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El proceso de análisis de los datos ha sido continuo, aunque se pueden diferenciar dos momentos. Por un lado, durante el trabajo de campo, tras las salidas al campo, se reflexionó sobre el material producido y las circunstancias que se iban dando para poder tomar decisiones operativas con respecto a la metodología; tal y como he ido describiendo a lo largo del apartado. Estas reflexiones se recogieron en el cuaderno de reflexión.

El segundo momento, tuvo lugar una vez producidos los datos del GD1 y las técnicas individuales (Entrevistas y diarios). Para analizar estos datos utilicé una aproximación crítica narrativa. En el proceso final de este análisis se realizó el grupo de discusión empleando el Metaplan (M), en el que el análisis de los datos se realizó simultáneamente a la producción de los mismos.

A continuación detallaré cada una de estas aproximaciones.

5.2.6.1.- Análisis crítico narrativo

Siguiendo a Chase (2005), en la investigación narrativa contemporánea existen cinco maneras interrelacionadas de aproximarse al material empírico. 1) Se entiende que la narrativa es una forma distintiva de discurso en la que la persona que narra, se convierte en protagonista, da sentido a la experiencia pasada, expresando no sólo lo que sucedió, sino también sus pensamientos y emociones al respecto. 2) La narrativa es una producción conjunta, que se genera en un momento concreto para una audiencia particular. 3) Es entendida como una acción verbal, es decir, se produce con una intencionalidad – desde quejarse hasta desafiar el statu quo- que además se produce de una manera concreta en una posición social particular, lo que genera que la voz del

narrador sea única29. 4) El contexto y las circunstancias constriñen o favorecen la creación de la narrativa. Desde esta mirada, se puede buscar patrones o hilos conectores de forma transversal en las narrativas de distintas personas. Finalmente, 5) los investigadores se reconocen como narradores en tanto en cuanto sus estudios son, finalmente, narrativas. Por ello, emplean la primera persona, para reconocer su propia contribución a la creación de la narrativa.

Estas cinco formas de entender y aproximarse al material empírico, conllevan que, en el análisis de datos, primero se “escucha la voz del narrador en cada narrativa” (original en inglés) (Chase, 2005, p. 663) para luego poder buscar los patrones o hilos conectores, siempre reconociendo la contribución de las persona investigadora en la co-construcción del proceso.

Así, en el análisis de los datos, primero me centré en la voz de cada una de las protagonistas, procurando entender cómo negocian sus ocupaciones e identificar los mediadores de salud y bienestar, desde una perspectiva ocupacional. Además, desde la mirada crítica esto implicaba prestar atención a los factores sociales, históricos, políticos, económicos etc. que impactaban en las narrativas de las protagonistas.

Para ello primero leí varias veces las transcripciones, buscando eventos relevantes para su narrativa. Una vez localizados, se ordenaron cronológicamente comenzando a crear la trama de la historia de la protagonista. En el proceso de creación de la trama, fue necesario volver a leer varias veces el material para asegurar que el orden de los eventos y la trama tentativa fuesen lógicos, plausibles y tuviesen sentido desde lo que la protagonista comunicaba. De esta manera fui construyendo lo que en el capítulo de resultados he llamado “la narrativa de…”.

Además, en línea con la aproximación narrativa, generé un primer apartado en el que contextualizo la co-creación de la narrativa con cada participante. El objetivo de este apartado es ayudar a la audiencia a situar y contextualizar “la narrativa de…”. Además, tras realizar este proceso, volví a sumergirme en la narrativa para, desde mi interpretación, resumir la trama de la narrativa de la participante, desde la perspectiva crítica y ocupacional explicitada a lo largo de esta tesis. Esta interpretación resume la

29 “(…cuando los investigadores tratan la narración como activamente creativa y la voz del narrador como

particular, se alejan de las preguntas acerca del la naturaleza fáctica de las afirmación del narrador. En lugar de eso , subrayan la versión del self, realidad y de la experiencia de que esta persona produce al contar la historia (original en inglés)”(Chase, 2005, p. 657)

impresión global de la trama. Este último apartado se realizó en paralelo a la generación de datos del M, lo que contribuyó a matizar las interpretaciones.

El apartado “conocer a… “, “la narrativa de… “ y la impresión global de cada participante conforman la “historia de…..” (Capítulo 6.- Resultados, apartado 6.1.1). Una vez analizadas y creadas las 6 historias individuales, busqué los hilos comunes de forma transversal. Es decir, las similitudes entre las participantes, atendiendo de nuevo a sus ocupaciones desde una mirada crítica. Para ello, codifiqué los datos en bruto, con el soporte del Software Atlas-Ti 7. Una vez codificado todo el material, busqué similitudes en los códigos. Luego, fui agrupando los códigos que hacían referencia a situaciones, contextos, actividades o emociones, similares o que estaban relacionados. Por ejemplo: el código “Rabia, humillación” se vinculaba a ocupaciones como el empleo doméstico (códigos “descripción de las tareas en el empleo doméstico”, “descripción de las condiciones laborales”, “hay que aguantar”). Durante este proceso recurrí en varias ocasiones a las historias individuales para asegurarme de no descontextualizar la información y de que tuviese sentido en la vida de las participantes. El resultado de este análisis son los temas transversales (Capítulo 6.- Resultados, apartado 6.1.2).

A la hora de presentar tanto las historias como los temas transversales empleo lo que Chase ha denominado la “voz autorizada”(Chase, 2005, p. 664): este concepto hace referencia a la estrategia empleada por algunos investigadores para combinar la voz de la persona protagonista y la investigadora, de tal forma que ambas son reconocidas (incluidas las interpretaciones de la investigadora). La voz autorizada, además busca explicitar lo que se da por sentado en el día a día de la persona protagonista (elementos culturales, estructurales o sociales). Esto es altamente coherente con la posición onto- epistemológica y metodológica que asumo en este estudio.

Todo este proceso fue interrogado por las directoras del trabajo, quienes cuestionaron los pasos realizados para ayudarme a ganar mayor profundidad y riqueza en el análisis.

5.2.6.2.- Análisis participativo temático

Como se adelantaba en apartados anteriores, la técnica de facilitación Metaplan, permite que la generación y análisis de datos sean simultáneos. Así, como se recoge en la tabla 5.5., durante la sesión se 1) recogieron las contribuciones individuales, 2) luego se leyeron para que todo el mundo estuviese familiarizado con el material, 3) de forma participativa se agruparon las tarjetas por similitudes, 4) se elaboró cada uno de los grupos, ayudando a concretar y profundizar en los mismos, para finalmente 5) poner nombre a los temas construidos. Este análisis resuena con el llamado análisis temático (Vaismoradi et al., 2013) (Los resultados de esta primera parte se recogen en el apartado 6.2.1). En la segunda parte de la sesión del Metaplan, la discusión se construyó en base a los resultados de la primera, con un procedimiento similar, como ya se ha abordado. En concreto, en ésta se llegaron a acuerdos sobre qué acciones se debían tomar y fueron recogidos en el panel pertinente (El apartado 6.2.2. engloba los resultados de esta parte) De esta manera, denominamos este análisis como temático, por las similitudes en el proceso e en su intención, y participativo, por la implicación de las participantes en el mismo.

Realicé la redacción de los resultados para este documento transcribiendo las tarjetas y el resto de contenido de los paneles. Para facilitar la comprensión del contenido seleccioné los fragmentos de texto literal, de la transcripción del M, donde las participantes explicaban sus tarjetas o a qué hacían referencia.