CICLO I: Relación personal con Dios
QUE DONES HA DE REUNIR?
De ordinario ha de ser un director espiritual que posea ciencia habitual del sacerdote bien formado y equilibrado e su vida de oración y de acción.
El sacerdote se puede encontrar con casos que se sale de lo ordinario y que le exigen una mayor competencia. Siempre debe estar preparado para atender a los casos ordinarios y los extraordinarios o fuera de lo común. Con todo, no siempre ocurre esto y en todos los tiempos se han lamentado los grandes santos de no encontrar el guía espiritual adecuado. Ha que escoger uno entre mil, decía San Juan de Ávila
.
San Juan de la Cruz escribe:
"Adviértase que para este camino, a lo menos para más subido de él y aun para lo mediano, apenas se hallará un guía cabal según todas las partes que ha menester porque además de ser sabio y discreto, es menester que sea experimentado" (Llama, canc. 3,30).
Sabio, discreto y experimentado, por tanto:
a) De buena formación bíblica, teológica, moral y espiritual, sin excluir también la psicológica para saber al menos distinguir entre lo que son casos normales de la vida espiritual avanzada y lo que son enfermedades nerviosas o mentales. En este mismo sentido decía Santa Teresa de Jesús: "Importa mucho ser el maestro avisado, digno de buen entendimiento y que tenga experiencia; si con esto tiene letras, es grandísimo negocio. Mas si no se puede hallar estas tres cosas juntas, las dos primeras importan más..." (Vida, 13,16). "Buen letrado nunca me engaño" (Vida 5,3).
b) Discreto: es decir hombre de discernimiento, que sepa distinguir lo verdadero de lo falso, lo recto de lo torcido, que sepa aconsejar y exigir sin cortar el vuelo, porque el
Espíritu Santo actúa a veces de forma que rebasa nuestra comprensión humana y hasta las luces ordinarias de la fe.
e) Experimentado, es decir, que reúna la experiencia de su propia vida espiritual y también la experiencia ajena, pues en muchos casos, cuando el Espíritu actúa en firme, se hallará desconcertado sin saber de qué se trata, a no ser que tenga cierta experiencia. d) A esto habría que añadir buena voluntad de querer ayudar, bondad de carácter, con el amor de hermano y los sentimientos de Jesús, humildad para desconfiar siempre de sí, desprendimiento afectivo para no buscarse a sí mismo ni esperar agradecimiento.
EL DIRIGIDO
Es el más interesado en la guía espiritual. Para que resulte bien debe ser sincero, dócil, obediente, perseverar y observar discreción.
No ha de buscar la dirección espiritual como un desahogo psicológico, mucho menos por amistad puramente natural y sensible. Si se llega a una situación así, es mejor cambiar de director y cortar por lo sano antes de seguir adelante. Todo lo que pase de amor sobrenatural de hermanos en el Señor es un retroceso y engaño.
III.- DISCERNIMIENTO
Relacionado con los dos puntos anteriores está el tema del discernimiento.
Discernimiento es saber juzgar y decidir a la luz del Espíritu Santo cualquier acontecimiento o situación que se nos presente.
Juzgar, es decir, saber reconocer el origen de lo que sucede en la vida espiritual de una persona o de una comunidad, examinando los signos exteriores y las mociones internas.
El origen puede ser: a) o el Señor, b) o nuestra naturaleza (imaginación, subconsciente, fuerzas naturales desconocidas), e) o el espíritu del mal.
Decidir, o sea, saber escoger el camino que nos marca la Palabra de Dios, o la insinuación del Espíritu. O también, saber escoger en cada caso la voluntad de Dios.
Las reglas que se dan para el discernimiento están sacadas de la Palabra de Dios, de la Tradición de la Iglesia y de la experiencia de los grandes guías espirituales.
Hay algunas muy generales, pero muy seguras, que se deben aplicar ante cualquier situación:
a) Conformidad con la Palabra de Dios: cualquier manifestación que vaya contra la Palabra de Dios, no es cosa del Espíritu, pues éste nunca se contradice.
b) Conformidad con la enseñanza de la Iglesia en materia de fe y de moral. Cuando en materia de fe y costumbres algo es definido por la Iglesia o enseñado por el conjunto de los Obispos en comunión con el Papa, estamos ante la infalibilidad de la Iglesia. Cualquier afirmación que vaya en contra de esta enseñanza constante de la Iglesia está en contradicción con el Espíritu Santo.
c) Nunca se puede ir en contra del deber de estado: por ningún motivo se puede contradecir las obligaciones de estado que se han contraído por el Sacramento del matrimonio, del orden, o de la profesión religiosa.
Pablo VI, en el discurso que el 19 de Mayo de 1975 dirigió en la Basílica de S. Pedro al III Congreso Internacional de la R.C., señalaba como criterios de discernimiento la doctrina de San Pablo sobre los carismas reduciéndola a los siguientes puntos:
• fidelidad a la doctrina auténtica de la fe: lo que contradice a esta doctrina no viene del Espíritu Santo;
• todos los dones han de ser recibidos con gratitud;
• todo debe contribuir al Amor: "el Espíritu Santo puede conferir toda clase de dones sin estar presente El mismo; en cambio, si concede el Amor, prueba que El mismo está presente por la gracia". Y terminaba con otra gran regla de discernimiento que nos da el Evangelio:
• por los frutos se conoce el árbol. Esta misma regla explicita San Pablo un poco más en un célebre pasaje de la Epístola a los Gálatas, al que hay que recurrir muchas veces para hacer discernimiento:
"la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos... En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí..." (Ga 5,17-23).
Las célebres reglas de discernimiento que nos ofrece San Ignacio de Loyola concuerdan bastante con el pasaje de la Epístola a los Gálatas y con la del Evangelio; y hoy se las formula de muy variadas formas, pero en general siempre hay que decir lo mismo: es acción de Dios lo que trae paz, Amor a El y a los demás, gozo interior, lo que busca la luz y huye de las tinieblas, lo que se somete humildemente al juicio de la autoridad, de la comunidad.
Bibliografía sobre el discernimiento
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El discernimiento espiritual en una asamblea de oración de la Renovación, por
ETIENNE GARIN, en Presencia de la Renovac. Carismatica, Colee. Nuevo
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