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Proteger a la infancia

Fuente:Encuestas de Demografía y Salud.

Probabilidades de que las niñas de las zonas rurales se casen a los 18 años, en comparación con las niñas de las zonas urbanas

Tanzanía, República Unida de

2 veces más probable 3 veces más probable India Ghana Burkina Faso Indonesia Egipto Togo Sudáfrica Viet Nam Perú Sin datos Menos de 40% 40% a 69% 70% a 79% 80% a 89% 90% o más

Proporción de niños y niñas menores de cinco años que están inscritos:

Fuentes:Encuestas de Demografía y Salud y Encuestas Agrupadas por Indicadores Múltiples (MICS), tal como se registra en la Tabla Estadística 9.

15% o menos 16% a 30% 31% a 50% 50% o más

Proporción de mujeres de 20 a 24

años que se casaron, o habían establecido algún tipo de unión, antes de los 18 años

Fuentes: Encuestas de Demografía y Salud, tal como se registra en la Tabla Estadística 9.

Este mapa no refleja ninguna toma de posición por parte del UNICEF con relación a la situación jurídica de ningún país o territorio ni el reconocimiento de ninguna frontera. Las líneas de puntos representan aproximadamente la Línea de Control en Jammu y Cachemira acordada por la India y el Pakistán. Las partes no han llegado a ninguna resolución final sobre la situación de Jammu y Cachemira.

Lograr que todos los niños y las

niñas cuenten

La posibilidad de demostrar la edad y la

nacionalidad resulta fundamental para garantizar los derechos de la infancia. El artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece el derecho de todos ellos a un nombre y una nacionalidad, y estipula que es preciso inscribir a todos los niños y niñas

inmediatamente después de nacer. Sin embargo, grandes sectores de la población de muchos países no tienen acceso a la inscripción del

nacimiento, o no pueden costearla.

Un registro oficial de la edad puede contribuir a proteger el derecho del niño a disfrutar su infancia. Los niños y niñas que tienen que trabajar, que participan en los conflictos como combatientes, o que se casan demasiado pronto, asumen funciones propias de los adultos. Sin la posibilidad de demostrar su edad, los niños y niñas no inscritos, o aquellos que tratan de prestarles asistencia, tienen

muchas veces dificultades para exigir sus derechos como niños o demostrar que estos derechos han sido vulnerados.

La inscripción del nacimiento garantiza el derecho a figurar en las estadísticas oficiales y obtener el reconocimiento como miembro de la sociedad. También aumenta las posibilidades de que los niños y niñas de familias pobres y marginadas sean incluidos en las tareas de planificación y las decisiones que se toman a

nivel nacional. Un recuento preciso del número de niños y niñas en una comunidad, poblado o región dados ofrece una base para exigir una mejor distribución de los recursos con el objetivo de hacer cumplir los derechos de la infancia y asegurar la disponibilidad justa de servicios básicos. Debido a que los excluidos de la inscripción del nacimiento suelen ser quienes también están excluidos de otros servicios esenciales, la inscripción universal del

nacimiento debería ser la primera medida para incluir a todos los niños y las niñas.

Proteger a la infancia

Probabilidades de que las niñas de las zonas rurales se casen a los 18 años, en comparación con las niñas de las zonas urbanas

Tanzanía, República Unida de

2 veces más probable 3 veces más probable India Ghana Burkina Faso Indonesia Egipto Togo Sudáfrica Viet Nam Perú Sin datos Menos de 40% 40% a 69% 70% a 79% 80% a 89% 90% o más

Proporción de niños y niñas menores de cinco años que están inscritos:

Fuentes:Encuestas de Demografía y Salud y Encuestas Agrupadas por

15% o menos 16% a 30% 31% a 50% 50% o más

Proporción de mujeres de 20 a 24

años que se casaron, o habían establecido algún tipo de unión, antes de los 18 años

Fuentes: Encuestas de Demografía y Salud, tal como se registra en la Tabla Estadística 9.

Los principios de universalidad y de no discriminación deben regir nuestras intervenciones en favor de la infancia

Un enfoque del desarrollo basado en los dere- chos humanos exige que se tomen cuantas medi- das sean necesarias para llegar a todos los niños y niñas sin excepción. El principio de universali- dad (base de todos los tratados de derechos humanos) y el principio conexo de no discrimi- nación (por motivos de raza, color, género, idio- ma, opinión, origen, discapacidad, nacimiento u otra característica) deben aplicarse a todas las medidas destinadas a apoyar, proteger y cuidar a la niñez, tal como se define en el artículo 2 de la Convención sobre los Derechos del Niño. ¿Cómo podemos llegar a los niños y niñas más vulnerables para asegurar su inclusión en los servicios esenciales y protegerles contra el peli- gro, la explotación, los malos tratos y el abando- no? ¿Cómo podemos asegurar que sabemos lo suficiente sobre ellos como para garantizar sus derechos?

El enfoque tradicional nunca servirá para llegar a los niños y niñas excluidos e invisibles

La primera consideración es que no será posible hacerlo mediante las iniciativas tradicionales dedicadas al desarrollo, que están dirigidas a la población general con el objetivo de incluir a la mayor cantidad posible de niños y niñas, y por tanto corren el riesgo de no alcanzar a aquellos que están más excluidos. Comprender la difícil situación por la que atraviesan, los factores que conducen a su marginación, y orientar luego las iniciativas hacia estos niños y niñas, así como las estrategias para el logro de los objetivos del pro- grama del Milenio, debe formar parte integral de las estrategias nacionales sobre los derechos, el desarrollo y el bienestar de la infancia. Desagregar los indicadores por edad, género, ingresos familiares, zona geográfica y otros factores permite realizar una evaluación de la discriminación y la desigualdad, y es por tanto esencial en la preparación de políticas y progra- mas que puedan llegar a los niños y niñas que se encuentran en mayor desventaja.

En segundo lugar, es preciso abordar las causas fundamentales de la exclusión, y los principales

TEMA: Nuestros compromisos con la infancia exigen que hagamos todos los esfuerzos posibles para llegar a ellos. Pero, ¿cómo podemos llegar a los niños y niñas que viven en la sombra? ¿Cómo podemos asegurar su inclu- sión en los servicios esenciales y su visibilidad, al mismo tiempo que les protegemos contra el peligro, el abuso y la violencia, y alentamos su partici- pación en la sociedad? Hay tres conclusiones que parecen cobrar fuerza: • Es necesario comprender la difícil situación por la que atraviesan los

niños y niñas invisibles y los factores que conducen a su marginación, y la tarea de orientar luego las iniciativas hacia estos niños y niñas debe formar parte integral de las estrategias nacionales sobre los derechos y el desarrollo.

• Es preciso abordar las causas fundamentales de la exclusión, y los principales factores que llevan a que los niños y niñas sean invisibles. Incluso iniciativas con una buena financiación, dirigidas hacia las fami- lias y los niños y niñas en desventaja, corren el riesgo de fracasar si no se abordan las condiciones generales que causan la pobreza, los conflic- tos armados, la mala gobernabilidad, la propagación del VIH/SIDA, la desigualdad y la discriminación.

• Todos los estamentos de la sociedad deben volver a asumir sus responsabi- lidades con la infancia, incluida la de establecer un firme entorno protector.

ACCIÓN: La responsabilidad principal de llegar a los niños y niñas exclui- dos e invisibles recae en los gobiernos, que deben incrementar sus inicia- tivas en cuatro esferas clave:

Investigación:Es esencial realizar una investigación firme para llevar a cabo una programación eficaz, pero los datos fiables sobre estos niños y niñas escasean en la actualidad.

Legislación:Las leyes nacionales deben ir a la par de los compromisos internacionales en favor de la infancia. Es preciso modificar o abolir toda legislación que afiance o fomente la discriminación.

Financiación y fomento de la capacidad:La legislación y la investigación sobre los niños y niñas excluidos debe complementarse con las asignacio- nes presupuestarias centradas en la infancia y la creación de instituciones. • Programas:En muchos países y comunidades se necesitan urgentemen-

te reformas en los servicios para eliminar las barreras que impiden el acceso de los niños y niñas excluidos a los servicios esenciales. Los ser- vicios combinados pueden aumentar ese acceso, como también el uso de satélites y servicios móviles para la infancia en emplazamientos remotos o carentes de prestaciones.

También hay otros factores que pueden influir de manera considerable. Los donantes y las organizaciones internacionales deben crear un entorno propicio por medio de políticas bien concebidas sobre la asistencia, el alivio de la deuda y el comercio. La sociedad civil, en toda su diversidad, debe reconocer sus responsabilidades hacia la niñez y formar parte de la solución. El sector privado debe adoptar prácticas empresariales éticas que aseguren la eliminación de la explotación de la infancia. Los medios de comunicación pueden potenciar la autonomía de la población mediante la difusión de información verídica, y examinando y poniendo en tela de juicio conductas y actitudes, prejuicios y prácticas que perjudican a la niñez. Finalmente, los propios niños y niñas pueden desempeñar una función activa en su propia protección y en la de otros de su misma edad.

Incluir a la niñez

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E S T A D O M U N D I A L D E L A I N F A N C I A 2 0 0 6

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factores que contribuyen a hacer que los niños y las niñas sean invisibles. Erradicar la pobreza extrema, luchar contra el VIH/SIDA, prestar asistencia y protección especiales a los niños y niñas atrapados en conflictos, preservar la asis- tencia a la niñez en los estados que se derrum- ban, y abordar la discriminación por razones de origen étnico, de género o discapacidad, per- mitirá avanzar considerablemente en la tarea de eliminar las condiciones generales que fomentan la exclusión y la invisibilidad.

El requisito final es que todos aquellos que detentan obligaciones reorienten sus compromi- sos para asegurar que no se excluya a ningún niño ni niña, y que todos ellos reciban protec- ción y se evite su invisibilidad. La principal obligación recaerá inevitablemente sobre los gobiernos nacionales, ya que son ellos los que detentan la responsabilidad establecida por la ley de proveer y proteger a sus ciudadanos. Pero todos los sectores de la comunidad internacional, así como el público nacional, tienen también una función que desempeñar. Los donantes y las organizaciones internacionales deben crear un entorno propicio por medio de políticas equitati- vas relativas a la asistencia, el desarrollo, el ali- vio de la deuda y el comercio, destinadas a incluir a los países, comunidades y grupos más pobres y excluidos. La sociedad civil, en toda su diversidad, debe reconocer sus responsabilidades hacia la niñez y formar parte de la solución. El sector privado debe convertirse en un aliado del desarrollo humano, adoptando prácticas empre-

sariales responsables y asegurando que sus acciones no pongan en peligro a la infancia ni la exploten. Los medios de comunicación deben prestar asistencia potenciando la autonomía de la población mediante la difusión de informa- ción verídica sobre la exclusión y la invisibilidad que sufren los niños y las niñas, y examinando y poniendo en tela de juicio conductas y actitu- des, prejuicios y prácticas que les perjudican. Finalmente, los propios niños y niñas deben ser capaces de desempeñar una función activa en su propia protección y habilitación, y en la de otros de su misma edad.

Investigación

Es esencial realizar una investigación firme para llevar a cabo un programa eficaz

La primera medida para formular respuestas apropiadas destinadas a llegar a los niños y niñas excluidos e invisibles es realizar una evaluación de la capacidad, la vulnerabilidad y las necesida- des. Sin embargo, los datos fiables sobre este sector de la infancia suelen ser escasos, a menu- do debido a las considerables dificultades prácti- cas que entraña la recopilación de datos. Esto complica inevitablemente la preparación de intervenciones basadas en datos empíricos. Obtener análisis minuciosos sobre la situación por la que atraviesan estos niños y niñas, y sus raíces y causas más próximas, son elementos fun- damentales de cualquier información estadística.

Los estudios basados en las experiencias directas de los individuos son especialmente valiosos. Las lecciones aprendidas, a menudo de experiencias de otros países y regiones, pueden integrarse con conocimientos locales precisos –entre ellos las causas fundamentales de la exclusión y de la vio- lación del derecho de protección que aumenta la invisibilidad de la infancia– para producir la

respuesta más eficaz. También es necesario reali- zar una tarea de seguimiento y evaluación para asegurar que aquellos que se encuentran más necesitados reciban la atención necesaria, y para realizar ajustes a medida que cambie la situación. Está claro que recopilar datos precisos y reunir estudios cualitativos sobre los niños y niñas

Medir las consecuencias y los avan- ces de los programas y de las norma- tivas resulta fundamental para que éstos tengan los efectos deseados sobre el terreno. Debido a que las encuestas por hogares complementan los datos nacionales oficiales, estos proporcionan información a nivel nacional que indica la situación de mujeres y niños en particular y permi- ten que haya labores de seguimiento con respecto a diversos estratificado- res sociales. Como resultado de ello, las organizaciones internacionales, los investigadores y los gobiernos nacionales hacen uso con frecuencia de ciertas encuestas por hogares, como las Encuestas de Demografía y Salud, que recaban información mediante cuestionarios y que se com- pletan en un lapso de entre media hora y una hora. Las Encuestas Agrupadas de Indicadores Múltiples (MICS), que constituyen otra herra- mienta de recopilación de datos, fue- ron elaboradas inicialmente para medir los avances hacia las metas fijadas por la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, de 1990. El pri- mer ciclo de encuestas MICS se llevó a cabo en 1995 en más de 60 países, y cinco años más tarde se realizó un segundo ciclo.

En 2005 se efectuó un tercer ciclo de encuestas MICS en más de 50 países. Ese ciclo, conocido como MICS-3, recopiló información acerca de unos 20 de los 48 indicadores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se trata de la mayor fuente individual de datos para la vigilancia del cumpli- miento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El actual ciclo de encues- tas MICS también constituye una herramienta para la vigilancia del acuerdo “Un mundo apropiado para los niños”, así como de otros impor- tantes compromisos internacionales, como los establecidos durante el perí- odo extraordinario de sesiones de la

Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA y las metas contra el paludismo que se enuncia- ron en la conferencia de Abuja. Cuestionarios

Las encuestas por hogares se llevan a cabo mediante cuestionarios que pueden adaptarse con facilidad a las necesidades de cada país. Por ejem- plo, las encuestas MICS consisten en un cuestionario domiciliario, un cues- tionario para mujeres de entre 15 y 49 años de edad y un cuestionario sobre los menores de cinco años, que con- testan las madres u otros cuidadores. Las encuestas contienen numerosas preguntas e indicadores que se rela- cionan directamente con las causas e implicaciones de la exclusión o la invisibilidad de los niños. Entre ellas, la exclusión de los nacimientos, la situación de los niños huérfanos o vulnerables, la discapacidad infantil, la edad de matrimonio y otras pre- guntas referidas a la salud, la educa- ción, la vivienda, el suministro de agua y saneamiento, el VIH/SIDA y el desarrollo en la primera infancia. Cada encuesta requiere alrededor de una hora, según se incluyan o no módulos opcionales, y las respuestas de cada familia suministran informa- ción fundamental para los planifica- dores y programadores, así como para los responsables de las políticas sociales.

Los resultados de las encuestas Los resultados de las encuestas, así como los informes nacionales y los conjuntos estandarizados de tabula- ciones y de datos correspondientes a los microniveles, se difundirán ampliamente después de que hayan sido completados y compulsados. Se calcula que en la mayoría de los paí- ses esos resultados serán difundidos a principios de 2006 por medio de DevInfo, una poderosa base de datos

estadísticos diseñada para seguir los avances logrados respecto a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. DevInfo posibilita la presen- tación de los datos en tablas, gráficos y mapas que indican dónde se regis- tran disparidades, y permiten visuali- zar los factores de exclusión y la existencia de aquellos que podrían pasar desapercibidos. También es posible obtener datos a nivel local que aumentan la capacidad de las autoridades y organizaciones locales de la sociedad civil para evaluar la situación de los niños; o se pueden compilar bases de datos a nivel regio- nal y mundial para poder comparar los diversos países.

El levantamiento de mapas de las ten- dencias reflejadas por los datos cons- tituye una herramienta muy útil para visualizar las disparidades entre diversas regiones geográficas. Por ejemplo, un mapa puede indicar las diferencias entre el número de niños y niñas inscritos en la capital en com- paración con la cifra que corresponde a la provincia donde se encuentra dicha ciudad. O puede señalar cuán- tas niñas asisten a la escuela en diversas provincias, lo que permite deducir en qué zonas es necesario realizar más esfuerzos. La combina- ción de la recopilación y el análisis de datos con la tecnología cartográfica posibilitan que los investigadores establezcan una base de pruebas para que los programadores implementen los programas más eficaces y garanti- cen que se sepa con claridad quiénes son los más necesitados.

Véanse las referencias en la página 94.