Uno de los modelos más utilizados, en la actualidad en las investigaciones sobre ansiedad en animales, es el laberinto de brazos elevados (Carobrez & Bertoglio, 2005). El estudio del comportamiento de la rata de laboratorio, en el laberinto brazos elevados, es empleado en la comprensión de algunos estados emocionales y en la identificación de los efectos de fármacos ansiolíticos (Miranda et al., 2009).
El aparato fue diseñado en forma de cruz con dos brazos abiertos y dos cerrados de las mismas dimensiones, opuestos entre sí y separados por un área central en forma de cuadro (10 x 10), elevado a 50 centímetros del suelo (Pellow et al., 1985). Compagina elementos de un ambiente novedoso, abierto y elevado, lo que representa un conflicto entre la aversión innata de los roedores por los espacios abiertos y su necesidad de exploración (García et al., 2005). Por lo anterior, la prueba permite a los observadores detectar conductas que incluyen elementos de neofobia, exploración y el conflicto de aproximarse o evadir los brazos abiertos (Kumar et al., 2013). Es un modelo no condicionado que permite evaluar conductas relacionadas con la ansiedad a los espacios abiertos (Bourin et al., 2007), mediante el cual, los sujetos experimentales no requieren entrenamiento, lo que permite interpretar los resultados de las intervenciones neurofarmacológicas en función de las
31 conductas innatas de los roedores (Walf & Frye, 2007), ya que típicamente se observa que emplean mayor cantidad de tiempo explorando los brazos cerrados en comparación con los abiertos.
En esta prueba, son considerados indicadores de ansiedad la frecuencia de entradas y tiempo gastado en los brazos: cuanto menor sea la exploración de los brazos abiertos mayor será el grado de ansiedad (Barros et al., 2000; Barros et al., 2006; Pellow et al.,
1985). La prueba dura 5 min, tiempo suficiente para observar modificaciones conductuales (Walf & Frye, 2007). Cuando los animales son tratados con sustancias con actividad ansiolítica, exploran con mayor frecuencia y por más tiempo, los brazos abiertos (Becerra- García et al., 2007) lo que se interpreta como una disminución de la ansiedad. Por lo tanto, este modelo se utiliza para evaluar conductas similares a las que se observan en la condición humana, permitiendo identificar sustancias con posibles efectos terapéuticos relacionados con el tratamiento de la ansiedad.
Prueba de Campo abierto
Se trata de una prueba sencilla y económica que permite evaluar la conducta de exploración del ratas, en un ambiente novedoso, así como su actividad locomotriz (Hall, 1934; Christmas & Maxwell, 1970). Las alteraciones en esta conducta pueden afectar los resultados observados en otros estudios, como el miedo a los espacios novedosos, el aprendizaje, la memoria o la recompensa (Mällo et al., 2007). Esta Prueba también permite identificar si un tratamiento o lesión afectan la motricidad (Walf & Frye, 2007).
El término locomoción hace referencia a movimiento o desplazamiento, en el caso de los roedores la actividad locomotora es un componente esencial en la conducta de exploración, aunque no es el único (Crawley, 1985). El campo abierto es una prueba utilizada comúnmente en estudios en conjunto con las pruebas de laberinto de brazos elevados, nado forzado, enterramiento defensivo y la caja de luz/oscuridad, entre otros, como complemento para descartar o identificar alteraciones en la actividad locomotora, producto de las manipulaciones y tratamientos involucrados en los diseños experimentales, que puedan influir en los resultados de las otras pruebas conductuales.
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Prueba de Nado Forzado
La prueba de nado forzado consiste en introducir a un animal (rata o ratón) en un recipiente con agua donde no existe la posibilidad de escapar. En una primera sesión (pre-prueba), se introduce al animal en el recipiente durante 15 min, donde después de un periodo de vigorosa actividad, sólo realiza los movimientos necesarios para mantener la cabeza por arriba del nivel del agua, pero sin desplazarse (inmovilidad). Se acepta que en esta sesión el animal “aprende” que la prueba no tiene solución. Veinticuatro horas más tarde el animal es sometido a la prueba durante 5 min para evaluar la inmovilidad(Porsolt et al.,1977).
En la segunda sesión, la inmovilidad corresponde a un indicador de desesperanza. Esta hipótesis es respaldada por el hecho de que la aplicación de diversas terapias clínicamente efectivas, tales como las farmacológicas (antidepresivos tricíclicos y atípicos, inhibidores de la enzima monoamino oxidasa y agonistas selectivos serotonérgicos) disminuyen la inmovilidad en esta prueba, sin afectar la actividad locomotora(Porsolt et al.,1977), lo cual descarta acciones estimulantes o depresoras de la actividad del sistema nervioso que puedan contaminar los resultados. Una vez descartadas las acciones sobre la locomoción, un tiempo aumentado de nado es interpretado como un aumento de la motivación del animal para buscar alternativas de solución al problema e intentar el escape (Porsolt et al.,1977).
Las ratas se colocan individualmente en un estanque rectangular de vidrio (40 x 30 x 50 cm) lleno con agua a temperatura controlada (25 ± 1°C) a una altura que no le permite tocar el fondo del estanque, 25 centímetros, tomando en cuenta que las ratas adultas alcanzan a medir, en promedio, 30 centímetros, más otros 30 del largo de su cola. Existe una modificación de la prueba de nado forzado, propuesta por Borsini (1995), donde se emplea una sola sesión (prueba) con una duración de 6 min, en los que los 2 primeros minutos sirven al sujeto experimental de adaptación, los siguientes cuatro se filman, y en ellos, se evalúa el tiempo de inmovilidad, que revela la calidad de la respuesta de las ratas al estrés agudo que representa la prueba.
Por lo anterior el presente estudio evaluó el efecto del jugo de zarzamora procesado mediante una tecnología no convencional, sobre los indicadores de la ansiedad y la respuesta al estrés agudo en ratas macho de la cepa Wistar, lo cual aporta conocimiento sobre la actividad terapéutica de la zarzamora y la importancia de incorporarla en la dieta.
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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La ansiedad es una enfermedad psiquiátrica que en la actualidad afecta aproximadamente al 10% de la población mundial, generando elevados costos a causa de su tratamiento (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013; OMS, 2016). Su terapia farmacológica, suele basarse principalmente en los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina, los antidepresivos tricíclicos y las benzodiacepinas, estas últimas, se acompañan de múltiples efectos colaterales (Bateson, 2002; Carlini, 2003). Lo anterior ha conducido a la necesidad de buscar alternativas terapéuticas en sustancias provenientes de la naturaleza, presentes en los alimentos funcionales. En este sentido, se ha reportado que las infusiones y jugos de frutos rojos en modelos murinos (arándano, mora azul y frambuesa) ricos en antioxidantes y polifenoles, poseen efectos de tipo ansiolítico (Dias et al.,2012; Williams et al., 2016). La zarzamora comienza a ser evaluada en distintas pruebas conductuales, sin embargo, se desconocen los efectos del jugo de zarzamora (Rubus fruticosus) con alto contenido de polifenoles y de antocianinas (cianidina-3-glucósido) sobre la conducta de tipo ansiedad, así como sus efectos en la actividad locomotora y la respuesta al estrés agudo.
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Justificación
Son pocos los estudios que han evaluado la acción terapéutica de frutos rojos sobre la conducta de tipo ansiedad, específicamente de zarzamora. Por otro lado, con zarzamora cultivada en México no se han realizado estudios conductuales, la importancia del presente trabajo radica en contribuir al estudio del potencial efecto tipo ansiolítico de la zarzamora, con la finalidad de identificar o refutar su potencial efecto terapéutico en el control de los síntomas de la ansiedad asociada a un evento estresante.
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Hipótesis
La administración del jugo de zarzamora (con alto contenido polifenoles y antocinaninas) en ratas adultas ejerce un efecto tipo ansiolítico y antiestrés similar al diazepam, sin modificar la actividad locomotora.