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La Grieta Narraciones de una tertulia

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Academic year: 2020

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(1)Camilo Ernesto Reina Garcia.

(2) La Grieta Narraciones de una tertulia. Para optar por el título de Magíster en Estudios Artísticos Maestrante: Camilo Ernesto Reina García Directora: Luisa Piedrahíta Tutoría: Luisa Piedrahíta y Marta Bustos. Maestría en Estudios Artísticos Universidad Distrital Francisco José de Caldas 2017.

(3) Resumen A partir de un ejercicio de artesanía narrativa verbal, gráfica y audiovisual-, este trabajo indaga poéticamente los modos en que los integrantes de una tertulia bogotana, que tiene por nombre La Grieta, han gestado vínculos entre ellos gracias a la palabra, el juego, la libación y la factura de objetos, cuatro prácticas compartidas que han reafirmado su estructura como comunidad y construido su historia, durante más de una década. A través de ellas, sus miembros han creado una alternativa existencial al capitalismo y sus guerras. Postula la creación indagante como una opción metodológica para el campo de los Estudios Artísticos, basada en los oficios de la vida cotidiana en comunidad. Esta propuesta permite la producción simultánea de conocimiento y experiencia sensible y se fundamenta en reflexiones que ayudan a sobrellevar guerras personales y colectivas de la historia nacional, en la batalla de mundo y contra-mundo. Palabras clave: Tertulia, narración, creación indagante, contra-mundo. 2.

(4) Abstract Based on an exercise of narrative craftsmanship –a verbal, graphic and audiovisual one–, this work inquires poetically into the ways in which the members of a gathering circle of Bogota named La Grieta [The Crack] have fostered bonds between them thanks to the word, the game, the libation and the making of objects, four shared practices that have reaffirmed its structure as community and built its history for more than a decade. Through them, its members have created an existential alternative to capitalism and its wars. The work postulates inquiring creation as a methodological option for the field of Artistic Studies, founded on the trades of daily life in community. This proposal enables the simultaneous production of knowledge and sensitive experience, and is grounded in reflections that help to endure personal and collective wars of the national history, in the battle of world and counter-world. Keywords: Gathering circle, inquiring creation, counter-world.. 3. narration,.

(5) Resumo A partir de um exercício de artesanato narrativo –verbal, gráfico e audiovisual-, este trabalho indaga poeticamente os modos como os integrantes de uma tertúlia bogotana, que tem por nome La Grieta [A Greta], têm gestado vínculos entre eles graças à palavra, o jogo, a libação e a fatura de objetos, quatro práticas compartilhadas que têm reafirmado a sua estrutura como comunidade e construído sua história, por mais de uma década. Por meio delas, seus membros têm criado uma alternativa existencial ao capitalismo e suas guerras. Postula a criação indagante como uma opção metodológica para o campo dos Estudos Artísticos, baseada nos ofícios da vida cotidiana em comunidade. Esta proposta permite a produção simultânea de conhecimento e experiência sensível e fundamenta-se em reflexões que ajudam a sobrelevar guerras pessoais e coletivas da história nacional, na batalha de mundo e contra-mundo. Palavras chave: Tertúlia, narração, criação indagante, contramundo.. 4.

(6) Dedicatoria Para mis amigos, inspiradores de tan largo aliento. Para mi adorada Alejandra, mi más alta ternura y para todos aquellos que han sido agrietados por la vida, junto con mis mejores deseos de que salgan a hacer lo mismo que aquí puedan leer.. 5.

(7) Agradecimientos A mi amigo y colega Jairo Armando Ortiz Olaya por aguantarme y emborracharse conmigo, a mi directora Luisa Piedrahíta y a Marta Bustos por la larga espera, a los miembros de La Grieta por permitirme hacer mi vida junto a la de ellos, a mi madre Gilma García por todos los años de mi vida, a mi hermana Yira Reina García por su paciencia, a todos mis compañeros de cohorte por escuchar mis pendejadas, a todos mis maestros por lo aprendido, a la banda Abstract Evolution. A Lyna y Alejandra dos de los más grandes motores de mi vida y a todos los que pudieran haber contribuido a la realización de este trabajo de grado.. 6.

(8) Contenido I ¡Cuidado, una grieta!. 8. II Versos libres sin poeta. 19. III Más grietas en el muro. 30. IV Indigna dignidad. 33. V Suicidas asistidos. 48. VI De principio fue la palabra. De plato fuerte también 94 VII ¿Preferiríamos la ruleta rusa?. 112. VIII Para no darme cuenta de la vida,/hoy vivo en un constante aturdimiento:/así no lloro la ilusión perdida,/así no sufro el mal del pensamiento/(Julio Flórez) 140 IX Coleccionistas, artesanos y fetichistas. 146. XI La creación indagante, una creatura del contra mundo 185 XII Las mil y una guerras. 203. Ilustraciones. 209. Bibliografía. 210. Oralografía. 213. Musicografía. 216. Ludografía. 217. 7.

(9) I ¡Cuidado, una grieta! Quien esté leyendo estas palabras, no sabrá aún nada de mí ni de los otros personajes que entrarán en juego aquí. Le invito entonces a adentrarse en una historia que se encargará de agrandarnos o empequeñecernos. En este trabajo, se despliega la historia de La Grieta, una tertulia bogotana del barrio Perdomo, habitado por personajes de extracción popular, entre los que nos encontramos Adrián Acosta alias Blackguart, Alejandro Parra alias Pain, Rafael Loaiza alias Fenrir, Jason Osorio alias Gregorth, Juan Gélvez alias Riquiu, Lucas Barragán sin alias, Camilo Reina alias Sadness…, Sebastián Romero sin alias y Julián Salomón alias Sacro. Como miembros de La Grieta, nos venimos reuniendo con vulgar frecuencia desde el año 2005 para jugar, conversar, insultarnos, embriagarnos, drogarnos y hacer cosas que normalmente ni usted ni nosotros haríamos en oficinas, aulas de clase, calles, plazas públicas y vehículos de transporte. Esto que hacemos juntos es la forma de ir muriendo. Creemos que 8.

(10) nadie ha vivido realmente si conscientemente no se mata de a pocos. Mi propósito aquí ha sido narrar cómo hemos venido generando vínculos como comunidad, a través de cuatro prácticas de creación: la palabra, el juego, la libación y la factura de objetos. Después de más de una década haciendo esto y de haberme empezado a preguntar por ello desde la aparición de la Maestría en mi camino, me he dado cuenta de que las tertulias han sido una tremenda posibilidad de escape de las guerras propias del existir humano. Es por esto que me he empeñado en pensar en el calibre cultural e histórico que pueden tener las tertulias, a la luz del caso de La Grieta, así como en dejar evidencia de lo que ha venido ocurriendo en todos estos años y que en algún momento dejará de suceder por apatía, cambio de roles o muerte de sus miembros. Las tertulias son, a groso modo, una reunión recurrente de personas para discutir, crear o hacer crítica sobre un determinado tema. Si bien reuniones similares pueden acontecer en salones de clase o nuestros sitios de trabajo, las tertulias parecieran ser una subversión de la institución pues no se hallan 9.

(11) sometidas a la obligación. Quienes asisten a las tertulias no lo hacen con el sentido de la estricta obligación sino a partir del gusto y el disfrute o por un fin último mayor que pueda ser logrado en grupo. No hemos sido pioneros en esta búsqueda, por supuesto. La Gruta Simbólica, otra tertulia que se reunió en Bogotá entre 1900 y 1903, estuvo conformada por integrantes que, en su mayoría, venían de familias adineradas ya empobrecidas por las guerras del siglo XIX y el comienzo del siglo XX. La duración de la Guerra de los Mil Días coincidió con el inicio de La Gruta Simbólica y con su final también. Es justo decir que esa tertulia fue y sigue siendo muy famosa, a diferencia de La Grieta. En su tiempo, les permitió a sus miembros sobrellevar la guerra y el asedio militar de la época así como incidir en la vida pública, claro, si le creemos al libro “La Gruta Simbólica y reminiscencias del ingenio y la bohemia en Bogotá” del Banco Popular. En nuestro caso, las pocas o muchas producciones de La Grieta son dirigidas a nosotros mismos como público, un logro fenomenal a mi parecer. La mención de La Gruta Simbólica tiene aquí un carácter anecdótico y es solo en estos 10.

(12) términos que cobra importancia, pues este trabajo no busca ocuparse también de esta tertulia o contrastar sus prácticas y su contexto con los de La Grieta. Fue mi interés por Julio Flórez y su obra poética lo que me llevó a reconocerlo como miembro de aquella tertulia y a tener noticia de las prácticas culturales de este grupo. Hace años, rastreé al poeta también guitarrista, tiplista, excelente improvisador, grabador y pintor. Vi que buena parte de su obra plástica fue publicada en las páginas del Papel Periódico Ilustrado y que sus escritos eran conocidos en toda Suramérica. Teniendo en cuenta mi edad actual, Flórez es el personaje que nunca llegaré a ser en mi vida. Reconozco la profunda admiración que le tengo así como mis deseos ocasionales de intentar ser como él y fracasar. Ya después de idealizar al poeta y de ver lo que fue su vida en aquella comunidad tan particular de La Gruta Simbólica, tomé el pretexto de proponerles la práctica de hacer tertulia a mis amigos, en medio de una serie de eventos desafortunados en mi vida, y ellos se hicieron mis cómplices. Hoy, seguimos encontrándonos como lo hemos hecho todos estos años. Narrar los modos en los que hemos generado vínculos sociales y procesos de 11.

(13) creación en La Grieta ha sido el propósito de este trabajo, permítanme reiterarlo. He pretendido hacerlo a través de un poema. Lo decidí después de releer Altas ternuras de Julio Flórez, una composición que contiene sonetos, numerados del I al XIV, que relatan las vivencias y dolores del poeta con su madre antes y después de la muerte de ella. Alejándome de la justa estructura de un soneto, aposté entonces por proponer la acción de narrar como ruta poética para mi estudio de La Grieta. La poesía es una de mis claras y preferidas maneras de crear, al igual que un impulso primario para la presente indagación. Sin embargo, antes de que pueda decepcionarse, debo aclarar que no considero necesario ser un literato u otra figura artística para atreverme a narrar poéticamente. Al ser un proceso creativo, puede ser realizado con la misma o mayor creatividad por personas como yo, que no poseemos estos títulos. Por favor, piense entonces durante su lectura que en este poema narrativo, uno quizá muy largo y quizá muy malo, he empleado constantemente antítesis, metáforas, comparaciones, hipérboles, metonimias, paradojas, repeticiones, aliteraciones, apóstrofes, topos y símiles. Todos recursos 12.

(14) poéticos que no son exclusivos de los artistas reconocidos oficialmente como tales.. En este punto debo mencionar que las voces de teóricos académicos no fueron mi preocupación central. Más que por capricho o banalidad, esto responde a la decisión de intensificar el valor de las vivencias y voces de los miembros de La Grieta, así como el papel de la narración en este proyecto. Las conceptualizaciones en este trabajo, proceden de modo concentrado de la reconstrucción de dichas vivencias y dichas voces. Habiéndome familiarizado con discusiones frente a las diferencias entre una escritura literaria y una etnográfica o autoetnográfica, la una apoyada en la ficción y la otra en la veridicidad de los modos en que personas y grupos sociales comprenden y viven una realidad concreta, he de decir que las personas y personajes que aquí se nombran y hablan, que pueden resultar enaltecidas o disminuidas, no recuerdan las vivencias compartidas con la misma claridad. Creo entonces que quizá la escritura etnográfica o auto-etnográfica puede terminar haciendo ejercicios ficcionales. Aunque estas diferencias 13.

(15) sean una preocupación muy fuerte en cuanto a la definición de cada tipo de escritura, quien lee podrá darse cuenta que tampoco es una preocupación por parte de quien aquí escribe. Siempre se nos ha dicho de qué debemos preocuparnos, qué se debe hacer, qué se debe decir, qué se debe escribir, qué se debe construir. Y sobre esto mismo nos han enseñado o impuesto la forma como se deben hacer las cosas y cuál es la manera correcta. Tengo que decir que no he llegado muy lejos y no soy un hombre exitoso. Por eso, haré caso sólo a las reglas que considere necesarias. No intento pronunciar una amenaza o formularle una declaración de guerra total a la academia. Tampoco resguardarme en una escafandra o pretender desinterés en los posibles comentarios y críticas que puedan llegar a hacerse a este trabajo. Se trata más bien de un principio de la vida que pongo en práctica junto con mis compañeros de la tertulia. Intento entonces ser consecuente con los ideales que hemos hecho juntos y hablar desde ellos, también en el espacio de la academia. Quiero entonces arriesgar la posibilidad de que se reconozca el proceso que he llevado a cabo y que propongo denominar “creación indagante”, 14.

(16) como un aporte a las búsquedas de la investigación-creación, a la generación simultánea de conocimiento y experiencia sensible, en el campo de los Estudios Artísticos. He buscado con esta propuesta aceptar la invitación de la Maestría de revisar críticamente los modos de pensar y de hacer el trabajo académico y abrirlos a los que se generan en el mundo de la vida cotidiana. Los numerales II al X materializan la propuesta de la “creación indagante”, en particular, el ejercicio continuado de exploración de lo narrativo para dar cuenta con distintos recursos poéticos de las prácticas de vinculación social y de creación de La Grieta que he estudiado. En el numeral XI, me referiré con mayor detenimiento a dicha propuesta. Puedo adelantar en este momento que no ha sido titulada de esa forma pretendiendo reemplazar sin más el término investigación por indagación. He querido tener en cuenta que la etimología de la palabra indagar hace referencia a seguir el rastro de un animal cuando se caza, forzándolo a caer en un punto sin escapatoria; hace además referencia al escudriñar, al moverse con sigilo por hendiduras, como las alimañas en las grietas… 15.

(17) Con todo lo ya mencionado y compartiendo con la Maestría la preocupación por generar constantemente tanto preguntas acerca de las acciones y saberes de la vida cotidiana como diálogos transdisciplinarios con ella, este trabajo de grado busca ser una contribución a la línea ‘Estudios Artísticos’ del programa. Más específicamente, a su interés en la “creación como proceso de re-significación, de sanación y de re-construcción del mundo de la vida colectiva y personal” (Maestría en Estudios Artísticos, 2010, p. 85). Así mismo, hacer un aporte a su núcleo ‘Estudios de las artes relacionales’ que comprende el arte como un intercambio tanto social como cultural, que se da en múltiples expresiones; entre éstas, los encuentros entre los miembros de una determinada comunidad. Finalmente, teniendo en cuenta que en definitiva éste es el trabajo de un desvergonzado en sintonía con otros iguales, nos cae como anillo al dedo la propuesta de la Maestría que señala que: “Se busca además indisciplinar la comprensión de la estética, el conocimiento, la investigación, la creación, la interacción, con el fin de encarnarlas como manifestaciones humanas del sentir, del reflexionar, del re-crear el mundo, del encontrarse con los otros” (Ídem, p. 88). 16.

(18) Antes de continuar, a aquella persona que pueda estar leyendo este texto, debo pedirle que se dirija al DVD que lo acompaña, vea el video casero preparado y posteriormente continúe con la lectura. Encontrará en él retratos de las personas que hacemos parte de La Grieta, sus voces e imágenes de archivo de distintos años, procedentes de nuestros encuentros. Esta narración audiovisual, al contener las presencias corporales y apreciaciones de los miembros de la tertulia, es a mi juicio un componente muy importante de este trabajo de grado. Concibo el documento verbal y gráfico que ha estado leyendo como su extensión alta y tierna.. NOTA: Link del video en línea https://youtu.be/39gpPhJmMEI. 17.

(19) 18.

(20) II Versos libres sin poeta. Según mis etílicos compañeros de tertulia, mi amigo de andanzas y anécdotas en la Maestría Jairo Armando Ortiz Olaya y la maestra Luisa Piedrahíta, yo soy un poeta, quizá un poco malo, pero es lo que me han dicho. Para mi madre, soy un artista; en realidad no sabe por qué, pero dice que tengo la pinta (García, 2008). Si me preguntan a mí, no creo sentirme algo así como un poeta, de hecho creo que un crítico de poesía se apuñalaría los ojos justo después de leer dos o tres líneas de mis mejores textos. En cuanto a lo de artista, pienso que es tal vez una condición impostada o una mentira que dicen desde su ego algunos para creerse más creativos que otros. Siempre he cuestionado y atacado aquella certeza que llegué a escuchar en repetidas ocasiones durante la media década de pregrado y que buscaba empujarnos al lugar de las musas, al museo, donde los artistas son considerados como pequeños dioses. Siendo el desprecio a esta clase de cosas sacras una de mis mejores características, me he negado a ser parte de ese juego de egos tan marcado en muchos de 19.

(21) quienes se acercan al arte. Uno de mis colegas en la tertulia decía en algún momento, aludiendo a un fragmento de la serie televisiva los Simpsons, “Malditos artistas, acabaron con el arte”. Después de andar varios años entre la Licenciatura en Educación Artística, mi trabajo como docente en artes y la Maestría en Estudios Artísticos, debo admitirlo aquí, me doy cuenta de que las cosas parecen no estar nada bien. Me refiero a que no pareciera ser muy grata la vida del artista. En ellos, más que en nadie, percibo ese mal general de la modernidad que produce seres tan socialmente admirados pero tan profundamente solos. Jattin y Nach escribieron:. “La poesía es la única compañera acostúmbrate a sus cuchillos que es la única.” (Jattin, 2005, p. 99). “Artista, al que el arte de vivir le cuesta tanto” (Nach, 2015). 20.

(22) Algunos artistas, al menos algunos de los grandes conocidos, cuya obra me gusta — Pollock, Picasso, Dalí, Neruda, Blake— están hace mucho tiempo elevados, enaltecidos, glorificados, enmarcados dentro de aquella estructura del star system, con estrellas de rock o divas de la farándula, personalidades muy famosas, genios y adelantados a su época, un sistema al cual no pertenezco y al que no quiero pertenecer. No creo ser nada de lo que ellos, mi colega, mi maestra y mis amigos dicen, pero para ellos lo soy. Soy, según me dicen, el sujeto de apariencia agresiva, que al tratarlo se transforma, como por arte de magia, en un caballero de los años veinte, el metalero apacible; es una caracterización de mi persona que yo mismo no reconozco, pero ellos en mí sí. Creo que todos ellos y yo estamos equivocados en algún punto. Soy ese alumno que en la última fila del colegio se sentaba,/ cerrando los ojos, respirando hasta que todo pasara,/ con el libro de Drácula escondido entre mis manos1,/ 1. En estos versos, hago referencia a lo que entonces era uno de mis refugios, uno de los que me alejaba de la horrible realidad del colegio. La figura del conde no solo me ayudaba a entender aquella metáfora del monstruo que se roba tu sangre y tu vida (el colegio, la academia). También estaba conosintiendo (como dice Carlos, un amigo mío) toda esa. 21.

(23) perdiendo materias y viendo mi futuro entre gusanos./Soy aún uno de esos que no encajaron,/ que recuerda cicatrices que los profes le dejaron./ No pertenezco a la iglesia ni a la academia2;/ algunos piensan como yo que funciona como una anemia3,/ pertenezco a aquellos que entre sus manos me cuidaron,/ que en libaciones y tristezas me guardaron,/ aquellos que le ganaron a mi fastidio,/ los que estructura bélica, mientras ese libro barato se interponía como una pared que resguardaba mis profundos pensamientos. Los profesores pensaban que tan solo leía e incluso animaban mi práctica. 2. Debo aclarar en este punto que aunque nací en una cultura católica por mi familia, ahora es un lugar que no me representa, con el cual no estoy de acuerdo y en el cual no me reconozco. Con la academia me suceden cosas muy similares, a pesar de haber optado por ser parte de ella y continuar tomado de su mano. Ambas, iglesia y academia, se han quedado con parte de mi vida, yo les he pagado para que me dejen ser parte de ellas. He pensado por y para ellas. Sinembargo, aunque no alcanzan a tener una mayor jurisdicción sobre mí, tengo constantes pensamientos que las implican. Creo que es la misma situación de un veterano de guerra con constantes recuerdos de su experiencia. 3. A veces pienso en la figura de la academia como el monstruo chupasangre, que además de dejarlo a uno lo suficientemente debilitado para que en adelante sigas sus órdenes, también le quita la posibilidad de cicatrizar, de curarse, es una úlcera. Mi compañero Armando Ortiz hace referencia a la acanemia, un término que conjuga con lo que aquí digo.. 22.

(24) con su presencia me alejaron del suicidio,/ sin saberlo nunca fui un lobo solitario,/ en mi comunidad, encontré la solución a mi calvario. A lo largo de estos años, ha sido de los miembros de La Grieta, alejados del star system y casi todos alejados también de las fauces de la academia, de quienes más he aprendido. Han sido mi motor, mi guía y lo que hacíamos y hacemos juntos eran, fueron y son mis clases magistrales, mis coloquios, talleres y mis cátedras. Nos hicimos una institución, una más preocupada por el abrazo y el cigarrillo antes que de calificarnos de uno a cinco, incluso aunque en medio de todo esto hubiese uno que otro hijueputazo. ** Han pasado algunos años desde que encontré ese maldito libro amarillo, quizá quince o más; desde entonces, mi vida no volvería a ser la misma. No recuerdo el día o la fecha, solo recuerdo que fue en horas de la tarde, en el barrio Perdomo donde vivo, al tan conocido sur de la ciudad. Siempre en el mismo lugar, una venta de libros era atendida por la misma anciana. Imagino que debe estar muerta, después de varios años de no haber vuelto a verla. Fue en aquel lugar donde hallé el libro de 23.

(25) portada amarilla, sin información suficiente como para sacar una referencia de él, pero al menos tenía lo que por aquel entonces me interesaba, poesía —pues no leía nada más— y un nuevo poeta. Lo adquirí por unos dos mil pesos. Entonces era desconocido para mí el nombre de Julio Flórez. Incluso recuerdo haberme apartado un poco de él por algún tiempo, después de tener una serie de problemas con alguien del mismo nombre por una chica, porque por aquella tierna edad de los catorce o quince años, el amor rondaba ingenua y cruelmente las ventanas de mis afectos, que dejé desprevenidamente abiertas. Supe entonces de las vicisitudes del amor, aquel que no pareciera necesario para vivir pero que es el lujo al que todos apostamos, el amor personificado en alguien a quien abrazar, besar y hacerle el amor. Quizá es solo una utopía…"Cómo duele, pequeña,/esta espina clavada/en el sitio donde antes existió el corazón" (Robledo, 1975, p. 30).. Recurrentemente en la vida regresamos a los objetos, a los lugares, a las personas, a nosotros mismos, y yo habría de volver tiempo después a los versos de Flórez, esta vez y por azares de la vida, cuando encontré un nuevo 24.

(26) libro “La gran crónica de Julio Flórez”4, entre algunas cajas viejas que guardaba en casa. Por suerte para mí, sólo lo leería con más detalle unos años después; digo por suerte porque de haber leído durante mi adolescencia en detalle versos y vivencias de este poeta, quizá no estaría exactamente en este lugar, en este momento, procurando escribir lo que ahora está usted leyendo. Habría malinterpretado una vez más otra de tantas cosas que suelo ver, leer y escuchar en mi vida, como lo pudieron ser por ejemplo, el título de la película Historia sin fin, la frase “a todos los queremos por igual” de nuestros padres o la etimología de la palabra alumno, más cercana a la nutrición y crecimiento que a la malversada falta de luz. Suelo cometer esos errores, pero siempre pretendo mejorarlo —después de todo, los torpes debemos esforzarnos el doble, y aun así puede que no se nos note—. Ya en este punto de la lectura se habrá dado cuenta el lector que sólo soy un ingenuo. Después de leer el libro, habría de enamorarme de la época de 1900 a 1903 en la vida del poeta, de la manera tardía como habrían llegado personas a su vida y del modo surreal en el que logró encontrar a quienes 4. Libro escrito por Hernán Restrepo Duque (1972).. 25.

(27) habrían de ser cómplices de sus excentricidades. Creo que Flórez hubiese sido mucho más digno de un final como el de José Asunción Silva5, para quedar mucho más obligado como referente en la historia, y así la sombra de estos dos recaería con fuerza sobre el resto de los poetas en Colombia. Y no, no me resiente la quizá poca importancia que para muchos tiene Flórez en este momento6; sencillamente creo que es un final más romántico. Sin embargo, el bardo tenía que contar otra historia, una más larga, en la que siempre hubo más preguntas que respuestas, más personas, menos amores, otros lugares, también otros necesitaron de él, incluso se habría dado cuenta de algo que tan solo ahora y después de haberle dado muchas vueltas, comienzo a entender y dejar de esquivar. Le pido paciencia y, por favor, siga leyendo. 5. Aunque no hay claridad con respecto a la muerte de este poeta, se manejan dos hipótesis. La primera dice que fue asesinado y la segunda hace referencia al suicidio del poeta, después de solicitar a un médico que lo examinó que le marcara con un punto el lugar exacto del corazón sobre su pecho para después dispararse. Yo en lo personal he decidido creer esta segunda y es a la cual me refiero. 6. Quizá solo un poco cuando le restan tanta importancia como para dejarlo solamente como una figura de paso en los versos de la poesía en el país.. 26.

(28) Aunque mucho se ha cuestionado a Flórez por haberse inscrito de alguna manera en estrategias de venta mediadas por el “espectáculo”, por llamar la atención de las aproximadamente 120.000 personas que vivían en Bogotá por aquel entonces (o al menos de la mayoría) y por las historias sobre el poeta que, claro, se regaban por el país, creo que él, en su época con La Gruta Simbólica7, logró reconocer que no logramos nada sin exponernos, sin mostrarnos de una manera en la cual siempre resultamos más heridos, enseñando las debilidades de nuestros deseos y sentimientos a otros (era algo así como un youtuber de la época, supongo). El bardo les enseñó a muchos, tal vez de una manera demasiado pública, sus dichas y sus tristezas, pero justamente son esas heridas, las que nos quedan después de enseñarnos sensibles y vulnerables, las que muestran más de nosotros mismos y les enseñan a los demás algo profundo sobre nuestro accionar ante la vida misma y los que en ella habitan con nosotros. Ya sabe usted que no quiero comparar a las dos tertulias, tampoco soy Flórez o Silva, ni Jattin, ni Jorge Robledo 7. Su nombre fue dado en honor a la escuela simbolista; sin embargo el simbolismo no era de su entero interés en la práctica.. 27.

(29) Ortiz, pero el arrojarme de esta manera a un ejercicio de vida que va desde hace tanto es darle un valor y un sentido profundo a un grupo de personas que han estado allí garantizando mi existencia. Toda esta narración, la he compuesto acompañado de quienes han estado conmigo. Para morir solo hace falta estar vivo, eso se lo he escuchado decir a mi abuelo, mi madre y a otros. Me permito agregar a esta célebre frase que para escribir lo que ahora pueden estar leyendo algunos, también me hacía falta estar vivo, necesitaba estar en sintonía con los respiros de mi cuerpo y los espasmos de mi víscera mayor, pensar con el corazón. Como dice la canción, “estar con vida y vivir sin dudas no es lo mismo” (Carajo, 2013). En La Grieta tengo los títulos de miembro de la tertulia, borracho, sujeto al que no le gusta nada, cascarrabias, narrador de juegos de rol (Grieta, 2013). Ahora, soy para ellos también el narrador de nuestra historia, uno incapaz de alejarse de su postura un tanto incrédula pues sigue preguntándose por la real utilidad de esta narración. La academia, de la cual sigo haciendo parte testarudamente, amándola y sobre todo entristeciéndome a cada 28.

(30) momento con ella, le concede mucha importancia a los títulos de maestro, profesor, magíster, etc. Hoy he de devolver las gratitudes por estos actos, tan ingenuos y enormemente bellos, a quienes me han reconocido de formas en las que yo jamás sería capaz de reconocerme —como poeta, borracho, cascarrabias, maestro—.. “Mortius, domine lux perpetua luceat” (Haggard, 2000)8 8. Antes de pasar al siguiente numeral, si así lo desea, escuche una de las canciones más icónicas que nos vincula en la tertulia, alrededor del tema de la muerte y la tragedia colectiva: The Final Victory, de la banda Haggard.. 29.

(31) III Más grietas en el muro. Quienes hemos tenido grietas en nuestras casas sabemos que es solo cuestión de tiempo antes de que éstas se hagan más grandes —he podido ver con los años como esto se hace realidad en mi vivienda—. De la misma manera, quienes hemos visto aquellas grietas crecer y ensancharse, sabemos que entre ellas las arañas comienzan a tejer sus telas y otras pequeñas criaturas hacen sus lóbregas viviendas. Muchos ven cómo ese pequeño espacio se va llenando de alimañas, de diminutos monstruos; yo veo como estas fisuras se van llenando de la vida de criaturas que no concebíamos en nuestro entorno y la van albergando. Estas criaturas se deslizan a estas grietas para poder ubicar un lugar de descanso, un lugar en donde reproducir y expandir su vida, para hacer una vivienda en donde su presencia no está pensada. Pequeños o grandes orificios tienen la capacidad de originarse en los rincones menos pensados, en los lugares y fortalezas más colosales, algunos logran ser tan 30.

(32) pequeños a la vista que ocultan el enorme universo que hay tras lo que ven nuestros ojos. Ha de ser esa la razón por la que son lóbregas y están fuera de lo permitido, fuera de lo comprendido y más allá de una lógica que no tiene un espacio para ellas, sin terminar por destruirlas. Es allí donde está el lugar de las vidas distintas, de las no deseadas, de las incomprendidas, de todo aquello que ha sido decretado como hórrido. Es una suerte que las grietas se puedan crear y se creen sin el permiso o el consentimiento de quienes las ignoran o desprecian. Los espacios de aquellas grietas pueden ser quizá la única posibilidad de vida, de existencia, el completo mundo para algunos o tal vez un mundo recurrente y esporádico al cual escapar como lo hizo Wendy de la mano de Peter Pan o por accidente como Alicia en el país de las maravillas, incluso por las pesadillas de lo desconocido que no se van nunca más, nunca más, nunca más como pudo ser para Lovecraft, como le ocurrió a Poe. Desde lo bello a lo hórrido, una de las posibilidades de aquellas grietas es dar lo necesario para existir y estar, y también para cambiarlo todo hic et nunc, aquí y ahora (Holloway, 2011), sin las negaciones detrás de la historia o de quienes la suelen 31.

(33) escribir. En otras palabras, son el lugar donde podríamos comenzar a construir nuestra dignidad de otra manera, aquella maldita dignidad a la que me referiré enseguida.. 32.

(34) IV Indigna dignidad No comprendo el término dignidad. La misma etimología de la palabra hace referencia a ser merecedor, quizá por encima de otros o por mérito propio, o mil razones más. En fin, muchas son las posibilidades pero en lo personal encuentro una enorme paradoja en esto, y es que el término dignidad generalmente es empleado para enaltecer características de personas, incluso a personas enteras. Pero finalmente la termino viendo como una trampa que justifica ciertas pobrezas o sometimientos personales. No creo haber sido digno de muchos vejámenes por los que pasé en mi vida, no merecí el escarnio público recurrente por la coordinadora de mi colegio, no merecí la desilusión y el ver como se desdibujaban seres queridos frente a mis ojos, ni merecí que quienes quería se fueran y me decepcionaran, y tampoco creo que lo hayan merecido muchos de mis colegas en la tertulia o en mi vida y fuera de ella. Sencillamente, al igual que la vida, esas cosas solo sucedieron, pasaron y de manera irremediable somos dignos de todo esto, hasta de lo malo y lo peor que nunca quisimos, que 33.

(35) nunca creamos, que nunca buscamos. Creo que lo que hemos hecho al respecto de la dignidad, esta palabra tan complicada para mí, ha sido oponernos y decir que no en algún momento o hacer lo contrario de lo que nos manda alguien, o algo, quizá el destino (Holloway, 2011). Por ende, yo diría que nos hacemos dignos cuando nos apropiamos de nuestro papel como satanás9, al aceptar con golpes o no lo que nos toque vivir en aquella ruleta rusa de la vida y que impide ir de un lugar a otro sin cargar de alguna manera una que otra desdicha. Supongo que solo buscamos cumplir nuestras metas o sueños, aunque conseguir todo lo que se desea, termine siendo una de las mayores tragedias en la vida (Arango, 2016). Todos los miembros de La Grieta hemos llegado a negarnos a varias cosas en nuestra vida, con repercusiones en la actualidad: hace más de una década le he dicho que no a llevar mi cabello corto; Riquiu se negó a heredar el oficio de taxista de su difunto padre (Riquiu, 2007); Fenrir frustrado salió de la Universidad Nacional de Colombia, él no quería ser un odontólogo más en su familia —y además nunca pasó morfología tres— (Fenrir, 2008); en una 9. En este punto, me remito exclusivamente a la etimología de satanás que hace referencia a opositor.. 34.

(36) fuerte discusión con su pareja, Sacro pasó por encima de la autoridad de su padre a la cual tanto ha temido y teme (Sacro, 2014); Pain decidió en algún momento comprar una motocicleta a pesar de las negativas y preocupaciones de su familia (Pain, 2011) y ya nunca más volvió a bajarse de ella; Blackguart se negó a ser la sombra de su hermano a los ojos de sus padres y cambió su vida (Blackguart, 2006); Gregorth se negó a estudiar en una universidad pública, incluso con la certeza de lograr ingresar a una de ellas (Gregorth, 2006); Lucas, aburrido de todo, abandonó una carrera tecnológica y cortó sus cabellos años después (Barragán, 2010); Sebastián decidió vivir sobrio el menor tiempo posible y, sin importar las críticas familiares y otras, así lo sigue haciendo (Romero, 2010). Tratamos de negar esas mismas cosas que nos negaban nuestra vida, para así cambiarla y seguir vivos (Dussel, 2006). Hemos dicho “no”, con botellas en las manos y escondiéndonos de los policías entre las calles, antes de llegar a una morada en plena ley seca, les hemos dicho que no a las exigencias familiares que demandaban como administrar nuestros cuerpos, hemos peleado contra nuestros profesores, solo para encontrarnos con ellos años después como pares, como profesionales, y que puedan darse cuenta de 35.

(37) que éramos unos rebeldes sin causa y que ahora seguimos siendo unos rebeldes, esta vez con muchas causas (Grieta, Charla, 2013). Todos ellos en algún momento nos necesitaban para justificar sus papeles, sus títulos, su poder sobre nosotros, y nosotros se los quitamos (Holloway, 2011). Ya que existimos de una manera que no nos logramos explicar, que incluso podría ser como la frase típica de nosotros los colombianos, “vivimos de milagro”, de muchas formas no nos entendemos, ni nos soportamos. Sinembargo, existen esos pequeños cambios personales en primer lugar. Por mi parte, yo decidí usar lo más que pueda la bicicleta y así negarme al trasporte de Bogotá; Blackguart nunca bota basura a la calle, sin importar la circunstancia; Riquiu es un muy elevado esposo y padre, a mi parecer; Fenrir intenta sonreír siempre ante lo que suceda; Sacro nunca se niega a ayudar a un amigo; Gregorth es un dedicado tío; Pain ha hecho de todos nosotros unos hermanos; Sebastián nunca niega una copa a un amigo y Lucas es un canalla bastante amable con todos, incluso con quienes le han hecho daño. Con esas cosas diminutas que transforman al menos los pequeños mundos de 36.

(38) cada uno de nosotros, comenzamos en algún momento, años atrás, a cambiar nuestros mundos en grupo cuando decidimos pernoctar juntos, inventar en nuestras cabezas elfos, vampiros, demonios y ángeles que nos hablan y por los cuales hablar, emborracharnos, escuchar la música de nuestras bandas favoritas, en ocasiones hasta drogándonos, leyendo algo, pintando alguna imagen o hallando en el sencillo acto de hablar mierda un espacio de vital importancia y una totalidad de lo que somos nosotros, pues hablar mierda, es crear también comunidad, familia, otros mundos y vida (Buenaventura, 1998). Al estar juntos sin ocultarnos, todos seguimos diciéndole que no a muchos espacios de la vida donde han negado nuestra construcción académica, humana, sensible, donde nos han negado la vida. Aun cuando muchos de nosotros hemos corrido con mucha suerte, hemos pretendido darle de alguna forma la espalda a esas lógicas del mundo hasta que más podamos (Holloway, 2011). Quizá muchos de quienes nos han visto a lo largo de los años o puedan llegar a vernos ahora pensarán en la rareza de este grupo de colegas o en lo peligrosos que nos vemos, como le dirían en una breve charla a Blackguart 37.

(39) mientras escuchaba incrédulo tal adjetivación de nosotros (Blackguart, 2012). Pero a lo mejor, a través de nuestra grieta, podrían entenderse varias cosas. Si una comunidad lleva existiendo tantos años, ha de ser porque sus miembros han hecho lo necesario entre todos para mantenerse vivos y juntos (Holloway, 2011). Quienes hemos vivido con el fantasma y la idea del suicidio rondando nuestra cabeza lo podemos entender. Lo digo por mí y por ciertos miembros de La Grieta también que, aunque lo pensamos todos los días, ya por nuestras edades y por mantenernos aún vivos, supongo que será algo que ya no ocurra. Hemos creado, de alguna manera y de alguna forma rara, una red de seguridad basada en la idea de la ayuda mutua y el concebir al otro como parte de la vida, una parte que no queremos que muera. Las frágiles cabezas de los miembros de La Grieta funcionan de una forma muy divertida. Quienes hemos tenido a la academia más cerca buscamos a veces dar una muy estructurada respuesta a preguntas que los demás no se han hecho y a las que se hacen también. Incluso los más alejados de los tentáculos de la academia, son quienes de manera consciente saben de la estupidez que implica darle una respuesta lógica a lo que no la 38.

(40) tiene. Esas complicadas humanidades de nosotros siempre están mutando, canibalizándose a sí mismas y peleando contra los paradigmas de verdad —de lo que nosotros mismos hemos llegado a creer que es la verdad—. La idea de buscar unas respuestas que no llegarán a formularse por completo es una característica de nosotros. Así, siempre tendremos que hacer muchas preguntas y alargar conversaciones y buscarnos y cuidarnos a nuestro modo. Después de todo, los académicos quizá sean una comunidad muy reducida y por tanto frágil si es que no se hacen capaces de poner su discurso a un nivel de comprensión vernacular más amplio, de no ser así estarán sometidos a buscar refugio y aceptación únicamente entre ellos (Nieto, 2016). “Las grietas son preguntas, nunca respuestas” (Holloway, 2011, p. 31). La práctica de la tertulia implica una serie de acuerdos tácitos, incluso nosotros que fácilmente llegamos a ser unos hijueputas, lo sabemos. Una de ellas es que los asistentes sigan vivos, que su integridad no se vea afectada más que por los tragos y algunas cuantas palabras dichas con dureza, aunque debo decir que en ocasiones nos golpeamos físicamente, si bien, no demasiado duro. A decir verdad, esto, 39.

(41) sumado a las reflexiones y con las continuas críticas destructivas de todos, ha sido un efectivo sistema para que no seamos unos completos canallas, para asumir las responsabilidades por la seguridad del otro, lo que implica en muchos casos ofrecernos y bebernos la muerte para posteriormente orinarla (Piedrahíta, Tutoría, 2016). En La Grieta, existe, por así decirlo, una extraña taxonomía de los sujetos, tanto de sus errores como de sus cualidades. Sabemos y comprendemos las facilidades y obstáculos de cada quien al reunirnos o al intentar hacerlo (ya que la impuntualidad es una característica de ello). De la misma manera, está la interacción compartida de nuestro contexto y mundo, aquel en que a veces no hemos encajado o no hemos querido encajar; una interacción que nos hemos garantizado entre todos y que ha sido un sustento para nuestras vidas y la permanencia de ellas. El mundo entre nosotros y como lo hemos construido, no debe ser otra cosa que una extensión de pensamientos acumulados. Por un lado, aunque hemos ido en contra de muchas cosas de nuestra vida a las que tuvimos que decirles no, a otras de manera irremediable o por desconocimiento tuvimos que aceptarlas o 40.

(42) terminamos haciéndolo sin quejas. Si nuestras charlas tanto como nuestras compañías están existiendo aún y somos uno con ellas, es seguramente porque son una sucesión de jaquemates entre nosotros para repensarnos los movimientos y argumentos de nuestras propias existencias. Hemos podido pervivir poniéndonos en aprietos a nosotros mismos, metiéndonos continuamente en problemas: de forma performática, cuando nos hacemos caer en la cuenta de lo contradictorio de nuestros pensamientos y nuestros actos; siendo ficcionales, cuando nos inventamos mentiras que molestan a los otros; siendo confusos, cuando no nos hacemos entender; siendo lúdicos, cuando nos hacemos bromas, a veces de mal gusto, entre nosotros. Cuando hacemos todo esto, el capitalismo, pasa muy inadvertidamente por La Grieta Algunos de nosotros parecen estar muy a gusto dentro de este sistema. De muchas formas, como lo he mencionado, está la preocupación por todos y nuestra manera de preservación de la vida. Aunque debe ser muy cuestionable nuestro hacer, el juntarnos a beber, a embriagarnos para el escape de estas lógicas capitalistas, consumimos productos del mismo capital. Quizá sea la única forma en que aprendimos hacer todo esto, creo que hacemos las cosas 41.

(43) mal, para poder entenderlas bien, o al menos para no ser unos completos ciegos ante ellas (Holloway, 2011). En este punto pensarán que he comenzado a escribir súbitamente de capitalismo sin una justificación previa. Para intentar ser claro debo decir que La Grieta, ese pequeño espacio en el que garantizamos nuestras vidas hasta que más podamos, lúgubre y lleno de alimañas —nosotros—, lo hacemos al borde de las lógicas de ese mundo capitalista, de un mundo que desde niños nos ha metido la idea de que se nos deben notar la educación, la plata, el pedigrí, el éxito, los cartones, las posesiones, la pinta, lo bello, la adquisición, el primer lugar —y al menos para mí, mi número favorito es el dos—. Ésta es una lógica violenta sustentada por un modelo económico que se aprovecha y roba nuestras vidas y que tan solo nos deja violencia a modo de obsequio, una violencia tan grande y visceral que, aún siendo unos completos ciegos, nos daríamos cuenta de ella entre las calles del barrio, del resto de la ciudad, entre las diferencias económicas, regionales, familiares y por supuesto académicas. Y es por ello, por aquella presión del mundo totalizante, que tarde o temprano terminamos encontrándonos nosotros, 42.

(44) personas con la idea de abrirle grietas al velo de la realidad como lo haría sin ninguna otra opción algún personaje de Kult o un simple humano de la saga de Hellblazer10. Puede sonar muy cuestionable y quizá risible que esto lo digamos personas que hasta este momento somos funcionarios públicos, privados, quizá promotores de microempresas familiares y demás. Supongo yo que es una lógica particular del mismo sistema en el que hemos vivido y su negación resulta quizá posible si nosotros mismos que hemos vivenciado y reconstruido con los años estas mismas lógicas, tal vez podamos en algún momento dejar de hacerlo (Holloway, 2011). La historia nunca la escriben los perdedores según parece y me han enseñado. Nosotros no hemos ganado demasiado, aunque ya andamos viejos y con muchos años perdidos quizá. Ahora, después de tantos años y sin nada que perder, nos atrevemos a escribir la pequeña, triste y negra historia nuestra. La Grieta solo es el apodo que le hemos dado a ese pequeño espacio donde estamos, donde nos 10. Kult, un juego de rol de horror personal, y Hellblazer, una serie de comics, son para mí una metáfora de este velo. En ellos, una extraña venda en nuestros ojos cumple la función de no dejar ver la cara real del mundo en que creemos vivir y al mismo tiempo evita que horrores y demonios entren a éste.. 43.

(45) reunimos, donde ocurren tantas cosas, pero sobre todo en el cual vivimos y somos otros más allá del velo que llevamos puesto desde nuestro nacimiento, que pareciera ser algo completamente genético, una exaltación quizá, que nos mantiene atentos y expectantes a lo que ocurra por no saber qué sucederá, al igual que leer una novela o ver una película, una metáfora o un sueño. Nosotros, quienes padecemos los terrores nocturnos, sabemos de la necesidad profunda de soñar despiertos, ya que dormidos solo podríamos llamar más horrores. “Todas las metáforas son juegos peligrosos que pueden tener que abandonarse en algún momento, pero no por ahora.” (Holloway, 2011, pág. 67). Los miembros de La Grieta hemos envejecido. En mi opinión, envejecer es uno de los actos más horribles a los que se somete el ser humano, un suceso validado por un apego difícil de definir, y que encuentra su razón de ser en muchos factores, en muchas personas, incluso en muchos miedos. Vivir no es otra cosa que un acto suicida, si bien no nos lleva súbitamente hasta la muerte, en definitiva nos acerca lentamente o nos arriesga a ella. Sí, la posibilidad del suicidio siempre ha estado ahí incluso para quienes no escogimos mucho de lo que ha ocurrido en nuestras vidas. ¿Por qué no 44.

(46) lo hacemos si pensamos tanto en ello o si es una solución definitiva? No pretendo decir con esto que simplemente odiemos la vida porque sí — aunque sí, a veces nos pasa y ya—, o que sea una sensación permanente, pero quizá sí recurrente. Ya en algún lugar había leído algo similar en la obra de Rice, en el libro de Entrevista con el vampiro, donde Louis, el personaje principal, antes de ser abrazado al nuevo mundo de los Nosferatu, se definía a sí mismo como una especie de desesperanzado que deseaba morir, pero que no era capaz de suicidarse (Rice, 2012). Si pudiéramos mirar atrás en nuestras vidas, sabríamos que no queríamos muchas cosas y que aún no las queremos, que hubiéramos querido y seguimos queriendo cambiarlas. Pero por esas personas que hemos conocido, por todo aquello que hemos vivido junto a ellas y lo que pueda faltar por vivir aún, es que finalmente no cambiaríamos nuestra vida y quizá la repetiríamos de ser posible (May, 2009). Quienes pensamos constantemente nuestra condición de ser viviente, pareciéramos entablar de alguna manera azarosa con el mundo y con algunos transeúntes en él una serie de charlas extrañas de nuestras acciones. Envejecer y morir no es para nada grato, es el 45.

(47) único camino que tenemos, nos lo merecemos aunque no lo queramos. Puede que la opción del suicidio nuevamente esté siempre ahí como la idea que rebota en las cabezas de algunos miembros de la tertulia. Muy seguramente no terminaremos por cometer suicidio en ningún momento de nuestras vidas, pero ahí está siempre ese pensamiento que no puede ser liquidado. Muy probablemente como lo dice Cioran, pretendemos estar vivos día a día “porque el deseo de morir es demasiado lógico, por tanto ineficaz” (Cioran, 1980), ineficaz en un mundo con lógicas tan perversas que de una u otra forma quiere ya nuestra vida, que termine por matarnos, pero mientras estemos vivos podríamos negarle eso, decirle no y morir, sí, fuera de sus estructuras. Aquello de envejecer lo he visto aparecer con los años en las palabras, cuerpos y pensamientos de mis colegas. Ya son más comunes frases como “ya no soporto beber tanto” (Blackguart, Charla, 2012), “ahora las trasnochadas me cuestan” (Sacro, 2014), “no hay tiempo, no hay lugar” (Gregorth, Charla, 2013), “me da pereza” (Pain, 2011). Yo mismo me veo envejecer y engordar ante el espejo, “Algo se muere en mí todos los días” (Flórez, 1985). Los años nos alcanzaron y pareciera que 46.

(48) con ellos lo han hecho muchas otras circunstancias más como el inicio de vidas familiares en algunos de nosotros con su expansión en cuanto a hijos se refiere, los nuevos círculos sociales o la estadía y posible residencia en el extranjero para otros. El fin pareciera llegar a cada momento. Por ello es prudente dejar un recuento, una memoria de lo que ha ocurrido hasta ahora. En lo que sigue, encontrará una caracterización grupal de la tertulia, que intenta retratarnos. Así mismo, un abordaje de las cuatro prácticas a través de las que hemos ido creando vínculos entre nosotros. Podrá ver cómo éstas se entrelazan con mucha facilidad y que parece difícil separarlas una de la otra.. 47.

(49) V Suicidas asistidos Las palabras nos enuncian, nos advierten, nos indican de alguna manera caminos y trochas. Las palabras nos mienten, nos retratan, nos hacen daño, son el arma perfecta en bocas precisas. Las palabras también construyen, crean y posibilitan otros mundos. Aunque cada frase, cada palabra, cada letra podría ser un ladrillo del muro mayor al que le hemos hecho grietas, también pueden ser la materia con la que hemos roto el muro. Es una verdadera suerte que esos sonidos de las palabras se puedan materializar al escribirlas y nos hayan dejado reunirnos alrededor de nuestras anécdotas y sus momentos. Las palabras además crean imágenes, escenas eternas y nuevos lugares en donde todo esto pueda seguir ocurriendo. Siempre me ha gustado jugar con la tipografía, con las formas, los grosores y la delicadeza de algunas fuentes; siento que es un ejercicio bellísimo. Me ocupo además con frecuencia de hacer retratos fotográficos. Mezclar estos dos juegos me llevó a crear retratos con las palabras de los miembros de La 48.

(50) Grieta. ¿Qué tipografía dejaría sentir el tono de lo que dicen? ¿Qué fotografía dejaría sentir vilmente sus personalidades, sus estados? ¿Como fusionar las imágenes de su voz y de sus rostros sin que me maten por lo horribles que terminen viéndose? Pensar esta clase de pendejadas, me llevó en algún momento a prepararles los siguientes retratos parlantes que hice para este trabajo de grado. Éstos somos pues los miembros de la tertulia.. 49.

(51) 50. Ilustración 1 Retrato de Blackguart.

(52) Blackguart, nació el 17 de octubre de 1987 en la ciudad de Bogotá. Antes de hacerse llamar por este último seudónimo, se hacía llamar ADN (contracción de su nombre original) y Calamar (nombre de un personaje de una serie animada). Su padre y su madre son originarios de San Bernardo y Santander respectivamente. Se graduó de su bachillerato en el año de 2004 del colegio La Estancia San Isidro Labrador, en donde nos conocimos ese mismo año en circunstancias extrañas, después de ser presentados. Poco después de graduarse de secundaria, Blackguart ingresó a la educación superior y se formó como psicólogo. Unos años después, recibió el título de especialista en psicología ocupacional. Su mayor interés artístico está en la escritura poética del verso libre, constantemente repite la frase “yo no sé de arte, pero sé lo que me gusta” (Blackguart, 2012). 51.

(53) A mi modo de ver, está muy apegado a los momentos de crisis que parecen hacerlo más consciente de su capacidad de conocimiento sensible, incluso cuando su formación profesional pareciera no permitirle esa clase de cosas. El valor de este miembro radica en su constante guerra por ser emocional y mentalmente estable por su profesión de psicólogo además el permitirse sentir y actuar de maneras distintas a las impulsadas por la ética de esta. Los ejercicios catárticos de máximas que, según él, le ayudan a comprender de mejor manera aquello que le sucede en determinado momento, los ha realizado en varias ocasiones en redes sociales, de una manera desprevenida y sin adquirir previamente un crédito por ellos. Él cree que es lo más inmediato y mejor. Dice no poseer otra aptitud artística, al menos no muy desarrollada y constantemente se detiene a pensar en los moralismos de ser o no una buena persona, se muestra como alguien tranquilo y muy aferrado a la construcción del conocimiento científico y fáctico o desde estos principios, siempre me dijo que su sueño era ser como el doctor Víctor Frankenstein; encerrado siempre en su laboratorio, sin que nadie sepa de las atrocidades que puedan ocurrir en él. 52.

(54) 53. Ilustración 2 Retrato de Pain.

(55) Pain, quien anteriormente se hacía llamar Raziel (por un personaje de videojuegos) y Gaara (por un personaje animado), nació en Bogotá el 4 de Julio de 1989. Todos en la tertulia constantemente lo molestamos por ser ésta la fecha de la independencia norteamericana y cumpleaños de Álvaro Uribe Vélez. Dentro de sus mayores intereses y capacitación formal está el área de la mecánica, de la cual posee un título técnico. Sus mayores aficiones están en los videojuegos y las motos. Con frecuencia, lleva a cabo una serie de experiencias donde procura entrelazar el dibujo y el diseño, normalmente las realiza en su pieza (la misma que ha sido un lugar de reunión de La Grieta). Ya que los inacabados procesos de sus creaciones generan objetos incompletos, él permite que sean intervenidas por otros. Actualmente y desde hace unos años, trabaja en un call center. 54.

(56) Por ahora, su disposición de tiempo pareciera girar únicamente entre su trabajo y su gusto por los videojuegos en línea, en donde se encuentra constantemente con otros miembros de la tertulia. Su gusto por fumar es muy evidente. Por mucho tiempo fue el miembro más joven y también es a quien se le debe el nombre de La Grieta. Su interés en nuestras prácticas está en el disfrute y el escape del resto de la organización del mundo, según lo dice en sus palabras.. 55.

(57) Ilustración 3 Retrato de Fenrir 56.

(58) Fenrir, el miembro con mayor edad de La Grieta, anteriormente se hacía llamar Lobo. Nació el 27 de Abril de 1982. En algún momento, fue estudiante de odontología pero, tras de varios años en la facultad, dejó estos estudios y tiempo después ingresó a una carrera más cercana a las artes. Su interés constantemente pendula entre lo plástico y lo visual, entre el dibujo, la pintura y la fotografía, esto también influenciado por la enorme capacidad artística de su esposa quien es muralista y colorista. Un par de años atrás, se hizo padre de una niña,Valentina, junto a su esposa. Según dice, las artes musicales no son para nada su fuerte. Actualmente sus ocupaciones se dividen entre su familia y la culminación de sus estudios profesionales como licenciado en educación artística. Es la constante voz de mediación entre las discusiones que se llevan a cabo en la 57.

(59) tertulia. Además, es oficialmente el padrino de Pain, título otorgado por la madre del mismo, años atrás. Fenrir se define a sí mismo como un cínico miserable que prefiere ver la vida a través del cristal del humor negro (característica de varios miembros de La Grieta). Su ejercicio de interlocutor ha facilitado más de dos veces la comunicación en nuestra tertulia.. 58.

(60) 59 Ilustración 4 Retrato de Gregorth.

(61) Gregorth, quien antes se haría llamar Othed (el nombre de una doncella de cuentos de hadas) y Severus (por uno de los personajes de la saga de Harry Potter de la cual es fanático), proviene de una familia en la que varios de los hermanos son músicos profesionales. De ellos aprendió el gusto por lo musical, pero no lo suficiente como para dedicarse de lleno a ello. Después del bachillerato, entró por un tiempo a estudiar administración de empresas (carrera que siempre ha dicho gustarle); un par de semestres después y por diversos motivos, tuvo que abandonar sus estudios y decidió ser parte del mundo laboral. Dice que la parte administrativa es lo suyo, aunque esto sea cuestionado por algunos de sus colegas en la tertulia. En la actualidad trabaja en un call center. 60.

(62) Además de sus conocimientos musicales, dice no tener una mayor comprensión y capacidad para lo artístico, esto quizá se deba a su poca motricidad fina, la cual le impide incluso escribir con claridad (en verdad su caligrafía es horrible, pero solo digo que no tiene facilidad con lo plástico). Sin embargo, esto no le ha impedido ser parte de otras experiencias junto a sus colegas. Desafortunadamente las cuestiones narrativas no son para nada su fuerte, en ellas deja ver sus actitudes autoritarias o que no sabe controlarlas más allá de algo preestablecido por él mismo.. 61.

(63) 62 Ilustración 5 Retrato de Riquiu.

(64) Riquiu, uno de los pocos integrantes que nunca ha cambiado su seudónimo, nació el 28 de diciembre de 1985. Generalmente los demás miembros de la tertulia lo molestamos con la ya conocida frase “Pásela por inocente, inocente palomita”. Tiene un particular gusto por la escritura y las expresiones narrativas, también hace parte de la banda Suicidal Final Arts, compuesta casi en su totalidad por integrantes de La Grieta, en ésta él lleva a cabo el papel de baterista. En el pasado y según él lo decía, tenía ciertos problemas con la música, de todas formas intentó suscribirse a un ejercicio de creación en torno a ésta, lo cual al parecer terminó siendo una pequeña extensión de la tertulia. Logró culminar sus estudios profesionales hace poco. Es padre de un niño, Juan Manuel, y espera actualmente una niña junto a su esposa. También hace ejercicios plásticos y visuales. En la actualidad trabaja de 63.

(65) manera independiente en su microempresa de diseño y publicidad. Su papel y participación en La Grieta ha sido de vital importancia, ya que ha tatuado a casi la totalidad de sus miembros. Tiene una baja tolerancia al alcohol que se bebe en la tertulia.. 64.

(66) 65 Ilustración 6 Retrato de Lucas.

(67) Lucas Barragán es uno de los más recientes integrantes de La Grieta. Es un guitarrista que ha estado comprometido en diversos proyectos musicales (Eternal War, War of Doom, Aseldama, Stridentsound, y Heilong), el último es la banda Suicidal Final Arts. Nació el 4 de mayo de 1986. La mayor expresión artística a la que se dedica es la musical y posee un gusto muy elevado por la guitarra. Es licenciado en educación artística e intenta realizar ejercicios de artes plásticas y visuales; años atrás intentó estudiar una carrera tecnológica, pero decepcionado de esta, decidió retirarse. Trabaja en un negocio familiar en donde instala cortinas y disfruta los actos de libación de manera constante más allá de la tertulia. Con rutina, hace indagaciones musicales para conocer nuevos sonidos; nunca 66.

(68) ha intentado tener un seudónimo dentro de La Grieta ni tampoco una mayor comunicación con la mayoría de los miembros, aun así el trato entre todos es cordial.. 67.

(69) 68. Ilustración 7 Retrato de Sadness….

(70) Sadness… es el seudónimo que escogí antes de conocer a mis colegas de tertulia, después de escuchar el tema Sadness de la banda Tenebrarum, con el que tuve una completa identificación por todo lo que pasaba por mi cabeza. Aunque mi interés son las artes plásticas y visuales, eso no me ha impedido realizar proyectos musicales, el último y actual de ellos es la banda Suicidal Final Arts, donde llevo a cabo el oficio de vocalista (o gritante como prefiero llamarlo). Nací el 29 de abril de 1986 en la ciudad de Mocoa, municipio de Putumayo, llegué de muy niño a la ciudad de Bogotá. Igual que Riquiu, Lucas, y Sebastián, realicé la licenciatura en educación artística, que actualmente cursa Fenrir. Me desempeño como docente ejerciendo mi carrera y aspiro al título de Maestría en Estudios artísticos. 69.

(71) Seguidamente repito palabras o frases como: mal, suele suceder, podría ser peor, siempre se puede tocar más fondo y maldita sea. Además de lo ya mencionado, realizo ejercicios poéticos y narrativos de forma escritural, aunque tenga problemas con ello; en estilo, redacción, intensión, claridad y muchas cosas más.. 70.

(72) 71. Ilustración 8 Retrato de Sebastián.

(73) Sebastián Romero, al igual que Lucas, es uno de los más recientes integrantes de La Grieta y ya tiene su título de licenciado en educación artística. En la banda Suicidal Final Arts ocupa el lugar de bajista (o bajinista como le decimos). Su interés está en las expresiones plásticas y visuales callejeras como el graffiti y otra clase de intervenciones lejanas de la institución museo. Se declara un fiel del acto de libar y promueve la “filosofía de lo mal hecho” la cual se puede entender así: hacer las cosas como salgan y ya. Es el miembro más joven de la tertulia, nació el 18 de septiembre de 1993. Es un desempleado por decisión propia, con la buena fortuna de tener una generosa familia. También es un amante del punk y constantemente prefiere las estéticas sucias. 72.

(74) 73. Ilustración 9 Retrato de Sacro.

(75) Sacro nació el 23 de febrero de 1988. Nunca ha definido un lenguaje artístico con el que se sienta cómodo o practique con rutina. Es un miembro incondicional para los demás integrantes de La Grieta, siempre pareciera estar allí en ayuda de quien se lo solicita. Es también el padrino de la hija de Fenrir. Nunca ha cambiado su seudónimo, ya que siempre ha dicho estar conforme con él. Una de sus aficiones más notables son los juegos de video, los cuales practica a diario y colecciona. En cuanto a los actos de libación, los lleva a cabo junto con los demás pero no es muy tolerante al preciado líquido, suele emborracharse muy rápido, y tampoco tolera el cigarrillo. Actualmente trabaja en un call center y sus horarios parecieran interrumpir los encuentros de tertulia. Lo estrictamente artístico es una 74.

(76) característica muy limitada de Sacro. Se puede denotar de él, la constante compañía y el incondicional apoyo a cualquiera de las actividades que se decidan hacer en La Grieta. El mayor interés de este miembro está en la vivencia de las distintas experiencias que puedan ocurrir en la tertulia.. 75.

(77) Hice estos retratos utilizando una foto previa o tomada por mí y varias frases o palabras que hemos escrito o decimos con regularidad los miembros de La Grieta. Capturé algunas de estas fotos y frases en las redes sociales. Les di un tratamiento digital a ambas. Con ayuda del Photoshop (el software de moda, aunque no tan de moda como algunas aplicaciones de celular) dividí cada una de nuestras fotos por tonalidades, altas, medias y bajas. En cuanto a las frases y palabras, las acomodé de manera aleatoria todas juntas y fui modificando las fuentes tipográficas de cada una. Me di cuenta entonces que variando estas frases empleadas por mis colegas, parecían tomar otros tonos, los que me imaginé en ese momento. Al reunir y disponer de la forma que consideré adecuada las frases, las convertí en un pincel con el cual comencé a develar poco a poco, sobre el lienzo digital de cada fotografía, una nueva imagen ya tratada. Las imágenes que verá están hechas todas con tipografía, en algunas partes a modo de tachismo, aunque puede ser que no me lo crea. El breve texto informativo que acompaña cada uno de los retratos ha intentado ensuciarlos, o mejor, caracterizarlos brevemente. En varias ocasiones, me pidieron 76.

(78) ser reservado con la información que pudiera dar de ellos, así que si en algún momento le parece muy misterioso el texto, o poco generoso con la información, espero pueda entender. A varios de ellos, mis amigos, después de ver los retratos les gustó el resultado, incluso me pidieron permiso para utilizar las imágenes en sus redes sociales. Hasta hoy, no les he dado el maldito permiso. Después de reflexionar un poco, yo mismo subí las imágenes a la red, ahora son de todos y no solamente de la Maestría. El nombre de nuestra tertulia no es más que una alegoría de estas alimañas en el mundo que somos y de la grieta a la que nos hemos deslizado. Surgió a partir de una discusión en la cual quedaría claro que, si bien podríamos ver a través de aquellas fisuras otras formas de la realidad, ésta nunca se vería completamente ya que solo se podría ver lo que aquella grieta nos permita. También, porque nos reconocemos como personas agrietadas por diversas circunstancias, y así nos exponemos ante nosotros mismos abiertamente, asistiéndonos unos a otros, en medio de nuestro olor a muerto. En la tertulia cada uno de nosotros es también una grieta y todo lo nuestro está de alguna manera roto, incluso nuestros juegos. 77.

(79) Según Blackguart, algo que marca a los miembros de La Grieta es el fracaso. De hecho, todo lo que charlamos y hacemos está atravesado de profundas quejas, de no lograr alcanzar lo que nos proponemos y queremos en la vida, —tranquilidad con nuestras estúpidas deudas, una funcional y estable vida amorosa, viajar, beber más, ser felices, entre otras—. Quizá si lográramos darnos cuenta de que nunca alcanzamos de la manera en que queremos todo en la vida, concluiríamos que todos fracasamos en diversas medidas, no solo nosotros como miembros de la tertulia. De eso se puede dar cuenta fácilmente al leer nuestro manifiesto.. Manifiesto de La Grieta Primer y por ahora único intento Somos parte de una generación fragmentada, una generación que ha llegado tarde a todo y se ha adelantado a pocas cosas, hemos sido excluidos de la misma sociedad que nos creó, somos aquella mala hierba que tan solo crece en los bordes, en la periferia y los estúpidos y aparentes jardines bien adornados de la ciudad, somos un virus, incrustado entre la discapacidad que tienen los demás para reconocernos; somos una parte de los excluidos que han excluido a otros. 78.

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Ilustración 1 Retrato de Blackguart
Ilustración 2 Retrato de Pain 53
Ilustración 3 Retrato de Fenrir 56
Ilustración 4 Retrato de Gregorth
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