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REFLEXIONES, MANIFESTACIONES

In document CALDAS VISUALES BOGOTÁ D.C (página 59-77)

Consumacion

Desde niña tuve una educación donde la fe y lo espiritual eran un componente fundamental. Nací en una familia católica, estudié en un jardín de religiosas, y más adelante en un colegio femenino, también de religiosas. Honestamente, siempre me llamó la aten- ción todo aquello que tuviese que ver con Dios; en mi infancia fui muy fervorosa, leía con agrado e interés las biografías de los san- tos, y aspiraba yo misma alcanzar ese grado de gracia espiritual. Me maravillaba cómo se revelaba Dios ante estas personas, como poseían sabiduría para actuar e inspirar bondad en otros y esperaba que algún día también me sucediera; entendía que para eso se ne- cesitaba un gran esfuerzo, entonces trabajé por ser alegre, buena, reflexiva, bondadosa y obediente, pero Dios nunca se me revelaba. Por medio de mis indagaciones religiosas, fui descubriendo el arte y la ciencia; a través de las representaciones religiosas, fui descubriendo pinturas y pintores, así como todas las quere- llas antiguas del renacimiento entre los científicos y el vaticano, además los programas de tv que cuestionaban hechos bíblicos a través de pruebas científicas e históricas además contrastaban con las narrativas de las películas religiosas que veía en el colegio, hicieron mella. Así hallé la forma en que funcionaba la iglesia católica, una enorme organización encabezada por el papa, que, aunque cuenta con grandes colecciones, riquezas y piezas de arte pide caridad en cada eucaristía para hacer sus gestiones, por lo que además encontré otro montón de contradicciones clásicas como “¿por qué a la gente buena le suceden cosas malas?” o “¿por qué hay personas muy religiosas que igualmente son malas?”

Naturalmente, todavía muy joven comenzaron mis dudas so- bre Dios, que no me guardaba y le exponía al sacerdote cuan- do me iba a confesar. La respuesta que obtenía era rezar cinco aves marías y eso no me dejaba para nada satisfecha, así que du- rante un tiempo llegué a la conclusión de que Dios no existía.

De cualquier manera, esas dudas sobre Dios, la fe, los mila- gros, las religiones, la muerte nunca han desaparecido, mucho menos han llegado a resolverse, sin embargo, con el pasar de los años he llegado a percibir que las creencias y lo espiritual son

suerte de crisis. La necesidad espiritual sigue siendo un tema incómodo de abordar, poco discutido porque implica temáticas morales o inexplicables, aspectos difíciles de reconocer cuando la ciencia y la tecnología parecen dar todas las respuestas y és- tas son poco rebatibles. Durante un tiempo parecía que ya na- die necesitaba de las religiones porque la modernidad, con su propuesta exclusivamente racional, lógica y científica orientada al progreso de la humanidad iba a proporcionar todas las res- puestas, ahora vemos como se ha quedado corta, pues hay una especie de resurgimiento de pensamientos alternativos, nuevas y antiguas espiritualidades, conservadores y extremismo religioso.

Esto sucede porque durante un largo tiempo se rechazó am- pliamente la necesidad de lo sagrado; en algunos de los textos que me he basado para los planteamientos de la tesis se escin- de explícitamente entre el “hombre religioso” y el “hombre moderno”, aunque sus autores reconocen características y ca- rencias compartidas. Personalmente considero que estas sepa- raciones nunca se han sucedido completamente, si bien estos términos ayudan de una forma u otra a enmarcar unos sucesos y reconocer la influencia de ciertas ideas en una época y contex- tos igualmente influyentes, no dan cuenta de todos los matices culturales, sociales, políticos y económicos de todos los lugares, por eso, a pesar de las circunstancias adversas, el misticismo y lo sagrado nunca han desaparecido, y probablemente nunca lo harán pues los seres humanos llevamos mucho tiempo plan- teándonos las mismas preguntas, en diferentes circunstancias. Es por eso, que los objetos sacralizados son una excusa tanto como evidencia para plantear que lo sagrado se encuentra en ma- nos de todos y cada uno de nosotros, que es personal y a la vez compartido. La experiencia de lo sagrado no es algo que les per- tenezca a unos pocos, llámense santos, profetas o sacerdotes. No hay nadie que posea verdades absolutas. Me gusta imaginar que, si cada persona toma responsabilidad de sus propias creencias,

BIBLIOGRAFIA

Eliade, M. (1957). Lo sagrado y lo profano (4ta. Edición 1981 ed.). (L. Gil, Trad.) Guadarrama/ Punto Omega.

Eliasson, O. (2007). Los modelos son reales. Nueva York. Jung, C. (1964) . El hombre y sus símbolos (1st ed.).

Schacter, D. L. (2001). Los siete pecados de la memoria. Edi- torial Ariel.

Real Academia Española. (2019). Obtenido de https://dle. rae.es/?id=NkAteAU|NkDuImp

www.alz.org. (2018). Obtenido de alzheimer´s association: https://www.alz.org/alzheimer-demencia/que-es-la-enferme- dad-de-alzheimer

Anexo A. Planos de montaje “Santuarios Priva- dos”

La estructura está compuesta de 8 paneles de ace- ro y Cartonplast, 1 frontal, 1 trasero, 4 laterales y 2 más para el techo más un tubo adicional central To- dos se ensamblan entre sí a través de tornillos y tuercas. El espacio señalado como gravilla es un espa- cio que ya existe demarcado en el Centro de Memoria.

Castelblanco, J. (2019). Vista frontal [Ilustración digital].

Castelblanco, J. (2019). Vista aérea [Ilustración digital].

Elementos internos

Los elementos internos son específicamente: 30 piezas en parafina, aproximadamente 2,30 m de cable de cobre para cada pieza, una baquelita donde llegaran todas las conexiones a la placa Arduino mega 2560, dos sensores ubicados a la entra- da, de 4 a 6 parlantes, un micrófono ubicado en el techo y un teatro en casa. Todos estos elementos ya los tengo disponibles.

Los objetos de parafina estarán suspendidos del techo fijados a una altura acorde a su peso y tamaño al momento ser instalados.

El sonido (micrófono y parlantes) funcio- nan de manera independiente de los otros elementos.

Castelblanco, J. (2019).Boceto sólido[Ilustración digital].

Anotaciones:

Las piezas de parafina son frágiles y livianas El volumen del sonido necesi- ta ajustarse a las condiciones del ambiente La fuente de energía que ofrece el centro de me- moria se encuentra a una distancia considerable al pun- to de conexión por lo que se solicitarán extensiones lar- gas, teniendo en cuenta que estarán a la intemperie.

Anexo B. Proceso Piezas en parafina

Para comenzar, busqué el mejor material para los mol- des de las piezas de parafina; aunque los más comunes para la fabricación de velas son el aluminio o yeso, debido a su complejidad y variedad en cuanto a formas, seleccio- né la silicona de vidrio como material definitivo. Esta silico- na funcionó adecuadamente, dada su flexibilidad y precio. En cuanto a las piezas, cada una representó un reto dife- rente. Las piezas más sólidas, como el diario o los frascos, fun- cionaron bien; sin embargo, la carpeta tejida o la muñeca de peluche necesitaron ser endurecidos para poder realizar las copias. Aún así, el reto más grande fue el oso de felpa dado que, aunque conseguí un oso con rostro de madera y cuer- po firme, su tamaño y forma complicaron el proceso. Final- mente, realicé ciertas piezas, como la carta o los guantes, con procesos experimentales y modelado, pues su duplicación con moldes no era la técnica más apropiada para su ejecución.

Aunque la propuesta expone 30 piezas, fue necesario reali- zar pruebas con las piezas posteriores para ajustar la luz interna y las condiciones, con el fin de que éstas dejasen ver con cla- ridad su forma, por lo que algunas piezas fueron descartadas.

Castelblanco, J. (2019).Molde oso [Foto- grafía].

Castelblanco, J. (2019)Vaciado oso[Foto- grafía].

Castelblanco, J. (2019).Copia oso[Fo- tografía].

Estructura

Para llevar a cabo el diseño de la estructura cúbica, fue ne- cesario tener en cuenta que el lugar elegido para su exposi- ción es un espacio al aire libre, además, las condiciones de transporte y almacenamiento desde el lugar de construcción hasta el Centro de Memoria, pueden causar daños en los so- portes. Así, se proyectó una estructura desarmable compues- ta por paneles, resistente a las condiciones climáticas cam- biantes, pero ligera para facilitar su carga y movilización.

De esta manera, se escogió el hierro como materia estruc- tural, con el fin de aportar peso y estabilidad suficientes para sostenerse a sí mismo y las piezas; el cartonplast, debido a su ligereza, impermeabilidad y resistencia al clima, resultó ser el material más adecuado para constituir la estructura cú- bica, además en color negro permitió oscurecer el espacio. En un primer momento, se ajustaron las dimensiones de la estructura, para obtener un espacio que fuese posible recorrer; después, se utilizó hierro reciclado de rejas junto con tubo nuevo.

Sonido

Para conseguir el efecto de eco en vivo, se buscó una ma- nera de amplificar el sonido, priorizando que los elementos de la instalación permanecieran intactos, así que, la tecnología del sonido fue la mejor opción. Tras una larga búsqueda en la carrera novena, famosa por sus ventas en tecnología, encontré un mi- crófono que captura el sonido ambiente, utilizado para grabar reuniones y juntas; aun así, este dispositivo requiere un ampli- ficador que produzca el efecto de reverberación, lo cual resulta costoso. Con un poco de experimentación de mi parte, encontré un dispositivo amplificador en casa que cuenta con este efecto.

Luces y sensores

Para dar luz interna a las piezas, se pensó en utilizar bombillos led, que iluminan de forma potente sin producir calor. Debido a los distintos tamaños de los objetos, fue necesario encontrar un tipo de bombilla que fuera funcional para todos, por lo que examiné múltiples diodos de luz blanca, amarilla y blanca cáli- da, con iluminación normal y puntual, planos, cónicos, redondos, hasta encontrar un tipo de extensión llamada “hilo led” que tiene el tamaño, color e iluminación acordes al propósito del proyecto.

Con la programación, el objetivo principal fue encender un objeto por visitante, para que éste se revelara ante su presen- cia; para conseguirlo, se utilizó una placa arduino 2560, ideal porque permite controlar una gran cantidad de objetos (en este caso 30 leds) de forma individual. Así, pues, fue necesario pro- bar distintos sensores (ultrasónico, infrarrojo, de movimiento, láser) que permitieran contabilizar y detectar la cantidad de visi- tantes que atravesaran la entrada del recinto, mientras activaban las luces dentro de una de las piezas. Ajustar los códigos de los sensores, el contador y las luces tomó varias horas de búsqueda, análisis, ensayo y error, en las que se eligió la programación que mejor se ajustó a la expectativa de funcionamiento de la pieza.

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