DÓNDE ESTÁ COLOMBIA EN CUANTO A DESARROLLO ENDÓGENO Y CONSTRUCCIÓN DE CIUDADES DEL CONOCIMIENTO
REFLEXIONES EN TORNO AL DESARROLLO ENDÓGENO Y LA COMPETITIVIDAD SISTÉMICA
los avances de Colombia y sus desafíos para encaminarse a construir procesos de futuro.
Ya se expresó que un país y sus territorios pueden avanzar hacia modelos de desarrollo endógeno, pero esta orientación no necesariamente implica que los procesos se dirijan a la conformación de ciudades del conocimiento. El primero es un hecho cultural que involucren a toda la comunidad y el segundo si bien parte de proceso también culturales, es decir de procesos de desarrollo endógeno, implica ir más allá pues se requiere crear una poderosa visión de progreso científico y tecnológico para diseminar en la sociedad una cultura de la Investigación y el Desarrollo dirigida a la Innovación, conformando así una figura que se sintetiza en la expresión CyT e I (Ciencia y Tecnología e Innovación), que a su vez representa un enorme desafío de cambio estructural de muy largo plazo, pues se requiere dotar a la sociedad del respectivo territorio de condiciones tales como: red de centros y de laboratorios para I&D; sostenido proceso de formación de doctores (PHD’S) que derive en una sólida capacidad de investigación por el elevado número de doctores y la calidad de la educación y de la investigación en todos los niveles (la Tecnópolis de Porto Alegre:1 doctor por cada 24 estudiantes en la UFRGS; o de São Carlos:1 doctor por cada 250 habitantes y 1 magister por cada 50 habitantes, entre otros indicadores35); e industrias en la punta de las nuevas tecnologías.
En estas condiciones, el primer desafío de las ciudades de Colombia es avanzar por generación espontánea o inducida a modelos de desarrollo endógeno, en aspectos tales como: i) ii) iii) iv) v)
ampliar la base de participación social en la construcción del nuevo modelo;
cooperación entre los actores que se traduce en la concertación sostenida entre los tres protagonistas del triángulo de Sábato (públicos, privados y la academia);
relaciones interempresariales mediante la cual los empresarios comparten información y tecnologías a través de diálogos formales o informales para intercambiar opiniones sobre los avances tecnológicos o problemas para la innovación con el propósito de mejorar individual y colectivamente la productividad y competitividad de la organización en los distintos componentes del cluster(s) en que está especializada la economía local;
alianzas interempresariales para la consolidación de clusters y no sólo de cadenas productivas, pues la primera hace alusión a una red intersectorial de lo productivo, la educación y la capacitación, financiación y nuevas instituciones, y la transferencia de tecnología a través de las capacidades endógenas de I&D para generar mayores economías de escala y más competitivas; y la segunda se limita a integrar verticalmente a los productores de los distintos eslabones de un bien final competitivo;
reingeniería institucional que se requiere para dotar de instituciones adecuadas al
territorio que hagan posible la coordinación para la cooperación permanente;36
vi)
vii)
capacidad de innovación y de creación que son factores propios de cada cultura (valores, estructura económica, instituciones e historia contribuyen conjuntamente al éxito) para la producción de nuevos bienes y servicios a partir de procesos de aprendizaje (asimilación de avances tecnológicos exógenos o externos) que contribuyen al desarrollo de capacidades endógenas o propias de innovación (fuerte inversión selectiva en I&D derivada de una acertada y proactiva política de CyT);
y visión de muy largo plazo pues los procesos requieren de paciencia, continuidad y de mucho tiempo de trabajo sistémico.
Todos estos factores integrados son los que diferencian unas economías de otras, pues son los factores subjetivos y el entorno socio cultural los que juegan un papel decisivo en la producción y acumulación de conocimiento específico para el mejor suceso de la respectiva tecnoeconomía.
De esta manera, una “superestructura social” propicia la cohesión social y un ambiente socioeconómico que admita la mixtura productiva de cooperación y competencia, y de intervención pública y del mercado para superar lógicas de lucro a corto plazo, sino que respondan a intereses de largo plazo del territorio.
Por tanto, son las especificidades territoriales y los espacios socioeconómicos los que generan competitividad y posibilitan la sobrevivencia en un mundo global capitalista.37 Entonces, los modelos de desarrollo endógeno son procesos multidimensionales de interacción con efectos acumulativos, derivados de la retroalimentación permanente de los actores claves del cambio tecnológico, sobre todo de la interacción dinámica entre las empresas y al interior de estas, que genera cooperaciones entre empresas e instituciones de investigación para propiciar procesos sinérgicos de desarrollo y relaciones de cooperación estables y de largo alcance. Para que estos sucesos ocurran se requiere que las economías sean altamente especializadas.38
La literatura en el tema sugiere que en la generación de clusters, base productiva de los modelos de desarrollo endógeno, entra en juego la formación de secuencias.
Una primera fase se caracteriza por estrategias no concertadas entre empresas (estrategias espontáneas), las cuales tienen raíces históricas más firmes en unos países que en otros.
Una segunda fase, surge cuando una masa crítica de empresas eficientes que han ejercitado formas interempresariales de la división del trabajo, genera una
36 Hurtienne Thomas y Messer Dirk. Nuevos conceptos de competitividad internacional en países industrializados y
en países en desarrollo. Instituto Alemán para el Desarrollo. Nueva Sociedad e IAD.Caracas . 1998.
37 Becattini G. The Marshallian Industrial District as a Socio-economic Notion. International Institute for Labour
Studies. Ginebra, 1990.
institucionalidad consciente basada en el desarrollo de una infraestructura material e inmaterial distribuida en clusters.
En una tercera fase, con los avances antes mencionados, se genera una eficiencia colectiva, derivadas de su potencialidad de movilización. Por lo general ocurre que empresas no dinámicas, además de verse sobreexigidas por sus necesidades internas, son prácticamente incapaces de aprovechar ofertas externas de prestación de servicios y potenciales de desarrollo. Por ejemplo, acceder a fondos de I&D, formación eficiente de proveedores, y oportunidades complementarias de especialización.
Así, el Estado o las instituciones públicas parecería que no pueden generar estructuras competitivas. Esa tarea corresponde fundamentalmente a las empresas mismas. Lo que si pueden hacer es contribuir decisivamente a fomentar el potencial de modernización empresarial y acompañar con políticas adecuadas los procesos tecnológicos, organizativos y de innovación, que ayuden a anticiparse a los futuros desafíos para preparar el entorno empresarial y facilitar las decisiones de las empresas en la asignación de inversiones de largo plazo, a través de foros donde intervienen actores públicos y privados para elaborar políticas y estrategias de mediano y largo plazo, en lo cual adquiere vital importancia la capacidad de conducción del gobierno local.39
Ahora bien, los modelos de desarrollo endógeno cuyos rasgos generales hemos descrito, necesitan de un modelo formal de desarrollo, que responda al entorno empresarial existente para generar modelos de competitividad sistémica como el diseñado por el Instituto Alemán para el Desarrollo (IAD). Este modelo parte de la base de que existe un entorno empresarial eficiente, que es lo que precisamente es débil en los países en desarrollo como Colombia, así los procesos de ajuste estructural macroeconómico hayan sido exitosos, situación que también está en duda en la experiencia colombiana.
No obstante lo anterior, cuando una economía transita de un modelo cerrado a uno abierto, una parte importante de la estructura empresarial evoluciona gradualmente para mejorar rápidamente su competitividad. Sin embargo, si el entorno nacional no es eficaz, restringe la capacidad de las empresas para desarrollar una competitividad duradera, pues éstas no pueden concentrarse en la actividad central que las hace competitivas porque se ven obligadas a desarrollar por si mismas las producciones y los servicios internos que otras empresas pueden adquirir o explotar en calidad de externalidades. En consecuencia, no se produce en ellas el mejoramiento continuo que distingue a las empresas de eficiencia duradera. En este sentido, el modelo del IAD va más allá de otros modelos fundamentados en categorías económicas, soslayando la dimensión política que interviene en la creación de competitividad, a través del esfuerzo colectivo de las empresas, de los gremios empresariales, del Estado y de otros actores sociales.
En consecuencia, los países no pueden elaborar un número ilimitado de políticas o de elementos de competitividad sistémica. Los países más competitivos poseen40:
• En el nivel meta, estructuras básicas de organización jurídica, política y económica, capacidad social de organización e integración, y capacidad de los actores para la interacción estratégica. La competitividad sistémica sin integración social es un proyecto sin perspectiva. Por tanto la competitividad sistémica es un proyecto de transformación social que va más allá de la simple corrección del contexto macroeconómico. El logro de la competitividad exige una elevada capacidad de organización, interacción y gestión por parte de los grupos nacionales, que deben procurar una gestión sistémica que abarque a la sociedad en su conjunto. Es por eso que en los procesos de conformación de ciudades del conocimiento, se busca difundir la visión para su apropiación social, la consolidación de la articulación de los actores, y disponer de una figura de coordinación de los procesos.
• Un contexto macro que exige eficiencia a las empresas. Pero esa exigencia parte de un equilibrio macroeconómico de las políticas fiscales, presupuestarias, monetaria y cambiaría.
• Un nivel meso estructurado donde el Estado y los actores sociales desarrollan políticas específicas de apoyo, fomentan la formación de estructuras y articulan los procesos de aprendizaje a nivel de toda la sociedad. Esto se logra a partir de la estabilidad macroeconómica que estimula el ahorro permitiendo fuertes inversiones públicas y privadas que a su vez generan condiciones para incorporar tecnología y promover las exportaciones. En estas circunstancias es un error pensar que es suficiente el equilibrio macroeconómico y la liberación comercial para crecer y ganar competitividad. Se requiere ante todo la formación activa de estructuras amparadas en correctas políticas industrial, tecnológica, educativa, desarrollo territorial, ambiental, y de importaciones y exportaciones selectivas.
• Y en el nivel micro, un gran número de empresas que buscan simultáneamente la eficiencia, calidad, flexibilidad y rapidez de reacción, estando ellas en redes de colaboración recíproca. Esto depende de la dinámica de la eficiencia de las localizaciones industriales, es decir, del contacto estrecho y permanente con las universidades, centros de investigación científica y tecnológica, instituciones educativas, instituciones de información y extensión tecnológica, entidades financieras, agencias de información para la exportación, y muchas entidades más. La figura 11 ilustra el esquema básico de este modelo interaccionado, bastante conocido.
Ahora bien, los modelos de desarrollo endógeno por sus caracterizas fundamentadas en la historia, cultura, valores, innovación y eficiencia colectiva, necesitan, enriquecerse de cuerpos teóricos provenientes de líneas de pensamiento que los consoliden y den un sustrato conceptual acordes a los cambios que se van dando en el pensamiento sobre el nuevo desarrollo.
40 Esser Klaus, Hillebrand W., Meser D., Meyer-Stamer J. Competitividad sistémica: nuevo desafío para las
En estas condiciones, a la concepción marshalliana de las ventajas de aglomeración, se han incorporado tres dimensiones: a) elementos de la economía industrial e institucionalistas (tesis de la especialización flexible y del costo transaccional); b) la incorporación de conceptos sociológicos (entorno social); y c) enfoques de estudios regionales (las ventajas de aglomeración de Michael Storper, el distrito industrial de Beccatini y Garofoli, los distritos tecnológicos de Antonelli, el cluster de Porter, el medio innovador del Gremi, entre otros). Esto no significa que sea el cuerpo teórico único: pueden haber otros contenidos que en cada caso, se considere deben ser incorporados. Por ejemplo, del crecimiento endógeno,
Entonces tenemos una compleja estructura de pensamiento para hacer posible modelos endógenos de desarrollo: a) la cultura como núcleo fundamental; b) el modelo de competitividad sistémica; y c) la fertilización de lo anteriores con el bagaje teórico mencionado. Si el conjunto de estos factores no se aborda agregadamente, estamos hablando de otros procesos o modelos de desarrollo, y no de modelos endógenos. Esto plantea un desafió interdisciplinar del más alto nivel y complejidad, que deseablemente sería conveniente se abordara desde los territorios que dispongan de universidades y centros de investigación de excelencia, para que el modelo sea lo más arraigado al contexto, sin dejar, obviamente, de confrontar este conocimiento con el generado en otros ámbitos para fertilizarse, mirar las diferencias y enriquecerse.
CÓMO ESTÁ COLOMBIA FRENTE A LOS DESAFÍOS DE LA