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El pluralismo religioso en el Corán

In document El Lenguaje Político Del Corán[1] (página 65-80)

Ya hemos visto que el Corán establece de manera clara el prin- cipio de la responsabilidad individual y el califato, que supone la libertad de conciencia y el uso de la razón. En este capítulo expon- dremos la visión coránica sobre el pluralismo religioso. En el Corán, la diversidad es un signo de la capacidad creadora de Al-lâh:

Y entre Sus portentos está...

la diversidad de vuestras lenguas y colores.

(Corán 30: 22) La pluralidad de formas de adoración es algo querido por Al- lâh:

Hemos asignado a cada comunidad

formas de adoración [distintas], que deberían observar.

(Corán 22: 67) Todas las religiones reveladas son vías de salvación legítimas:

Ciertamente, los que creen [en esta escritura divina], los que profesan el judaísmo, los cristianos y los sabeos

–todos los que creen en Al-lâh y en el Último Día y obran con rectitud–

tendrán su recompensa junto a su Sustentador; y nada tienen que temer ni se lamentarán.

(Corán 2: 62) Estas formas de adoración –diversas y legítimas– tienen su ori- gen en revelaciones sucesivas, venidas del mismo Dios:

Hemos suscitado en el seno de cada comunidad a un profeta.

(Corán 16: 36) El Corán menciona algunos de estos profetas, la mayoría perte- necientes a las tradiciones judía y cristiana, pero no únicamente. El profeta Muhámmad se inscribe en la lista de los mensajeros enviados por Al-lâh:

Ciertamente, te hemos enviado con la verdad, como portador de buenas nuevas y como adverti- dor:

pues no ha existido comunidad en el seno de la cual

no haya [vivido y] muerto un advertidor.

(Corán 35: 24) El Corán afirma que todos los profetas gozan del mismo rango a los ojos de Al-lâh, y exhorta al musulmán a creer en todas las tradi- ciones reveladas y a no hacer distinciones entre los profetas:

Dí:“Creemos en Al-lâh

y en lo que se ha hecho descender para nosotros, y en lo que se hizo descender para Abrahám, Ismael, Isaac, Jacob

y sus descendientes, y en lo que Moisés, Jesús y todos los profetas han recibido de su Sustentador: no hacemos distinción entre ninguno de ellos. Y a Él nos sometemos.”

(Corán 3: 84) Desde el momento en que las considera todas las religiones reveladas por el mismo Dios, sin que exista superioridad de ninguna de ellas sobre las otras, el musulmán tiene la obligación de creer en todas ellas:

Dí:“Creo en toda revelación que Al-lâh ha hecho descender;

y me ha sido ordenado que promueva la equidad en vuestras discrepancias.

Al-lâh es nuestro Sustentador y también vuestro Sustentador.

Nuestro será el fruto de nuestras acciones y vuestro el fruto de las vuestras. Entre nosotros y vosotros no hay discusión:

Al-lâh nos reunirá a todos –pues hacia Él es el retorno.”

(Corán 42: 15) Es decir: los musulmanes están obligados a considerar que los diferentes Libros revelados a todos los pueblos tienen un origen divi- no, y debo creer en todos ellos, sin hacer distinciones. Durante la his- toria, diferentes pueblos y grupos religiosos han sido considerados por los juristas musulmanes comoahl al-Kitab: Gentes del Libro, comunidades que se guían por libros que han sido inspirados o reve- lados por Al-lâh.

Otro ejemplo (de confusión) puede encontrarse en la traduc- ción convencional de la palabra kitab, aplicada al Qur´an, como “libro”: porque cuando el Corán estaba siendo revelado (y no debe- mos olvidar que este proceso duró veintitrés años), los que escucha- ban su recitación no lo concebían como un “libro” –ya que no se recopiló en forma de libro sino varias décadas después de la muerte del Profeta– sino, más bien, como “escritura divina” o “revelación”, dado que el sustantivo kitab se deriva del verbo kataba (“escribió”, o figuradamente,“ordenó”). Lo mismo puede decirse con respecto al uso coránico de este término referido a anteriores escrituras revela- das: ya que el Corán a menudo resalta el hecho de que esas revelacio- nes anteriores han sido desvirtuadas en gran medida con el paso del tiempo, y que los “libros” sagrados que se conservan no representan realmente las revelaciones originales. En consecuencia, la traducción de ahl al-kitab por “gentes del libro” no resulta muy exacta y, en mi opinión, el término debería ser traducido como “seguidores de una revelación anterior”.34

Según la tradición jurídica del islam medieval, esta categoría incluye a budistas, hinduistas, cristianos, mazdeístas, mandeos, judíos, sabeos y zoroastrianos35. En algún momento, incluso las “Enéadas”

de Plotino fueron consideradas como un libro revelado, y a Plotino como un profeta del islam36.Todos los pueblos del planeta han reci-

bido, en algún momento de su historia, una revelación. No ha existido comunidad en el seno de la cual no haya [vivido y] muerto un advertidor.

(Corán 35: 24) Existe un dicho del profeta Muhámmad según el cual los profe- tas (nabi) enviados a la humanidad fueron 124.000. Otro dicho afir- ma la existencia de 313 Mensajeros (rasul), es decir: que han sido transmisores de una Risala, de un Mensaje en forma de escritura. 124.000 profetas y 313 mensajeros son muchos, de modo que las posibilidades de rastrear vestigios de la Palabra de Al-lâh en los textos de los antiguos están abiertas. En todas las tradiciones ancestrales de la humanidad pueden hallarse vestigios de una revelación auténtica, que luego se ha ido transmitiendo de generación en generación37.

El Corán afirma de si mismo que no es un Mensaje nuevo o diferente, sino la misma revelación enviada una y otra vez a la huma- nidad con una forma particular. Cuando el profeta Muhámmad ini-

35. Seyyed Hosein Nasr.El Islam y el encuentro de las religiones, Sufismo vivo, pp.155-192. Sobre las relaciones entre el islam y las religiones orientales:Abdennur Prado,“Al oriente del islam” en El islam anterior al Islam.

36. Esto es lo que nos dijo el erudito musulmán Mahmud Ayub en una con- versación privada.

37. Como anécdota, uno de los musulmanes europeos más conocidos del siglo XX (Frithjof Schuon) encontró entre los indios norteamericanos la “religión primi- genia”, siendo adoptado en 1959 por la tribu de los Sioux y recibió su nombre de Alce Negro.Véase: F.Scuon.El chamanismo de los indios pieles rojas. Disponible en: http://www.sophia-perennis.com/espagnol/chamanisme.htm

ció la transmisión oral de la revelación, sus compatriotas le acusaban de repetir cosas antiguas:

Cuando se le leen Nuestros Signos dice: “¡Mitos de los antiguos!”.

(Corán 83: 13) En su rechazo de esta acusación, la tradición islámica ha afirma- do que el profeta Muhámmad era analfabeto, y que por tanto no podía haber tomado el Corán de ninguna fuente escrita. El analfabe- tismo del profeta nos remite a la pureza de su corazón, no contami- nado por conceptos, recipiente vacío para la palabra revelada38:

Y, ciertamente, esta [escritura divina] ha sido en verdad

hecha descender por el Sustentador de todos los mundos:

la fiel inspiración divina lo ha hecho descender sobre tu corazón, [Oh Muhámmad,]

para que seas uno de los que predican en una len- gua árabe clara.

(Corán 26: 192-195) Ante las acusaciones de estar copiando los “libros de los anti- guos”, el Corán nos remite al fenómeno de la revelación: Palabra descendida directamente al corazón del siervo. Con esto, se admite el hecho de que el Corán recoge estos “mitos de los antiguos”. La expresión árabe usada es muy gráfica:asâtîru l-awwalîn:“historias de los primeros”. En efecto, se trata de una palabra primigenia, en el sentido de que no hay nada anterior a ella. Se trata de una Palabra

38. Sobre el “analfabetismo” del profeta:Ayatullah Murtaza Muttahari.El Profe- ta ummi: ¿Sabía Muhámmad leer y escribir? Disponible en: http://www.webislam.com/ ?idt=2708

antigua:kalâm qadîm, de la cual el Corán no es más que un recordato- rio –innahâ tádzkira– de algo que ya había sido revelado antes. Así pues, no hay nada nuevo en el Corán:

Y, ciertamente, esta [revelación] se encuentra [tam- bién]

en verdad en los libros antiguos de sabiduría. (Corán 26: 196) Entre estos libros, el Corán cita reiteradamente la Torah y el Evangelio:

Él ha hecho descender sobre ti gradualmente esta escritura divina, que expone la verdad en confirmación de lo que está entre sus manos: porque es Él quien hizo descender

la Torah y el Evangelio con anterioridad.

(Corán 3: 3-4) Así pues, el Corán no hace sino confirmar ‘lo que está entre sus manos’ (ma baina iadaihi) de la Torah y el Evangelio, del mismo modo que el Evangelio era una confirmación de “lo que está entre sus manos” contenido en la Tora:

E hicimos que Jesús, el hijo de María, siguiera los pasos

de esos [profetas anteriores] en confirmación de la verdad

de lo que está entre sus manos de la Tora;

y le dimos el Evangelio, en el que había guía y luz. (Corán 5: 46) Desde el punto de vista coránico, todos los libros sagrados con- tienen la misma revelación con diferente forma. Existe un hadiz

donde Muhámmad afirma: “Los profetas son hermanos e hijos de diferentes madres, pero su Dîn (religión) es uno” (recogido por Buja- ri y Muslim). Esto es lo que en el pensamiento islámico tradicional se conoce como wahdat-e-deen, la unidad de todas las religiones en el Uno. Para el creyente, la identidad se sitúa por encima de la divergen- cia, del mismo modo que la Unidad se sitúa por encima de la multi- plicidad. Desde el momento en que el Corán nos exhorta a creer en todas las revelaciones anteriores, y menciona explícitamente la Torah y el Evangelio, debe estar absolutamente claro para todo musulmán y musulmana que rechazar que la Torah y el Evangelio son Libros reve- lados es rechazar el Corán. No importan las apariencias: según el Corán, el Mensaje en los tres casos es el mismo.

La convergencia del Corán con las revelaciones anteriores se explica porque la Fuente originaria de todos ellos no es palabra escrita. Con esto llegamos a la idea coránica de la Madre o Matriz del Libro:

Hemos hecho un Corán en idioma claro y elo- cuente

para que entendáis. En verdad está a salvo con Nosotros

en la Madre del Libro.

(Corán 43: 3-4) Es decir: el Corán es una revelación descendida en árabe, en un idioma claro y elocuente, para ser entendida por las gentes de la Ara- bia del siglo VII. Pero la revelación matriz no humana permanece resguardada junto a Al-lâh. De este Libro Matriz,Al-lâh (y por tanto no reducible a ningún idioma) da en cada momento lo que quiere, y a quien quiere:

Al-lâh borra lo que Él desea y confirma lo que es su voluntad,

con Él está la Madre del Libro. (Corán 13: 39)

Los diferentes mensajes transmitidos a través de nobles mensaje- ros son plasmaciones concretas en sus idiomas respectivos y en con- textos precisos de esta revelación Matriz, resguardada junto a Al-lâh. Se trata de comprender que lo diverso es Uno, y aceptar al mismo tiempo la especificidad de cada vía como un todo. Lo que importa es seguir una revelación, ser fieles a algo que nos sobrepasa. Cada reli- gión se configura hacia dentro como una cosmología, una práctica de adoración y una ética completa en si misma. El creyente de cualquier religión se debe enteramente a la tradición donde se inserta, y debe respetar completamente al otro. En consecuencia, es lógico que el Corán exhorte a los judíos a ser fieles a la Tora, como Palabra revelada:

Pero ¿cómo es que acuden a ti para que juzgues –cuando tienen la Tora, que contiene las preceptos de Al-lâh–

y luego dejan a un lado [tu dictamen]? Esos tales no son [verdaderos] creyentes.

En verdad, hicimos descender la Tora, en la que había guía y luz.

En base a ella los profetas, que se habían sometido a Al-lâh,

administraron justicia a los seguidores del judaís- mo;

como hicieron los [primeros] hombres de Al-lâh y los rabinos,

ya que parte de la escritura de Al-lâh había sido confiada a su custodia;

y [todos] ellos dieron testimonio de su verdad. (Corán 5: 43-44) Así pues, el Corán no alienta el proselitismo ni pide a los judíos que abracen el islam, sino que sean fieles a su propia tradición, según el ejemplo de sus maestros más antiguos. También exhorta a los seguidores de Jesús a seguir lo que dice el Evangelio:

Que los seguidores del Evangelio

juzguen de acuerdo con lo que Al-lâh ha revelado en él:

pues quienes no juzgan en base a lo que Al-lâh ha hecho descender

–¡esos, precisamente, son los perversos!

(Corán 5: 47) Se supone que también los budistas deben seguir sus escrituras o enseñanzas, como los hinduistas, taoístas, zoroastrianos, etc. Del mismo modo, los musulmanes deben seguir lo que ha sido revelado para ellos, que no es sino una confirmación de todo lo anterior, un recordatorio. No se pertenece en verdad a una religión sino se acepta íntegramente, aplicando todos sus preceptos en la vida cotidiana, de la manera más fiel posible a lo que ha sido revelado. Esto es muy importante, pues nos preserva de la pantomima de una religión uni- versal única y sin contenido positivo, reducida a una moral o a una creencia abstracta.

El Mensaje del Corán respecto al pluralismo religioso nos sitúa en la perspectiva de la “unidad trascendente de las religiones” (wah- dat-e-deen): diferentes en su forma, pero iguales en sus valores esen- ciales39.A partir de esta identidad ontológica de todas las religiones

como provenientes de la misma Fuente, se hace absurda toda disputa religiosa. Sin embargo, mientras más nos alejamos de la Fuente más destacan las diferencias entre las religiones. Estas se deben al medio en el cual fue revelado este Mensaje universal y eterno, la revelación del principio Unitario que hay detrás de todo lo creado. Es en rela- ción al marco cultural donde se dan las diferencias, con la consi- guiente posibilidad de discutir, de denostar al otro, de oponer las pro- pias creencias a las otras, etc.Ante esta posibilidad, el Corán establece la actitud que debe mantener el musulmán:

Y no discutáis con los seguidores de revelaciones anteriores

sino de la forma más amable

–a no ser que sean de los que están empeñados en hacer el mal–

y decid:“Creemos en lo que se ha hecho descen- der para nosotros,

y también en lo que se ha hecho descender para vosotros:

pues nuestro Al-lâh y vuestro Al-lâh es Uno sólo, y a Él nos sometemos.”

(Corán 29: 46) Una y otra vez, el Corán dice lo mismo: todas las religiones vie- nen del Dios Único, y por tanto debemos creer en todas ellas. Hay que remitirse a Al-lâh como el origen de todo lo diverso, incluyendo las divergencias entre religiones. Entonces: ¿cuál es el motivo del plu- ralismo religioso? Una vez más, el Corán nos da la clave:

A cada uno de vosotros le hemos asignado una ley y un modo de vida [distintos].Y si Al-lâh hubiera querido,

ciertamente, os habría hecho una sola comunidad: pero [lo dispuso así] para probaros en lo que os ha dado.

¡Competid, pues, unos con otros en hacer buenas obras!

Habréis de volver todos a Al-lâh: y, entonces, Él os hará entender aquello sobre lo que discrepa- bais.

(Corán 5: 48) El sentido de la diversidad de religiones es poner a prueba al hombre en su creencia, y estimularlo a competir en buenas obras

(hasanat). Sobre las discrepancias, solo se resuelven en Al-lâh. En otra aleya el Corán afirma que el motivo de la diversidad es propiciar el conocimiento mutuo entre los diferentes:

Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra

y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os conozcáis unos a otros.

Y en verdad que el más noble de vosotros ante Al- lâh

es el que es más consciente de Él.

(Corán 49: 13) El más noble a los ojos de Al-lâh no lo es por ser miembro de una determinada religión, sino por tener un grado mayor de con- ciencia de Al-lâh (taqua). Con esto, queda descartada la competitivi- dad religiosa, en el sentido de tratar de demostrar que la propia reli- gión es superior o está en la posesión de la verdad, y las otras extraviadas. Más bien, se trata de centrarse, desde la tradición a la que pertenezca cada uno, en la realización de hasanat, palabra que une en su raíz las ideas del Bien y la Belleza.

En el caso de encontrarse con polemistas, que nos quieren arras- trar a la disputa, el Corán nos previene y remite el juicio definitivo a Al-lâh:

Hemos asignado a cada comunidad

formas de adoración [distintas], que deberían observar.

Así pues, [Oh creyente,] no permitas que esos te arrastren a disputar sobre esta cuestión, sino llama [a todos ellos] a tu Sustentador:

pues, ciertamente, tú estás en verdad en el camino recto.

“Al-lâh sabe bien lo que hacéis.” [Pues, en verdad,] Al-lâh juzgará entre vosotros el Día de la Resu- rrección

sobre aquello en lo que discrepábais.

(Corán 22: 67-69) Volvemos siempre nuestra mirada hacia la Fuente, allí donde toda diferencia se evapora. Si aceptamos la variedad de tradiciones como un signo del poder creador de Al-lâh, ¿porqué discutir, enton- ces? Desde la perspectiva coránica de la “unidad trascendente de las religiones”, lo lógico sería que cada uno siga su religión, que cada comunidad aplique la sharia que le ha sido revelada, sin interferen- cias40. En última instancia, incluso ante aquellos que se muestran

agresivos y niegan el derecho de los creyentes a regirse según sus convicciones, la actitud exigida es una actitud pacífica y humilde:

Los siervos del Compasivo

son los que van por la tierra humildemente y que, cuando los ignorantes les increpan, dicen:“¡Paz!”

(Corán 25: 63) Humildad ante los otros, paz interior, conciencia de que todo tiene su origen en el Uno, realización de buenas obras, respeto hacia los diferentes. Esta es la actitud que debe observar el verda- dero creyente frente a toda querella religiosa. En definitiva, mien- tras se le permita practicar su religión, el musulmán tiende a respe-

40. Escribe Frithjof Schuon: “Al hablar de ‘unidad trascendente’ queremos decir que la unidad de las formas religiosas debe ser realizada de una manera pura- mente interior y espiritual, sin ser traicionada por ninguna forma particular. Los antagonismos de estas formas no perjudican más a la Verdad una y universal que los antagonismos entre los colores opuestos o a la transmisión de la luz una e incolora.” (De la unidad trascendente de las religiones). Disponible en: http://www.webislam. com/numeros/2001/05_01/Articulos%2005_01/Unidad_trascendente.htm

tar las diferencias como un bien, y a dejar que las cosas sigan su camino:

Para vosotros vuestra adoración y para mí la mía. (Corán 109: 6) Esta aceptación de la diversidad se extiende también a los ateos e, incluso, a los asociadores (mushrikún):

Y si alguno de aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Al-lâh busca tu protección, concédesela, para que tenga ocasión de escuchar la palabra de Al-lâh;

y luego hazle llegar a donde esté seguro.

(Corán 9: 6) El Corán incluso conmina a los musulmanes a no insultar a los ídolos de los asociadores:

Pero no insultéis a aquellos [seres] a los que invo- can en lugar de Al-lâh,

no sea que por despecho insulten ellos a Al-lâh, sin tener conocimiento: pues hemos hecho aparecer gratas a cada comunidad sus propias obras.

(Corán 6: 108) Todo esto tiene su base en que la idea de “imponer la fe” es absurda:

No cabe coacción en asuntos de fe.

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