PARTE II: APROXIMACIÓN HISTÓRICA
3. CAPÍTULO III HASTA 1977: LA PROTECCIÓN DE LOS PERIODISTAS
3.2. HASTA 1949: LA PROTECCIÓN DE LOS PERIODISTAS Y LAS LEYES
3.2.1. Primeros pasos: los Convenios de la Haya y la Sociedad de Naciones
En el marco de la guerra civil en Estados Unidos, las fuerzas de la Unión, el bando formado por los Estados del Norte, aprobaron en abril de 1863 el
Lieber Code, también conocido como Instrucciones del Gobierno para los ejércitos de los Estados Unidos en el campo de batalla. Este código fue un
primer intento de codificar las normas de la guerra y se considera un antecedente del derecho internacional humanitario (CICR, 2004).
85 Este código incluyó en su articulado una referencia específica a los periodistas (Davies y Crawford, 2013). El artículo 50 decía así8:
“Los ciudadanos que acompañan un ejército por el motivo que sea, ya sean
editores o reporteros de periódicos […], si son capturados, pueden ser prisioneros de guerra y ser detenidos como tales” (Lieber Code, 1863).
Un año más tarde, en 1864, la Conferencia Diplomática de Ginebra, promovida por el Gobierno suizo, elaboró el primer Convenio de Ginebra para
el mejoramiento de la suerte de los militares heridos en los ejércitos de campaña, que se considera el primer instrumento multilateral del Derecho
Internacional Humanitario. Fue resultado de la creación del llamado Comité de los Cinco –posteriormente Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) – ante la preocupación por la falta de servicios sanitarios para las personas heridas y enfermas en el campo de batalla. Este primer Convenio de Ginebra no hará, sin embargo, ninguna referencia específica a los periodistas.
Diez años más tarde, en agosto de 1874, fue debatido y aprobado por quince Estados europeos, a propuesta del Zar Alejandro II de Rusia, otro texto relativo a las normas de la guerra: la Declaración internacional concerniente a
las leyes y costumbres de la guerra, conocida como la Declaración de Bruselas.
No obstante, la falta de acuerdo en torno a su obligatoriedad hizo que la declaración no fuese ratificada (Schindler y Toman, 1988). A pesar de ello, cabe
8 Traducción de la autora. Texto original: “Moreover, citizens who accompany an army for whatever purpose, such as editors, or reporters of journals… if captured, may be made prisoners of war and be detained as such”.
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señalar que el artículo 34 se refería a los periodistas de la siguiente manera y serviría como punto de referencia en textos posteriores (Brown, 1920)9:
“Los individuos en las proximidades de los ejércitos, pero que no forman parte de ellos directamente, tales como corresponsales, reporteros de periódicos, etc., también pueden ser tomados como prisioneros (de guerra). Estos prisioneros, sin embargo, deben estar en posesión de un permiso expedido por la autoridad competente y una tarjeta de identificación” (Brown, 1920).
Las siguientes referencias a la protección de los periodistas a nivel internacional se encuentran en los textos de las Convenciones de la Haya de 1899 y 1907. La Convención de La Haya de 1899 contiene un Reglamento sobre
las leyes y costumbres de la guerra terrestre, cuyo artículo 13 dice así (CICR):
“Los individuos que siguen a un Ejército sin formar directamente parte de él, tales como los corresponsales de periódicos, los vivanderos, los proveedores, que caigan en poder del enemigo, y que éste considera útil detener tendrán derecho al trato de los prisioneros de guerra, a condición de que estén provistos de carta de legitimación de la Autoridad militar del Ejército a que acompañan” (CICR).
Por su parte, la Convención de La Haya de 1907 retomó este artículo modificándolo ligeramente, (CICR):
“Los individuos que acompañan a un Ejército sin formar directamente parte de él, como los corresponsales, reporteros, cantineros y proveedores de tropas, al
9 Traducción de la Autora. Texto original: “Individuals in the vicinity of armies but not directly forming part of them, such as correspondents, newspaper reporters, contractors, etc., can also be made prisoners. These prisoners should however be in possession of a permit issued by the competent authority and of a certificate of identity”.
87 caer en poder del enemigo, si éste juzga útil detenerlos, tienen derecho a ser tratados como prisioneros de guerra, a condición de que estén provistos de algún documento acreditativo que emane de la autoridad militar del Ejército que acompañan”.
Tras la ratificación de la Convención de La Haya de 1907, tendrían que pasar veinte años antes de que en 1927, la Sociedad de Naciones, un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles en 1919 con el fin de establecer las bases para la paz internacional, organizara en Ginebra (Suiza) la primera la gran conferencia internacional sobre el tema de la prensa. La Conferencia
internacional de expertos de prensa adoptó una serie de resoluciones relativas al
rol de la prensa y de los periodistas, para ser debatidas entre los entonces 63 Estados miembro de la Sociedad de Naciones (Mukherjee, 1994).
La propuesta de celebrar un encuentro de estas características surgió del periodista chileno y director del diario La Nación, Eliodoro Yáñez, que presentó a la Asamblea (integrada por todos los Estados miembro) de la Sociedad de Naciones en septiembre de 1925 la primera propuesta de resolución internacional sobre el rol de la prensa, en la que afirmaba que “sería deseable convocar un comité de expertos representando a la prensa de diferentes continentes con la vista puesta en determinar métodos en los que la prensa puede contribuir a la paz” (Nordenstreng, 2005).
La propuesta de organizar una conferencia de estas características fue aprobada por la Asamblea de la Sociedad de Naciones con el objetivo de “asegurar la transmisión de noticias con el fin de reducir las posibilidades de
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malentendido entre los pueblos” (League of Nations, 1927). En este caso, según se extrae de las actas de la Sociedad de Naciones, “asegurar” tenía una connotación de carácter meramente técnico, en el sentido de la necesidad de proteger la tecnología de transmisión de noticias y también en el sentido de asegurar un equipamiento de calidad para trabajar. No se refería entonces a la seguridad física de los periodistas.
La reunión de marzo de 1927 estuvo precedida por tres encuentros celebrados entre 1926 y 1927 con representantes de la prensa de todo el mundo, aunque mayoritariamente de países occidentales. Los temas principales de la conferencia fueron las tarifas del papel prensa, los medios tecnológicos de transmisión de información, la protección de las informaciones durante su envío y un entorno favorable al ejercicio del periodismo. No estaba previsto en el programa de la conferencia el tratamiento específico de la protección de los periodistas. Sin embargo, sí fue objeto de debate en algunas de las sesiones de manera colateral, en especial durante el debate sobre un entorno favorable al ejercicio del periodismo. (League of Nations, 1927).
De entre las resoluciones adoptadas, cabe destacar la Resolución V sobre
Instalaciones profesionales para periodistas, en la que se solicitaba a la
Sociedad de Naciones, entre otros muchos asuntos, que instara a sus miembros a que no expulsaran a los corresponsales extranjeros de sus países, especialmente bajo acusaciones de estar implicados en espionaje, no sin antes consultar con periodistas expertos a tal efecto, que podrían conformarse en torno a un comité
89 (League of Nations, 1928). Esta última observación relativa a la consulta a un comité de periodistas generó polémica entre algunos Estados porque lo consideraban una violación de su soberanía nacional (Mukherjee, 1994). No sería la primera vez que los debates en torno a la protección del ejercicio del periodismo entrarían en colisión con el principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados.
Esta resolución pedía a los Estados que ofrecieran facilidades logísticas a los periodistas para poder facilitar su trabajo, como la abolición de los visados y la introducción de una tarjeta de identificación durante las coberturas en situaciones de conflicto (UNESCO, 1947).
Este asunto de la creación de un pasaporte o tarjeta de identidad especial para periodistas, sin embargo, generó gran controversia, esta vez no entre los Estados, sino sobre todo entre periodistas. Temían que la expedición de una tarjeta de identificación para periodistas que cubren conflictos armados conllevara un intento de control por parte de los Estados, al ser los valedores de dichas tarjetas de identidad. Esta polémica igualmente resulta muy apropiada en el marco de esta investigación, ya que como se verá a lo largo de la historia, éste ha sido también uno de los principales escollos a la hora de establecer normas de protección de periodistas a nivel internacional.
Al respecto, la Federación Internacional de Periodistas (FIP), que fue fundada en 1926 en París (Francia), se ofreció a expedir una tarjeta y solicitó a la Sociedad de Naciones que avalara su propuesta, pues se oponían rotundamente a
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que dichas tarjetas fueran concedidas por los gobiernos o por lo editores y defendían la autorregulación de los propios periodistas para ello. Para calmar a los Estados, dejaron claro que “la profesión es la primera en tener interés en controlar a sus miembros” (UNESCO, 1947).
Finalmente, el Consejo (compuesto por cinco miembros permanentes) de la Sociedad de Naciones decidió no implicarse en este asunto y dejar a juicio de las organizaciones profesionales la elaboración de una tarjeta, de la que la Sociedad de Naciones no se haría responsable. La cuestión de la prensa fue tratada de nuevo por la Sociedad de Naciones a principios de los treinta, en el marco de las Conference of Governmental Press Bureaux and Representatives of
the Press, de 1930 (Copenhague) y 1933 (Madrid), y en la Conferencia Mundial sobre el Desarme de 1932 y 1933. En ellas se trataron, entre otros temas, la
situación de los corresponsales de guerra (Nordestreng, 2005), pero el estallido de la II Guerra Mundial paralizarían las medidas propuestas (Mukherjee, 1994).
Paralelamente a la Conferencia de expertos de prensa en el marco de la Sociedad de Naciones, la cuestión de los periodistas fue tratada en otro organismo internacional: la Oficina Internacional de Trabajo (OIT), con sede en Ginebra (Suiza), que publicó el primer estudio internacional sobre la profesión periodística, titulado Las condiciones de trabajo y vida de los periodistas (Hardt, 2005). Si bien no trataba la cuestión de la protección de los periodistas, sí cuestiones relativas a la calidad de las condiciones de trabajo, que en definitiva tienen relación con la seguridad de los periodistas si asumimos que a mayor
91 calidad en las condiciones de trabajo, mayor seguridad; una afirmación que si bien no formaba parte del debate en aquél momento sí quedaría confirmada en años posteriores, principalmente por parte de las organizaciones profesionales de periodistas.
Mientras las primeras leyes de la guerra se perfilaban, desde finales del siglo XIX proliferan y se fortalecen las asociaciones profesionales de periodistas. Ellas sin duda, liderarían las reclamaciones sobre la protección de los periodistas en el ejercicio de su labor. En el año 1893, se celebró en Chicago (Estados Unidos) una conferencia internacional de prensa, cuya segunda edición tendría lugar en Anvers (Bélgica) en 1894. Fue el momento de la creación de la primera organización internacional, la International Union of Press Associations En ambos casos, se debatió sobre el peligro que enfrentan los periodistas en la cobertura de conflictos armados, pero no se alcanzó ninguna propuesta concreta (Mukherjee, 1994).
Otras reuniones se sucederían en Burdeos (1895), Budapest (1896), Londres (1897), St. Louis (1915), San Francisco (1915), Washington (1926), Santo Domingo (1927) y Moscú (1927). Todas estas reuniones fueron el precedente de la ya mencionada Conferencia de Expertos en Prensa organizada bajo los auspicios de la Sociedad de Naciones. Para entonces, ya existían ocho organizaciones internacionales: la International Union of Press Associations,
Imperial Union of Journalists, International Association of Journalists accredited to the League of Nations, International Sporting Press Association,
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International Technical Press Federation, International Federation of the Periodic Press, International Catholic Union of the Press y la International Federation of Journalists (Nordenstreng, 2014).