Jesús dejó claro que él era el Mesías y aunque los fariseos quisieran callar la voz de los niños que alababan a Jesús (lo intentaron y no lo lograron), las piedras del templo cantarían. La alabanza a Jesús como el Hijo de David era el reconocimiento de que él era el Salvador y Rey. Hosanna signifi ca “Sálvanos”. Los niños sabían eso, sus corazones eran puros y sus voces expresaron esa pureza que viene de Jesús. Ellos no podían callar, aunque sabían que disgustaba a los fariseos y líderes del templo. Qué actitud fantástica ante una situación que podría causar miedo, pues ellos podrían ser acusados de blasfemia, profanación y los castigos de esa época eran bien duros y crueles. La alabanza de las voces de esos niños levantó la voz de todo el pueblo en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
La alabanza debe ser parte de la vida del cristiano. Necesitas cantar, adorar con tu voz. Al hacernos cristianos, la vida realmente se transforma. Piensa un poco en tu vida y compárala con un colega del colegio que no es cristiano. ¿Es o no es diferente de la tuya? Los cristianos tienen un estilo de vida diferente y encaran alegrías y tristezas de forma diferente también. ¿Ya fuiste a un entierro de un cristiano que murió amando a Jesús? No hay gritos, sino himnos. No hay desesperación sino consuelo. Hay lágrimas de dolor, pero ellas están acompañadas de esperanza. Es un funeral muy diferente. Un pastor que pasó por la pérdida repentina de su madre, a quien amaba mucho, dijo una frase mientras cantaba el himno preferido de ella: Voy a cantar al Señor porque el diablo no entiende y no acepta nuestra alabanza a Dios en un momento como éste. Entonces, cantaré para decirle que su derrota es mi victoria.
No es fácil alabar a Dios cuando estamos siendo probados, tristes, pero la Biblia dice en 1 Pedro 4:12 y 13 (lea el texto) que los cristianos también pasan por pruebas pero no deben entristecerse sino alegrarse porque somos copartícipes de los sufrimientos de Cristo Jesús. Su nombre nunca pasará y su gloria hace reposar sobre mí y sobre ti el Espíritu de Dios, esa es nuestra victoria. Muchos de los que cantaron Hosannas al Hijo de David, fueron sus seguidores y fueron perseguidos por causa de su nombre, pero fueron copartícipes felices con Cristo y por Cristo. El mismo Jesús quien defendió las voces de los niños (sus testigos) que le pedían salvación, es el Jesús que conocemos y amamos hoy. Él nos llama para ser coherederos de su trono. ¿Vamos a cantar en adoración a él con toda nuestra fuerza? Canten conmigo una música que me gusta mucho y es de pura adoración a Jesús: “Tu santo nombre” del DVD Adoradores, grabadora Novo Tempo.
Obs.: Coordinador/a en el caso de no tener disponibilidad de la música mencionada elija una música del HA (Himnario Ad- ventista) y cante con sus adolescentes.
Esta semana entra en el sitio http://novotempo.com/adoradores, si todavía no tienes las músicas puedes bajarlas y adicionarlas a tu playlist en el computador y en el celular.
UN EMAIL A DIOS
Señor, quiero alabar tu nombre. Quiero adorarte solo a ti. Soy un adolescente que desea tener en sus labios la perfecta alabanza. Ayúdame a ponerte en primer lugar en mi vida y que eso se refl eje en mi voz y en mis actitudes.
CONECTE LA PANTALLA
Prepare una caja y coloque dentro una barra de chocolate, péguele una esquelita con una pregunta: ¿Tú crees en Dios? Cierre y pegue bien la caja. Diga a los adolescentes que dentro de la caja tiene una pregunta que deben responder. Pero es una pregunta difícil y deben pagar un precio por la respuesta correcta. Pase la caja de mano en mano, acompañada por una música. Cuando la música se detiene, la persona que quedó con la caja elije abrirla y responder la pregunta o pasar la caja para que siga rotando. Incentive el suspenso acerca del contenido de la caja y sobre la pregunta, diga que el precio es alto. Algunos no muy valientes preferirán pasar la caja. Haga la actividad hasta que uno de los adolescentes acepte abrir la caja y responder la pregunta. Si res- ponde con un sí (que es la respuesta correcta), diga que el precio que él tiene que pagar será comer el chocolate. Resalte a los adolescentes que el mundo intenta inculcar la idea de que creer en Dios es difícil y amarlo más difícil todavía. Pero, así como fue al fi nal de la dinámica, amar a Dios es decir sí, se debe pagar el precio que será una dulce recompensa, la vida eterna con él.
BAJE EL CONTENIDO
A los 15 años, Cassie Bernall era una niña conocida como un caso difícil para la iglesia, para sus padres y para el pastor. Ella estaba involucrada con brujería y tenía sentimientos suicidas. Sus padres la llevaban casi a la fuerza a la iglesia, y la obligaban a conversar con el pastor de jóvenes. Las conversaciones no rendían mucho en la vida de Cassie.
El pastor, sus padres y un grupo de jóvenes comenzaron a orar por esa niña hasta que seis meses después ella buscó al pastor de jóvenes de la iglesia y le dijo: “Usted no va a adivinar lo que hice hoy. Le entregué mi vida a Cristo. De ese momento en ade- lante Cassie era una evangelista entusiasta en su escuela, la Columbine High School (Escuela de enseñanza media en Colorado, Estados Unidos).
El 20 de abril de 1999, los estudiantes Eric Harris (con sobrenombre ReB), de 18 años y Dylan Klebold (con sobrenombre Vo- DkA), de 17 años, dispararon a varios colegas y profesores, mataron a doce alumnos y un profesor, después se suicidaron, en lo que se conoció como la Masacre de Columbine. Entre los muertos estaba Cassie Bernall. Los amigos que estaban en la mesa de la biblioteca donde Cassie acostumbraba a ir a orar y donde estaba cuando fue muerta por los dos muchachos, contaron que uno de ellos, colocando el arma en su cabeza, le preguntó si ella creía en Dios. Algunos colegas ya estaban baleados en el suelo, pero Cassie respondió: Sí, yo creo. Por eso, Cassie recibió un tiro en la cabeza y murió.
Su historia está registrada en un libro llamado “She said yes” [Ella dijo sí] escrito por su madre Misty Bernall. Michael W. Smith, cantor cristiano, hizo una música en homenaje a la elección de la adolescente por Cristo, titulada “Th is is your time” [Esta es su hora]. El funeral de Cassie fue presenciado por cerca de 2.500 personas, sus amigos cerraron la urna donde estaba el cuerpo de la joven con la inmensa satisfacción de haber sido sus amigos. Hay un registro de 75 adolescentes no cristianos que hicieron un compromiso público de entrega a Dios en esa ocasión, por causa del ejemplo de Cassie.
Jesús dejó claro que él era el Mesías y aunque los fariseos quisieran callar la voz de los niños que alababan a Jesús (lo intentaron y no lo lograron), las piedras del templo cantarían. La alabanza a Jesús como el Hijo de David era el reconocimiento de que él era el Salvador y Rey. Hosanna signifi ca “Sálvanos”. Los niños sabían eso, sus corazones eran puros y sus voces expresaron esa pureza que viene de Jesús. Ellos no podían callar, aunque sabían que disgustaba a los fariseos y líderes del templo. Qué actitud fantástica ante una situación que podría causar miedo, pues ellos podrían ser acusados de blasfemia, profanación y los castigos de esa época eran bien duros y crueles. La alabanza de las voces de esos niños levantó la voz de todo el pueblo en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
La alabanza debe ser parte de la vida del cristiano. Necesitas cantar, adorar con tu voz. Al hacernos cristianos, la vida realmente se transforma. Piensa un poco en tu vida y compárala con un colega del colegio que no es cristiano. ¿Es o no es diferente de la tuya? Los cristianos tienen un estilo de vida diferente y encaran alegrías y tristezas de forma diferente también. ¿Ya fuiste a un entierro de un cristiano que murió amando a Jesús? No hay gritos, sino himnos. No hay desesperación sino consuelo. Hay lágrimas de dolor, pero ellas están acompañadas de esperanza. Es un funeral muy diferente. Un pastor que pasó por la pérdida repentina de su madre, a quien amaba mucho, dijo una frase mientras cantaba el himno preferido de ella: Voy a cantar al Señor porque el diablo no entiende y no acepta nuestra alabanza a Dios en un momento como éste. Entonces, cantaré para decirle que su derrota es mi victoria.
No es fácil alabar a Dios cuando estamos siendo probados, tristes, pero la Biblia dice en 1 Pedro 4:12 y 13 (lea el texto) que los cristianos también pasan por pruebas pero no deben entristecerse sino alegrarse porque somos copartícipes de los sufrimientos de Cristo Jesús. Su nombre nunca pasará y su gloria hace reposar sobre mí y sobre ti el Espíritu de Dios, esa es nuestra victoria. Muchos de los que cantaron Hosannas al Hijo de David, fueron sus seguidores y fueron perseguidos por causa de su nombre, pero fueron copartícipes felices con Cristo y por Cristo. El mismo Jesús quien defendió las voces de los niños (sus testigos) que le pedían salvación, es el Jesús que conocemos y amamos hoy. Él nos llama para ser coherederos de su trono. ¿Vamos a cantar en adoración a él con toda nuestra fuerza? Canten conmigo una música que me gusta mucho y es de pura adoración a Jesús: “Tu santo nombre” del DVD Adoradores, grabadora Novo Tempo.
Obs.: Coordinador/a en el caso de no tener disponibilidad de la música mencionada elija una música del HA (Himnario Ad- ventista) y cante con sus adolescentes.
Esta semana entra en el sitio http://novotempo.com/adoradores, si todavía no tienes las músicas puedes bajarlas y adicionarlas a tu playlist en el computador y en el celular.
UN EMAIL A DIOS
Señor, quiero alabar tu nombre. Quiero adorarte solo a ti. Soy un adolescente que desea tener en sus labios la perfecta alabanza. Ayúdame a ponerte en primer lugar en mi vida y que eso se refl eje en mi voz y en mis actitudes.
CONECTE LA PANTALLA
Prepare una caja y coloque dentro una barra de chocolate, péguele una esquelita con una pregunta: ¿Tú crees en Dios? Cierre y pegue bien la caja. Diga a los adolescentes que dentro de la caja tiene una pregunta que deben responder. Pero es una pregunta difícil y deben pagar un precio por la respuesta correcta. Pase la caja de mano en mano, acompañada por una música. Cuando la música se detiene, la persona que quedó con la caja elije abrirla y responder la pregunta o pasar la caja para que siga rotando. Incentive el suspenso acerca del contenido de la caja y sobre la pregunta, diga que el precio es alto. Algunos no muy valientes preferirán pasar la caja. Haga la actividad hasta que uno de los adolescentes acepte abrir la caja y responder la pregunta. Si res- ponde con un sí (que es la respuesta correcta), diga que el precio que él tiene que pagar será comer el chocolate. Resalte a los adolescentes que el mundo intenta inculcar la idea de que creer en Dios es difícil y amarlo más difícil todavía. Pero, así como fue al fi nal de la dinámica, amar a Dios es decir sí, se debe pagar el precio que será una dulce recompensa, la vida eterna con él.
BAJE EL CONTENIDO
A los 15 años, Cassie Bernall era una niña conocida como un caso difícil para la iglesia, para sus padres y para el pastor. Ella estaba involucrada con brujería y tenía sentimientos suicidas. Sus padres la llevaban casi a la fuerza a la iglesia, y la obligaban a conversar con el pastor de jóvenes. Las conversaciones no rendían mucho en la vida de Cassie.
El pastor, sus padres y un grupo de jóvenes comenzaron a orar por esa niña hasta que seis meses después ella buscó al pastor de jóvenes de la iglesia y le dijo: “Usted no va a adivinar lo que hice hoy. Le entregué mi vida a Cristo. De ese momento en ade- lante Cassie era una evangelista entusiasta en su escuela, la Columbine High School (Escuela de enseñanza media en Colorado, Estados Unidos).
El 20 de abril de 1999, los estudiantes Eric Harris (con sobrenombre ReB), de 18 años y Dylan Klebold (con sobrenombre Vo- DkA), de 17 años, dispararon a varios colegas y profesores, mataron a doce alumnos y un profesor, después se suicidaron, en lo que se conoció como la Masacre de Columbine. Entre los muertos estaba Cassie Bernall. Los amigos que estaban en la mesa de la biblioteca donde Cassie acostumbraba a ir a orar y donde estaba cuando fue muerta por los dos muchachos, contaron que uno de ellos, colocando el arma en su cabeza, le preguntó si ella creía en Dios. Algunos colegas ya estaban baleados en el suelo, pero Cassie respondió: Sí, yo creo. Por eso, Cassie recibió un tiro en la cabeza y murió.
Su historia está registrada en un libro llamado “She said yes” [Ella dijo sí] escrito por su madre Misty Bernall. Michael W. Smith, cantor cristiano, hizo una música en homenaje a la elección de la adolescente por Cristo, titulada “Th is is your time” [Esta es su hora]. El funeral de Cassie fue presenciado por cerca de 2.500 personas, sus amigos cerraron la urna donde estaba el cuerpo de la joven con la inmensa satisfacción de haber sido sus amigos. Hay un registro de 75 adolescentes no cristianos que hicieron un compromiso público de entrega a Dios en esa ocasión, por causa del ejemplo de Cassie.