En el esquema cosmológico que entiende al hombre como un microcosmos del universo, la salud del cuerpo es sinónimo del equilibrio de los humores que lo habitan, pero el
movimiento de los astros especialmente los de la Luna por su influencia sobre los líquidos en general y los humores en particular causa el desequilibrio cuando, por la influencia celeste, alguno de los humores impera sobre los demás.
El siguiente pasaje esclarece el mecanismo que vincula los humores con los cambios estacionales, se trata del sistema de témporas mencionado en el capítulo anterior en el que se explica la función que tenían los ayunos para controlar la acción de los humores y con ello las proclividades nocivas por la naturaleza de una persona, según el humor que rige cada temperamento:
Damaceno dice que por aumentar en el Verano la sangre, en el Estío la cólera, en el Otoño la melancolía y en el Invierno la flema, se ayuna en el primer tiempo, para enflaquecer la sangre […] y retener la necia alegría; por ser los sanguíneo por la mayor parte libidinosos, alegres y regocijados. En el segundo, para que se debilite y refrene la cólera de la irascible y falacia; por ser el colérico naturalmente iracundo y doblado. En el Otoño se ayuna para debilitar la melancolía de la codicia y
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tristeza; por ser el melancólico naturalmente triste, codicioso y avaro. En el Invierno, porque se temple la flema y no seamos perezosos ni cerrados de ingenio, sino entendidos, agudos y diligentes en el bien obrar. 6
Este pasaje es significativo porque, incluso asociado a una autoridad eclesiástica,7 muestra cómo se articulan cuerpo y alma por medio del sistema mecánico de la influencia celeste sobre los humores del cuerpo, al tiempo que pone de manifiesto la tendencia a sucumbir a la inclinación natural, y la acción de la voluntad y el libre albedrío para controlarla mediante los ayunos. De este modo confluyen armoniosamente a diferencia de lo que se ha presentado atrás sobre los recelos de la Iglesia hacia la astrología dos principios dominantes: por un lado, el que considera al hombre un mundo abreviado o microcosmos, visión integral en la que no se puede dividir el cuerpo del alma; y por otra, el ejercicio de la libre voluntad sobre los apetitos carnales y espirituales hacia los que tiende la inclinación natural de cada individuo, noción indispensable para el sistema moral y escatológico cristiano: la buena vida terrenal es el salvoconducto de la paz eterna en el otro mundo.
El concepto de inclinación natural está sustentado en la premisa de un determinismo astrológico, según el cual dicha inclinación es determinada por las condiciones astrales que tienen lugar al momento de la concepción y nacimiento de un individuo porque de ello se deduce el planeta y signo dominante que determinará las características innatas de su fisonomía, personalidad y fisiología a partir de la posición de los planetas durante su trayecto por la franja zodiacal. De este modo, en los capítulos dedicados a los signos del Zodiaco y a los planetas se descubre una tipología de personalidades en la que se hacen evidentes relaciones que asocian los buenos o malos planetas a cánones de belleza o fealdad, de comportamiento virtuoso o amoral, de cualidades para practicar ciertos oficios y también del tipo de destino que se tendrá
(pobreza, riqueza o aventura). Por lo que respecta a la información de interés médico, dada esta tipología, el signo y el planeta tienen incidencia en el temperamento o la complexión,
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Zamorano, op. cit., Libro Tercero, Capítulo 40, p. 173. 7
las virtudes o las facultades naturales, los humores y los órganos del cuerpo que gobiernan y, por lo tanto, el tipo de enfermedades y malestares que tenderá a padecer un individuo.
A fin de ilustrar lo anterior, abajo se citan pasajes tomados del repertorio de
Zamorano que muestran el funcionamiento de este sistema. En los ejemplos seleccionados se muestra el contraste de temperamentos derivado de dos planetas, Júpiter y Marte, en las que se aprecia la construcción del determinismo astrológico que da pie a un elenco de caracteres, cuya expresión se manifiesta en los dominios de la fisonomía, la psicología y la fisiología. Más abajo se presentan ejemplos de este mismo determinismo por lo que
respecta al signo zodiacal. En este caso se cita una selección del tipo de información que cada uno de los repertorios brinda sobre la influencia del signo de Tauro.
Características de los nacidos
bajo la influencia de Júpiter8 Características de los nacidos bajo la influencia de Marte9
En la fisonomía los tales son de mediana estatura, el cuerpo, limpio y hermoso, de medianas carnes, blancos y colorados, de ojos hermosos y grandes, pequeña la niñeta de ellos, la cabeza bien hecha, adornada de espesos cabellos, el andar sosegado y asentado, la barba algo crespa, los dientes delanteros altos y señaladamente grandes, los cabellos iguales y por la mayor parte algo calvos, comen mucho, limpio y simple, beben poco […]
Los hombres que son de naturaleza Júpiter, son personas de grande ánimo y que aspiran a grandes cosas, son de mucha fe y lealtad y que todos pueden confiar cualquier cosa, cumplen su palabra y siempre procuran administrar mayores negocios de lo que pide su facultad. Tiene significación Júpiter sobre los
magnánimos, vergonzosos, mansos, sobre los prelados, obispos, clérigos, letrados, jueces, abogados, sobre los nobles, ricos,
gobernadores, de provincias, o ciudades, sobre los constantes, justos, religiosos, legisladores, sanguíneos y los de aspecto venerable sobre las dignidades y rentas eclesiásticas y cosas
El cuerpo de los Marciales es encendido de color, los ojos pequeños, o encarnizados, de cabellos llanos y bermejos, de mediana estatura, el rostro redondo y manchado o señalado, los dientes largos y mal puestos, de feroz aspecto, andan siempre como enojados, son de pocas carnes, de grandes narices, agudo aspecto, granos colorados en el rostro, pocos pelos en la barba, el cuello largo y algunas veces muy corto, la voz gruesa, o mal sonante, echa grandes pasos, comen mucho, beben aprisa, mucho y puro.
[Son] los temerarios y airados, precipites, engañadores, belicosos, los dados al vino, los injuriadores, amigos de rencillas, los soberbios, crueles, fanfarrones, mofadores, mentirosos, pendencieros, facinerosos, rufianes, ladrones, lujuriosos, salteadores, coléricos, arrebatados, los fisgones, violentos, protervos, pródigos, los desvergonzados, acometedores, alborotadores, impíos, blasfemos, taimados, inquietos, indómitos, jactanciosos, arrogantes, los procuradores de honra y venganza, los charlatanes, vigilantes, los arrojadizos a cualquier cosa, despreciadores de lo suyo, y deseosos de lo ajeno, homicidas, osados,
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Zamorano, ibid., Libro Primero, Capítulo 24, pp. 46 y 47. 9
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tocante a religión, mando, justicia, honestidad, encomiendas y beneficios.
De las complexiones, tiene Júpiter la templada y ningún planeta calienta más y fortalece en nosotros las fuerzas naturales, ayuda y fortifica la atractiva y retentiva, y principalmente la virtud de cocer y digerir, engendrar, crecer y aumentar, porque tiene la virtud y espíritu natural y vital; y de los miembros, el hígado, estómago y no pequeña parte en el corazón, espíritu y virtud vital […] y así en el vientre recibimos vida en el segundo mes, que es de Júpiter; y en el noveno, que también es suyo, comúnmente nacemos con mejores alientos que en otro mes alguno. Tiene también el pulmón, costillas, ternillas, arterias, pulso, simiente, oreja izquierda y el tacto. De los humores del cuerpo domina la sangre; de las enfermedades significa las que vienen por abundancia y repleción de sangre, los dolores de costado, sinchos, exantemas, morbillos, viruelas, sarampión, oftalmias, pesadumbre de cabeza, dolores cólicos, peripneumonía, hemoptoe, piedra, flegmones, gonorrea, letargia, lientería, appoplexia, espasmo, cardiaca, angina, esquinacia, convulsión y estupor, y las enfermedades que nacen de ventosidades, hedor o putrefacción.
violentos, muy comedores y glotones. De los oficios domina sobre los médicos, cirujanos, capitanes, soldados y todos los que obran con hierro o fuego, los lombarderos, arcabuceros, flusleros, armeros de todo género, barberos, herreros, cerrajeros, domadores de caballos y los alquimistas como Mercurio, y así estos son falsarios, engañadores y pobrísimos. De las complexiones tienen la colérica de por sí, y participa con Júpiter en la sangre, y con Saturno y Mercurio en la cólera requemada y negra. De las facultades naturales tiene la atractiva, que es obra del calor.
De las partes del cuerpo tiene el hígado, la hiel, venas, miembros genitales, oreja izquierda, nervios, membranas, y los brazos. De los humores tiene la cólera, de las enfermedades suele causar tercianas, tericia, frenesís, causones, crisipilas, hemoptoes, disenterías, ardor de orina, jaqueca y toas las que proceden del cólera, o requemamiento de sangre.
Significa también las fiebres sanguíneas y las pestilencias, liendres, ronchas, tavardillo, comezón y otras enfermedades muy agudas. Tiene los Marciales los pulsos grandes y acelerados, la orina encendida y mordaz, el sudor acre, saldado yo margo, la lengua seca, pocas superficialidades en las narices y éstas de mal color, mucha cera en los oídos y muy colérica; sueñan de ordinario cosas de fuego, homicidios, pendencias, armas y cosas tales. Características de los nacidos
bajo la influencia de Tauro
Los que nacen bajo de este signo suelen ser naturalmente atrevidos,
presuntuosos y altivos de corazón, amigos de intentar negocios arduos y de ir por tierras extrañas, son familiares en sus tratos y venturosos en los de la mercancía, a que particularmente suelen ser inclinados, suelen tener
enfermedades de tristeza y melancolía, especialmente desde los 30 hasta los 40 años de su edad. Las mujeres suelen ser naturalmente solícitas, cuidadosas, inclinadas a cosas de amor, y de ver tierras extrañas, y de por medio de su propia industria y trabajo adquirir hacienda o aumentar las de sus maridos, suelen tener muchos hijos.10
Los que tienen a Tauro en el Oriente cuando nacen, tendrán naturalmente derecha estatura, el rostro largo, los ojos grandes, la barba redonda, el cuello