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EN LA EDICIÓN IMPRESA

Recuadro 3. Demanda de agua según las investigaciones realizadas

5.2. pml En El sistEma dE acuEducto

5.2.5. PML en la distribución del agua Catastro de redes

El conocimiento de la ubicación exacta de tuberías, válvulas y acceso- rios en redes de distribución permite adelantar de manera exitosa iniciativas para el control de pérdidas. Esta debe ser una actividad prioritaria en cual- quier programa de operación y mantenimiento de un sistema organizado de abastecimiento de agua.

Gestión de la presión

La reducción de la presión en un sistema de distribución de agua puede ser uno de los métodos más simples para reducir la demanda de agua. Las altas presiones incrementan las pérdidas de agua a través de fugas e incre- mentan el uso de la cantidad de agua basado en el tiempo en que el volumen de agua es descargado (HR Wallingford, 2003). La relación entre la presión y las pérdidas en el sistema puede ser aproximadamente de uno a uno. Esto quiere decir que si la presión en un sistema se reduce al 50%, las pérdidas también disminuirán en un valor cercano al 50%. El objetivo de las estrate- gias para el control de la presión deberá ser minimizar la excesiva presión tanto como sea posible, a la vez que se asegura que la presión suficiente se mantenga a través de la red de distribución para que la demanda del consu- midor pueda ser satisfecha en todo momento (IUCN, 2003).

Balance de masas del sistema

Se requiere para tener claridad sobre los tramos con más fugas. Para esto es importante la instalación de macromedidores y micromedidores, para co- nocer los caudales producidos y consumidos. Para realizar esta labor, el área abastecida necesita ser dividida en zonas y esas áreas deben ser abastecidas solamente en uno o dos puntos. En estos puntos deben instalarse medidores de agua. Estos medidores deben ser leídos regularmente y se debe preparar un balance de agua para cada zona. Es necesario realizar mediciones de los caudales mínimos nocturnos, que se presentan cuando la mayoría de los consumidores están dormidos. Esto puede hacerse mediante la instala- ción de un aparato medidor de caudal y de presión, al menos durante una semana. El caudal durante la noche puede ser atribuido a fugas de la red de distribución o en las propiedades. Si este tipo de fugas es elevado, se nece- sita su reparación, el manejo de la presión o el reemplazo de tuberías u otra infraestructura (IUCN, 2003).

Labores de mantenimiento

Estas labores pueden clasificarse en mantenimiento rutinario preventivo, preventivo-correctivo y correctivo. Estas actividades incluyen inspecciones regulares para determinar las características de deterioro y la evaluación de la condición de mantenimiento de los sistemas, como medidores de agua y válvulas reductoras de presión. El mantenimiento preventivo-correctivo se dirige a la reparación de los componentes que se sabe están deteriora- dos, como tuberías de agua, medidores y válvulas reductoras de presión. El mantenimiento correctivo incluye la respuesta a daños menores tales como bombas rotas, tuberías y válvulas reductoras de presión, así como daños mayores que afectarían los servicios o generarían otros riesgos. Los daños mayores requieren planes de contingencia de acuerdo con procedimientos específicos. Esto incluye el reporte de fugas del sistema y garantiza a los

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consumidores que la fuga reportada será reparada en un cierto período de tiempo (IUCN, 2003).

Optimización de infraestructura

Es posible promover incentivos y promociones dirigidas a diferentes grupos de usuarios (doméstico, comercial, etc.) para el cambio de aparatos sanitarios, duchas y en general tecnologías de bajo consumo. Este tipo de acciones tienen efecto en la demanda promedio y pico del sistema (Sánchez y Sánchez, 2004).

Infraestructura paralela para diferentes clases de agua

A nivel de sistema también es posible la construcción de infraestructura paralela que transporte agua de diferentes calidades para diferentes usos y que sea distribuida a los usuarios. Es importante garantizar instalaciones domiciliarias que eviten interconexiones entre este tipo de redes y la con- taminación de las aguas de buena calidad que se empleen para los usos que requieren calidad de agua exigente, como el agua de bebida y de prepara- ción de alimentos.

Reglamentación de los estándares de calidad en plomería: La formulación y aplicación de estándares de construcción, aparatos sanitarios, materiales de tuberías y necesidades de mantenimiento, es una estrategia de utilidad para reglamentar la existencia de aparatos de bajo consumo, la construcción de edificaciones con tuberías de materiales resistentes que disminuyan la presencia de fugas y en general de pequeñas acciones que contribuyen a un uso más eficiente del agua por parte de los usuarios. Es importante buscar mecanismos para que este tipo de estándares se socialicen y sean conocidos por la comunidad.

Extensión de las actividades productivas

Cuando el agua en un sistema para múltiples usos es escasa y hay limita- ciones para el uso de fuentes alternas, será necesario limitar la escala de las actividades productivas, de tal forma que éstas se armonicen con la oferta hídrica y permitan un uso equitativo del recurso, donde todos tengan acceso al agua y se puedan garantizar los usos productivos, pero con algunas res- tricciones, que dependerán de la oferta y de las demandas para este tipo de actividades. Esto debe ser resultado de un proceso de concertación con los usuarios.

Campañas de uso eficiente

Para que todo programa de uso eficiente del agua tenga éxito, debe contar con la participación de la comunidad y para ello es indispensable establecer acciones de comunicación y educación. Los medios para hacer conocer de los usuarios los objetivos, metas y resultados del programa son variados. Se

estima que este tipo de programas puede llegar a producir ahorros de entre un 4 y un 5% de la producción total de agua (Arreguín, 2000).

Los aspectos relacionados con el uso eficiente del agua pueden ser in- cluidos en los currículos de las escuelas y colegios, mediante acciones para que un niño o joven pueda hacer un uso adecuado del agua para fines do- mésticos y productivos y que pueda replicar estos principios y estrategias a los demás miembros de su familia. También es importante realizar cam- pañas con personas o gremios que desarrollen actividades productivas que dependen del agua, de tal forma que puedan transmitirse a ellos buenas prácticas relacionadas con el mejor uso del agua para el riego, la crianza de animales o el tipo de microempresas caseras existentes en la zona, en caso de que estas actividades tengan impacto importante sobre las demandas y disponibilidad de agua en el sistema.

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Los sistemas de abastecimiento de uso múltiple requieren una orga- nización que los maneje de tal manera que puedan ser sostenibles en el tiempo.

Las organizaciones surgen para satisfacer necesidades que faciliten la subsistencia. Una de estas necesidades es el abastecimiento de agua y el saneamiento, que pueden ser manejadas por la comunidad. Estas organi- zaciones de base comunitaria se conforman y consolidan para realizar las actividades relacionadas con la administración, operación y mantenimiento del (de los) sistema(s). En sistemas colectivos, entre otras cosas, las estruc- turas que se conformen para prestar servicios públicos deben considerar las tarifas teniendo en cuenta los costos del sistema. En sistemas individuales, aunque la responsabilidad sea de la familia, se requiere un mínimo de orga- nización comunitaria para el mantenimiento y reposición de unidades. Para el buen manejo de un sistema de uso múltiple deben considerarse aspectos como el tipo de estructura organizativa, los costos asociados al sistema y la sostenibilidad del mismo, además de las actividades específicas de la comu- nidad, lo que incluye un estudio de sus necesidades de agua, para prestar un servicio adecuado a las condiciones de las zonas rurales.