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Protocolo de acceso al programa

CAPÍTULO 2: PROPUESTA DE INTERVENCIÓN

2.1 Desarrollo del plan del programa

2.1.5 Protocolo de acceso al programa

1) Averiguar si lo sujetos son aptos para la intervención, es decir, si se podrían beneficiar de la participación en nuestro programa, lo cual es de vital importancia dado que si no escogemos correctamente a los sujetos, el programa fracasará. 2) Conocer mejor a las familias, posibilitando así la adaptación del programa a las

necesidades específicas que estos presenten.

3) Realizar la asignación de grupos conforme a la información recabada, apoyándonos en las semejanzas que las familias presenten. Parece razonable pensar que grupos más homogéneos consigan un mayor éxito en la intervención al adaptarse está a la mayor parte de las características que los usuarios presenten. 4) Establecer una línea base a partir de la información obtenida, en torno a la cual

medir los efectos del programa.

Este protocolo cuenta con dos fases: de acogida y de evaluación antes de la intervención, tanto de los progenitores como de los menores, véase tabla 7. Seguidamente explicamos el procedimiento a seguir en cada una de estas fases:

A) Fase de acogida.

En el momento inicial, se lleva a cabo un encuentro al que deben acudir todos los miembros de la unidad familiar. Este encuentro está tutelado por uno de los psicólogos que conforman el equipo técnico, y el objetivo principal es recabar información tanto de lo manifestado verbalmente por los diferentes miembros de la familia como de los comportamientos y observaciones que se realicen a lo largo de la sesión. Es importante tener en cuenta el grado de conflictividad familiar; si este es elevado y se alerta de la posibilidad de ocurrencia de comportamientos inapropiados o violentos, e debe poner fin a la sesión conjunta y recibir a ambas partes por separado.

B) Evaluación de adultos.

La evaluación paterna constará de un total estimado de cinco horas, repartidas en cuatro sesiones, tres de hora y media y una última sesión de media hora. En estas sesiones se aplicarán diferentes pruebas psicométricas, que serán descritas más adelante, se realizará una entrevista semi-estructurada y se llevará a cabo el registro de los comportamientos relevantes obtenidos mediante la observación. La última de las sesiones irá destinada a indagar sobre las expectativas que los progenitores tengas

sobre la intervención y también, se dará información sobre el programa. Destacamos la importancia de realizar un ajuste de las expectativas a la realidad de la intervención para así trabajar de una manera más fructífera con el grupo.

Los instrumentos que se emplearán son los siguientes:

Entrevista para padres y madres de menores con comportamientos violentos. Se trata de una entrevista creada ad hoc cuyo objetivo es recabar información con los progenitores sobre la dinámica familiar (estilos educativos, disciplina, habilidades parentales…) y la conducta violenta de sus hijos.

Escala de Tácticas para el Conflicto Revisada, CTS-2 (Straus y Douglas, 2004). Esta escala evalúa el grado en que las personas emplean las técnicas violentas y de negociación a la hora de resolver conflictos. Se cubre indicando cuantas veces se ha producido el acto que se menciona en el ítem. El formato de respuesta va desde 1 (una vez el año pasado) hasta 6 (más de 20 veces el año pasado).

APSD (Frick y Haren, 2010; adaptación española por Teresa Silva, Enrique López y Vicente Garrido). Se trata de una prueba de 20 items que miden las siguentes dimensiones de la personalidad: Insensibiliad emocional, Narcisismo e Impulsividad. Los ítems se responden escogiendo una de las tres posibles respuestas Totalmente falso, A veces verdadero y Siempre verdadero.

Escala de Actitudes sobre la Violencia Interpersonal (Attitudes Towards Interpersonal Violence, AIV; Riggs, 1990). Se trata de una escala que valora las creencias que justifican las agresiones físicas (empujar, abofetear y golpear) entre hombres y mujeres. Consta de 6 ítems, tres de ellos valoran las actitudes acerca de la agresión del hombre y los tres restantes valoran las actitudes de las mujeres, con un formato de respuesta múltiple tipo likert, asignando valores desde 1 “nunca” hasta 5 “muy a menudo”.

Inventario de Autoestima de Rosenberg (1965). Compuesto por 10 ítems que puntúan de 0 (no es cierto en absoluto) a 4 (completamente cierto). Es uno de los cuestionarios más empleados para evaluar la autoestima dad su sencillez y adecuadas propiedades psicométricas.

Inventario Multifactorial de Personalidad de Minnesota (MMPI-2), de Hathaway y McKinley . Esta prueba tiene como finalidad la evaluación de múltiples aspectos de la personalidad, fundamentalmente 10 escalas clínicas básicas: Hipocondriasis, Depresión, Histeria, Desviación Psicopática, Masculinidad-Feminidad, Paranoia, Psicastenia, Esquizofrenia, Hipomanía, e Introversión Social. Presenta también escalas de validación: Interrogantes (?), Sinceridad (L), Validez (F) y factor K de corrección, Fb posterior, TRIN y VRIN.

C) Evaluación de menores.

La evaluación de los menores agresores se llevará a cabo en un total estimado de seis horas, dividas en cuatro sesiones de hora y media cada una. En las sesiones se reunirá el psicólogo correspondiente del equipo técnico con el menor agresor, quién realizará diferentes pruebas psicométricas que describiremos más adelante y aportará información a partir de la entrevista semi-estructurada para menores agresores. Durante las diferentes sesiones se llevará a cabo observación y registro de comportamientos relevantes del menor. La última de las sesiones está destinada a informar al menor sobre el programa e indagar sobre las expectativas y la actitud hacia la intervención.

Los instrumentos que se utilizarán en la evaluación de los menores son los siguientes:

Entrevista semi-estructurada para menores agresores. Se trata de una entrevista creada ad hoc cuyo objetivo es recabar información con el menor sobre la dinámica familiar, las conductas de maltrato y las actitudes , tanto de los propios menores como las paternas.

Escala de Tácticas para Conflictos Hijos Padres (Conflict Tactics Scales- Child Parents, CTS-CP; Straus y Fauchier,2008). Consiste en 6 ítems creados en el contexto del International Parenting Study (Straus y Fauchier, 2008) para evaluar actos agresivos de hijos a progenitores y obtenidos a partir del CTS-PC (Straus, Hamby, Finkelhor, Moore, y Runyan, 1998). Tres de los ítems reflejan actos de violencia verbal (insultar gritar y amenazar con pegar a los progenitores) y tres reflejan actos de violencia física (abofetear, golpear). Los adolescentes han de contestar en referencia al último año empleando una escala con lo siguientes valores: 0 (nunca), 1 (a veces) y 2 (a menudo).

Inventario de Autoestima de Rosenberg (1965). Compuesto por 10 ítems que puntúan de 0 (no es cierto en absoluto) a 4 (completamente cierto). Es uno de los cuestionario más empleados para evaluar la autoestima dad su sencillez y adecuadas propiedades psicométricas.

Inventario de Consumo de Drogas en Adolescentes (Calvete y Estévez, 2009). Se exponen una serie de sustancias como tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, speed, LSD, éxtasis y hachís, y se les pide que indiquen en qué medida son consumidores de las mismas, en una escala de 1(nunca) a 6 (diariamente).

Inventario de Solución de Problemas Sociales Revisado Forma abreviada (D´Zurrilla, Nezu y Maydeu-Olivares, 1998). La subescala de estilo impulsivo describe un patrón de resolución de problemas caracterizados por intentos activos, impulsivos y poco cuidadosos de resolver los problemas. Cada ítem se contesta mediante una escala de cinco puntos con un rango de 0 (completamente incierto) a 4 (completamente cierto).

Subescala de Justificación de la Violencia de la Escala de Creencias Irracionales para Adolescentes (Cardeñoso y Calvete, 2004). Evalúa las creencias asociadas al uso de la violencia con 9 ítems que reflejan la idea de que la agresión es apropiada en una variedad de situaciones y que además sirve para mejorar la autoestima y el status ante el grupo de iguales. Cada ítem puntúa en una escala likert de cuatro puntos.

Para el estudio de la personalidad empleamos el 16PF-APQ (Schuerger, editado por TEA ediciones en 2003). Se trata de una prueba que evalúa los rasgos de personalidad de adolescentes. Incluye 16 escalas primarias, 5 dimensiones globales de la personalidad, 6 preferencias ocupacionales y 11 escalas de tipo clínico (problemas cotidianos). Además, incluye 3 medidas de estilos de respuesta (manipulación de la imagen, repuestas en blanco y respuestas centrales)

Sistema de evaluación de la conducta de niños y adolescentes, BASC (Reynolds y Kamphaus,1992). Se trata de un instrumento multidimensional ya que evalúa numerosos aspectos del comportamiento y la personalidad, incluyendo dimensiones tanto positivas (adaptativas) como negativas (clínicas). Los ítems son formulados mediante enunciados que deben ser respondidos verdadero/falso.

Inventario de dimensiones de disciplina forma C (Straus y Fauchier, 2007). Se trata de una escala que recauda información sobre los comportamientos de disciplina llevados a cabo por las figuras parentales. Está compuesto por dos secciones, una referida a la figura materna y otra a la parterna, cada una de ellas integrada por 26 ítems. Las respuestas reflejan la frecuencia aproximada con que cada progenitor empleó diferentes comportamientos disciplinarios en un formato de respuesta tipo likert con 10 categorías que van desde 0 (nunca) a 10 (dos o más veces al día)

Minnesota Multifasic Personality Inventory – Adolescent, MMPI-A (Butcher, Williams, Graham, Archer,. Tellengen. Ben-Porath y Kaemmer). Se trata de una prueba cuya finalidad es evaluar varios factores o aspectos de la personalidad (hasta 70 variables), mediante diferentes grupos de escalas: básicas o clínicas, de contenido, suplementarias, subescalas y unas escalas de medidas de validez.

En la tabla 7, se recoge el protocolo de acceso al programa con sus partes diferenciadas.

Fase de acogida

Entrevista conjunta

Observación y registro de comportamientos

Se recibe a todos los miembros de la unidad familiar dispuestos a participar en el programa y se les solicita que informen de su situación.

Si el grado de conflictividad es alto, se pondrá fin a la reunión y se pasará a la siguiente fase.

Fase de evaluación de los progenitores -Entrevista semi- estrucuturada - Evaluación psicométrica - Observación y registro

utilidad para la intervención (estilos educativos,

estrategias de resolución de conflictos…)

Se da información sobre el programa

Se indaga sobre las expectativas

Fase de evaluación de los menores Menores - Entrevista semi- estructurada - Evaluación psicométrica - Observación y registro conductual

Se recoge información sobre aspectos que pueden resultar útiles para la intervención (personalidad, cogniciones sobre la violencia,

autoestima…)

Se informa al joven sobre el programa

Se indaga sobre las expectativas

Tabla 7. Fases del protocolo de acceso al programa

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