CAPÍTULO 4. EL PROYECTO DE LA CUBIERTA Y LA OBRA
4.5. LAS PRUEBAS DE CARGA
Concluidas las bóvedas del 4º compartimento se procedió a la ejecución de las pruebas de carga. Estas pruebas las realizaba habitualmente Ribera en sus obras como demostración de su Sistema: las había realizado en Gijón pocos años antes, y recordaría las de la cubierta del Tercer Depósito como ejemplo de pruebas de resistencia (11):entre las que citaré las de las cubiertas del Tercer depósito de Madrid, debajo de las que permanecí muchas horas, en días anteriores a su fatal hundimiento, acompañando a los ingenieros del Canal de Isabel II, mis distinguidos compañeros Álvarez Cascos y Santa María.
Se hicieron a iniciativa de la contrata, consistiendo en recrecer las tierras hasta 80 cm. En el Informe de la Comisión al que nos referiremos en el siguiente capítulo, entre otros, se describe cómo se consiguió esa altura de tierras:
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el día 5 de abril se empezó a verificar la prueba extraoficial para la cual se construyó un prisma o caballete de tierras de 0,80 m de altura de modo que el eje del trapecio que formaban estuviera a plomo con la fila de pilares nº 18 perpendicular a los cañones, en toda la extensión de E a O, próximamente 216 m; el trapecio tenía 1,60 m en la base superior y 4 m en la inferior (…); para formar el caballete se tomaron tierras de la capa general de 0,10 m en la zona inmediata, con lo cual se quedó desguarnecida próximamente en una anchura de 18,55 m, y los operarios hacían la carga siguiendo para cada bóveda la dirección de sus generatrices, y usando solamente palas, espuertas y angarillas; el día 6 por la tarde, después de hechas las pruebas (…) se deshizo el caballete también a pala, espuertas y angarillas (…).
De la misma manera Santa María, en su Informe que redactó con fecha 25 de abril a solicitud de la Comisión, describió detalladamente en qué consistieron éstas y los resultados obtenidos:
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Para las pruebas de carga se cargó una zona de 4 m de ancho uniforme (medido de N a S) en toda la extensión comprendida entre los muros E y O que tenía por eje la fila 18 de pilares (a contar del S). Se distribuyeron los peones para que todas las bóvedas se cargaran a la vez, y se regularizaba el trabajo para evitar cargas desiguales, midiendo, con barras de hierro divididas, la altura de sobrecarga. Las tierras se tomaban para cada bóveda de las que, uniformemente repartidas, existían en las filas anteriores y posteriores.
Se quitaron por el mismo procedimiento.
No acepté como utilizables los datos de las pruebas porque los flexímetros se colocaron sobre tirantes unidos por barriletes a los pilares, lo que equivalía probar bóvedas atirantadas. Anoté, sin embargo, las flechas máximas que fueron de 5, 6 y 9 mm respectivamente en cada flexímetro.
La sobrecarga se empezó a extender el día 5 del corriente al comenzar el trabajo por la mañana, llegando a 0,50 m al dejar el trabajo en la tarde del mismo día; durante la noche del 5 al 6 la sobrecarga permaneció con 0,50 m de altura; el día 6 por la tarde se llegó a 0,80 m de altura, que por pesadas previas resultó equivalente a los 1050 kg por m2. En el mismo día
se comenzó la descarga, en vista de que no acepté como válidas las pruebas, y quedó terminada el día 7, quedando las filas 17, 18 y 19 (a partir del Sur) con 0,25 m de sobrecarga uniforme.
En los detenidos reconocimientos hechos durante las pruebas no se observaron grietas ni hundimientos ni deformaciones permanentes en las bóvedas, ni desplome en los pilares, que se observaron cuidadosamente para seguridad de los obreros que trabajaban en aquel compartimento, a los que se dio orden de alejarse de la zona de las pruebas.
El Dictamen de las Acusaciones al que nos referiremos en el Capítulo siguiente confirma y complementa esta información en relación a la distribución de las tierras sobre la cubierta del cuarto compartimento:
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de estos compartimentos, el que con relación a los otros ocupaba la orientación Sur se hallaba totalmente cubierto el día 6 de abril de 1905 y sobre todo él, con excepción de una pequeña zona al Norte, pesaba una capa de tierra de 10 cm de espesor que se iba extendiendo por las bóvedas a medida que se construían. (….) en 8 de febrero de 1905 se comenzó la operación de completar hasta 25 cm la carga de 10 que, como se ha visto, pesaba ya sobre la casi totalidad de la cubierta. Esta operación se efectuaba por zonas uniformes en toda extensión longitudinal del compartimento de E a O, empezando por el muro Sur, y antes del 6 de abril se había llegado a la fila de pilares num. 11 (...).
(...) de manera que el día 7 por la mañana había una zona desde el Sur hasta la fila 11 con la carga de una capa de tierra de 25 cm; otra con la misma carga, que comprendía lo que había sido objeto de la prueba, y otra triple en extensión, según los cálculos de los ingenieros, y cuya carga procedía del repartimiento de las tierras, con las que se habían hecho las pruebas, y por último, otra zona sin carga alguna, que comprendía, según el mismo cálculo, desde la fila 11 hasta la mitad del espacio limitado por las filas 15 y 16, se emplearon en
inmediaciones del depósito y entrando en él por el Este y el Oeste, y en dicha mañana y cuando estaban practicando dichos trabajos, ocurrió el hundimiento.
En la Figura 4. 28 se muestra esquemáticamente la distribución de dichas tierras previamente a la realización de las pruebas, durante éstas y una vez se comenzaron a distribuir hasta que se produjo el hundimiento.
Figura 4. 28. Esquema de los espesores de tierra sobre las bóvedas durante la ejecución de la prueba de carga y previamente al hundimiento
Por último en relación con estas pruebas de carga, como se indica en estos informes, para extender la carga de tierra para las pruebas, las carretillas entraban con el material por los muros Este y Oeste, y caminaban normalmente a las bóvedas y en direcciones opuestas, encontrándose los carretilleros hacia el centro del compartimento, según explicó nuevamente Santa María a los presentes durante una visita girada el 2 de junio de 2007 al 4º compartimento hundido durante el juicio oral.