2. CHILE: ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN COMERCIAL BILATERAL CON
3.1. Antecedentes de la Política Comercial de Colombia para la inserción en los Mercados Internacionales
3.1.1. Primer periodo entre 1950 y 1970
Cabe señalar que, antes de dar inicio a la década de los cincuenta, el país implementó un modelo económico orientado a la sustitución de importaciones y una política de control a la
compra de bienes procedentes del exterior, con el fin de impulsar la industrialización de los diferentes sectores de la economía.
Posterior a ello, durante los años cincuenta se aplicaron instrumentos de política comercial restrictiva. Así, existieron listas prohibidas a la importación36, licencias de cambio para pagos distintos a las importaciones de mercancías, y numerosas tasas de cambio efectivas, como licencias de exportación (Garcia, 2014). De esta forma, el modelo se baso principalmente en permitir la importacion de productos básicos destinados a la elaboración de bienes finales, además de maquinaria que permirtiera desarrollar las actividades dedicadas al mejoramiento del aparato productivo.
En la misma línea, en 1955 se estipuló el Decreto 331, “Por el cual se toman medidas para restringir la importación, fomentar la exportación y limitar las exenciones aduaneras”.
De esta forma, se asignó un impuesto de timbre a las importaciones que oscilaba entre el 3% y el 100%, según el grupo donde estuviera clasificada la mercancía, además de agregarse a estos pagos los impuestos de aduanas que el importador debía pagar al nacionalizar los bienes (Garcia, 2014). Por otro lado, se continuó con el estimuló del precio al reintegro cafetero, de USD 90 hasta USD 105 por cada saco de 70 kilos, y se crearon los títulos de divisas que podían negociase libremente, aunque su aplicación era limitada (Meisel Roca, 1954).
También, se instauró una estructura administrativa dedicada al manejo de la política de comercio exterior. En 1957 se creó la Superintendencia de Importaciones, cuya labor era controlar el manejo de la compra de mercancías proveniente del exterior, con el objetivo de solucionar el problema de escasez de divisas de la época. Posteriormente, fue cambiado por el Decreto 1733 de 1964, creándose la Superintendencia de Comercio Exterior y la Junta de Comercio Exterior.
Como resultado, para finales de los setenta, el país ya había consolidado las industrias pertenecientes a la llamada sustitución temprana en alimentos, bebidas, tabaco, vestuario, calzado, muebles, imprentas y cueros; además comenzaba a fortalecer las industrias de sustitución intermedia en textiles, caucho y minerales no metálicos. Así mismo, la diversificación industrial se orientó hacia los bienes de sustitución tardía, como papel,
36 En la década de los cincuenta se tuvo una lista que prohibía la importación de 295 ítems sobre 2.219 que
constituían el arancel; aranceles ad valorem e impuestos específicos, cuyo valor promedio alcanzaba 40%, y el cual variaba entre 95% para los bienes de consumo no duradero, el 8% para lubricantes, combustibles y productos conexos (Garcia, 2014).
productos químicos, derivados de petróleo y del carbón, metales básicos e industria metalmecánica (Ocampo, 1987).
Para el año 1967, se expidió el Decreto 444 “Sobre el Régimen de Cambios Internacionales y de comercio exterior”, cuyo propósito fue el de unificar la legislación vigente dándole el carácter de ley a la estructura institucional que se tenía entonces. La Superintendencia de Comercio Exterior fue reorganizada en 1968, y cambió su nombre por el de Instituto de Comercio Exterior (Incomex), un organismo descentralizado del orden nacional que participaba en las instancias más altas de la política económica. A su vez, participaron la Junta Monetaria, el Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES), el Consejo de Política Aduanera (a cargo de la política arancelaria), y el Consejo Directivo de Comercio Exterior, este último que reemplazó a la Junta de Comercio Exterior (García, Lopez, Montes, & Esguerra, 2014).
De igual forma, el Decreto 444 buscó promover el desarrollo económico a través del fomento y la diversificación de las exportaciones. Para ello se basó en el aprovechamiento adecuado de las divisas disponibles; el control sobre la demanda de cambio exterior, particularmente para prevenir la fuga de capitales y las operaciones especulativas; se estimuló la inversión de capital extranjero en armonía con los intereses generales de la economía nacional; además de, la repatriación de capitales, la reglamentación de las inversiones colombianas en el exterior, y el mantenimiento de un nivel de reservas suficiente para el manejo normal de los cambios internacionales37. De forma que, se promovió el ejercicio de las
exportaciones de una manera eficiente.
Esta fase consiguió combinar el modelo de sustitución de importaciones profundizando el desarrollo de actividades industriales, aún incipientes con la promoción de sectores potencialmente exportadores. Para lograrlo, se apoyaron en instrumentos como el certificado de abono tributario (CAT), los sistemas especiales de importación-exportación del Plan Vallejo, y la creación de un Fondo de Promoción a las Exportaciones llamado Proexpo, de los cuales se hablará de manera detallada más adelante (Garay, 1998). Dichas medidas impulsaron el crecimiento de la economía, y amplió la base de bienes exportables de la industria manufacturera con relación a periodos anteriores.
Otro proceso de fomento a las exportaciones se dio a través de la integración regional. Es así como, durante este periodo se destacó, el acuerdo comercial que Colombia implementó desde el año de 1969, denominado Pacto o Grupo Andino, con Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, al que posteriormente se adhirió Venezuela en 1973, y del cual se retiró Chile en 1976. Este bloque tuvo como propósito el fomento de la integración regional y el aumento de las exportaciones del país.
Por otro lado, en lo que concierne al sector agropecuario, se tiene que, durante la década de los setenta, se crearon programas de desarrollo como apoyo al sector rural. De manera que para 1976 se implementó el Programa de Desarrollo Rural Integrado (DRI). Este buscó fortalecer la capacidad productiva de alimentos, aumentar la oferta de estos bienes y garantizar su abastecimiento, además de mejorar la calidad de vida de la población e incrementar el empleo rural.
En ese sentido, esta medida se mantuvo en la década de los ochenta, y adicional se implementó el Programa de Desarrollo Integral Campesino (PDIC); que, frente a un modelo de sustitución de importaciones combinado con la búsqueda del aumento de las exportaciones especialmente de materias primas y bienes agropecuarios, permitió compensar el modelo mono exportador del Café, el cual durante décadas fue generador de las divisas del país. De igual forma, ayudó a mejorar la productividad, para que los bienes agrícolas ingresaran a otros mercados e involucrar a su vez a la población campesina en las actividades exportadoras, siempre y cuando la oferta fuera suficiente para, en primera medida, cubrir la demanda interna.