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Las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales se sirven continuamente de la conformación de redes sociales, las mismas que en la actualidad se constituyen a la vez como redes informáticas, para consolidar y difundir sus acciones. En el mundo actual, las redes sociales utilizan diversos medios para expresar sus opiniones, difundir información, buscar aliados, denunciar problemáticas, movilizar acciones, entre otras. Uno de los medios de comunicación de mayor uso es el Internet41. El desarrollo de la informática y en especial del ciberespacio, ha posibilitado en las últimas dos décadas la ágil y rápida difusión de información alrededor de todo el mundo. Las organizaciones sociales y los individuos en general, utilizan este medio para potencializar sus capacidades, comunicarse con otros actores, obtener información y extender su participación en procesos locales y globales de su interés. La conexión entre los actores e individuos y la visualización de las organizaciones sociales en el Internet, permiten el encuentro de opiniones y magnifica

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El Internet se originó en los años setenta por el Servicio de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa Estadounidense (DARPA), para evitar la toma de las comunicaciones por parte del gobierno soviético. El resultado fue una arquitectura de red que no puede ser controlada desde ningún centro, compuesta por miles de redes informáticas autónomas, con modos innumerables de conectarse. (Castells, 2002: 32-33)

las acciones emprendidas. Las alianzas con otros sujetos en el encuentro de intereses, necesidades y demandas, aumenta la capacidad y las posibilidades de asociaciones y consolidación de redes sociales. En el ámbito del Internet, las redes

sociales son catalogadas como redes informáticas42 también conocidad como

“virtuales”, por esto recogemos el planteamiento de Castells respecto a la Sociedad Red, “…aunque la forma de red de la organización social ha existido en otros tiempos y espacios, el nuevo paradigma de la tecnología de la información proporciona la base material para que su expansión cale toda la estructura social” (Castells, 2002: 505).

El sostenimiento de estas redes fortalece la comunicación entre las organizaciones de la sociedad civil y su capacidad de incidencia política. Las redes sociales no constituyen en sí un movimiento social, pero son una parte estructural del mismo. Las organizaciones sociales constituyen parte integral de la sociedad civil. Su carácter formal institucionaliza su accionar ante el Estado y posibilita la movilización de acciones legales tanto para demandar como para legitimar sus planteamientos. Cada una de estas organizaciones contiene un diverso número de actores y sujetos sociales, y a la vez buscan consolidarse frente a otros como actores legítimos con representatividad y se sustentan en el apoyo de sus miembros y en los fines que persiguen.

Una red es una estructura de relaciones sociales entre actores visibles, que se construye y mantiene a partir de estas mismas relaciones, los intercambios y flujos de recursos e ideas. En las redes sociales participan organizaciones, grupos, movimientos e individuos, ellas juegan un papel clave en las protestas sobre el medio ambiente (Keck y Sikkink, 1998) y en el surgimiento de movimientos sociales (Crossley, 2002). El concepto de red social tiene limitaciones para entender los fenómenos de movilización socioambiental (Bebbington, 2007: 381). El concepto de

red social no tiene la misma capacidad analítica que movimiento social, por la complejidad de los fenómenos y su dispersión que no pueden ser abarcados en su totalidad con el estudio de las redes. Las redes sirven para transmitir preocupaciones, demandas y necesidades a los grupos de poder, y no necesariamente se constituyen en un movimiento social.

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El concepto de red es flexible y ambiguo en muchos sentidos, implica fenómenos de cambio sobre los límites de la burocracia formal o de Estados naciones, o sobre el actor individual. Las redes proveen la clave para valorar las locaciones sociales de actores específicos, tanto como para identificar patrones estructurales generales desde una perspectiva relacional, para atraer la atención sobre los mecanismos que facilitan los procesos de diálogo entre los movimientos sociales comunitarios y los campos cognitivos, y a la vez resurge el interés por los mecanismos sociales. En su forma más conocida, el análisis de las redes hace referencia a una mirada ‘realista’ de la estructura social con actores concretos y sus nexos específicos, a más de una identificación y medida de sus instrumentos empíricos. Así también, existe otra visión diferente que no enfatiza lo concreto y empírico, más bien muestra las conexiones de las redes sociales y la cultura, y reconoce la interdependencia de los actores, calificando en términos de que ‘las redes son redes de significados’. Esta perspectiva evoca una reflexión sobre las relaciones entre las redes sociales y los mapas cognitivos, donde el ambiente social adquiere sentido y se localizan las interacciones (Diani, 2003: 4-5).

Las redes pueden ser individuales, organizativas y colectivas. Las redes han contribuido a la participación individual, se sirven de nexos indirectos y generan interacciones cara a cara. El impacto de las redes individuales sobre la participación individual está sujeto a la ausencia o no de participación, de la decisión o no de participar, del tipo de actividades y el mantenimiento de la participación. Las redes facilitan el desenvolvimiento de destrezas cognitivas y proveen los contextos para la socialización individual. El estudio de las redes colectivas está ligado al de la acción colectiva. Estas redes se movilizan en torno a dinámicas de protestas, y presuponen interacción entre los actores que las componen, con procesos de construcción identitaria continuos (Diani, 2003: 7-12). Los individuos y las organizaciones pueden operar en múltiples niveles y aunar fuerzas que permitan la consecución de sus intereses. Los nexos directos e indirectos activan numerosos mecanismos que pueden producir cambios y formas de participación. Las redes proveen oportunidades para la acción, a través de la circulación de información sobre actividades, organizaciones existentes, contactos y reducen los costos de la participación (Diani, 2003: 8).

La función de las redes comunicacionales es “canalizar el flujo de temas de una esfera a la otra” (Habermas, 2001 [1998]: 446). La sociedad civil tiene por objetivo

mantener intactas las estructuras comunicativas del espacio de la opinión pública, de manera que sirvan imparcialmente a los diversos grupos que la conforman. Para Cohen y Arato, “el espacio de la opinión pública-política en cierto modo tiene que estabilizarse a sí mismo, muéstrase en la curiosa autorreferencialidad de la práctica de la comunicación en la sociedad civil” (2000: 450). En esta actividad, los actores de la sociedad civil desempeñan un papel activo al ser parte de las redes de comunicación que permiten el flujo de información en una sociedad.

Desde la aparicióndel Internet, con el conjunto de nuevas tecnologías de información y comunicación, la capacidad de expansión del conocimiento y la participación se han extendido a nivel global. “El ciberespacio y su tejido, ‘la Red’, constituyen un campo dinamizador de los intercambios desiguales e inequitativos que caracterizan al actual mundo globalizado y excluyente” (Bonilla y Cliche, 2001: 18). El Internet por sí mismo no genera cambios, pero contribuye a difundir información, amplia los espacios de participación y moviliza actores y opiniones desde lo local a lo global (o internacional) y de allí a lo local nuevamente. Así, los temas e intereses de los grupos que conforman los movimientos sociales, se difunden a través de las redes informáticas y cala más en profundidad en las sociedades.

Los enlaces producidos conducen hacia la toma de decisiones respecto a algunos temas, donde para Castells: “el poder de los flujos tiene prioridad sobre los flujos del poder” (2002: 505). Esta afirmación nos lleva a pensar, ¿es posible incidir sobre la toma de decisiones a través de la difusión de los temas desde las redes?, ¿la transmisión de información con el uso de los flujos informáticos fortalece la posición de los grupos que la difunden?, y ¿cuáles son las consecuencias y los peligros de difundir información falsa o incorrecta por estos medios?. Castells plantea, que “la presencia o ausencia en la red y la dinámica de cada una frente al resto son fuentes cruciales de dominio y cambio en nuestra sociedad” (Ibid: 505); pues en la era del Internet, los movimientos sociales pueden potenciar sus acciones por medio de esta herramienta y se abren nuevas vías para el cambio social, movilizandose alrededor de los valores culturales.

Como herramienta y mecanismo, el uso del Internet activa el ejercicio de ciudadanía pero requiere del fortalecimiento de las organizaciones sociales. Esto se puede lograr con la movilización de acciones colectivas, involucrándolas en el

desarrollo y en la defensa de las políticas sociales (Bonilla y Cliche, 2001: 31). Las alianzas estratégicas son necesarias para el fortalecimiento de las redes. El Internet facilita y amplia estas acciones, se fortalecen las capacidades de los individuos, de las organizaciones y de los gobiernos. En el marco de la sociedad civil se revela una

necesidad urgente de hallar los medios y la optimización de las tecnologías de información y comunicación, “para mejorar la gobernabilidad, para implementar nuevos canales de comunicación entre gobiernos y ciudadanos, para tejer y reforzar redes comunitarias, para ingresar en forma proactiva a la sociedad de la Información” (Finquelievich et.al., 2001: 213). La potencialidad que presta este medio para ampliar las conexiones, efectivizar acciones e incidir en los ámbitos de poder, impulsa a los usuarios a la participación, pero esto no releva del trabajo local a las organizaciones. Pero a la vez, es importante mantener la alerta acerca del mal uso de esta herramienta, pues mucha información sin fundamento y tergiversada puede ser difundida por este medio, confundiendo a los actores.

En América Latina, las sociedades enfrentan múltiples problemas sociales (pobreza, desigualdad, débil o nula ‘voz’ de gran parte de la población). Por esto, la búsqueda de incidencia en las políticas públicas43 hace relevante el uso de todas las herramientas y los mecanismos promoviendo la integración social. Y a la vez, esta multitud de intereses divide a la sociedad, por lo que sus organizaciones movilizan actividades que buscan el reconocimiento de los derechos de las poblaciones y presionan por respuestas a los detentores del poder. Las políticas públicas suelen ser la “arena de contienda entre actores sociales con intereses y agendas particulares”. Por ello, el carácter más o menos público de las políticas depende de cuán capaces sean de “agregar demandas” de los grupos en cuestión, de manera que den respuestas satisfactorias a los respectivos intereses y agendas (Martínez, 2001: 515).

Las redes virtuales están conectadas más allá de las fronteras geográficas, son espacios de interacción, y suelen brindar soporte a los procesos de transformación social. Pero a la vez, no están libres del control de las autoridades y de procesos de estratificación social. Allí radica la importancia de las organizaciones de sociedad civil, pues ellas deben regular sus espacios y lograr interlocución solidaria con sus actores y a nivel local, nacional, regional y global. Con el apoyo táctico de las tecnologías de la

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Si las políticas públicas han de responder a las necesidades de las personas, es necesario que éstas se lleven a cabo en función de, al menos los criterios de ‘oportunidad’, ‘calidad’ y ‘transparencia’ (Martínez, 2001: 515)

información y comunicación, como el Internet, la sociedad civil ha podido transmitir las preocupaciones sobre la democracia. “La democratización de asuntos políticos de influencia global es hoy día un componente auténtico de una agenda común sin territorio delimitado” (Pimienta y Barnola, 2001: 546). Esto posibilita la difusión y el interés por temas que impactan localmente, pero que tienen repercusiones globales, tal como es el tema ambiental y la conservación de la naturaleza. La tecnología y el Internet brindan múltiples capacidades a las organizaciones sociales, que se visualizan en el sostenimiento de redes de información y la movilización de acciones desde diversos ámbitos del mundo. El Internet provee a las redes sociales de una gran capacidad de expansión, a la vez que moviliza información a todas partes del mundo, instantáneamente accesible, logrando un impacto global (Cerbino y Richero, 2006: 10).