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LA REALIDAD ESTÁ JUSTO AHÍ siempre esperando cerca de tu corazón,

In document El Libro de La Nada - Osho (página 43-49)

cerca de tus ojos, cerca de tus manos. Puedes tocarla, puedes sentirla, puedes

vivirla, pero no puedes « pensarla» . Se puede ver, se puede sentir, se puede

tocar; pero no se puede « pensar» . Intenta entender la naturaleza del

pensamiento. El pensamiento siempre es acerca de, nunca es directo. Puedes ver

la realidad, pero si piensas en ella tendrá que ser acerca de y ese « acerca de» es

la trampa, porque cuando piensas acerca de algo ya te has alejado de ello.

« Acerca de» quiere decir indirectamente. « Acerca de» quiere decir que no verás

la flor aquí y ahora, que pensarás acerca de ella, y ese « acerca de» se convertirá

en una barrera. A través de este « acerca de» nunca llegarás a esta flor.

Ver es algo directo, tocar es algo directo; pero pensar es algo indirecto. Es por eso que el pensar no toca la realidad. Un am ante puede conocer la realidad, hasta un bailarín puede conocerla, un cantante puede sentirla, pero un pensador sigue sin tocarla.

He oído acerca de un filósofo j udío. Era un cam pesino ordinario pero m uy filosófico. Se llam aba Yossel. Pensaba acerca de todo, com o suelen hacer los filósofos. Le era m uy difícil hacer nada porque el pensar llenaba todo su tiem po, y cuando por fin estaba listo y a había pasado la oportunidad.

Una vez fue al m ercado de una aldea cercana para vender su trigo. Le dij o a su esposa: « En cuanto hay a vendido el trigo, te m andaré un telegram a» . Vendió el trigo obteniendo una gran ganancia, y luego fue a m andar el telegram a; entró en la oficina de correos, rellenó el im preso de envío y em pezó a pensar en qué poner.

Escribió: « Trigo vendido provechosam ente. Llego m añana. Am or y besos, Yossel» . Entonces em pezó a reflexionar y pensó: « Mi esposa se va a creer que m e he vuelto loco. ¿Por qué "provechosam ente"? ¿Acaso vendería el trigo con pérdidas?» . Así que tachó la palabra "provechosam ente". Entonces se preocupó m ás aún porque, si había com etido un error con una palabra, puede que hubiera com etido otros errores. Así que volvió a leerlo todo parándose a pensar en cada palabra. Y pensó: « ¿Por qué poner: "Llego m añana"? ¿Acaso voy a regresar el m es que viene? ¿El año que viene? Ella y a sabe que voy a regresar tan pronto com o hay a vendido el trigo» . Así que tachó las palabras "llego m añana".

Más tarde pensó: « Mi esposa tam bién sabe que he venido a vender el trigo, ¿entonces para que escribir: "Trigo vendido"? Y tam bién tachó eso.

Entonces se echó a reír y dij o: « Le estoy escribiendo a m i propia esposa, ¿para qué le voy a poner "am or y besos"? ¿Acaso le estoy escribiendo a la esposa de otro? ¿Acaso es su cum pleaños o algo por estilo?» . Y tam bién tachó eso.

Ya sólo quedaba su nom bre: Yossel. Y se dij o a sí m ism o: « ¿Yossel, te has vuelto loco? Tu m uj er y a sabe tu nom bre» . Así que rom pió el telegram a, contento de haberse ahorrado un

dinerillo y algunas palabras sin sentido.

Pero así es com o son las cosas: si vas pensando « acerca de» , te pierdes la vida entera; poco a poco vas tachándolo todo. Y al final hasta tú acabas tachado; no solam ente quedan tachadas las palabras, sino que al final hasta tú quedas tachado. El pensar se convierte en hum o; todo se vuelve hum o y se acaba.

Hacer algo se vuelve im posible; ni siquiera puedes m andar un telegram a. La acción se vuelve im posible porque es algo directo, y el pensar es algo indirecto. Nunca se encuentran.

Este es el problem a que hay en el m undo. La gente que piensa, nunca actúa; y los que no piensan, actúan. El m undo es un caos. Los estúpidos continúan actuando porque nunca piensan, se m eten de cabeza en todo. Los Hitlers, los Napoleones, los Maos, siem pre están haciendo cosas, y la gente sabia, los llam ados pensadores (Aristóteles, o Kant, o Hegel), siem pre están pensando y nunca hacen nada.

El problem a para un hom bre que busca la realidad es cóm o parar el círculo vicioso del pensar y aun así ser consciente. Porque los estúpidos tam poco piensan, pero no son conscientes. Sé consciente; la energía que va al pensar tiene que volverse consciencia. La consciencia que se m ueve en un círculo vicioso al pensar tiene que conservarse, tiene que purificarse. El pensar tiene que parar, el girar de la consciencia tiene que parar, pero la consciencia no. La consciencia tiene que cristalizarse y la acción tiene que perm anecer, la acción no debe parar.

Al unir la consciencia y la acción inm ediatam ente alcanzas la realidad. Y no sólo tú, sino que crearás una situación en la que otros tam bién podrán encontrar la realidad. Te convertirás en el am biente, en el clim a alrededor del cual las cosas em pezarán a ocurrir. Esto es lo que ocurrió con Buda, con Sosan, con Chuang Tzu.

Recuerda: la acción es buena; el pensar es un círculo vicioso, nunca te lleva a ninguna parte. Así que hay que dej ar de pensar pero no de actuar. Hay gente que continuará pensando; dej ará de hacer. Eso es lo que ocurre cuando una persona renuncia a la vida, se va a la selva, a los Him alay as. Renuncia a la acción, no al pensar. Renuncia al m undo en el que se necesita la acción. Renuncia a la propia realidad, porque es a través de la acción que te pones en contacto con la realidad. Ver es una acción, m overse es una acción, danzar es una acción, pintar es una acción. Cuando haces cualquier cosa, sea lo que sea, te pones en contacto con la realidad.

Tienes que volverte cada vez m ás sensible en tu hacer. No hay que renunciar a la acción; la acción tiene que estar totalm ente presente, porque ese es el puente a través del cual tú te m ueves en la realidad y la realidad se m ueve en ti. Intenta com prenderlo, porque esto es algo m uy básico; básico para m í: renuncia al pensar, no renuncies a la acción.

Hay gente que piensa y piensa, hay gente que renuncia a actuar. ¿Pero qué van a hacer en los Him alay as? Allí toda la energía, al no ser usada en la acción, se irá al pensam iento. Se harán grandes filósofos. Pero la filosofía es una tierra de tontos; se vive en palabras, no en realidades. El am or desaparece, sólo queda la palabra « am or» . Dios desaparece; porque él estaba en los cam pos, en el m ercado, en el m undo, y ahora tan sólo queda la palabra « Dios» . Las acciones

desaparecen y sólo quedan los conceptos. Tu cabeza se convierte en todo tu ser.

Evítalo. Nunca renuncies a la acción, renuncia solam ente al pensar. Pero si renuncias al pensar cabe la posibilidad de que te vuelvas inconsciente o de que te conviertas en un estúpido. Puede que em pieces a hacer cualquier cosa, puesto que ahora no sabes qué hacer y tam poco piensas. Puedes volverte loco. Uno tiene que renunciar a pensar, pero no tiene que hacerse m enos consciente, m ás inconsciente. Al contrario, tienes que hacerte m ás consciente.

En esto consiste todo el arte de la m editación: en cóm o estar totalm ente en la acción, cóm o renunciar al pensar, cóm o convertir en consciencia la energía que se em pleaba en pensar.

Va a ser algo m uy delicado y sutil, porque si das un sólo paso en falso caerás en la ignorancia infinita.

ES FÁCIL dej ar de pensar, pero entonces te dorm irás. Esto es lo que ocurre cada día en los m om entos de sueño profundo: renuncias, dej as de pensar, pero entonces dej as de estar presente, abandonas la consciencia. Tu consciencia se ha identificado enorm em ente con el pensar, así que siem pre que dej as de pensar caes en com a.

Y ese es el problem a. Uno tiene que dej ar de pensar y al m ism o tiem po no caer en com a, porque el com a no te llevará a la realidad. Al volverte inconsciente no vas a la realidad, sim ple m ente te duerm es: el consciente se ha disuelto en el inconsciente. Y tiene que ocurrir j usto lo contrario: el inconsciente tiene que disolverse en el consciente. Si el consciente cae en el inconsciente, tú caes en un com a, y si el inconsciente penetra en el consciente y se convierte en el propio consciente, te ilum inas, te conviertes en un buda, en un « Sosan» .

Y es m uy fácil ay udar a la consciencia a que caiga en la inconsciencia, porque la consciencia es una parte m uy pequeña. Una décim a parte de tu ser es consciente, y las nueve partes restantes son inconscientes. Sólo una pequeña parte se ha vuelto consciente, y hasta esa parte está siem pre oscilando. Puede caer en cualquier m om ento, es m uy fácil.

Así es com o ocurre cuando te intoxicas: tom as alcohol, y la consciencia cae en la inconsciencia. De ahí la atracción hacia el alcohol a través de todos los tiem pos y en toda clase de clim as y países. Esto es lo que ocurre cuando tom as cualquier droga: la consciencia cae en la inconsciencia. Es herm oso porque se dej a de pensar. Dorm ir es herm oso, tienes m uchos sueños. Y si eres un buen soñador entonces la droga te dará herm osos sueños; fantásticos, m ás coloridos que cualquier otro sueño, m ás lum inosos. Te vas al paraíso, al m undo de los sueños, pero no vas a la realidad.

El LSD, la m arihuana, la m ezcalina o cualquier otra droga, solam ente te producen un buen dorm ir, y al dorm ir bien, sueñas. Esos sueños están llenos de color, y tu vida es tan pobre y está tan llena de sufrim iento que prefieres vivir esos sueños a vivir en esta m iserable vida. Preferirías (si esta fuera la única elección) vivir en un herm oso sueño antes que vivir en esta vida m iserable. Esta vida es com o una pesadilla. Aunque lo único que te dé la droga sea un sueño lum inoso, lleno de color, tridim ensional, ¿por qué no tom arla? Porque ¿qué hay en esta vida? Y com o la vida es tal caos prefieres los sueños.

Las drogas, el alcohol, o cualquier otra clase de sustancia em briagadora, han sido usados siem pre por la gente religiosa. Pero a través de ellos nunca se alcanza la realidad. A través de ellos caes en un estupor, en un com a. Y en este com a puedes soñar. Y si has estado pensando m ucho en Dios, puedes ver a Dios, porque puedes proy ectar tus propios sueños. Los sueños se pueden guiar, dirigir. Si has estado pensando m ucho en Cristo, entonces baj o la influencia de la droga se te aparecerá Cristo. Es tu propia m ente j ugando contigo. Si has estado m uy apegado a Krishna entonces ahí estará él, de pie, con la flauta en sus labios, bailando y cantando. Si un hindú, un devoto de Krishna, tom a LSD, verá a Krishna, y un cristiano verá a Jesús, y un budista a Buda; pero eso tan sólo son proy ecciones de la m ente.

La realidad es triste, pero no persigas sueños, porque si eso es lo que quieres sólo hay una m anera de hacerlo: ay udar a la consciencia a volverse inconsciente de nuevo.

Una pequeña parte ha salido de la inconsciencia, y esa es la belleza del ser hum ano. La agonía y el éxtasis de haberse convertido en una isla en m edio de la inm ensidad de la inconsciencia, pero esta es su belleza. Esta isla tiene que crecer m ás y m ás hasta convertirse en un continente. A través de las drogas se sum ergirá de nuevo baj o el agua, vivirás de nuevo com o los anim ales, o com o los árboles, que son herm osos en sí m ism os, pero cuy a form a de vida no es digna de ti porque de esta m anera pierdes m ucho. Y podrías haber alcanzado la realidad; esta isla podría haberse convertido en un continente.

Pero esto no ocurre solam ente con las drogas; existen tam bién otros m edios sutiles para hacer que el consciente se vuelva inconsciente. Por ej em plo a través de la m úsica, a través de cánticos. Si repites un m antra continuam ente te dorm irás, porque cualquier cosa m onótona te llevará al com a.

Existen m edios sutiles, aparentem ente diferentes a las drogas. Se usan en todos los tem plos, en todas las iglesias; y en los tem plos y en las iglesias están en contra de las drogas, sin darse cuenta de lo que están haciendo. Tam bién allí se está usando una droga m uy sutil, no tan burda com o el LSD o la m arihuana, pero aún así es una droga; porque al repetir una cierta palabra continuam ente, te produce sueño, no puede producirte otra cosa.

Te relaj as. El m ism o canturreo te produce un profundo aburrim iento. Al repetir la m ism a palabra (ram , ram , ram ) una y otra vez... ¿Qué otra cosa podría ocurrir? Porque la m ente sola m ente perm anece atenta si ocurre algo nuevo, si no la m ente se va a dorm ir. Si está ocurriendo algo nuevo, la m ente está alerta.

Si no ocurre nada nuevo, sólo ram , ram , ram , un canturreo, y sabes que va a seguir así infinitam ente, la m ente em pieza a dorm irse.

Todas las m adres lo saben. Cuando el niño no se duerm e le repiten algún estribillo, m uy sim ple, de dos o tres palabras, y lo repiten una y otra vez; una canción de cuna. Se convierte en un m antra, y el niño se duerm e. A la m ente le ocurre lo m ism o (no im porta que seas un niño o un anciano), a la m ente se la pone a dorm ir con canciones de cuna; pero el proceso es el m ism o.

haciéndose m ás consciente, m ás alerta, m ás atento, dándose uno m ás cuenta, para que la energía que se pone en el pensar se m ueva hacia ser consciente y surj a en ti un testigo. Así que recuerda, no hay que parar el pensar a través de cánticos, sino convirtiéndose en un testigo del proceso del pensar; m irándolo, observándolo, siendo un observador en la distancia, siendo alguien que observa desde lo alto, desde la colina, m irando, viendo...

Si m iras y penetras profundam ente en las palabras, em pezarán a desaparecer. Se form ará un lapso, un intervalo. Las nubes desaparecerán y se verá el cielo azul. Entonces estarás alerta, sensible; no en com a. Se disolverá m ás inconsciencia en la consciencia; tu llam a crecerá, m ás alta, m ás viva, y podrás ver m ás, tocar m ás, oler m ás. Y tus acciones desarrollarán una nueva cualidad, la cualidad de la divinidad.

Cuando un buda te toca, su form a de tocar es diferente. Tú tam bién tocas, tam bién sientes algunas veces la diferencia. Tocas a un hom bre de una form a casual, le das la m ano pero él no está presente. Sientes que su m ano está m uerta, cerrada; te saluda con una m ano m uerta. Puedes sentir que te han dado la m ano pero que no te la han dado; que ha sido algo diplom ático. La m ano no estaba viva, no tenía calor, no se encontraba y se fundía con la tuy a. En cam bio otras veces te dan la m ano con am or, y entonces hay una fusión, la energía fluy e a través de esa m ano, es una apertura. A través de la m ano el ser viene a encontrarse contigo. Es cálida, está viva, confía en ti. Cuando un buda te toca, es absolutam ente distinto, la cualidad ha cam biado. Porque siem pre que la consciencia es total, absoluta, todas las acciones se vuelven totales. Cuando toca, todo su ser se convierte en tacto. No es ninguna otra cosa. Todo su ser está en el tacto, todo su ser fluy e en él. No está en ningún otro lugar m ás que en el tacto.

En ese m om ento él no es ni oj os ni oídos; en ese m om ento todo su ser se transform a en tacto. Se vuelve todo tacto, y te sentirás ilum inado a través de su tacto; una energía se ha m ovido en ti. Si no estás preparado para ello puede que hasta te provoque una conm oción desagradable. Si estás preparado, entonces lo disfrutarás, te m aravillará.

Cuando un buda te m ira, todo su ser se convierte en oj os. No puede ser de otra m anera, porque no está dividido en su interior. Cuando m iras, m iras y a la vez haces m uchas otras cosas. El pensar prosigue, y por eso estás dividido. Tus oj os no son totales. Cuando un buda te m ira, sus oj os son totales. Son com o un sol brillante. Te penetran, hacen un aguj ero en tu ser, van directam ente a tu corazón. Si le dej as, nunca serás el m ism o otra vez. O por el contrario, puedes perm anecer cerrado y él no podrá penetrarte. Aunque te toque, tocará un cadáver; puedes quedarte cerrado.

Cuando la consciencia está presente, y hay acción, la consciencia y la acción se vuelven una totalidad. Ahora intenta com prender estas palabras, son m uy herm osas.

Negar la realidad de las cosas

es no ver su realidad;

afirmar el vacío de las cosas

es no ver su realidad.

Negar la realidad de las cosas...

HA HABIDO Filósofos que han negado la realidad de las cosas. Fíjate bien,

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