— ¡Hola, perra!
Son las primeras palabras de Blackguart al encontrarnos frente a su apartamento, tan solo para hablar un poco sobre lo mismo, todo y nada. Como siempre, soy el primero en llegar. Mi colega me informa que algunos de los demás están en camino, a lo cual asiento, no sin antes refunfuñar por su impuntualidad.
— ¿Mi ñero se lo mete a la boca?
Le digo que sí, mientras tomo uno de los cigarrillos que amablemente me ofrece. Acto seguido, arriba Fenrir y nos da su mano con un abrazo para cada uno mientras nos saluda.
— Quihubo guaripoppins, nos dice. Rápidamente comienzan las anécdotas y la actualización de noticias entre nosotros. Después de unos minutos, aparece en su moto Pain. Nos llega tarde, por tener que conducir desde la puta mierda de Fontibronx donde
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resiste sus turnos laborales. Nos saluda a todos y rápidamente solicita un cáncer. Unos pocos segundos después, llega Gregorth, saluda a cada uno de nosotros, y luego pregunta:
— ¿Y dónde está Riquiu?
— En la casa de su madre, le respondo. — ¿Y ese hijueputa que hace en la casa de mi mamá?
Muy probablemente, de no conocerlos de tanto tiempo y de no usar al igual que ellos comunicaciones turbias, no podría saber que ¡perra! es una muestra de afecto, que la pregunta ¿mi ñero se lo mete a la boca? se refiere al acto de fumar, que el término cáncer hace referencia al cigarrillo, que guaripoppins es un juego de palabras entre una despectiva y errónea definición de guaricha junto con el nombre del personaje Mary Poppins. Finalmente la forma en la que Gregorth contesta y continúa la discusión frente a una falsa afirmación de mi parte, es para hacer al menos por un momento una conversación ficcional entre nosotros, es particularmente una medida de complicidad con la vida, con el “ser felices por un momento”, una muy seria, pues la hacemos jugando. Hablar así es de alguna manera una proyección de nosotros mismos. Parecemos a veces las propagandas que por
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estos tiempos vemos en las cajetillas de cigarrillos, que se dirigen a nosotros para advertirnos grotescamente del peligro enorme de fumar. Pero bueno, nosotros disfrutamos el vicio de maltratar a los amigos y seguramente vamos a seguir haciéndolo, en nuestro español.
Todos los miembros de La Grieta somos hispano-hablantes, nuestra lengua materna es común y solemos entenderla fácilmente. Sin embargo, el español que usamos en las distintas instancias de nuestra vida —el trabajo, la academia, la familia y demás— no es el mismo del que presumimos en la tertulia. La manera de organizar las palabras, los acentos y los tonos cambian al encontrarnos. El nivel de los insultos, las analogías racistas y las groserías violentas no serían tan bien recibidas por personas fuera de nuestro círculo, personas lejos de los afectos, lejos de nuestra confianza, tres cosas que en esencia permiten la tolerancia de este tipo de tratos entre nosotros.
De esto podría haber un elevado número de ejemplos, sin embargo han logrado pervivir con mayor recordación algunos de ellos: por ejemplo pesarse = sexo, cuando un miembro de la Grieta le pregunté ¿ya se pesó? En realidad le está preguntando si ya tuvo sexo. Esto viene de la idea de soportar el peso de alguna persona
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mientras se tienen relaciones sexuales en la conocida y muy mencionada posición del misionero. Otra posibilidad podría ser la pregunta ¿ya lo cogieron de báscula?, que también significa lo mismo.
Por supuesto algunos términos que quedan inmortalizados en nuestra historia surgen del error al tratar de decir adecuadamente una palabra y fallar en el intento. Por ejemplo:
¿Usted me está diciendo que con esa pinta tan hijueputa que está no se ve tan paila como yo? ¡Que falta de respetación! (Pain, Charla, 2010) Después del suceso ya mencionado intentamos decir seguidamente la palabra respetación gracias al error de Pain. Y existen otros. Enseguida, un error mío que sirvió de la misma manera, después de intentar decir la palabra pipí y fallar.
Chúpeme el pepi (Sadness, 2013) Nuestro colega Sacro quizá sea quien más ha sufrido de momentos como estos. Sus intervenciones por error, han sido de mucha recordación en la tertulia. Seguidamente les dejo una de sus anécdotas orales.
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La vampira decepcionada del vampiro y con cara de frustración y rabia al mirarlo le dice, —yo pensé que eras un hombre.
Éste la miray levantando su mano derecha mientras la señala sutilmente y con voz profunda y gutural dice: —¡yo no soy un hombre! (Sacro en mesa de juego, 2006) La mesa de rol guarda unos tres segundos de silencio y luego de no continuar ninguna frase por parte del jugador Sacro, todos se echan a reír mientras éste sonrojado se da cuenta de lo ridículo e inapropiado de sus líneas en medio de tantos cabrones.
Finalmente otra de las formas en las cuales acuñamos términos, tiene que ver con aquellas profundas reflexiones de nuestras vidas diarias y que, de mutuo acuerdo a partir de debates serios, concluimos como los términos adecuados para seguir utilizando. Por ejemplo, cuando hice en algún momento una reflexión sobre un tema de interés ocasional en La Grieta.
¿Se han dado cuenta de que siempre en las películas porno después de que el tipo termina mira a la chica de manera rara y
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luego de forma ni siquiera le agradece? Solo le dice algo así como ¡eres mi perra! ¿Será la manera correcta de agradecérselo? (Sadness, 2005) Después de aquella reflexión, una forma de dar las gracias al interior de la tertulia es decirnos ¡eres mi perra!
El camino sinuoso del uso de las palabras nos ha llevado entonces también a hacer ciertos robos y a apropiarnos de las palabras robadas. En otras ocasiones, es un camino de errores en el que lo que decimos se convierte tanto en forma de creación como en táctica para burlarnos de nosotros mismos. Nuestras palabras son un vehículo de apoyo para poder comunicarnos, que tiene mucho de lenguaje hermético y, si me permite el chiste, de lenguaje técnico especializado así como de jerga que preferimos sea una juerga, por supuesto.
Con el tiempo también empezamos a abordar asuntos escabrosos. En muchas ocasiones, yo hablé de mi intención de no querer llegar a los treinta años. Muchas veces quise que algo me matara o tener las bolas de hacerlo, pero ya no pasó. Creo que veía las cosas de la misma manera que lo hacía Andres Caicedo. A su vez, Riquiu ha dicho que la vida
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misma es una cuestión de invertir e invertir hasta que llega el momento en que sentimos morirnos y ya. Sus palabras también suenan a queja repetida, a lo que una y otra vez decimos sobre nuestras vidas, sobre la vida misma.
También debo contarle que existen otros espacios y otras formas de reflexión para nosotros. Con anterioridad he nombrado mis problemas con los terrores nocturnos, he soñado toda clase de estupideces que me asustan, desde que los Lonney Tunes intentan asesinarme, hasta verme cometiendo actos atroces. Esto es bien sabido por mis colegas de La Grieta. Más de uno me ha dicho en ocasiones “debe ser horrible ser usted”.
Y no es solo un comentario cabrón, este tipo de comentarios me llevan a pensar lo mismo de ellos, ¿en qué punto puedo pensar yo que es horrible ser como ellos? Supongo que al verlos a unos más viejos y algo menos bebedores que yo, con sus familias, con cosas que ya no quise para mi vida. Normalmente hablamos de pendejadas, reflexionamos sobre banalidades, pero creo yo que en algunas ocasiones nos las picamos de trascendentales. Recuerdo, entre otras, la noche de congregación del 28 de abril de 2007, apenas unas horas antes del día de mi cumpleaños. Por mis
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complejos de vejez, ese día había estado en una de las crisis existenciales que aún hoy sigo teniendo. Con la intención de apoyarme, nuestro querido amigo Pain decidió contarnos en detalle el asesinato de su hermano mayor y acto seguido hizo un tierno listado de las cosas vividas con todos nosotros para concluir que el hermano seguía vivo en todo lo que hemos venido haciendo juntos. Suprimí aquí detalles por respeto a mi colega, a mi hermano. Usted entenderá.
Sin embargo, también usamos la palabra para que podamos ver, esta vez sí nuestro lado más cabrón y cuestionable. Al ocurrir algunos disgustos entre nosotros, a veces exageramos los insultos que se dicen a modo de juego y terminan siendo verdaderas monstruosidades. No defenderé lo que nos decimos en momentos como esos. La anécdota que estoy por contarles podrá dar cuenta de las dislocaciones que les causamos a las palabras para que terminen siendo bélicas y horribles, incluso para nosotros. En seguida entonces, un pequeño fragmento de uno de nuestros viajes:
En el mes de enero del año 2013, como es costumbre entre nosotros, habíamos acordado irnos de viaje a algún lugar cercano a Bogotá, un sitio al que pudiésemos llegar rápidamente y
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en el que fuera posible estar solo nosotros, bebiendo, hablando, jugando. Además, también cocinando para ahorrar dinero, antes de dárselo a los centros vacacionales descaradamente costosos y que parecieran aprovecharse de nuestras caras de millonarios. Una manera ingenua tal vez, lo sé, de negarnos al sistema con el que hemos peleado. Hacemos comidas colosales, saturadas de proteína y grasa, platos que terminan siendo otro objeto de esos que facturamos juntos —como fotos, retratos, graffitis, canciones, dibujos, peliculitas, como Zarita la muñeca que usted ya vio en nuestro video casero, como el documento de nuestro manifiesto—. Todas, acciones compartidas que forman tradiciones en comunidades como la nuestra y otras.
A este viaje solo iríamos Gregorth, Blackguart, Fenrir, Sacro y yo. Por razones laborales, Gregorth no podría viajar sino hasta el día siguiente de lo planeado y los demás decidimos adelantarnos y esperarlo allá. Teníamos un presupuesto limitado que debíamos repartir entre nosotros. Apartamos lo necesario y esperamos la llegada de nuestro colega, así podríamos llenar cualquier bache económico y reírnos un buen rato. Por desgracia para quienes viajamos, nuestro colega
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jamás llegó; por aquel entonces estaba en plan de conquista con quien fuera su futura pero no actual pareja, y nos dejó esperándolo. Rápidamente se comenzaron a escuchar las palabras de descontento:
— Negro hijueputa — Maldito esclavo
— Cuando lleguemos a Bogotá debemos hacerlo comer mierda
— Se pasó, en verdad se pasó
Hoy ya no sabemos claramente quién dijo cada frase o si acaso todos las repetimos varias veces, cumplimos con nuestra parte. Lo que si recordamos de este momento es la rabia que nos causó que este perro nos dejara plantados por andar de donjuán. Esta anécdota me ha dejado ver que los discursos racistas, homofóbicos o regionalistas de La Grieta generan discordias entre nosotros. Lo sorprendente es que parecen ser estas discordias las que pueden haber alargado nuestra charla durante todos estos años. ¡Odiamos partes de nuestros discursos! Utilizamos entonces toda esta arquitectura verbal de la descalificación para hacer debates (muy fuertes en ocasiones) que logren ponernos en ese otro lugar donde están las verdaderas víctimas de lo que decimos, y así, por un
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momento, reflexionar sobre nuestra acción verbal, teniéndolos en cuenta. Con el tiempo, nos hemos encontrado en treguas de estos discursos, momentos en los que ceder y de los cuales aprender, pero más allá de ser un ejercicio difícil, en definitiva debo decir que es un ejercicio lento, de elongaciones, de repeticiones, de reafirmaciones y de arrepentimientos, en el que nos hemos necesitado mutuamente para ser más inteligentes y tal vez menos racistas, homofóbicos y regionalistas… o tal vez sea simplemente para ampliar nuestras charlas.
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La palabra a veces es escrita también. Permítame enseñarle los siguientes textos que corresponden a creaciones hechas por Blackguart, y que fueron tomadas del perfil de su red social facebook. Las realiza de forma desinteresada y no se preocupa por adquirir una autoría formal por ellas. Se trata de un ejercicio libre, en el cual también puede uno apreciar los encantadores, elegantes y precisos errores de forma, ortografía o gramática y otros cuantos que ni sé cómo denominar pero están ahí, en
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todos los idiomas que usa y que dice saber. Son su acción de escritura automática, que logra develar de alguna manera parte de lo que sentía al escribirlos... aunque sean una mierda.
Adrian Acosta Guerrero
29 de febrero de 2012 cerca de Cundinamarca
Hace un tiempo pensé en alegría,luego pensé en amor, luego pensé en quien amo, ahora pienso en quien ella ama y siento, solo siento, que debo adorarla desee la distancia como el fantasma que observa a los que aun sienten y cree que podrá sentir en la eternidad lo que no alcanzo en su vida
Adrian Acosta Guerrero
28 de febrero de 2012
estoy triste pero feliz quisiera saber que hacer pero nada es correcto o incorrecto; solo rezo para que la felicidad llegue hasta ella a quien amo, y a el a quien nadie conoce pero todos aman. lo que mas desearía es que el también fuera parte de mi
Adrian Acosta Guerrero
25 de febrero de 2012
Date Domino requiem. Lux mea vita.
Requiem in pace ad renatus
dat vitam diligere et accipere destinatum **Posible traducción**
Te doy el descanso, Dueño mío Luz de mi vida
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(Traducción de Luisa Piedrahíta, a pesar de las dificultades que le causó el latín inventado por Blackguart)
Adrian Acosta Guerrero
25 de febrero de 2012
hoy recibí la noticia de mi mi muerte y ahora solo espero que el tiempo sea benévolo y me de descanso luego que mis padres, por que ya estoy muerto, y ahora solo estaré en este mundo para saborear lo que ella me dio pero nunca sera para mi, he aqui mi testamento el amor se lo de¡jo a ellas dos y a la ultima el puñal que causo mi muerte y a los demas les dejo solo recuerdos de una vida que espero les deje cariño. solo queda bagar por el inframundo con el dolor de lo que no es propio aunque lo quieras un muerto
Adrian Acosta Guerrero
20 de febrero de 2012
amada mía hubiese querido que al morir tu amor por mi se llevara con el los malos tiempos, y que borrara de mi memoria tu abandono para asi inventar un final feliz la travesía que fue el universo de emociones que te rodeaban solo cuando yo estaba contigo
Adrian Acosta Guerrero
9 de febrero de 2012 cerca de Cundinamarca
desde que te conocí mis demonios se pusieron en mi contra, ahora te perdí y fue doloroso pero ahora mis demonios y yo somos de nuevo uno. ahora descanz
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Adrian Acosta Guerrero
29 de enero de 2012
si las sombras te persiguen, no corras. Ser un oscuro no es para todos, ellas te eligen y no te sueltan hasta que entiendas que en la oscuridad la vida es fría y que no es tu derecho disfrutarla... debes ganar el privilegio (BLACKGUART)
Adrian Acosta Guerrero
21 de marzo de 2012 cerca de Cundinamarca
hoy se que amarla no dejara nada, que como con las anteriores solo quedara en el el fondo del corazón como un recuerdo. este es el adiós no por que me retire o te retires solo por que ya no estas conmigo ni yo contigo
El siguiente es un poema escrito por mí, en medio de lo que se llama comúnmente una tusa amorosa, que fue motivo de debates en La Grieta. Escribí dos poemas que se mostraron en la tertulia. Uno de ellos se extravió en algún momento sin darme cuenta y únicamente quedaron en mi memoria cuatro versos.
Es la vida quitándome el momento tierno busco en mi cabeza un nombre y no es más
que ese maldito y miserable infierno el pequeño espacio en el que ya no estás.
Intenté rehacerlo y terminé escribiendo un soneto que me gustó mucho menos, y que
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también me pareció una mierda como los textos de Blackguart, pero que fue publicado en el año 2012, en el sexto número de la revista Creadores.
—Oda—
De repente suena una tonada Todo se vuelve bello, tan hermoso Tan glorioso, como canta un hada
El viento con su sabor delicioso Son las aves que a lo lejos lanzan Un gran puñado de sonidos bellos Son glorias a la vida que no cansan
Ésta, la magna certeza de vida Que en los Ángeles brota de ellos Que en el cuerpo la muerte olvida
Es el grandioso deseo de vivir Derramando todo ese sonido Para borrar la sensación de morir
¿De qué sirve si estoy deprimido? (Reina, 2012)
Miren las ironías de la vida, aunque por esos días la publicación me permitió sacar pecho frente al espejo del baño, hoy creo que fue una mentira que me creí, y que terminé estando al mismo nivel, en las mismas hojas
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donde aparecen otros que se hacen llamar artistas. Por un momento, fui feliz con lo que digo odiar, fui la pequeña diva. Odiar las seducciones del sistema y sin embargo caer en ellas por momentos, hace parte del oficio de ser críticos frente al mundo, ¿verdad? Esta tensión resulta ser estimulante, ¿no?
Según lo recuerdo, después de mostrarles este “logro”, mis colegas me felicitaron. Con Blackguart no ocurrió lo mismo. No lo felicitamos por sus publicaciones en facebook pero sí nos afanamos por estar pendientes de la tristeza que nos dejaban ver e intentamos acompañarlo. Teniendo en cuenta que por aquel entonces éramos siete miembros, la tristeza de mi tusa quedó en octavo lugar. Supongo que es la vieja ley del “unas por otras”, o quizá que ya había hecho mucho drama con aquello de la tusa y era hora de preocuparnos por Blackguart, como todos lo hicieron por mí. He llegado a creer que las desgracias y la tragedia han ensanchado nuestra grieta, son tal vez lo que más nos ha unido.
Nos han unido también palabras de otros, que nos gritan desde los parlantes. Bullet for my Valentine (su primer álbum especialmente), Ill Niño, Slipknot, Haggard son algunas de las bandas musicales de nuestro
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entero gusto en la tertulia. Tienen una serie de canciones que han sido parte de ciertas circunstancias en nuestra vida, ¡más para tormento que para tranquilidad de todos!
Aunque cuando estamos mal, nos bebemos algunos tragos y escuchamos canciones para sentirnos peor, también les damos play para sentir ecos de nosotros mismos y para recoger máximas que hemos de usar para nuestras vidas. Repetirlas se ha vuelto un hábito, un vicio. A fuerza de oírlas y cantarlas, se han mezclado con nuestros discursos y con lo que somos como personas. Sus frases nos han servido para insultarnos, identificarnos, reconocernos y animarnos. El maestro Alexander Aldana a quien he leído con melancolía, escribe sobre otra comunidad, compuesta por distintas generaciones de su familia, palabras con las que logra ser mucho más acertado: “La música es un arte catalizador de sentimientos, también es contenedora de mensajes directos e indirectos. Y al igual que las demás manifestaciones artísticas, ha servido de canal mediático de los