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3. Las políticas migratorias durante el peronismo

3.2 Las primeras decisiones migratorias

El engranaje migratorio se puso en marcha, a partir de 1946, con la creación de la Dirección General de Inmigración con sede en Italia y España por el decreto nº 20.707.

La misma estaría dirigida por el Ministro Plenipotenciario Adolfo Scilingo y el presbítero José Silva, los cuales debían “convenir, organizar, proveer y dar ejecución a todo lo relacionado con la inmigración en la Argentina”

La delegación operaría en toda Europa pero tendría su sede física en Madrid y Roma; la sede española estaría a cargo de Scilingo y en la italiana, el salesiano Silva. Su objetivo: “la finalidad básica de poblar el país de acuerdo con los intereses característicos y necesidades de nuestro tiempo”.

Durante los años 1946 y 1947, hubo varias reuniones entre ambos gobiernos, sorteando numerosas idas y vueltas, para conformar un Acuerdo Bilateral que reglamentó la inmigración transoceánica. Los puntos más importantes fueron el contrato de trabajo, el pago del billete y el modo del transporte, y la cuestión de la selección de los inmigrantes.

Ambos gobiernos estaban interesados en llegar a un acuerdo migratorio, por un lado el gobierno italiano necesita imperiosamente ceder el excedente de mano de obra peninsular y Argentina necesitaba que el italiano fuese apto para trabajar.

Cuando el gobierno italiano cedió su población adulta en un inicio, estuvo consciente que en realidad dejó emigrar dos generaciones -padres e hijos- y éste costo social debió ser justificado con un pronto beneficio económico para acallar las voces disconformes dentro de su país. De esta manera, Italia consiguió para sus emigrados que las promesas económicas y sociales sean plasmadas en un acuerdo bilateral.

Mientras que el gobierno peronista, también necesitó que los inmigrantes tengan un determinado perfil idóneo para ciertas actividades con el fin de activar la economía regional, no ingresar un “inmigrante cualquiera”, sino aquel “inmigrante apto”: adulto joven, físicamente saludable, con un oficio manual o técnico y que su familia también esté en condiciones físicas para emigrar, en un tiempo cercano.

Definidos los objetivos de ambos países, se buscó avanzar en el acuerdo y definir los diversos temas que dieron origen a los 19 artículos. Se puso especial interés en los siguientes puntos: el contrato de trabajo, la cuestión de la selección de los inmigrantes y el pago del billete y el modo del transporte, del cual hay un anexo en el mismo convenio. Estos temas específicos que se trataron en el acuerdo, fueron relatados con énfasis por los italianos entrevistados para el estudio de caso y que en forma oral sabían detalladamente el alcance de cada uno de estos puntos del convenio.

Uno de los temas más controvertidos fue el contrato de trabajo sobre suelo argentino, ya que el gobierno nacional quería que el mismo se realice en el momento del desembarco e Italia deseaba un compromiso laboral antes de embarcar a los emigrantes, para evitar la explotación de ellos y que arribaran con menos incertidumbre a un territorio desconocido.

En cuanto al transporte, el gobierno argentino exigió que fuesen barcos de bandera nacional ya que se habían adquirido varias naves para incorporarlas a la flota de la Marina Mercante. En los diarios de la época, señalan las celebraciones de las botaduras de las naves en el puerto de Buenos Aires, muchas de ellas eran barcos remodelados que se habían usado para el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial.

Figura 15: Vapor Corrientes. Fuente: Diario El Día. 19 de marzo de 1949.

Por último, sobre la selección de los inmigrantes el gobierno argentino deseaba que sean del norte de la península excluyendo a los meridionales porque consideraba que en esa región la mano de obra no era calificada, puesto que era una zona agrícola fundamentalmente y no satisfacía los requisitos para integrar “un país moderno”.

Mientras se deliberaba sobre esos puntos, ambos países vieron con cierta incertidumbre la concreción del acuerdo debido a la lentitud de las tratativas pero debieron ceder porque ambos tenían mucho que perder: mano de obra para el desarrollo de Argentina, e Italia la imperiosa necesidad de bajar el número de desocupados en la posguerra, como se ha mencionado.

Así fue, que de común acuerdo y sin firmar todavía tratado alguno, enviaron un contingente de italianos hacia Argentina, donde el pasaje fue pagado por el gobierno nacional, el contrato de

trabajo quedó sin efecto puesto que se consideraba que al arribar lo encontrarían con facilidad, debido a la imperiosa necesidad de operarios y obreros. Esto fue una experiencia de buena voluntad entre ambos países y con el fin de poner en práctica parte de lo conversado en las tratativas del acuerdo bilateral. (Capuzzi, 2013:60) Esto se corrobora con la declaración del canciller Tomassini donde asegura que en el año 1947, el gobierno argentino pagó el pasaje de 5.000 inmigrantes, enviados en los barcos de bandera nacional argentina.15

Finalmente, esto sería el preludio del Acuerdo Bilateral entre Argentina e Italia, sellado en Roma, el 21de febrero de 1947, en materia de emigración firmado por Adolfo Scilingo y José Silva por parte de Argentina y el Conde Carlo Sforza y Lupis por los peninsulares. La ceremonia entre ambos países, se realizó en el Palacio Chigi (Italia) donde numerosos funcionarios estaban presentes.

Es importante resaltar, como se ha mencionado, que las dificultosas tratativas entre ambas delegaciones comenzaban a encauzarse y sería el inicio de diversos acuerdos posteriores.16

De este modo, lo afirmó el Dr. Adolfo Scilingo en un pequeño discurso en la velada nocturna durante la ceremonia del convenio: “Hemos firmado más que un simple acuerdo en la vida normal de dos naciones- más que iniciar una política- hemos depositado nuestra fe en la solidaridad humana, llegando a poner fin al aislamiento entre Europa y América”17. Lo cierto es

que ambos países necesitaban, de forma urgente, sellar el acuerdo para comenzar a implementar sus planes económicos-sociales con el fin único de reactivar sus respectivas economías lo más pronto posible.

Del Acuerdo entre la Argentina e Italia en materia de inmigración, interesa resaltar el artículo 2, donde menciona los beneficios de igualdad que los inmigrantes obtendrían al ingresar al país: “tendrá los mismos derechos y obligaciones que los habitantes del país, en igualdad de condiciones con respecto a las leyes de trabajo, seguro y previsión social y derechos sindicales” y por otro lado las características que debía cumplir ese italiano para su “reclutamiento”: se exige que ese emigrante tenga un oficio o profesión y debe pasar un examen médico que avale su perfecto estado físico.18

Un dato sobresaliente fue la posibilidad de obtener la ciudadanía argentina luego de dos años de residencia, este beneficio no se había dado en acuerdos anteriores con otros países como Francia, Bélgica, Checoslovaquia. Esta cláusula dio lugar a que muchos profesionales italianos -médicos,

15 Pagará Argentina el viaje de 5.000 emigrantes italianos. (1948)

16Diarios consultados La Nación, La Prensa, El Argentino y El Día. 22 de febrero de 1947.

17 Tratase del acuerdo de mayor importancia que sobre la materia se ha concertado en la península. (1947) 18 Sobre inmigración de italianos se firmó un acuerdo (1948)