C. Áreas Protegidas y Reservas indígenas aledañas al proyecto Camisea 129
2. Reserva Comunal Machiguenga 131
Las reservas comunales Machiguenga y Ashaninka fueron creadas por Decreto Supremo, como parte de los requisitos impuestos en el primer desembolso de
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Como parte del PRC, se desarrolla el Programa de Participación de la Población Local en el
Monitoreo y Manejo Socio - Ambiental, el cual define iniciar acciones conducentes a dar una participación efectiva de la población local, en el cumplimiento de las normas socio-ambientales del proyecto, y en los procesos de control y evaluación de los cambios producidos en su en torno ambiental y social, por efecto de las actividades que se vienen desarrollando en el proceso de transporte del gas, cuyo ducto cruza los terrenos de algunas poblaciones indígenas amazónicas y de asentamientos rurales de migrantes andinos asentados en dicha área. Asimismo, el Programa define cumplir cuatro objetivos conducentes a: mejorar el entendimiento de los impactos actuales por parte de las comunidades; generar un sentimiento de asociación o de mutua responsabilidad entre la compañía y las comunidades locales en el manejo de los impactos socio-ambientales; mejorar la percepción de la responsabilidad social de la empresa; y mejorar el rendimiento del manejo social. Es así que la Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza – PRO NATURALEZA, diseño y desarrolla el Plan de Monitoreo Ambiental - Social Comunitario (PMAC), específicamente para la zona del Alto Urubamba (Selva 2), la cual toma como referente la experiencia que se viene ejecutando desde el año 2002 en el área del Bajo Urubamba (Lote 88), diseñado bajo una visión integral, que entiende al monitoreo como un proceso dinámico y de reflexión. www.pmacperu.org
financiamiento realizado por el BID al Proyecto Camisea (Barandiarán, Gamboa y Cueto, 2007: 20). Las reservas comunales están destinadas a la conservación de la fauna y flora silvestre en benficio de las poblaciones vecinas, su uso se realiza previa aprobación de planes de manejo y requiere gestión comunal del área (República del Perú, 04/2003: 31). Varias amenazas se ciernen sobre el territorio y las poblaciones de la Reserva Machiguenga: el proyecto de gas Camisea, la apertura de carreteras, procesos migratorios y la extracción maderera196. La tala de bosque realizada para la apertura del trayecto del gasoducto, desde la planta de tratamiento de Las Malvinas en el río Urubamba, implicó una afectación de casi 12 kilómetros de largo por 25 metros de ancho197, al interior de la reserva comunal Machiguenga. A pesar de que, la empresa procedió a la reforestación de la trocha, los niveles de diversidad biológica no han regresado a su su estado original198. La irrupción de los espacios con la formación de estos corredores provoca alteraciones en los ecosistemas199. Los impactos se incrementan con el aumento del tráfico fluvial200, el tráfico de aviones y helicópteros, lo que genera ruido que ahuyenta los animales de la zona, a esto debe sumarse la contaminación por residuos de combustible y basura, según los comentarios emitidos por Walter Kategarí201, Presidente del Consejo Machiguenga del Río Urubamba (COMARU).
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La reserva Machiguenga colinda al norte con concesiones forestales, y esto es una amenaza para la reserva, que se intensifica ante la falta de control por parte del INRENA, organismo que tiene una sede de control forestal en Sepahua.
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Para la instalación del gasoducto ha sido necesario el corte de una franja de bosque, que en teoría debe de ser alrededor de 25 metros (5 metros para la instalación de 2 tuberías, 10 metros para el mantenimiento futuro y 15 metros para la maquinaria de construcción los cuales serán reforestados y "vueltos a su estado original"). El corte de la vegetación para la instalación de los tubos forma un corredor a lo largo de toda su trayectoria, el cual en la práctica, por efectos del los derrumbes y erosión del terreno removido y las lluvias, tiene por sectores un ancho superior a los cien metros.
http://www.parkswatch.org/parkprofile.php?l=spa&country=per&park=macr&page=thr&p=per 198
Ver: http://www.parkswatch.org/parkprofile.php?l=spa&country=per&park=macr&page=thr&p=per 199
La organización Parks Watch afirma que, “la alteración de los patrones de drenaje, afecta el desplazamiento de especies, irrumpe la dispersión de semillas y la regeneración natural del bosque, destruye hábitat y afecta negativamente el paisaje. La magnitud y envergadura de los efectos sobre el medio ambiente imponen un serio pasivo ambiental para la región y el país. El despojo de una franja de vegetación natural madura y corte de grandes porciones de suelo sobre la divisoria de aguas para enterrar los ductos de transporte de gas, constituye una barrera a la migración e intercambio genético de especies vertebradas pequeñas como anfibios arborícolas y reptiles subterráneos”.
http://www.parkswatch.org/parkprofile.php?l=spa&country=per&park=macr&page=thr&p=per 200
De acuerdo a comentarios de Walter Kategari, presidente de Comaru, y Eduardo Bendezu, presidente de la CECOABU, en el mes de septiembre del 2008, el tráfico fluvial ha aumentado considerablemente en los últimos años, especialmente desde la presencia del Consorcio Camisea en la zona.
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Entrevista realizada a Walter Kategari, COMARU, septiembre del 2008. Esta información también fue respaldada por Omar Rada, Pronaturaleza, en marzo del 2007 y abril del 2008.
Pero los impactos no son sólo para el ecosistema, sino también para los grupos humanos afectados. El efecto más visible es el cambio de percepción202 de los indígenas respecto a su economía y el dinero. A esto debe sumarse las actividades implementadas por la empresa en las comunidades: procesos de negociación por compensaciones, talleres para dirigentes, visitas de coordinación, presencia de trabajadores y máquinas en los territorios comunales, deforestación por derecho de vía de las tuberías, remoción de tierra y falta de obras preventivas, y el incremento de comerciantes en las comunidades y personal de organizaciones no gubernamentales203.
Las reservas comunales no reciben vigilancia y control riguroso del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA). Esto constituye un dilema para las comunidades indígenas, ya que el Estado tiene potestad sobres las áreas protegidas y el Ministerio de Ambiente204(MAP) debería ejercer su autoridad para asegurar la preservación de los ecosistemas. Las dificultades se presentan para el Estado, que no puede intervenir en la administración de las reservas comunales, y a la vez la normativa205 no permite a los indígenas la intromisión de actores externos en la toma de decisiones. La situación es diferente en las áreas protegidas, la posibilidad de tener un comité de gestión que posibilite la participación de la sociedad civil es un paso más en la vigilancia y control de las mismas. Adjunto a la Reserva Kugapakori, se encuentran el Santuario Nacional Megantoni y el Parque Nacional Otishi. A continuación se brindará una breve descripción de los mismos.