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El Yihad de la espada

In document El Lenguaje Político Del Corán[1] (página 96-106)

La palabra árabe yihad significa, literalmente,“esfuerzo”. En la tradición islámica es utilizado en un doble sentido: tanto para referir- se a la defensa ante las agresiones como al combate contra las “bajas pasiones”: el egoísmo, la ira, la soberbia... Es decir: tiene un compo- nente espiritual y un componente militar, de defensa armada de la comunidad en caso de agresión. Este doble aspecto se expresa en un dicho del Profeta Muhammad, tras su regreso a Medina de la batalla de Badr:“Hemos vuelto del pequeño yihâd al gran yihâd” (radjâna min el-yihâdi-l-ásgar ila-l-yihâdi-l-ákbar). El Gran Yihad es el combate por la pulimentación del ego.

72. Citado por Milton Viorst en “Sudan´s Islamic Experiment”,Foreign Affairs, Washington DC,Volume 74, 3, Mayo/Junio 1995, p.53.

73. Más información: http://www.sudantribune.com/article.php3?id_arti- cle=15219 .

74. Sobre las declaraciones que motivaron la condena, ver: http://www.webis- lam.com/?idt=4951

Pero esta dualidad ha quedado superada en los textos medieva- les, que han establecido diferentes tipos de yihad, según los dichos del profeta75:

1. El yihad del corazón: combate espiritual por pulir el ego y vaciar el corazón de todo aquello que impida reflejar a Al-lâh.

2. El yihad de la lengua: consiste en opinar o legislar justamente, refrenar la lengua, evitar la murmuración y generar conflictos innecesarios.

3. El yihad de la mano: consiste en poner en práctica medidas correctivas o punitivas para evitar que los creyentes cometan actos sancionables.

4. El yihad del dinero: no apegarse a los bienes materiales y contri- buir económicamente a los necesitados y por el bien de la comunidad en general.

5. El yihad de la predicación: implica toda acción pacífica destinada a transmitir el islam o a su fortalecimiento interior.

6. El yihad de la espada: significa llevar a cabo una acción armada destinada a proteger las tierras del islam y la propia supervivencia del islam.

De todos los aspectos apuntados el que aquí trataremos es el último. Si queremos realmente dar cuenta de la doctrina del islam respecto al yihad de la espada, debemos remitirnos al Corán, como texto considerado vinculante para todos los musulmanes.A través del Corán, constatamos que la afirmación “el islam es Paz” no está en absoluto alejada de la realidad. En primer lugar, la propia palabra árabe islam participa de la misma raíz que la palabra Salam, Paz. El saludo tradicional de los musulmanes es as salamu aleykum, que la paz sea con vosotros. En el Corán, la Paz es un valor absoluto, una de las aspiraciones naturales de todo ser humano. Siendo la Paz una aspira- ción humana, que implica nuestra realización como creyentes, es

lógico que Dar as-Salam (la Casa de la Paz) sea uno de los nombres del Jardín Paradisíaco:

[…] y Al-lâh invita a la Casa de la Paz […]

(Corán 10: 25) La palabra Paz es la primera que oirán los creyentes al acceder al Paraíso:

[…] y los ángeles accederán a su presencia por cada una de las puertas:

“La paz sea con vosotros, porque habéis perseverado!”

(Corán 13: 24) A aquellos que han alcanzado la Morada espiritual de la Paz,Al- lâh les arranca toda sombra de odio de sus pechos:

Verdaderamente los conscientes (de Al-lâh) estarán en jardines y manantiales.

¡Entrad en ellos! En paz y a salvo.

Les quitaremos el odio que pueda haber en sus pechos y estarán como hermanos recostados en lechos, unos frente a los otros.

(Corán, 15: 45-47) Por si fuera poco, as-Salam, la Paz, es uno de los Más Bellos Nombres de Al-lâh:

Él es Al-lâh, aparte del cual no existe deidad: ¡el Soberano, el Santo, la Paz, el Dador de Fe, Aquel que determina qué es verdadero o falso, el Todopoderoso!

La Paz es, pues, una valor indiscutible para todo musulmán y musulmana. En consecuencia, no nos puede sorprender que el Corán equipare la guerra a la corrupción:

Cada vez que enciendan un fuego para la guerra, Al-lâh se lo apaga. Se afanan por corromper en la tierra,

pero Al-lâh no ama a los corruptores.

(Corán 5: 64) Solo desde el entendimiento de la importancia de la Paz en el islam, como valor absoluto al que aspira todo musulmán y musulma- na, es posible entender los versículos coránicos a través de los cuales se dio permiso a los musulmanes para protegerse de las agresiones, y esto en el contexto en el cual la supervivencia de la comunidad esta- ba amenazada.

Literalmente, en los primeros años de su predicación, Muhám- mad realizó el ideal cristiano de poner la otra mejilla. Las descripcio- nes de tortura y persecución sufridas por los musulmanes en Meca son desgarradoras. Cuando le pedían permiso para defenderse, Muhámmad contestaba:“No se me ha ordenado combatir”. El Corán refleja esta actitud: responde a una mala acción con una buena y aquel que era tu enemigo será tu amigo. En el Corán se alaba a aquellos que “repelen el mal con bien” (Corán 13: 22 y 23: 96). Responder al mal con otro mal es alimentarlo. De ahí las exhortaciones a ser pacientes en la adversidad.Al-lâh está siempre con los perseguidos.

Este periodo abarca la mayor parte de la vida de Muhámmad, e incluye un intento de asesinato contra él. Sólo tras la emigración a Medina, y cuando la comunidad en su conjunto se ve amenazada, se produce la revelación de los versículos donde se autoriza a los musul- manes a combatir. El texto no tiene desperdicio para aquellos que piensan que el islam es una religión fanática que no admite la liber- tad de cultos:

Les está permitido combatir a aquellos que son víctimas de una agresión injusta,

y, ciertamente,Al-lâh tiene poder para auxiliarles. Aquellos que han sido expulsados de sus hogares, contra todo derecho, sólo por haber dicho: “¡Nuestro Sustentador es Al-lâh!”.

Pues, si Al-lâh no hubiera permitido que la gente se defendiera a sí misma unos contra otros, los monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas –en los cuales se menciona el nombre de Al-lâh en abundancia–

habrían sido destruidos.

(Corán 22: 39-40) Esta revelación permitió a los musulmanes defenderse ante las agresiones, pero sólo en el caso de ser previamente atacados. El Corán menciona la defensa de sinagogas, monasterios e iglesias como una de las razones por las cuales a los musulmanes les está permitido combatir. Los argumentos para justificar el derecho a la defensa son muy actuales: lucha contra la tiranía y defensa de la libertad religiosa. En todo momento el Corán establece el principio de no-agresión como una de las bases del yihad de la espada:

Combatid por Al-lâh contra quienes os combatan, pero no os excedáis. Al-lâh no ama a los que se exceden.

Por tanto, combatidles hasta que cese la opresión y la adoración esté consagrada por entero a Al-lâh; pero si cesan, deben acabar todas las hostilidades.

(Corán 2:193) De acuerdo a este versículo, está prohibida la lucha con los no- beligerantes (gair muqatil). Escribe Saîd Mustafa Muhaqqiq Damad:

La palabra qatilu (combatid) deriva del infinitivo muqatalah, que sigue el modelo de conjugación de mufa‘alah, que en árabe brinda el significado de recipro- cidad en la acción, esto es: una participación de ambas partes, la cual, en este contexto en particular, implica que no se les permite a los musulmanes luchar contra aquellos que no les combaten, pues muqatalah (lucha mutua) solo puede ser llevada a cabo cuando uno lucha contra la parte que le combate. Por lo tanto, si los musulmanes luchan contra quienes están en paz con ellos, evidentemente esto no puede ser denominado muqatalah (combate mutuo), ni puede ser considerado una de sus instancias; sino que sería una clase de inva- sión, ataque o saqueo, el cual, no obstante, no se ajusta al significado de versículo alguno.76

El objetivo de la lucha debe ser la paz y la justicia, y en tanto los agresores detengan la agresión, los musulmanes deben cesar la lucha. Los musulmanes, tal y como afirman tanto el Corán como los hadi- ces como la mayoría de las escuelas jurídicas del islam, sólo pueden combatir en caso de legítima defensa, y sólo hasta que los enemigos abandonen las hostilidades:

Si se inclinan a la paz, inclínate tú también,

y confía en Al-lâh: ¡en verdad, sólo Él todo lo oye, todo lo sabe!

(Corán 8: 61) Sobre el principio de no-agresión, existe un dicho del Imam Ali ibn Abi Talib, primo y yerno del Profeta y cuarto califa del islam, que dice:“No ataquéis hasta que os ataquen puesto que vosotros seguís la

76. Saiid Mustafa Muhaqqiq Damad.El principio de la no-transgresión Uno de los Fundamentos del Yihad Islámico. Disponible en: http://www.webislam.com/?idt=477

verdad y tendréis una razón y una justificación sobre ellos que es la de no haber comenzado la agresión, esta es otra razón a favor de vuestra razón y derecho”.77

Y combatid por la causa de Al-lâh a aquellos que os combatan,

pero no cometáis agresión –pues, ciertamente, Al-lâh no ama a los agresores.

Matadles dondequiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado –pues la opresión es aún peor que matar.

Y no luchéis con ellos junto a la Casa Inviolable de Adoración

si ellos no os combaten antes allí; pero si os comba- ten, matadles:

esta es la recompensa de los que niegan la verdad. Pero si cesan –ciertamente, Al-lâh es indulgente, dispensador de gracia.

Por tanto, combatidles hasta que cese la opresión y la adoración esté consagrada por entero a Al-lâh; pero si cesan, deben acabar todas las hostilidades, salvo contra aquellos que [deliberadamente] hacen el mal.

Combatid en los meses sagrados si sois atacados: porque la violación de lo sagrado está [sujeta a la ley de] la justa retribución.

Si alguien comete una agresión contra vosotros, atacadle como os ha atacado –y manteneos cons- cientes de Al-lâh,

y sabed que Al-lâh está con los que son conscientes de Él.

(Corán 2: 190-194)

La mayoría de los juristas malikitas, hanafitas y hanbalitas sostie- nen que el fundamento e incentivo para el yihad es la agresión y la transgresión que realiza el enemigo. Naturalmente esta opinión nos lleva a la conclusión de que uno no debe luchar contra los civiles y no-agresores, y debe respetar sus vidas78. Ibn Taimiyah, teólogo

medieval considerado como ‘inspirador del fundamentalismo’, escri- bió:

“La autorización de luchar para los musulmanes está basada en la concesión que sus enemigos se dan a si mismos para luchar, como lo atestigua la biografía y la práctica del Profeta. Él nunca inició las hostilidades contra los asociadores y si Al-lâh le hubiera ordenado combatir a cada incrédulo por su mera condición de tal, él hubiera estado obligado a luchar”.79

Ibn Qaîm, uno de los discípulos de Ibn Taimiyah también enfatiza este punto, expresando que es obligatorio para los musulmanes luchar con aquellos que les combaten, y no con aquellos que no lo hacen, en virtud del versículo 190 de la Sura Al-Baqarah (“no cometáis agre- sión…”). En cualquier caso, la defensa en caso de ser agredidos es un signo distintivo de los creyentes, tanto como el propio principio de la confianza en Al-lâh, la consulta mutua, el evitar las abominaciones, el perdón, el gastar en los demás o el acudir a la oración:

[…] los que llegan a creer y ponen su confianza en su Sustentador;

y que evitan los pecados más graves y las abomina- ciones;

78. Fathul Qadir, vol. 4, p. 291;Manhul ‘Iqar fi Sharhut Tanwirul Absar, vol.2, el Capítulo Yihad;Al-Mudawwanah, vol. 1, p.371.

y que cuando se enfadan, perdonan inmediatamen- te;

y que responden a su Sustentador y son constantes en la oración;

y que tienen por norma consultarse entre sí y que gastan en los demás de lo que les damos como sustento;

y que, cuando son víctimas de la tiranía, se defien- den.

(Corán 42: 37-39) Tanto como del derecho a la defensa, hablaríamos de la obliga- ción de combatir la tiranía. Por otra parte, existen una serie de límites y condiciones impuestos por la tradición en el ejercicio de la “yihad menor”. Por ejemplo, desde el punto de vista de laSharia, está total- mente prohibido matar no combatientes, incluidos criados, niños, mujeres, ancianos, monjes, ermitaños, comerciantes, locos, ciegos o impedidos. Está prohibido torturar enemigos o mutilar sus cuerpos. Los límites están basados en la práctica y los dichos del Profeta, ade- más de lo establecido por sus inmediatos sucesores.

Dijo Muhámmad:“Cuando venzas a tu enemigo con la ayuda de Al-lâh, no matéis a quienes os dan la espalda, ni a los heridos y no molestéis a las mujeres, aún si estas os insultasen a vosotros y a vues- tros mayores”.

En su estudio sobre las Condiciones y límites del Yihâd Menor en el Islam,Tarek Fausi ha establecido la lista de lo que está prohibido en acción de guerra, según los tratados clásicos de fiqh (jurispruden- cia)80:

Está prohibido matar no combatientes. (Mabsit de Sarajisy, X, 64)

80.Revista Verde Islam, n.º 19. Disponible en: http://www.webislam.com/ ?idt=3142

Está prohibido matar niños y mujeres. (Muwatta, libro 21, hadices 8,9,11)

Está prohibido matar a los criados y los esclavos que acompañen a sus amos y o tengan parte en la lucha. (Mabsut de Sarajisy, X, 64)

Está prohibido matar a impedidos de cualquier clase que les haga no poder participar en la lucha: ancia- nos, ciegos, desvalidos, locos, etc. (Mabsut de Sarajisy, y Sharhj al-Siyar al-Kabir, IV, 78)

Está prohibido matar monjes, ermitaños u hombres de religión de cualquier clase. (Muwatta, libro 21, hadiz 10; palabras del Profeta y costumbre de Abu Bakr).

Está prohibido matar a los comerciantes, mercade- res, contratistas y similares, que no tomen parte en la lucha. (Jaray de Yahya, p. 34, Jaray de Abu Yusuf, p. 122).

Está prohibido matar a los campesinos que no tomen parte en la lucha. (Costumbre de Abu Bakr en Tabari, 2026 y 2031; y ‘Omar en Ibn Rush Bidayah al- Masjtihad I, 131)

Está prohibido torturar a los enemigos y mutilar sus cuerpos. (al-Bidaya de Averroes).

Está prohibido matar si no es con arma hombre- hombre, como la espada o la flecha; por ejemplo, se pro- híbe el uso del fuego (Costumbre de ‘Omar basada en un hadiz del Profeta) y las máquinas de guerras que causaren matanzas indiscriminadas –como las catapul- tas– sólo se permiten siempre si se sabe que en la forta- leza no hay mujeres no combatientes, ancianos o niños. (Corán 48:25)

Están prohibidas acciones tales como talar árboles frutales, sacrificar ovejas o ganado si no es para alimen- tarse ese mismo día, quemar o dispersar abejas... (Cos- tumbre de Abu Bakr, Riad Salihin, libro 21: 10)

Asimismo, está prohibido destruir edificios, ni siquiera deshabitados. (costumbre de Abu Bakr).

In document El Lenguaje Político Del Corán[1] (página 96-106)