Versículo 9: “Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: “No pases por tal lugar, porque los sirios van allí”.
Había una emboscada elaborada por los sirios contra el ejército israelita. Sin embargo, Israel tenía el profeta Eliseo, conocido como el hombre de Dios, que hablaba en su nombre. Eliseo avisó al rey de Israel que podría librarse del ataque enemigo. Y Dios protegió a su pueblo por medio del profeta.
Los versículos 15 y 16: “De mañana se levantó el siervo del varón de Dios para salir, y vio el ejército que cercaba la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado dijo: ‘¡Señor mío! ¿Qué haremos?’ Eliseo respondió: ‘No temas. Porque más están con nosotros que con ellos’.
Para vengarse y responder al aviso de alerta a los israelitas, los sirios organizaron un ataque a Eliseo con tropas y caballos. La cantidad fue tanta, que asustó al siervo de Eliseo. Fue sorprendente la respuesta del hombre de Dios, ¿no lo crees? La fe de ese hombre era tan grande que alcanzaba a ver más allá que cualquier otra persona, pues vio el ejército de Dios en su defensa. Versículo 17: “Y Eliseo oró: ‘Te ruego, Señor, que abras sus ojos para que vea’. Entonces el Señor abrió los ojos del criado, y vio el monte lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo”.
Eliseo le pidió a Dios que también abriera los ojos del siervo para que tuviera la misma visión que él. Debe haber sido para emo- cionarse. Si la visión de un ángel es fenomenal, imagina contemplar todo un ejército de seres celestiales para proteger tu vida. Este es nuestro Dios. Grande, poderoso, protector. Él envía ángeles para cuidar de nosotros y protegernos exactamente como dijo el salmista (Sal. 91:11). Es bueno que sepas que siempre tienes un ángel protector que te acompaña cada minuto de tu vida, hasta cuando duermes. Y si el ataque del enemigo parece muy grande, Dios coloca su ejército a disposición para protegerte. Quiero pedirte que anotes diariamente durante esta semana (si lo hubo) algún momento de liberación que Dios promovió en tu vida. Pueden ser cosas aparentemente pequeñas o cosas grandes. Después, analiza durante toda la semana cuanto te cuidó tu ángel. Es bueno recordar que hay situaciones en que tu ángel te protege, aunque tú ni lo notas, pero él está ahí cumpliendo su misión.
UN EMAIL A DIOS
Señor, te pido que abras mis ojos, y que yo vea tu cuidado por mí.
CONECTE LA PANTALLA
Haga un juego de músicas. Divida al GPA en dos grupos. Dé una palabra y pida que los adolescentes canten un himno conocido cuya palabra citada esté en su letra. Cite tres o cuatro palabras diferentes para cada grupo. Gana el grupo que más músicas cante.
BAJE EL CONTENIDO
Un niño de diez años fue liberado de un secuestro después de cantar por tres horas la misma música. Willie Myrick estaba en su patio, en los Estados Unidos, y se agachó para levantar un dinero en el suelo cuando alguien lo agarró y lo echó dentro de un auto. En una entrevista a un canal americano de televisión, Willie dijo que el secuestrador era bien “riguroso” y que le avisó que no quería oír ninguna palabra que saliera de su boca. Solo que Willie resolvió cumplir lo que está escrito en el Salmo 150:6 “Todo lo que respira alabe al Señor”. Aunque con miedo, Willie comenzó a cantar una música góspel titulada “Every Praise” [Cada alabanza] y la cantó por tres horas seguidas. El secuestrador terminó perdiendo la paciencia y dejó al niño salir del auto. El niño corrió hasta la casa más próxima y pidió que llamaran a sus tutores. La Biblia nos orienta a alabar a Dios en cualquier circunstancia, porque él hace maravillas a nuestros ojos (Lee Deut. 10:21, el Código Fuente).
MENSAJE DE WHATSAPP
Si tú pudieras cantar a Jesús ahora, ¿qué música cantarías? ¿Es fácil alabar en situaciones de peligro y prueba? En las difi cultades de la vida, ¿cuál ha sido tu postura? ¿Tú reclamas primero o cantas primero? En tu celular, ¿las músicas de alabanza al Señor son mayoría o no? ¿Estás de acuerdo que la alabanza es una expresión de alegría?
CÓDIGO FUENTE
“Él es tu alabanza, él es tu Dios, que ha hecho por ti obras grandes y pavorosas, que tus ojos han visto” (Deuteronomio 10:21).
INSTALE EL CONTENIDO
Uno de los momentos más lindos de adoración y alabanza que hay en la Biblia Elena de White lo describe así: “¡Hosanna al Hijo de David! Oír estas voces libres y felices ofendía a los gobernantes del templo, quienes decidieron poner coto a esas demostraciones. Dijeron al pueblo que la casa de Dios era profanada por los pies de los niños y los gritos de regocijo. Al notar que sus palabras no impresionaban al pueblo, los gobernantes recurrieron a Cristo: “¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” La profecía había pre- dicho que Cristo sería proclamado rey, y esa predicción debía cumplirse. Los sacerdotes y gobernantes de Israel rehusaron proclamar su gloria, y Dios indujo a los niños a ser sus testigos. Si las voces de los niños hubiesen sido acalladas, las mismas columnas del templo habrían pregonado las alabanzas del Salvador. Los fariseos estaban enteramente perplejos y descon- certados” (El deseado de todas las gentes, p. 543).
Versículo 9: “Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: “No pases por tal lugar, porque los sirios van allí”.
Había una emboscada elaborada por los sirios contra el ejército israelita. Sin embargo, Israel tenía el profeta Eliseo, conocido como el hombre de Dios, que hablaba en su nombre. Eliseo avisó al rey de Israel que podría librarse del ataque enemigo. Y Dios protegió a su pueblo por medio del profeta.
Los versículos 15 y 16: “De mañana se levantó el siervo del varón de Dios para salir, y vio el ejército que cercaba la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado dijo: ‘¡Señor mío! ¿Qué haremos?’ Eliseo respondió: ‘No temas. Porque más están con nosotros que con ellos’.
Para vengarse y responder al aviso de alerta a los israelitas, los sirios organizaron un ataque a Eliseo con tropas y caballos. La cantidad fue tanta, que asustó al siervo de Eliseo. Fue sorprendente la respuesta del hombre de Dios, ¿no lo crees? La fe de ese hombre era tan grande que alcanzaba a ver más allá que cualquier otra persona, pues vio el ejército de Dios en su defensa. Versículo 17: “Y Eliseo oró: ‘Te ruego, Señor, que abras sus ojos para que vea’. Entonces el Señor abrió los ojos del criado, y vio el monte lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo”.
Eliseo le pidió a Dios que también abriera los ojos del siervo para que tuviera la misma visión que él. Debe haber sido para emo- cionarse. Si la visión de un ángel es fenomenal, imagina contemplar todo un ejército de seres celestiales para proteger tu vida. Este es nuestro Dios. Grande, poderoso, protector. Él envía ángeles para cuidar de nosotros y protegernos exactamente como dijo el salmista (Sal. 91:11). Es bueno que sepas que siempre tienes un ángel protector que te acompaña cada minuto de tu vida, hasta cuando duermes. Y si el ataque del enemigo parece muy grande, Dios coloca su ejército a disposición para protegerte. Quiero pedirte que anotes diariamente durante esta semana (si lo hubo) algún momento de liberación que Dios promovió en tu vida. Pueden ser cosas aparentemente pequeñas o cosas grandes. Después, analiza durante toda la semana cuanto te cuidó tu ángel. Es bueno recordar que hay situaciones en que tu ángel te protege, aunque tú ni lo notas, pero él está ahí cumpliendo su misión.
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Un niño de diez años fue liberado de un secuestro después de cantar por tres horas la misma música. Willie Myrick estaba en su patio, en los Estados Unidos, y se agachó para levantar un dinero en el suelo cuando alguien lo agarró y lo echó dentro de un auto. En una entrevista a un canal americano de televisión, Willie dijo que el secuestrador era bien “riguroso” y que le avisó que no quería oír ninguna palabra que saliera de su boca. Solo que Willie resolvió cumplir lo que está escrito en el Salmo 150:6 “Todo lo que respira alabe al Señor”. Aunque con miedo, Willie comenzó a cantar una música góspel titulada “Every Praise” [Cada alabanza] y la cantó por tres horas seguidas. El secuestrador terminó perdiendo la paciencia y dejó al niño salir del auto. El niño corrió hasta la casa más próxima y pidió que llamaran a sus tutores. La Biblia nos orienta a alabar a Dios en cualquier circunstancia, porque él hace maravillas a nuestros ojos (Lee Deut. 10:21, el Código Fuente).
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Si tú pudieras cantar a Jesús ahora, ¿qué música cantarías? ¿Es fácil alabar en situaciones de peligro y prueba? En las difi cultades de la vida, ¿cuál ha sido tu postura? ¿Tú reclamas primero o cantas primero? En tu celular, ¿las músicas de alabanza al Señor son mayoría o no? ¿Estás de acuerdo que la alabanza es una expresión de alegría?
CÓDIGO FUENTE
“Él es tu alabanza, él es tu Dios, que ha hecho por ti obras grandes y pavorosas, que tus ojos han visto” (Deuteronomio 10:21).
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Uno de los momentos más lindos de adoración y alabanza que hay en la Biblia Elena de White lo describe así: “¡Hosanna al Hijo de David! Oír estas voces libres y felices ofendía a los gobernantes del templo, quienes decidieron poner coto a esas demostraciones. Dijeron al pueblo que la casa de Dios era profanada por los pies de los niños y los gritos de regocijo. Al notar que sus palabras no impresionaban al pueblo, los gobernantes recurrieron a Cristo: “¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” La profecía había pre- dicho que Cristo sería proclamado rey, y esa predicción debía cumplirse. Los sacerdotes y gobernantes de Israel rehusaron proclamar su gloria, y Dios indujo a los niños a ser sus testigos. Si las voces de los niños hubiesen sido acalladas, las mismas columnas del templo habrían pregonado las alabanzas del Salvador. Los fariseos estaban enteramente perplejos y descon- certados” (El deseado de todas las gentes, p. 543).