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E L PODER DEL JUEGO EN LAS DISTINTAS ÁREAS DE LA VIDA

In document Puedo Superarme - Bernardo Stamateas (página 108-110)

Veamos algunas cuestiones que necesitamos conocer acerca del juego para mejorar nuestra calidad de vida.

• El juego y el aprendizaje académico

Estudiar jugando aumenta la capacidad para pensar. El aprendizaje académico tiene que ser un juego que se disfrute, no un castigo. El mejor sistema educativo del mundo es el finlandés. Allí se permite a los alumnos tener diez minutos libres en cada clase para leer lo que a ellos más les guste: un cuento, una historieta o un libro de chistes. El objetivo es que, además de cumplir con lo curricular, los niños puedan asociar la lectura a la diversión. Si todo está pautado, el aprendizaje no será un juego, sino una obligación. Los maestros deben ofrecer actividades como investigaciones o dinámicas de grupos para que los alumnos combinen el estudio de los datos y la información con el juego y la espontaneidad, de manera que sumen lo lúdico a la disciplina y así aprendan a pensar.

Durante años se creyó que los niños que podían estudiar «de memoria» eran los más inteligentes; sin embargo, en realidad estas personas se limitan a repetir datos. Ahora se sabe que la gente inteligente es la que pudo divertirse, disfrutó, tuvo curiosidad, pudo pensar y ahora cuánta con la capacidad de imaginar nuevas soluciones.

Hay una historia que cuenta que Max Planck, el ganador del premio Nobel de Física de 1918, dio una conferencia sobre física cuántica en diferentes universidades de Alemania. Como siempre daba la misma charla, de tanto escucharlo su chófer se sabía de memoria cada palabra que Planck decía. Así fue que un día Planck le propuso al empleado que intercambiaran los papeles. Él se vestiría de chófer y el verdadero conductor daría la charla de memoria. El hombre se presentó como el orador en una prestigiosa universidad. En medio de la charla, una persona lo interrumpió para hacerle una pregunta, él pensó un momento y

enseguida respondió: «Esa pregunta es tan fácil que hasta mi chófer podría responderla», y dirigiéndose al doctor Planck indicó: «Responda, por favor.»

Hay personas que pueden repetir de memoria cosas que en realidad no entienden. Hay personas que creen que les cuesta estudiar porque no memorizan. Sin embargo muchas veces no es que tengan dificultad para aprender, sino que deben romper el paradigma de que estudiar es repetir datos de memoria. Estudiar es aprender ciertos datos, por supuesto, pero también es la capacidad de pensar, jugar, imaginar y divertirse.

• El juego y el deporte

Jugar no solo es importante en el estudio, también lo es en el deporte. Un día el tenista argentino Gastón Gaudio tiró su raqueta al suelo y exclamó: «¡Qué mal lo estoy pasando!» Gaudio no había perdido el partido, sino la capacidad de divertirse. Los buenos entrenadores animan a los deportistas a que, además de aprender la técnica, se rían, jueguen, se diviertan y se relajen, porque esta es la única manera de que cuando pierdan, también lo pasen bien.

• El juego y el trabajo

Tenemos que sentir placer al trabajar, tenemos que divertirnos, y eso no contradice la responsabilidad ni el deseo de superación. Sin embargo, hay trabajos en los que se complica encontrar un espacio lúdico, por ejemplo, el cajero de un banco. En estos casos la solución es que la persona conecte el dinero que recibe por hacer algo que no le gusta con lo que sí le gusta. Por ejemplo, el cajero podría pensar: «Con el sueldo de este mes me voy a comprar el tablero de ajedrez, o la pelota, o el casco que tanto me gustará tener.» El director técnico de fútbol José Néstor Peckerman era taxista, un empleo que no le gustaba, pero mientras estaba trabajando pensaba a qué dedicaría el dinero que ganara. Así fue invirtiendo en las ligas inferiores y comprando materiales para los futbolistas. Además, ese trabajo le permitía tener tiempo para dedicarle al fútbol, que era lo que en verdad amaba. Así, gracias a ese empleo de taxista, pudo desarrollarse en el fútbol. Si hubiese visto este empleo como algo frustrante y no como un medio para hacer lo que en verdad quería, no habría podido ganar el dinero que finalmente invirtió en lo que sí le gustaba.

Si no disfrutamos en el trabajo, si estamos ocho horas amargados, es imposible que a la salida podamos disfrutar de aquello que sí nos gusta, porque no podemos fragmentarnos. Nuestro rendimiento laboral bajará si no disfrutamos y, lo que es peor, podemos llegar a caer enfermos. ¡Tenemos que incorporar la diversión en todas las áreas de nuestra vida!

El mediocre es una persona a la que no le gusta jugar. Es alguien que no puede disfrutar y por eso hace las cosas a medias y de mala gana. Cuando una persona tiene la capacidad de disfrutar dejará de ser mediocre.

• El juego y los problemas graves

Jugar levanta nuestro humor y así podemos impartir bienestar y gozo a quien lo necesita. Por ejemplo, cuando un ser querido está grave tenemos que jugar. No se trata de llevar a un enfermo a bailar o de organizar una fiesta, sino de generar mi espacio de placer para estar bien y así, sin culpa, ayudar impartiendo fe y alegría a esa persona que está grave.

«Si un ciego guía a otro ciego, se caen los dos.» Si una persona está sufriendo y además nosotros le llevamos nuestro sufrimiento por ella, caeremos los dos en una tristeza aún más profunda. ¡Si no estás bien, no puedes ayudar a nadie!

• El juego y la comida

La gente que más disfruta en la mesa es la que menos come. Las personas que tienen obesidad o sobrepeso no disfrutan de la comida y esta les genera angustia. Comer les genera tensión porque no pueden disfrutar. Por ejemplo, hay personas que pueden terminarse dos kilos de helado frente al televisor. Sin embargo, esas personas no lo disfrutan como lo hacen los que, a pesar de gustarle muchísimo el helado, deciden tomar un vasito despacio o saboreándolo. Lo mismo ocurre con las bebidas alcohólicas. Cuando tomamos una copa de vino, lo disfrutamos, pero alguien que se toma tres botellas, no disfruta del vino porque a la primera botella ya está ebrio. La capacidad de disfrutar de la comida nos da moderación.

Todo lo que asumas con responsabilidad lo tienes que disfrutar y no quejarte. Si te comprometiste a trabajar en un proyecto, disfruta de tu trabajo; si asumiste ser líder, disfruta de esta posición.

Hay personas que prefieren la diversión individual, como leer o mirar televisión, y en general disfrutan de estar solas. Pero también hay otras a las que les gusta lo social, por ejemplo, salir a comer o encontrarse con amigos. Todos tenemos una tendencia, pero más allá de que prefieras, ya sea la diversión individual o social, tienes que buscar el placer de divertirte. Por todo esto, vemos que podemos seguir creciendo jugando, que podemos aprender jugando, que jugar es una excelente palabra en todas las épocas de nuestra vida, inclusive en nuestro liderazgo.

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