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2. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

2.2. Proceso de análisis

El análisis comenzó con la recogida de información, en la que se les solicitó a los estudiantes la lectura de un texto de tipo expositivo y luego las respuestas por escrito a cinco preguntas abiertas relacionadas con el corpus, ambas tareas habituales en su quehacer académico. Como parte de este ejercicio se les dio a los estudiantes una hora para desarrollarlo y se les aclaró que puede utilizar todas las estrategias o procedimientos que ellos normalmente usan para interactuar con el texto.

Para el tratamiento de la información obtenida a través del corpus de lectura, se utilizaron algunos elementos del análisis de contenido (Taylor y Bodgan, 1987), en los que, a partir de lo escrito por los estudiantes en sus respuestas, se dedujo e hizo inferencias de las estrategias especialmente de tipo cognitivo, que habían utilizado para comprender la información. Para el caso del primer objetivo de esta investigación (análisis de las estrategias de comprensión), se tomaron como unidades de análisis, las frases y los párrafos de cada una de las respuestas; se optó por la clasificación categorial, donde las características relevantes del contenido del mensaje fueron transformadas en unidades que permitían la descripción y el análisis preciso.

Las categorías para organizar las estrategias, se establecieron previamente, y para ello se tuvo en cuenta el enfoque cognitivo de la comprensión lectora. Para definir tanto las preguntas del corpus, como las categorías se tomó como base otro estudio realizado en la Universidad Tecnológica de Pereira (Cisneros, 2010); las estrategias de comprensión se codificaron así: la copia (parcial y total), la inferencia, la utilización de saberes previos (pertinente y no pertinente) y el error (anexo F).

Para el análisis de las respuestas escritas, se tuvo en cuenta tres niveles:

a) Nivel sintáctico: se observó las palabras o frases que se repetían tanto en el corpus como en las respuestas, ya sea de manera literal o parcial, la cual se codificó como copia; cuando el estudiante escribió conceptos que no estaban presentes en el texto pero se relacionaban con el tema y le ayudaban a estructurar sus respuestas, se codificó como utilización de saberes previos; las respuestas que indicaban tanto el uso adecuado de saberes previos como la reposición de vacíos o complementación adecuada del mensaje, se codificó

como inferencia; y a aquellas respuestas que no se comprendieron por su incoherencia o inexactitud, se las etiquetó como error.

b) Nivel semántico: se analizó el sentido que el estudiante le daba a sus respuestas, lo que pretendía explicar, la representación general que había hecho de la tarea.

c) Nivel pragmático: se tuvo en cuenta el contexto en el cual desarrollaron la tarea. Las respuestas escritas de los estudiantes, permitieron comparar lo que ellos declararon en el taller grupal, con el desempeño que demostraron en la lectura y análisis del texto.

Par complementar el análisis de las estrategias de comprensión lectora, se hizo algunos cálculos de frecuencias simples, con el fin de aportar información sobre el peso de cada una de las categorías.

Para el tratamiento de la información obtenida a través del taller grupal y la encuesta aplicada a los docentes, se utilizaron algunos elementos básicos de la Teoría Fundamentada, planteada por Strauss y Corbin (2002), donde se partió desde los conceptos simples, hacia el establecimiento de las categorías, posteriormente el desarrollo de proposiciones y finalmente la interpretación de la información. Con el fin de organizar y procesar los datos con mayor facilidad, se utilizaron matrices.

Además de tener en cuenta algunos elementos de la teoría fundamentada, para el análisis de la información, también se utilizó el análisis en progreso (Taylor &

Bogdan, 1987). Las herramientas de estos dos enfoques se combinaron dando lugar a tres grandes fases, como se muestran en la figura 1:

Figura 1. Fases del análisis y procesamiento de la información Fuente: (Taylor & Bogdan 1987).

a) Descubrimiento: inicialmente se hizo acopio de toda la información de una manera textual, obtenida a través de entrevistas, encuestas y notas de la investigadora; luego se la organizó en matrices; posteriormente se leyó repetidamente los datos para ir descubriendo los patrones y la información más recurrente y dar paso a un análisis más intensivo. En este punto se construyeron proposiciones (enunciados generales) a partir de la información inicial o conceptos concretos proporcionados por los informantes.

b) Codificación: en esta fase se segmentó el conjunto inicial de datos a partir de las categorías descriptivas que emergieron de los mismos. Para el establecimiento de las categorías, se hicieron listados de palabras y conceptos que se ajustaban a cada una de ellas; posteriormente se los reagrupó con el fin de hacer una lectura distinta de esos mismos datos y se establecieron relaciones hasta ese momento invisibles, refinando así el análisis.

c) Relativización de los datos: en esta etapa, a partir de la interrelación de las categorías descriptivas identificadas, se estructuró la presentación sintética y conceptualizada de los datos.

El desarrollo de estos tres pasos: la codificación, la categorización y la generación de proposiciones se repitió varias veces con la finalidad de generar confiabilidad y validez de los datos y, por tanto, de las conceptualizaciones. La progresión del análisis avanzó desde la simple descripción hasta la explicación, y desde lo concreto hasta lo más complejo y abstracto.