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APROXIMACIONES A UN ESTADO DEL ARTE

6.5 Reconstruyendo el camino

En una mirada que vuelve al trayecto recorrido en el trabajo de campo y los datos obtenidos, es preciso que de cuenta de los momentos, espacios, sujetos clave y demás elementos que escapan a una inicial forma analítica de concebir el problema de investigación. De acuerdo con Nancy Scheper-Hughes (2010) el trabajo etnográfico es en parte asimilable con la poesía en la medida en que ambos implican una acción de traducción, de subjetividades entre quién produce un discurso o un poema y quién lo interpreta.

Además de ello, la primera de las limitaciones es la que se propicia entre sujetos e investigador, en el encuentro y establecimiento del diálogo; a decir de Lorenzi Fernández (2010) un “choque cultural” entre quien investiga y los sujetos de estudio, que desde sus perspectivas, posiciones, posibilidades y actuaciones interactúan con el otro. Entendemos el choque cultural en la medida en que, en el encuentro, se establecen posiciones diferenciadas con diferentes intenciones y miradas, del que ambos interpretarán el intercambio de manera subjetiva.

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De esta forma, a pesar de intentar un encuentro propicio a través de espacios y horarios en los que los sujetos estuvieran cómodos, así como de preguntas planteadas de forma directa, escapan a nuestro entendimiento la visión propia y personal de cada sujeto. Hacemos una interpretación de lo que ya es una interpretación armada como una narrativa

comprensiva de nuestro objeto de estudio, contada de manera ordenada por una persona a

la que, dadas las características, no vimos en su campo de acción. Éste es un primer elemento de confianza entre lo que se dice y su actuación, misma que adoptamos como verdad a priori.

Las entrevistas, en su mayoría, las realizamos en sus lugares de trabajo: espacio propicio para el desarrollo de un diálogo con ciertos rasgos de familiaridad, sin cruzar la línea de lo íntimo de cada sujeto. En dos ocasiones las entrevistas las realicé en cafés, ambientes que no siempre fueron del todo propicios debido al ruido del ambiente. Mi conflicto, más a allá de generar un espacio de confianza para el sujeto entrevistado, fue en la transcripción del audio, en donde tuvimos mayor cuidado de respetar al cien por ciento las palabras e intenciones de cada entrevistado.

A pesar de que en el planteamiento metodológico no estuvo presente la observación participante como una técnica central, he podido recuperar, en esta instancia del análisis e interpretación, la información obtenida. Afortunadamente, de cada acercamiento: entrevista, encuentros en la FIL y conversaciones informales, desarrollé un diario de campo

que me permitió volver a los detalles y sobre todo a mis propias experiencias, sentimientos, angustias y problemas: imposibilidad de entrevistar a ciertos editores, las percepciones de cada encuentro celebrado, los tiempos des espera en cada entrevista, las reacciones de los sujetos, los errores cometidos, así como las propias vivencias dentro de la Feria del Libro como primer referente de las editoriales autodenominadas “independientes”, agrupadas en un espacio específico dentro del centro de convenciones de la ciudad de Guadalajara. Juicios personales y dudas con respecto al desarrollo de la investigación, mismas notas a las que volví en reiteradas ocasiones, en la búsqueda de rigurosidad en el tratamiento de los datos.

En el proceso resultaron claves las conversaciones con varios editores “independientes” de la ciudad de México, dentro del marco FIL 2011. A partir de aquí, pude comparar espacios, intercambiar opiniones (específicamente sobre el término

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independiente) y establecer contactos para entablar entrevistas formales. Sin embargo,

debido a las delimitaciones de la investigación no fue posible incluir a los agentes de forma directa. En todo caso, sus experiencias, expresiones y prácticas me permitieron hacer una contexualización mucho más amplia de lo que conlleva el trabajo editorial.

Una de mis principales preocupaciones fue la implicación con los sujetos de estudio, el hecho de conocer, de primera mano, el campo editorial independiente, específicamente de publicación de ficción, fue la primera limitante para el desarrollo de la investigación. Tuve que hacer un trabajo de extrañamiento y profundo cuestionamiento personal, principalmente en la etapa de planteamiento y diseño de la investigación, en la que, por un momento, estuve cerca de tomar como certeza el discurso de los editores de la Zona Metropolitana de Guadalajara, por lo que fue necesario establecer distancia y hacer cuestionamientos de fondo con respecto a la autoafirmación “independiente”, lo que me llevó al planteamiento final de la investigación.

Cabe señalar que en la segunda etapa del levantamiento de datos, transcribí más de la mitad de las entrevistas. Por cuestiones de tiempo, tuve que recurrir a la ayuda de un transcriptor externo, a quien le indiqué los pasos a seguir, y de quién revisé su trabajo de manera exhaustiva. En el análisis de los datos mis primeras complicaciones se derivaron del uso del Atlas Ti como programa de análisis. Fue necesario hacer un alto en el ritmo de trabajo para sumergirme en la comprensión del programa, ya que al precipitarme en un primer acercamiento, tuve que volver a codificar los textos. Librado este primer obstáculo, fue necesario hacer diversos replanteamientos en el análisis de los datos, discriminar, cruzar información y pensar en posibles interpretaciones que me dieran luz con relación a la pregunta de investigación, ello desde la Teoría Fundamentada como guía analítica.

A partir de este planteamiento es necesario que explicite cómo en el análisis de los datos contemplé el capital económico como un elemento delimitante del campo editorial, debido a su efecto de sinergias entre quienes, debido a sus características, poseen más capital y pueden ponerlo en juego, de los que están imposibilitados, de cierta forma, para obtenerlo, por lo que arriesgan sus pocas posesiones, consiguen un crédito y se juegan el todo en una edición, por poner un ejemplo, misma que no es redituable en corto plazo. Ésta es una fuerte limitación de acción y desarrollo de las editoriales, y mucho tiene que ver con las formas de financiamiento alternativas. Dicho elemento es ajeno a los propios agentes,

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incluso al campo editorial y tiene que ver con una estructura macro, que permea a todos los espacios sociales.

Percatarme de este elemento, fue parte de una apuesta por una búsqueda, interpretación y reinterpretación, a manera de una descripción densa (Geertz, 1987) en la que el investigador se sumerge en aquello que va más allá de lo dicho, llega a los entre dichos, a los silencios de los sujetos, observa lo micro, lo situado y en un proceso de abstracción vuelve la mirada a lo macro, intentando atar cabos sueltos, buscar aquello que termine de embonar las conexiones entre ambos polos.

Bajo esta lógica me resultó complicado poder dar cuenta de las editoriales autodenominadas “independientes” en el espacio debido a que en muchos casos se trata de proyectos que rompen con la frecuencia sin llegar a desaparecer, frente a otros que son efímeros y muchos más que están surgiendo. Tuve que tomar consideraciones y decisiones al respecto sobre qué incluir y cómo basarme para hacerlo. Las críticas pueden apuntarse en ese sentido, no pude establecer la relación de todo el universo dada su poca o nula información en el espacio público. Traté de ser exhaustiva en las consideraciones e incluir la mayoría de los sellos. Cabe apuntar también, que dadas las condiciones económicas adversas de los editores, evidenciadas en el análisis de la muestra, emergen más editoriales de las que desaparecen.

Finalmente, la última de las fases, la redacción de la investigación y sus resultados la tuve que pensar desde una lógica de trabajo diferente a la realizada; es, nuevamente, un proceso de extrañamiento con el trabajo para sumergirse en el diseño del reporte de investigación de una manera lógica, lo más completa posible. A partir de este proceso, la redacción, realizada a lo largo de dos años, concluyó con su materialización en papel.