• No se han encontrado resultados

PROCESOS DE HILATURA DEL FILAMENTO DE SEDA

In document Manual de Industrializacion de La Lana (página 67-72)

PROCESO MANUAL

Maceración de los capullos secos:

Consiste en reblandecer la sericina de las capas exteriores, para lo cual se los mantiene sumergidos por poco tiempo en agua caliente a unos 90°C. Esta maceración prepara a los capullos para el batido.

Batido:

Es la operación que tiene por misión el encontrar el cabo de la hebra de cada capullo. Se lleva a cabo haciendo girar horizontalmente un cepillo contra los capullos flotantes sobre agua caliente. Si el cepillo es cuadrangular, tiene un movimiento

68

alternativo de ascensión y descensión, y si es circular entonces su movimiento es circular-hundiendo ligeramente los capullos en el agua.

Batidora mecánica para encontrar el cabo de la hebra

Los capullos cuyo cabo de hebra queda primero prendido en el cepillo deben continuar desarrollándose hasta que se haya prendido la hebra de los más pequeños.

.

La hebra de las capas exteriores del capullo es más gruesa que la de las capas interiores, casi doble, razón por la que se desprende la necesidad de llevar a la máquina batidora capullos seleccionados y agrupados en categorías de caracteres uniformes.

Purgado de las hebras:

Esta operación es realizada por las hiladoras y su finalidad es desarrollar posteriormente aquellos grupos de capullos que todavía presentan la hebra sucia o inadecuada para la hilatura.

Devanado de los capullos:

Una vez preparados los cabos, de los capullos purgados, la hiladora procede a la devanación de la hebra doblando tres o seis de aquellos cabos sobre el aspe que enrolla el hilado de seda cruda.

69

Condiciones que debe reunir el agua:

Debido a que los álcalis disuelven la sericina, las aguas alcalinas o duras no son adecuadas para la hilatura de seda, llegando incluso, en el caso de ser demasiado alcalinas, se debilitan la hebra y se ocasionan una pérdida de brillo.

Los efectos se parecen a los obtenidos con la maceración a base de agua demasiado caliente. Un excesivo descrudado desposee a la hebra de la sericina y resta peso a la seda cruda resultando una pérdida para el hilador. El agua muy blanda casi agua destilada, que a primera vista puede parecer ideal, tiene el inconveniente de su escaso poder disolvente de la sericina y en sedas amarillas resta viveza al color. Para hilos sedosos los resultados mejores se obtienen con agua de 15 a 17 ° de dureza. La temperatura del agua varía de 45- 70°C observando que el aumento de la temperatura corresponde con un mayor poder disolvente y se adapta a la creciente dureza de la corteza del capullo.

PROCESO MECANIZADO

1. Todos los capullos que han de utilizarse para la obtención de la seda, se introducen en hornos de cocer pan o hornos construidos especialmente, hasta que los gusanos mueran.

2. Luego se escogen y clasifican cuidadosamente según su tamaño y calidad, separando los capullos dobles (producidos por dos gusanos que hilan juntos), los manchados o los incompletos, pues éstos no sirven para el devanado. En el devanado se introducen los capullos en un recipiente lleno de agua caliente, donde son

frotados y removidos por medio de un cepillo o por varillas, disolviéndose la materia aglutinante, y el cabo del hilo que forma el capullo queda sujeto al cepillo. Se

trasladan entonces los capullos a un segundo recipiente, sujetando los cabos de los hilos de varios capullos a un ganchillo.

70

Para el devanado se juntan varios hilos (3 a 20, según el grueso del hilo que se desea producir) pasándolos por el ojete de cristal d y las poleas guías e, f, g al guía hilos h, de donde ya unidos se arrollan sobre la devanadora /que gira velozmente, donde los hilos se devanan cruzándose, pudiendo pararse la devanadora por medio del pedal al presentar el hilo obtenido alguna irregularidad.

Estos hilos deben pulirse luego y someterlos a una ligera torsión, denominándose, ya terminados, hilo de seda cruda o en rama. En muchas aplicaciones, estos hilos no pueden emplearse pues son demasiado débiles, por lo que se procede al retorcido de varios hilos de seda en rama (torsión), teniendo cuidado en seguir una dirección distinta de la torsión empleada cuando se juntaron los hilos de capullos, para que éstos no pierdan el torcido primero.

Todos los desperdicios y los capullos que no pudieron ser devanados se aprovechan en la Hilatura.

Devanadora de seda

El hilo del capullo está formado por un líquido que el gusano almacena durante su crecimiento en dos largas glándulas sericígenas. Al producir el hilo, es segregado el líquido de las glándulas, uniéndose en uno solo al salir al exterior. Examinado al microscopio, el hilo de capullo se presenta como una masa uniforme, que a lo sumo presenta algún ligero estriado longitudinal.

71

La mayor parte de la seda es blanca y alguna es amarilla, su finura es de 0,013 a 0,026 mm., su resistencia y elasticidad son considerables y tiene brillo muy notable; es también muy higroscópica por cuyo motivo debe acondicionarse al comprarla, acondicionamiento muy necesario para la seda por su precio elevado.

La seda pierde mucho en peso al ser teñida, pérdida que se procura compensar con los conocidos aprestos (carga de azúcar, ácido tánico, zinc y hierro). Desgraciadamente se carga actualmente más la seda de lo que pierde en el tinte, viéndose quebradiza con el uso, estropeándose rápidamente.

72

BIBLIOGRAFÍA:

1. CAIZA,X.Y CAZA,M. 1994. Determinación de las características, físicas y rendimiento al lavado de la lana de 7 razas ovinas. Tesis de grado. Facultad de Ingeniería Zootécnica. ESPOCH. Riobamba, Ecuador

2. CAJAS, E. Y ERAZO. R 1998. Evaluación productiva y comercialización de la fibra de camélidos de la Estación “Moyocancha”. Tesis de grado. FIZ-ESPOCH. Riobamba, Ecuador.

3. ENSMINGER, M Y PARKER, R. 1986. Sheep and Goat Science. Fifth edition. The Interstate Printers. Ilinois. USA

4. LAYEDRA, R. 1994. Caracterización física y química, rendimiento al lavado e hilado de la fibra de Alpaca en la Estación "Moyocancha". Tesis de grado. FJZ - ESPOCH. Riobamba, Ecuador.

5. MINÓLA I. Y ELISSQJMDO, A. 1990. Praderas y Lanares. Primera edición. Edií. Hemisferio Sur. Buenos Aires, Argentina.

6. NOTTER, D. 1985. Sheep Production. University Priníing Services. Virginia Tech. Virginia, USA.

7. PÉREZ, E. 1987. Apuntes de lañares y lanas. Edic. Pssce. Montevideo, Uruguay. 8. ViLLAFUERTE, Y. 1991. Avances y perspectivas de! conocimiento de los camélidos

sudamericanos. FAO. Santiago, Chile.

In document Manual de Industrializacion de La Lana (página 67-72)

Documento similar