CAPÍTULO II. EL FENÓMENO MIGRATORIO Y LAS REMESAS EN MÉXICO
2.1 Perspectivas teóricas de los procesos migratorios
2.1.8 Las redes sociales
Se trata de un concepto que tiene ya una tradición importante en el tema de la migración. Las redes migratorias pueden definirse como conjuntos de relaciones interpersonales que vinculan a los inmigrantes, a emigrantes retornados o a candidatos a la emigración con parientes, amigos o compatriotas, ya sea en el país de origen o en el destino. Las redes transmiten información, proporcionan ayuda económica o alojamiento y prestan apoyo a los migrantes de distintas formas (Arango, 2003).
Las redes migratorias también pueden inducir a la emigración a través del efecto demostración. Las redes migratorias pueden ser vistas como una forma de capital social, en la medida en que se trata de relaciones sociales que permitan el acceso a otros bienes de importancia económica, tales como el empleo y los mejores salarios (Arango, 2003).
Las redes sociales sirven para recrear la comunidad de origen en los lugares de asentamiento, y de esa forma reproducir la comunidad en el contexto de su transnacionalización. Asimismo, las comunidades de origen también se transforman como resultado de la estrecha dependencia con la dinámica de los mercados de trabajo en Estados Unidos, así como por la fuerte vinculación con la vida social y cotidiana en los lugares de asentamiento de los migrantes. Se trata de un proceso de adaptación continua de sus formas de vida y de sus estructuras sociales y económicas.
Asimismo, con apoyo en estas redes, se facilita la movilidad de los individuos de un lugar a otro, en términos de que estas redes de familiares, amigos y paisanos,
permiten minimizar los riesgos del desplazamiento, así como los costos del asentamiento e inserción laboral (Sassen, 2003).
Muchos migrantes se deciden a emigrar porque otros relacionados con ellos lo han hecho con anterioridad. Además, las redes son el principal mecanismo que hace de la migración un fenómeno que se perpetúa a sí mismo. El desarrollo de las redes sociales puede explicar que la inmigración continúe, con independencia de las causas que llevaron al desplazamiento inicial por lo que son, con frecuencia, los mejores predictores de flujos futuros (Arango, 2003).
Las redes sociales posibilitan la disminución de los costos y los riesgos de la migración internacional, lo cual implica que los flujos migratorios lleguen a ser menos selectivos, en términos socioeconómicos, y más representativos de las comunidades o sociedades expulsoras (Massey, et al., 1991).
Este enfoque reconoce que la migración internacional tiene su fundamento en los cambios estructurales de las áreas de origen y las de destino, también comparte la idea de que es un proceso social de decisión individual, familiar y de comunidad. Sin embargo, estas unidades de análisis actúan juntas, de manera orgánica, perpetuando la migración internacional a través del tiempo y el espacio. Una vez que el proceso se inicia, entra en acción culminando en una migración cada vez mayor, por lo que la migración internacional es un proceso dinámico y autosostenido (Massey, et al., 1991).
Comenta Durand y Massey (2003) que cualquier teoría que pretenda analizar este fenómeno debe tener al menos cuatro elementos
1. Un tratamiento de las fuerzas estructurales que promueven la migración desde los países en desarrollo.
2. Una caracterización de las fuerzas que atraen a los migrantes hacia las naciones desarrolladas.
3. Tomar en consideración las motivaciones, objetivos y aspiraciones de quienes responden a estas fuerzas estructurales.
4. Considerar las estructuras sociales, económicas y culturales que surgen para conectar las áreas de origen y destino de la migración.
Es importante destacar que hace falta considerar en todas las teorías analizadas el papel del estado en la promoción, iniciación, control y prevención de la migración internacional.
Las teorías que más se apegan a explicar el fenómeno mexicano de la migración, son la teoría de la articulación y la neoclásica.
La teoría neoclásica plantea que la gente migra por la diferencia que se da entre los niveles de salarios pagados en el país y los de Estados Unidos, esto es un factor de atracción muy grande que induce a los migrantes a tomar la decisión de abandonar su país, para obtener un ingreso mayor que el que obtendrían en México y así satisfacer la necesidad de protección, asegurando de esta manera un ingreso mayor por la tarea realizada. En Estados Unidos esta mano de obra es bien recibida, dado que cada vez hay menos gente en ese país, que realice las labores que los emigrantes mexicanos hacen. Los trabajadores mexicanos efectúan actividades poco especializadas y de carácter manual, cerca del 28% se desempeña en ocupaciones de producción y transporte; casi 26% se inserta en ocupaciones de preparación de alimentos y limpieza de edificios; poco menos del 20% trabaja en la construcción, mantenimiento y reparación; apenas 7% es profesionista (Reyes, 2005). Además, existe una diferencia importante en el nivel de ingresos que percibe un mexicano y un trabajador en Estados Unidos. En 2003, según el Banco de México, mientras el salario mínimo en México era de 5.19 pesos por hora en Estados Unidos era de 41.18 pesos la hora, lo cual marca una brecha muy importante entre los dos países en la que el salario mínimo en Estados Unidos por hora, representó para ese año casi 8 veces más que el pagado en México.
La teoría de la articulación señala que el movimiento de migrantes se origina debido a que existen relaciones y redes de personas que se conectan y facilitan este proceso,
sin este fenómeno, la migración no tendría tal magnitud. No se sabe hasta el momento de un movimiento de tal impacto sin que existan estas redes de comunicación.
La migración no es un acto individual. La decisión de migrar, adónde y cómo, está muy condicionada por la información y ayuda ofrecida por las redes migratorias ya existentes. Una vez en el país de destino, la inserción social en el nuevo país y el mantenimiento de los vínculos con el país de origen descansan en gran medida en la pertenencia a redes sociales transnacionales (Ramírez et al., 2005).