORTES A LA SEXUALIDAD FEMENINA
II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA, JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS
Rápidamente y sin necesidad de instrucción teórica, la conciencia sabe que ella constituye un lugar de encuentro para discursos diversos y contradictorios.4
HEANEYSCAMUS La problemática del doble riesgo que enfrentan las mujeres con relación a los embarazos no planeados y la prevención de Enfer- medades de Transmisión Sexual (ETS), incluido el Síndrome de In- munodeficiencia Adquirida (sida), está claramente asociada con la práctica anticonceptiva desde épocas antiguas pero se torna actual a propósito de la aparición de la epidemia del sida durante el siglo XX (Di Giácomo, 1996, pág. 191).
Han contribuido a ello, sin lugar a dudas, los cambios que en el perfil de la epidemia del sida se han dado en diversos países, rela- cionados con la idea profundamente nociva para las mujeres, de que éstas, en general, no constituían un grupo expuesto al riesgo. Algunos de estos cambios son: la tendencia a la feminización de la epidemia, un drástico cambio en la relación hombre/mujer y el aumento de la transmisión por vía sexual, especialmente entre las amas de casa con compañero “fijo y único” (Barbosa y Villela, 1996).5
4. Discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura, Estocolmo, Tra- ducción de Joe Broderick, Magazín del Espectador, Bogotá, Colombia, 1996.
5. En Colombia, la proporción de mujeres sobre el total de infectados pa- só del 2,8% en 1987 al 11% en 1996, y la razón, de 34/1 en 1987 a 8/1 en 1996.
Actualmente se cuenta con poca información sobre la epide- miología de las ETS, pero los datos de incidencia para 1994 mues- tran que las más frecuentes eran la infección gonococcica y la sífi- lis, que se pueden prevenir mediante el uso de métodos de barrera. Otro tipo de estudios importantes en esta línea muestra que en Colombia, el 61% de las personas consultadas por una en- cuesta sobre Conocimientos, Actitudes y Prácticas,6se siente inse- gura acerca de cómo protegerse tanto de las ETS como del sida. A pesar de ello, el 75% de los adultos consultados por esta misma encuesta no considera probable llegar a tener una ETS. Con rela- ción al sida, el 11% no sabe nada acerca de la enfermedad y el 72% (tanto de las mujeres como de los hombres), no cree que sea posi- ble contraerlo.
Frente a este panorama, la observación realizada a partir de la experiencia clínica en el Programa Móvil de Zonas Tuguriales de PROFAMILIA-Colombia durante 1994-1996, mostró que las muje- res que solicitan un método anticonceptivo, buscan evitar, en un elevado porcentaje, embarazos no planeados, pero no “buscan” (al menos explícitamente) la protección que algunos métodos podrían ofrecer en relación con las ETS y el sida, o sea, la doble protección. Una proporción importante de los métodos anticonceptivos se usa en Colombia (tres cuartas partes) para limitar la descendencia y, una cuarta parte, para espaciar los nacimientos (PROFAMILIA, 1995).
Es importante observar en este punto, que tradicionalmente las organizaciones de planificación familiar centraron sus actividades en la promoción de los métodos anticonceptivos –ligados básica- mente a la idea de la prevención de embarazos no planeados–, mientras que las organizaciones de prevención de sida han centra- do su trabajo en la prevención de la enfermedad, y esto ha signifi- cado una división de los esfuerzos y algunos vacíos tales como el de la doble protección.
El mecanismo de transmisión más importante es la vía sexual, específicamen- te la transmisión heterosexual (43%) y el grupo de edad que muestra mayor número de casos, sin diferencias entre los sexos, es el de 25 a 34 años.
6. Seguro Social-PROFAMILIA, “Conductas Sexuales de la Población Adulta y Prevalencia de Enfermedades de Transmisión Sexual”, según En- cuesta de Conocimientos, Actitudes y Prácticas, tomo III, Bogotá, 1994.
El concepto de doble protección se refiere al uso de métodos “anticonceptivos” o la asunción de comportamientos para evitar el doble riesgo de los embarazos no planeados y las ETS/sida.7Res- pecto de los métodos, esto puede lograrse mediante el uso de dos de ellos o de uno solo con este doble objetivo. Entre las modalida- des más utilizadas con esta finalidad, se encuentran la combina- ción de un método de larga duración y el condón (Blaney, 1994) o el uso de dos métodos de barrera. También, es posible lograr este objetivo mediante comportamientos como el sexo seguro, que no se refiere exclusivamente al uso del condón e incluye otras estrate- gias, como la fidelidad en la pareja, la abstinencia sexual (retraso de la primera relación sexual), reducción del número de parejas sexuales, entre otras (Berer, 1993, pág. 132). Sin embargo, aún exis- ten dificultades, no sólo desde el punto de vista de los avances tec- nológicos, para la puesta en práctica de la doble protección. El condón, “considerada la forma más efectiva y divulgada de pre- vención contra el sida, es un método masculino cuyo uso depende de un acuerdo previo o negociación entre la pareja, práctica que no es usual entre los hombres y mujeres en nuestra cultura y que presenta diversos obstáculos” (Villela, 1996, pág. 181). Así por ejemplo, en Colombia su uso es bajo: el 4,1% en las mujeres unidas y el 3,6% en las no unidas, quienes además lo utilizan para evitar los embarazos no planeados (Seguro Social-PROFAMILIA, 1994) y no para prevenir infecciones.
Por otro lado, la esterilización es el método más usado, seguido por la píldora y el Dispositivo Intrauterino (DIU) (PROFAMILIA, 1996). La concentración del uso en estos métodos, que no sirven a los fines de prevenir las ETS/sida, refleja la escasa práctica de la doble protección.
Finalmente, “pocos estudios han examinado si el uso de méto- dos combinados en los países en desarrollo se acepta y es eficaz” (Blaney, 1994, pág. 19). A su vez, otros estudios indican que “la proporción de mujeres en riesgo de contraer ETS, que buscan anti- conceptivos pero fallan para protegerse de las enfermedades, su-
7. Se sigue aquí la definición propuesta por la OMS en un documento de circulación interna. Asimismo, se retoma planteamientos sobre sexo seguro del libro La mujer y el VIH/sida, Un compendio internacional de recursos, escrito y editado por Marge Berer con la colaboración de Sunanda Ray.
giere la existencia de necesidades insatisfechas” en la investiga- ción sobre este tema (Frank et al., 1995, pág. 44).
Los objetivos que guiaron esta investigación son, respecto de las mujeres, describir e interpretar las formas en las que asumen su vida sexual frente a las potenciales situaciones del embarazo no planeado y de las ETS/sida.8 Para ello se indagó acerca de las creencias y motivaciones que tienen para protegerse de cada una de las ETS, y se identificó si asocian los métodos anticonceptivos con la prevención de estas enfermedades. Asimismo, el estudio se propuso definir algunas situaciones de vulnerabilidad o riesgo, para las cuales, desde las mismas mujeres, se haría necesario el uso de la doble protección y explorar acerca del riesgo percibido por ellas frente al embarazo no planeado y a la prevención de ETS/sida. Con respecto a los prestadores, nos interesaba recons- truir el discurso médico sobre la doble protección, en lo que hace tanto a sus creencias como a los criterios prescriptivos, frente a po- tenciales usuarias.
III. EL CUERPO COMO BORDE ENTRE