Si bien en estas últimas décadas los deportes extremos se han constituido en los medios más importantes para estimular la adrenalina, existen otras fuentes generadoras de emociones y excitaciones que las personas buscan para satisfacer sus necesidades en este terreno. Por ejemplo, todo el mundo que gira en torno al juego o la aventura, con todas sus variantes sociales: juegos azar, loterías, turismo de aventura, apuestas, etc. Pero no hay duda que la enorme variedad de deportes extremos son los que actualmente estimulan y alimentan artificialmente este flujo de adrenalina: canopy, paracaidismo, parapentes, kitesurfinf, rafting, motocross,canyoning, etc. Entre las diversas modalidades de deportes extremos vinculados al excursionismo y el alpinismo, nos encontramos con el rápel o rapel (del francés rappel), un sistema de descenso por cuerda utilizado en superficies verticales y particularmente, donde el descenso es complicado o inseguro. El rápel es utilizado en excursionismo, montañismo, escalada en roca, espeleología, roca barranquismo y otras actividades que requieren ejecutar descensos verticales.
El góming (bungee jumping) es un deporte que consiste en realizar un salto al vacío desde una considerable altura, puente, plataforma o grúa, conectando los tobillos a una cuerda elástica, lo cual permite primero, caer acelerando y luego amortiguar la caída provocando rebotes. El puenting o puentismo es una modalidad de salto encordado que se realiza desde un puente, con cuerdas que se utilizan para escalar, en forma de péndulo. También, en este grupo habría que incluir el canotaje o el kayak en ríos turbulentos y agitados, donde las personas deben enfrentar riesgos y peligros en medio de cascadas y turbulencias. Existen otras modalidades de muy reciente creación, como por ejemplo el parkour, etc. El snowboarding es un deporte extremo en el que se utiliza una tabla de snowboard para deslizarse sobre una pendiente parcial o totalmente cubierta por nieve. El bungee se remonta a una tradición de las islas de Nueva Guinea en el Pacífico Sur. Este tipo de salto era una prueba de hombría entre algunos grupos étnicos y consistía en saltar desde una torre de madera con una planta enredadera sujeta a los pies, pero sin tocar el piso con la cabeza.
En la actualidad no se utiliza ninguna planta, se usa el mismo tipo de cable usado en los paracaídas. Este cable, que soporta toneladas de peso, es el que va conectado a un arnés sujetado al tórax o pies de la persona. Este arnés va a su vez amarrado a un puente o una plataforma de lanzamiento.
Pero hoy día no basta con los deportes de alto riesgo como el jumping o el puenting para sacudirnos la modorra y la rutina de la vida cotidiana. Una empresa francesa,
Ultime Realitè, inventó un negocio para producir adrenalina por medio de eventos no completamente simulados. Propone secuestrarnos para vivir en primera persona emociones fuertes. Los que estén dispuestos a la aventura deben tener 900 euros listos a desembolsarlos y no padecer enfermedades cardíacas. La mencionada empresa gala propone a sus clientes un secuestro en toda regla. Será perseguido durante días por desconocidos que controlarán todos sus pasos. Después de algunos días, los secuestradores pasarán a la acción y tras atarlo, lo meterán en el maletero de un coche. En la oscuridad de un sótano permanecerá encerrado durante cuatro horas, bajo la vigilancia de un encapuchado. Supuestamente la propuesta de la empresa francesa se inspira en “The Game”, un filme protagonizado por Michael Douglas en el que un ejecutivo rico y aburrido participa de un juego para ayudarlo a estimular su existencia (“La Semana”, 2011).
La mencionada empresa, Ultime Realitè, promete a los clientes más arriesgados hacer vivir la experiencia de un traficante de drogas o meterse en la piel de un peligroso fugitivo. Advierten los creadores del “jueguecito” que si te aburres de este puedes detenerlo todo y volver a tu vida normal. Además, la seguridad está garantizada en un 100 por ciento. El “jugador” que compre el “pack secuestro” puede pagar una suma adicional para personalizar al máximo su aventura. Así puede aumentar el tiempo de su detención o elegir su liberación con una espectacular operación policial. Los creadores del juego aseguran que el negocio funciona de maravillas y que reciben al menos dos pedidos al día. ¿Quiénes son los clientes de estas empresas generadoras de adrenalina? Son personas de clase alta, generalmente ejecutivos cansados de la monotonía de la vida. Los dueños de las empresas advierten que lo primero es firmar un contrato con ellos y sólo dos meses después serán secuestrados sin saber cómo ni dónde. “No se trata de un juego, es una experiencia extrema”. Muchos de ellos han perdido la ilusión de vivir debido a que no experimenta situaciones de riesgo. Para ellos, la vida está tan asegurada, con la seguridad social, los avances en medicina, la alimentación sana, etc., que comienzan a perder el impulso vital. En El árbol de la ciencia de Pío Baroja, se analiza el tema y para el autor español es una enfermedad típica de las sociedades modernas desarrolladas, particularmente de las personas que viven en el medio de la extrema seguridad y del confort. A veces da la sensación de que uno necesita un aparatoso accidente de coche del que salga ileso (situación vivida en carne propia), una pelea fortuita a la salida de una discoteca o una carrerita delante de la policía, para que una vez haya recuperado el aliento, poder decir que está vivo.
A semejanza de otras modalidades deportivas, todo aquello que tenga una gran aceptación masiva se convierte en un negocio. No son excepción los implementos relacionados con las actividades generadoras de adrenalina. Las grandes empresas y multinacionales especializadas en artículos deportivos venden masivamente
muros de escalada, cascos, ropa especializada para cada caso, gorras, guantes, máscaras, cuerdas, medias, calzado deportivo, kayaks, morrales, karts, canguros, pioles y crampones, arneses, motos de carrera y otros numerosos artefactos relacionados con estas actividades. En su mayoría son implementos costosos y solo están al alcance de la población que posee algunos recursos económicos. Las empresas de turismo se encargan de publicitar y promover los lugares donde las personas pueden practicar sus deportes extremos: montañas, lagos, selvas, etc., o en su defecto planes turísticos. Las empresas dan garantía de que “La emoción y los sobresaltos están garantizados por todo el recorrido, más aún cuando le añadimos la dificultad de la inestabilidad”.