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Capítulo IV: Efectos del Populismo sobre el Libre Comercio

4.2. El Libre Comercio en el Discurso Populista Europeo

4.2.3. Política Comercial de Otros Países Europeos

A diferencia del caso específico de Italia y hasta cierto punto el caso del Reino Unido, el populismo ha tenido un efecto más bien limitado en la política comercial de otros países europeos.

Hungría, Polonia

Tanto Fidesz en Hungría como Ley y Justicia en Polonia se enfocan en los supuestos peligros que suponen los inmigrantes del Medio Oriente para la sociedad occidental y la aparente influencia negativa de los organismos y élites internacionales.

Si estos partidos tienen una postura contraria al libre comercio, esta no es lo suficientemente fuerte como para contrarrestar la prioridad que se asigna a la inmigración. Esta preocupación, que domina tanto el discurso como las acciones de los líderes en Hungría y Polonia, opaca cualquier mención del libre comercio como tema de política gubernamental. El populismo en estos países afecta la efectividad de la política de libertad de movimiento pero no necesariamente, el desarrollo del libre comercio.

Francia

En Francia los dos partidos populistas considerados para esta investigación, el Frente Nacional de Marine Le Pen y La France Insourmise de Jean-Luc Mélenchon, se muestran opuestos al libre comercio y dispuestos a rechazar los acuerdos suscritos, o bajo negociación, por la Unión Europea.

95 En sus plan de campaña, llamado “144 Engagements Présidentiels”, el Frente Nacional se compromete a rechazar los acuerdos de libre comercio, imponer barreras a productos que no sigan las normas de producción francesas e implementar lo que llama un “patriotismo económico” (Front National, 2017). Marine Le Pen dijo sobre este tema que su preocupación era la creación de empleos franceses y que buscaba “implementar un proteccionismo económico”, culpando a la Unión Europea de llevar a cabo una competencia desleal (Jeziorski, 2017).

Por su parte, La France Insourmise propone la aplicación de un “proteccionismo solidario al servicio del interés nacional contra las multinacionales y la globalización financiera” (La France Insourmise, 2017). Mélenchon confirmó esto al rechazar el libre comercio a favor del proteccionismo en una entrevista en marzo del 2017 (Europe 1, 2017), habiendo declarado antes que se considera “hostil” al libre comercio y que, de llegar al poder, combatiría acuerdos como el CETA, al cual se refirió como “maligno” para Francia debido a su capítulo sobre la solución de controversias (Ouest France, 2016).

Sin embargo, ninguno de estos dos partidos llegó al poder, por lo que no han tenido oportunidad de influir de forma significativa la postura francesa. Emmanuel Macron, el actual Presidente de Francia, ha mostrado tener una actitud pragmática respecto del libre comercio. En ciertas ocasiones ha defendido los acuerdos comerciales, como hizo al admitir “la importancia del comercio en el desarrollo de nuestras economías” (EFE, 2018) durante una visita a París del primer ministro canadiense Justin Trudeau; en otras ocasiones se ha opuesto, como represalia contra las políticas comerciales y ambientales de Donald Trump, a continuar las negociaciones para el TTIP o acuerdos de similar envergadura con Estados Unidos (Mathiesen, 2018).

Lo anterior muestra que, si bien los partidos franceses no tienen una influencia significativa contra el libre comercio, Francia sí tendería a responder a las políticas de gobiernos populistas, como el estadounidense, con medidas que desacelerarían la apertura comercial.

España

Similar al caso francés, en España el populismo tuvo una participación importante en elecciones recientes, pero no obtuvo el poder, por lo que su capacidad de influir en el debate, aunque existe, es limitada.

96 Podemos, el partido populista de izquierda, se muestra opuesto a los principales acuerdos comerciales negociados por la Unión Europea. Lola Sánchez, eurodiputada y miembro de Podemos, sugiere que el TTIP “va a cambiar la forma en que legislamos, en la que desarrollamos leyes para protegernos o para desarrollar derechos y libertades” y se refiere al acuerdo como la “constitución de las multinacionales” (Elorduy, 2015). En términos más generales, Sánchez dice que hay “un ataque de las políticas neoliberales” que buscan aprobar no solo el TTIP, sino también el CETA, así como “imponer (…) un modelo económico y de comercio que afecta a todos los aspectos de nuestra vida diaria” (Elorduy, 2015).

Respecto del CETA, Podemos buscó sin éxito que fuese revisado por el Tribunal Constitucional español, argumentando que el capítulo de solución de controversias es contrario a la constitución española (González, 2017). Para Pablo Bustinduy, portavoz del partido, este capítulo supondría “un sistema de justicia paralelo para las multinacionales” que causaría daños severos a la institucionalidad democrática (González, 2017). Este reclamo no tuvo éxito, y el CETA fue aprobado por el Congreso de los Diputados (Garea, 2017) en junio del 2017, seguido por el Senado en octubre del mismo año (EFE, 2017).

Alemania

De forma similar a Fidesz y Ley y Justicia, Alternativa para Alemania (AfD) enfoca su retórica en la inmigración y la identidad cultural. Sin embargo, de forma similar a Podemos, AfD ha hecho clara su posición respecto de acuerdos como el TTIP y el CETA.

En su plataforma, AfD explica que las negociaciones de estos dos acuerdos no han sido transparentes ni públicas, criticando que hayan sido debatidos “sin participación del parlamento alemán o programados sin defensa equilibrada de los intereses de las partes (Alternative für Deutschland, 2017, p. 69). En ese sentido, AfD indica que apoya la reducción de barreras, pero mediante los mecanismos multilaterales, y rechaza la existencia de tribunales arbitrales, sobre los que dice que involucran el “traspaso de derechos de soberanía” (Alternative für Deutschland, 2017, p. 69) en detrimento de las partes de una controversia.

A pesar de esto, AfD aún es el tercer partido del Bundestag, de modo que no se encuentra en posición de afectar la política comercial. El CDU y el SPD, los partidos de la coalición gobernante, apoyan el CETA, indicando que propicia un mayor crecimiento y niveles de empleo (Turner & Dendrinou, 2016).

97 Grecia

Grecia, como se explicó en el segundo capítulo, es un caso particular de un país gobernado por un partido populista que eventualmente adoptó posturas políticas convencionales. Esto se repite en el caso del libre comercio.

Giorgios Stathakis, Ministro de Economía, dijo en octubre del 2016, que el CETA incorporaba las preocupaciones de la delegación griega, dando a entender que no habría objeciones por parte de Grecia (Economy Watch, 2016). Esta posición se ve replicada en un comunicado del Consulado General de Grecia en Toronto, el cual asegura que “hará más fácil exportar bienes y servicios, beneficiando a la gente y los negocios en ambos la UE y Canadá” (Consulate General in Toronto, 2017).