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La prevención de los problemas emocionales Del Barrio (2005) afirma:

3. La zona del desarrollo próximo

3.11 La prevención de los problemas emocionales Del Barrio (2005) afirma:

El desajuste emocional que experimentan los niños y niñas está relacionado con la falta de oportunidades o la mala interpretación de sus emociones. Y esto se debe a la falta de dominar o expresar nuestras emociones. Es lógico y también útil que un niño llore cuando se hace daño, o que se ponga furioso sino puede moverse, porque el daño físico y la inmovilidad suponen peligros para su integridad física (p.169). Los padres de familia son los principales agentes que pueden favorecer a prevenir los problemas emocionales en los infantes. La primera y principal razón es porque son ellos los primeros en brindar afecto y porque los conocen más al realizar actividades juntos que abarcan mayor tiempo. Cualquier persona que mantenga con el niño este mismo tipo de relación puede asumir con alguna probabilidad de éxito la labor preventiva respecto a los posibles trastornos emocionales.

Si queremos evitar que el mundo de los niños pueda desarrollarse los problemas

emocionales, se tendrá que estar atentos a dos elementos fundamentales: primero que tipo de niño presenta dicha conducta, y segundo qué edad tiene. No es posible una educación dirigida sino se toma en consideración ambos elementos.

Hoy en día la labor preventiva consiste básicamente en una buena educación, con un conocimiento previo de los elementos que la constituyen. Esto no es una tarea fácil porque la información que tenemos de educación emocional es muy variada. Primeramente, el docente habría de controlar sus emociones, que consistiría en saber cómo regular dicha emoción de acuerdo a la situación que genere dicho problema.

Del mismo modo no todos los niños son iguales conductualmente. Es decir, no es los mismo educar a un niño difícil que a uno fácil.

Los psicólogos han podido demostrar que los niños que presentan problemas conductuales se caracterizan porque no se puede predecir cómo van actuar ante las indicaciones u órdenes

que tengan que realizar. Actualmente los padres de este tipo de niños sufren un estrés interminable, por otro lado, los especialistas recomiendan ser constantes y claros de las normas que se quieran trabajar con ellos. Los niños que presentan problemas conductuales es mejor pedirles lo necesario para lograr el objetivo. La manera de realizar dichas indicaciones debe ser de manera firme y serena.

Es cierto que los niños responden mejor al afecto y a los premios producto de su esfuerzo, sin embargo, a veces cuando los niños se muestran reacios a cambiar ciertas conductas inadecuadas y a pesar que se ha utilizado la conversación asertiva y afectiva con ellos, se considera necesario aplicar medidas correctivas como el castigo (no se refiere al físico).

Según Del Barrio (2005) cada niño tiene etapas que desencadenan las dificultades emocionales y es importante que cada maestro ponga especial énfasis en explorarlas:

Tabla 3. Diferentes tipos de desencadenantes de problemas

Edad Desencadenantes

0-3 años Temperamento, apego, familia, estilos educativos, generación de hábitos. 4-7 años Relaciones con: familia, hermanos y compañeros.

8-12 años Rendimiento, amigos, autoeficacia, familia. 13-15 años Amigos, autoeficacia, sexo, familia.

16-18 años Sexo, autoeficacia, amigos.

La tabla 3 muestra diferentes desencadenantes de problemas según la edad de los seres humanos.

Recuperado de https://educra.cl/wp-content/uploads/2017/09/DOC1.pdf

Como se puede observar en la tabla todos estos elementos va de adentro hacia afuera: en la primera etapa todo se desenvuelve en el ámbito familiar y en cambio en la última todo ocurre fuera de él.

Toda buena prevención se funda en una educación adecuada por tanto lo que se necesita es precisamente una buena educación emocional, que es más eficaz cuando más pronto se inicie.

Según Denham (1998) la educación sentimental se funda en tres pilares: modelado, entrenamiento y contingencias adecuadas.

1. Modelado

En el mundo infantil el modelo de aprendizaje por imitación es el más utilizado por los niños y niñas, consiste en que un infante copie la acción de otro. A los niños de uno y tres años se les llama a veces monos de imitación.

El adulto y aquellas personas que mantengan mayor contacto afectivo serán el mejor modelo que el niño o la niña podrá seguir mediante la imitación. Los padres de familia y profesores tienen que tener esto muy presente y sobre a lo que está relacionado al desarrollo emocional. Del Barrio (2005) afirma:

No sirve dar al niño consejos verbales de autocontrol si los adultos de referencia, que le están diciendo esas cosas, delante de los niños son agresivos, imponen su voluntad y pierden el control con frecuencia. El niño imitará lo que ve en lugar de seguir lo que escucha. No se le puede pedir gritando que deje de gritar, porque siempre prevalecerá la acción sobre el contenido verbal (p. 175).

Es muy frecuente observar que los niños muestran conductas emocionales que sus mismos padres han mostrado con su propio comportamiento. Por ejemplo, un niño que cuando se enfada con sus padres, les amenaza con irse de casa. La explicación es que está imitando una conducta que ha visto y oído en el curso de las peleas que sus padres han tenido delante de él. Por otro lado, los niños que son educados con castigos físicos tienden a resolver los conflictos pegando a sus compañeros.

Los padres de familia y maestros tienen que cuidar especialmente el modelo que dan a los niños y niñas.

2. Entrenamiento

Los niños y niñas aprenden imitando, pero también mediante el proceso de la repetición. En esto consiste especialmente el entrenamiento: hacer las cosas varias veces para estudiantes termina convirtiéndose en hábitos.

El entrenamiento emocional corre también principalmente a cargo de los padres de familia. Consiste esencialmente en identificar ue emoción estamos experimentando para luego expresarlas, controlarlas y asumir de manera correcta el comportamiento que debemos optar en la sociedad en la que vivimos.

Las buenas relaciones y una conducta de apego correcta facilitan enormemente la enseñanza de la comunicación sentimental. Del Barrio ( 2005) afirma:

En el mundo desarrollado es muy frecuente que los niños pequeños puedan lograr realizar una gran parte de sus deseos, pero también es verdad que a medida que crecen esta situación de privilegio se va volviendo algo complicado. Entonces puede ocurrir que los niveles bajos de frustración se vuelvan intolerables, porque el niño ha adquirido unos hábitos de no frustración que se fueron generando en las primeras etapas (p. 177).

Una manera de enseñar a los niños a enfrentarse a estos sentimientos de frustración es enseñándoles que las cosas se deben desarrollar en plazos determinados, enseñarles que una vez que se le ha negado algo producto de una mala conducta, esta decisión no será cambiada. Otra manera es permitiéndoles interactuar con niños de su edad y que aprendan a compartir sus cosas