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Presagios,predicciones, aves, entrañas, robles

Aún no hemos acabado con nuestras explicaciones sobre lo que Hermes quiere decir con sueños, presagios, predicciones, aves, entrañas y robles. Sobre los sueños ya le hablamos y del resto de la enumeración que acabamos de hacer, más adelante comentaremos arbitrariamente algunos de ellos, pues un tratamiento detallado nos conduciría, indudablemente, demasiado lejos. En esto, por diversas razones, queremos remitirle especialmente al lenguaje de la Biblia, porque este lenguaje se conoce mejor que el de Hermes. Con ayuda del mismo, podrá comprobar al mismo tiempo hasta qué punto se basan los libros bíblicos en los antiguos escritos de Hermes.

Quizá le sea conocido que, en la remota antigüedad, los sacerdotes y los reyes, invariablemente, eran iniciados; al menos, dotados de los dos poderes inmortales.

Los ancestrales sacerdocios eran enseñados en las grandes escuelas del pasado y los trabajadores para el mundo y la humanidad sólo eran puestos en contacto con el público después de una completa preparación y maduración en estas escuelas.

Hacer resurgir en nuestra era ese estado sacerdotal, era, entre otros, el elevado y noble objetivo de la Fraternidad Catara; una aspiración que por desgracia fue sofocada por Roma con sangre y hogueras. Desde entonces se manifestó, sin estorbos, el supuesto sacerdocio que ahora conocemos. Y, desde luego, posean las cualidades que posean sus representantes, no son las de los dos poderes inmortales. Pues si los poderes inmortales se despertasen en los sacerdotes de las iglesias, entonces éstos se retirarían inmediatamente de los cuerpos eclesiásticos concernidos. Un hermano o hermana de la Comunidad de la Luz nunca tendrá tratos con comunidades que están manchadas con la sangre de los cataros y los santos.

La clásica realeza, que narran los misterios, desapareció ya mucho antes de nuestra era y, por consiguiente, no tiene ningún sentido explayarse sobre el tema. Queremos señalar al respecto que, en el lenguaje de los misterios, a los verdaderos sacerdotes e iniciados del pasado se les llamaba con nombres de árboles y eran comparados con árboles. Sabiendo esto, podemos regresar de inmediato a nuestro punto de partida y entender a Hermes cuando dice que, en esencia, Dios es uno con el candidato que en Él se despierta y, entre otras cosas, habla con él por medio de robles: la velada indicación para los iniciados de la Cadena Universal.

Con esto, entramos de inmediato en terreno bíblico. Piense en los cedros del Líbano con los que, según el mito, fue construido el templo de Salomón. ¡Ese templo jamás fue devastado! Jamás estuvo en la Jerusalén geográficamente conocida, porque el templo de Salomón es uno de los templos verdaderamente vivos del campo de vida divino, edificado y mantenido por árboles vivos, por hombres-alma que viven en Dios. En el lenguaje de los misterios, un árbol es, por tanto, el propio hombre. Por eso también, en el lenguaje de los misterios, Jesús, fue llamado el Árbol de la Vida. Para acercarle aún más a todo esto, señalamos que en la Biblia los verdaderos hijos de Dios son llamados literalmente «robles del Señor», aludiendo en tal caso, entre otras cosas, a la inusual resistencia, fuerza y perdurabilidad del roble. Además, también se habla de los «Árboles de justicia». Y de los encinares de Mamre y de Moré, en los que tuvieron lugar manifestaciones sorprendentes; Moré es la designación para el maestro iniciado, y

Mamre significa riqueza abundante.

Ya le hemos dejado claro que, cuando el nuevo poder creador está a disposición del candidato, ya sólo por ello éste puede entrar y entrará en una relación viva con toda la Cadena Universal. Y, ciertamente, hasta el punto de que la Cadena Universal se comunique con la Cabeza de Oro del Cuerpo Vivo de la Joven Gnosis.

Así pues, la relación con los iniciados de la Fraternidad Universal, por lo tanto con «los robles del Señor», no tiene lugar bajo la forma, por ejemplo, de encuentros con respetables señores o damas. ¡En absoluto se trata de eso! El contacto vivo consiste en una vivencia interior, en un encuentro interior, sobre la base de los dos poderes inmortales tan extensamente analizados. En esto, el yo —y recuerde bien esto— está totalmente excluido. Tenga la certeza de que, con poderes desarrollados ocultamente, tales como visión etérica, clarividencia, clariaudencia y similares, no se podrán percibir «los robles del Señor», los iniciados de la Fraternidad Gnóstica. Con esos poderes, de los que algunos están tan orgullosos, únicamente existe la posibilidad de relacionarse con y en la esfera reflectora.

Ahora nos queda aún por abordar la cuestión de por qué, en relación con este simbolismo, se utilizó precisamente el árbol como indicación, y en particular el roble. La respuesta a esta pregunta la tenemos muy a mano. Sabe que el sistema del fuego de la serpiente es llamado el árbol de la vida. Y que, por consiguiente, toda persona posee el árbol que debe crecer hasta convertirse en «el roble del Señor». Por eso, es de gran importancia analizar todas estas cosas con usted. El árbol de la vida, con sus tres canales y, estrechísimamente ligado a él, el extendido duodécuplo sistema nervioso como las ramas y las hojas, el sistema séptuple de los Chakras como los frutos del árbol y el éter nervioso o el archeus como la savia vital de este árbol sagrado, no puede decirse que sea una designación muy rebuscada.

En los grandes iniciados, el nuevo poder analizado en detalle con usted recientemente, se ha desarrollado hasta un estado muy elevado, hasta una muy elevada calidad, debido a lo cual todo su sistema del fuego de la serpiente, completamente transfigurado, está al servicio de su condición humana transformada y verdaderamente despertada en Dios. En tales iniciados, la clásica serpiente Manas, el pensador, que se corresponde con el poder intelectual, es el elevado nuevo poder del pensamiento. Por lo tanto, esta serpiente ya no los tentará más, sino que seguirá morando en las regiones del país fronterizo de la dialéctica.

Quien ha restablecido el árbol de la vida en la ancestral imagen de la idea, posee al mismo tiempo las alas y el poder para liberarse de la naturaleza de la muerte y entrar en el nuevo estado de vida. Con esto llegamos automáticamente al simbolismo de las aves: el Espíritu Santo descendió como una paloma sobre la cabeza de Jesús el Señor. La inmortalidad y su esencia, las fuerzas monádicas del espíritu, Ánimo y animación, siempre fueron comparadas con aves. Piense en el águila como símbolo bíblico, piense en Hansa, el pájaro de la inmortalidad. Así, el espíritu del Señor puede hablar y hablará al hombre despertado, y la milicia de las aves, el toque divino, descenderá día y noche sobre el hombre-alma. Así, finalmente, el hombre-alma redimido elevará sus propias alas de Mercurio en la luz de la nueva mañana, como el Fénix, el célebre pájaro de fuego.

Y para ser aún más completos: los antiguos hablaban de las entrañas de la Tierra, y de una conmoción interior «hasta las entrañas», como puede leer en la Biblia (con lo que, no se refiere, pues, al sistema intestinal): «El espíritu del Señor escudriña y prueba al hombre», así está escrito, «hasta en el corazón y los ríñones». Y: «Mi alma fue conmovida hasta las entrañas».

hasta el interior más profundo, hasta las entrañas. Y que, en usted, la decisión de recorrer el único camino pueda ser firme, más positivamente que nunca.

XVIII