1.3. La Conversación en lengua extranjera
1.3.3. La Pragmática de la Interlengua
En su artículo de 1972, Selinker introdujo cuatro conceptos que han dado lugar a una innumerable bibliografía y se han hecho célebres en los estudios sobre segundas lenguas: transferencia, fosilización, interlengua y estrategias. Mientras los dos primeros conceptos son relevantes para el plano de la adquisición, los dos últimos, interlengua y estrategias, son imprescindibles para entender la actuación lingüística de los HNN.
Interlengua es, para Selinker (1972: 214), un sistema lingüístico autónomo del que hacen uso los aprendientes de una lengua al intentar emitir enunciados en la lengua meta en una situación de comunicación significativa. Son varias las ideas que subyacen a esta noción de interlengua. En primer lugar, es definida como un sistema, con reglas, como cualquier otra lengua, y es independiente tanto de la LM del aprendiente como de la LO. En segundo lugar, se trata de un sistema ‘imperfecto’ en comparación con el sistema de la lengua meta. Tiende a parecerse a él, pero sin conseguirlo por completo, es decir, se encuentra en un estadio intermedio, como tal, y esta es la tercera idea, es un sistema en evolución y cambio, abierto a influencias externas, como puede ser el aprendizaje de nuevas reglas o las estrategias de comunicación que pone en juego el hablante.
Como señaló en su momento Kasper (1982), la interlengua no está formada únicamente por reglas gramaticales sino también, lógicamente y como cualquier otra lengua, por las “reglas de uso” de las que hablaba Hymes (1972b). La disciplina conocida como Pragmática de la Interlengua persigue, por tanto, describir y explicar el aprendizaje y el uso del conocimiento pragmático de los aprendientes de una LE. En sus apenas 30 años de vida, es una de las más fructíferas dentro de los estudios en segundas lenguas49 y ha constituido un campo de investigación de gran amplitud y diversidad, si hacemos caso de la propia definición de competencia pragmática:
Pragmatic competence entails a variety of abilities concerned with the use and interpretation of language in contexts. (1) It includes speakers' ability to use language for different purposes –to request, to instruct, to effect change. (2) It includes listeners' ability to get past the language and understand speaker's real intentions, especially when these intentions are not directly conveyed in the forms –indirect requests, irony and sarcasm are some examples. (3) It includes command of the rules by which utterances are strung together to create discourse. This apparently simple achievement to produce coherent speech itself has several components –turn -taking, cooperation, cohesion (Bialystok 1993: 43).
Si bien la definición de Bialystok incluye aspectos como la cortesía, el reconocimiento de la fuerza ilocutiva de los enunciados, la coherencia y las normas de toma de turno, lo cierto es que la Pragmática de la Interlengua se ha distinguido, desde sus comienzos, por un especial interés por los aspectos relacionados con el punto (1). Kasper y Dahl (1991: 215), por ejemplo, definen la Pragmática de la Interlengua explícitamente como “la investigación de la comprensión y producción de actos de habla por parte de los hablantes no nativos” y por esto contamos con un gran número de investigaciones dirigidas a analizar la emisión y percepción de intenciones comunicativas específicas como las peticiones y disculpas (Blum-Kulka, House y Kasper 1989), los rechazos (Takahashi y Beebe 1987), las quejas (House y Kasper 1981) y las sugerencias (Martínez Flor 2006)50. Una de las conclusiones más recurrentes en estos trabajos es que, aunque la tipología de actos de habla parece ser universal, su conceptualización y verbalización pueden ser muy diferentes en las distintas lenguas y culturas (Jung 2002). Es decir, aunque los aprendientes de una segunda lengua puedan ser conscientes de la existencia de un determinado acto de habla, como los cumplidos, pueden fallar en el conocimiento tanto sociopragmático (a quién hacérselo, en qué momento) como pragmalingüístico (de qué manera, con qué palabras).
Todos estos trabajos, con su interés, presentan importantes divergencias respecto a nuestro objeto de estudio. En primer lugar, se centran en las actividades (las acciones) que los HNN desarrollan en la conversación y no en los mecanismos propios de la conversación. En segundo lugar, el modo de elicitación de datos también resulta problemático para nuestros intereses. Muchos de estos estudios no utilizan datos espontáneos, sino cuestionarios o juegos de roles51 entre HN y HNN. Por último, el análisis no se realiza desde una perspectiva interactiva sino monológica, en el nivel del enunciado, y obvian con ello la evidencia de que la consecución de un
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Un volumen recopilatorio es el ya clásico Kasper y Blum-Kulka (1993).
51 Como ya vimos en el apartado 1.2.2., la frecuencia de los actos de habla en la conversación
espontánea es muy baja. Acerca de la problemática sobre los métodos de elicitación de datos en la Pragmática de la Interlengua véase el artículo de Kasper (1998).
determinado acto de habla requiere, normalmente, varios turnos de habla entre dos o más interlocutores52.
Los estudios sobre la competencia pragmática en el nivel del discurso (el punto 3 de los señalados por Bialystok) han sido mucho más escasos y prácticamente todos ellos, como en el caso de los estudios sobre los actos de habla, analizan conversaciones exolingües53.
Los fenómenos que mayor atención han recibido son las aperturas y cierres conversacionales, pues son estas las fases de la conversación que más semejanza tienen con los actos de habla propiamente dichos, en otras palabras, presentan una estructura ritual fácilmente reconocible y analizable, equivalente a la de las peticiones, los agradecimientos y las sugerencias. Los distintos autores (Bardovi-Harlig et al. 1991; Kasper 1981; Omar 1992) coinciden en señalar las dificultades de los HNN para realizar funciones idiosincrásicas de la lengua meta (como la reapertura de un cierre después de la despedida, algo ritual en kisuahili) o para utilizar los medios lingüísticos adecuados en el caso de lenguas tipológica y culturalmente próximas (inglés y alemán). Similar es el caso de los pares adyacentes. House (1993) observó que los alemanes estudiantes de inglés con frecuencia no reconocen que la pre-secuencia de una invitación puede adoptar la forma de una pregunta por la situación o el estado de ánimo, y Jaworski (1994), al examinar las respuestas de sus estudiantes polacos al saludo ritual inglés “How are you (doing) (today)?” encontró que en más de la mitad de ocasiones los alumnos no percibían el carácter puramente retórico de la pregunta.
Uno de los pocos trabajos sobre elementos discursivos es el de Scarcella (1983b), quien nota que incluso estudiantes de nivel superior tienen “acento en el discurso”, lo que se manifiesta en el uso inadecuado de ciertos marcadores: los hablantes de LM española usan con frecuencia, en inglés, you know y uhm, como elementos de relleno para mantener el turno. Sin embargo, los HN de inglés interpretan esos marcadores como señales de final de turno.
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El artículo de Kasper (2006) aboga, por tanto, por una Pragmática Discursiva, “específicamente, por la aplicación del Análisis de la Conversación al estudio de los actos de habla” (p. 282).
53 En conversaciones en lengua objeto los aspectos discursivos se han estudiado de forma esporádica.
Entre los fenómenos conversacionales que nadie dudaría en clasificar como ‘pragmáticos’, si consideramos la pragmática como “el estudio de la comprensión y producción de acción lingüística en contextos de uso” (Kasper y Blum-Kulka 1993: 3), está el de las estrategias de comunicación. Esta separación entre ‘lo pragmático’ y ‘lo estratégico’ se debe, en realidad, a que cada una de estas áreas de investigación ha seguido tradiciones teóricas y metodológicas diferentes, como veremos a continuación.