2. La Periferia Este en la década del 50 en La Plata
2.1 Los primeros loteos a partir de 1950
En la Periferia Este, los agentes inmobiliarios de la zona, viendo la posibilidad y el crecimiento de la comunidad italiana asentada en Villa Elvira, comenzaron a lotear parcelas. Su cliente inmediato fue el italiano, que trabajaba sin sueldo fijo ni calificaba para un crédito hipotecario, pero tenía una fuerte capacidad de ahorro. Esa capitalización le permitió la compra del lote en cuotas o dar un adelanto significativo al inicio, generando el compromiso en los futuros pagos, de esta forma relatan los entrevistados como sus padres compraron los lotes en un comienzo.
Esto se pudo corroborar, con las numerosas publicidades que vuelcan los agentes inmobiliarios de la zona en el diario El Día de la década de 1950, para promocionar nuevos loteos en la periferia platense.
En Villa Elvira, en la periferia donde se plantea el estudio de caso, ofrecen las propiedades los agentes inmobiliarios como Otero Rossi y Cía., que publicitan “57 quintitas” en calle 105 (actual 610) a 700 metros del camino a Magdalena “estratégica ubicación de la ciudad capital, tierra fértil es insuperable”, o sobre avenida 1 esquina 79, y también Perales que ofrece lotes “a 100 metros de avenida 7 sobre calle 6 entre 75 y 76.
Todos ellos haciendo énfasis en “el progreso evolutivo de nuestra ciudad capital que está tomando poderosamente incremento sobre los barrios suburbanos…sobre las líneas de circunvalación tendiendo a unir en forma integral con la parte urbana. El fraccionamiento vienen a llenar claros….” 92
En todos los casos, se publicitan como los “barrios suburbanos próximos al casco” pero no mencionan la palabra periferia, lo que denota el querer instalar en el imaginario de los habitantes, que los loteos eran una extensión de los beneficios que se veían en el casco platense, pero beneficios que estaban ausentes o que se materializarían en un tiempo cercano.
Los vendedores, que tenían “sus escritorios” muchas veces en lo que hoy es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o en el centro del casco platense, buscaron exaltar enfáticamente ciertas infraestructura que no iba más allá de un tendido de luz eléctrica cercano al lote –figura 31-, la futura promesa de alguna avenida, o calle principal asfaltada o la proximidad al Hospital San
Martín; sí era fundamental los planos aprobados por geodesia para brindar una escritura inmediata.
Figura 31: Publicidad de ventas de lotes en Villa Elvira. Fuente: Diario El Día. (10 de marzo de 1952)
Quizás lo único conveniente para el inmigrante italiano, eran las facilidades de pago, que se realizaban en cuotas mensuales y cada anuncio brindaba una mejor oferta para sus potenciales clientes: “los jornaleros”, los inmigrantes de la Periferia Este.
Otro dato importante que se desprende de los anuncios y se corroboró con los entrevistados, es la posibilidad de los “medieros” de adquirir pequeñas quintas de 1 o 2 hectáreas de terreno, hacer allí su vivienda y poder trabajar su propia tierra con una ganancia del total de lo producido. Así lo señaló un entrevistado, “cuando llegamos en 1950 mi padre era mediero en una quinta en 82 y 118 y después de trabajar iba a nuestra quinta de 1 hectárea, recién comprada, en el Carmen, para limpiar el terreno de malezas y comenzar a sembrar”93
Es más, la tierra a cultivar no era en muchos casos de excelente calidad como publicitaban, porque se recordará que este territorio está en el límite entre la alta y baja terraza de la zona pampeana, con muchos sectores de terrenos bajos y humedales.
Estos loteos presentan seis décadas después, la misma instancia que Villa Garibaldi, que buscaba un lugar para la agrupación de la comunidad italiana sobre un mismo territorio. Villa Elvira tuvo mayor fortuna que la villa de fines de siglo XIX, porque estos nuevos y últimos italianos compraron sus lotes y se afincaron definitivamente allí, llegaron para no volver.
De esta forma, en los primeros años de la década 50, con gran parte de la familia reunida, los inmigrantes italianos se afianzaron en Villa Ponsati, Villa Elvira (casco histórico) y en el barrio El Carmen, debe su nombre al “chalets El Carmen” propiedad del Dr. Villalba. (Randrup.1927. AHyCDG)
Estos barrios, se conformaron por un conjunto de casas que rodearon a los primeros “chalets” de aquellos propietarios de 1908, en lo que hoy se denomina el casco histórico de Villa Elvira, en los cuales se habían realizado los loteos que se mencionó en el capítulo II. Por consiguiente, las publicidades en los diarios se corroboran con los datos de los inmigrantes entrevistados, los cuales relatan cómo sus padres o ellos mismos compraron los lotes. Así relataron “al llegar vivíamos en La Hermosura –quinta de Villa Elvira- luego en 122 y 90, hasta que compró mi papá en 76 y 122”94, también el molisano “primero vivimos con un tío en 68 entre 118 y 119, luego
compramos un terreno, con algo de dinero que trajimos, en 121 entre 81 y 82, y trabajamos la tierra, hicimos una cocina y dos piezas –dormitorios- vivimos ahí del 52 al 60, luego compramos en 73 entre 118 y 119, dos lotes e hicimos dos casas iguales”95 y “compramos un lote en 121
entre 81 y 82 e hicimos nuestra casa”, o una matrimonio molisano relata “yo vivía en 118 entre 76 y 77 y mi marido en 75 entre 1 y 115”96.
En cuanto a la tipología de las viviendas que construyeron en los años 50, se desarrollaban en una sola planta, en contraposición a sus anteriores moradas italianas donde en la planta baja vivían los animales y en la planta alta se ubicaba la familia, tampoco eran similares a la tipo chalets que financiaba el Banco Hipotecario.
Además de estar sobre la línea municipal, los techos eran de chapa, los muros de ladrillos, los cielorrasos de yeso; y espacialmente se componía de dos dormitorios, un baño y una cocina comedor, y un patio con su parra para hacer vino casero, su infaltable horno de barro y la quinta para consumo familiar, que tomaron de la cultura itálica. Ver figura 32.
A través de un sólido sentido de comunidad, construyeron las viviendas entre los paesanos ayudándose mutuamente; colaboraban entre ellos para realizar la estructura de fundación, elevar los muros, colocar el techo, etc., aquellas tareas donde se necesitaba un mayor número de obreros. Muchas familias hacían dos viviendas iguales, y así relata “los domingos íbamos a ayudar algún pariente con su casa y después cada uno seguía construyendo cuando regresaba del trabajo, yo tenía 9 años y ayudaba a mi papá con los baldes y nos alumbrábamos con una portátil hasta las once de la noche, para poder progresar.”97
De esta manera se construyó el barrio de calles de barro, de casas bajas, sencillas y muy similares entre sí, reflejando la impronta de cada familia italiana, que aún viven ahí y pertenecen a la herencia familiar de muchos de los entrevistados, siendo habitados por otra generación: los hijos o nietos de italianos.
94 Entrevista José S. 95 Entrevista Andrés C. 96 Entrevista Nicolás D. S. 97 Entrevista José S.
Figura 32: Viviendas construidas por los italianos en la década del ’50 (casco histórico de Villa Elvira) Fuente: fotografía propia. 2019