mundo. “Canto a mí mismo”, una de las partes que conforman su gran obra Hojas de hierba es una confesión vital: “ME CELEBRO y me canto a mí mismo. / Y lo que diga ahora de mí, lo digo de ti”.
En las primeras décadas del siglo XX, tiene lugar otra ruptura artística radical. Irrumpe la Vanguardia, cargada de audacia innovadora, y propone una literatura experimental que pone de manifi esto la renuncia a toda lógica para crear un orden nuevo e imprevisto. Los movimientos vanguardistas más conocidos fueron el Futurismo*, el Ultraísmo*, el Cubismo*, el Dadaísmo* y el Surrealismo*. Este último fue el de mayor trascendencia. Apareció en Francia y su precursor fue André Bretón, quien bajo la infl uencia de Sigmund Freud y su escuela psicoanalítica, exploró los mecanismos del inconsciente en un intento de ir más allá de lo real. Recurrió al mundo de lo onírico para convertirlo en material literario empleando procedimientos al margen de la lógica como lo es la escritura automática.
En España, la novedad se manifi esta a través de la generación del 27 que reunió a poetas como Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, entre otros. Este grupo se cohesionó alrededor de la conmemoración del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora, representante del Barroco español. Este hecho sirvió para unir la joven poesía con los maestros de la generación anterior, por lo que en España los nuevos poetas no se rebelaron contra sus antecesores, sino que más bien reconocieron la deuda que tenían con ellos.
En nuestro continente, se hicieron sentir con fuerza las voces de la Vanguardia. Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948), Oliverio Girondo (Argentina, 1891-1967), César Vallejo (Perú, 1892-1938) y Pablo Neruda (Chile 1904-1973) son fi guras tutelares de la poesía contemporánea latinoamericana. Sus obras: Altazor o el viaje en paracaídas (1931), El espantapájaros (1932), Trilce (1922) y Residencia en
la tierra (1925-1931), respectivamente, representan la consumación de prácticas estéticas surgidas
en Europa en donde la creación poética es sinónimo de arbitrariedad, en muchos casos de extra- vagancia, de libertad imaginativa, con lo que se produce impacto, risa o sorpresa en el lector. El Creacionismo*, movimiento vanguardista de origen hispánico alentado por Vicente Huidobro cultiva el juego de azar con las palabras y rechaza el refl ejo de la realidad de una forma verosímil. Parte de la idea de que la poesía es una realidad en sí misma en donde el lenguaje no remite a ninguna referencia fuera del texto. Según Huidobro, un poeta creacionista “hace un poema como la naturaleza hace un árbol”. En su arte poética dice: “Por qué cantáis la rosa, !oh, Poetas! / Hacedla fl orecer en el poema”, con esto quiere decir que la obra literaria es totalmente autónoma del mundo. En cambio, otra voz de esos tiempos, la de Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957), fi gura relevante de esta época, se mantuvo, voluntariamente, al margen de esta experimentación artística y optó por un lenguaje más transparente y apegado a la tradición para elaborar poéticamente un imaginario americano, lo cual no limitó la calidad de su obra. A través de los vaivenes en el tiempo, desde diferentes latitudes y con distintas realizaciones del lenguaje, la poesía ha ido tejiendo su red para convertirse en palabra de todos.
Realiza una investigación sobre la obra poética de Vicente Huidobro y escribe un ensayo.
Crea un poema que no tenga ni rima, ni signos de puntuación. Atrévete con imágenes audaces. Pon a prueba tu imaginación.
El 8 de abril se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano. Imagina que eres periodista y tienes que publicar en el diario donde trabajas un reportaje sobre este pueblo. Investiga sobre su origen, localización, costumbres, creencias y modos de vida y redacta tu texto. Averigua cuáles son las características de un reportaje, lee algunos para que te sirvan de modelo de escritura. Cuida tu redacción y ortografía.
Redacta un texto narrativo que se titule: “Una noche en Nueva York”. Relátanos tu experiencia, revive tus emociones, describe los lugares, incluye otros personajes. Echa a volar tu imaginación.
Escribe una carta dirigida a Charles Baudelaire. Piensa antes de escri- bir: ¿cuál sería el motivo de la carta?, ¿qué le dirías?, ¿en qué época te ubicarías?
En la poética de César Vallejo está presente la concepción de que la muerte es parte de la vida. Te proponemos redactar un ensayo desde una visión más optimista: La vida más allá de la muerte. Es conveniente discutir el tema con tus compañeros antes de escribir. Piensa en personas que se han mantenido vivas a través del tiempo. Si es posible, realiza lecturas sobre el tema con la orientación de tu profesor o profesora.
Es fundamental ampliar tus potencialidades para el desarrollo de la expresión escrita. Te proponemos algunas actividades que te ayudarán a ejercitarte en la escritura, presta atención a la redacción y a la ortog rafía. Selecciona una de las opciones que te sugerimos a continuación:
Pensar, crear, escribir...
Oh, abanico de seda blanca,
pálido como la escarcha en un tallo de hierba, a ti también te dejan de lado.
(Granada, España, 1898 - 1936) Poeta y dramaturgo. Se licenció en Derecho. A partir de 1919, se instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, centro de intercambio cultural, donde tuvo amistad con poetas de su generación y artistas como Luis Buñuel y Salvador Dalí.
Entre sus obras poéticas se destacan: Libro de poemas (1921), Poema del cante jondo
(1921), Oda a Salvador Dalí (1926), Romancero gitano (1928), Poeta en Nueva York (1930),
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), Seis poemas galegos (1935), Diván del Tamarit (1936),
Sonetos del amor oscuro (1936). Teatro: El malefi cio de la mariposa (1921), Mariana Pineda
(1927), La zapatera prodigiosa (1930), Retablillo de Don Cristóbal (1928), El público (1930), Así
que pasen cinco años (1930), Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933), Bodas de
sangre (1933), Yerma (1934), Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las fl ores (1935), La casa de
Bernarda Alba (1936). Debido a sus ideas políticas, fue víctima fatal del franquismo y de la
Guerra Civil Española. Murió fusilado en Granada y sus restos lanzados en una fosa común.