• No se han encontrado resultados

transnacionalidad y ciudadanía de las mujeres en contextos de mi

gr

ación

51

14 Saskia Sassen: ciudad global y la lógica de expulsión del neoliberalismo. entrevista: www.youtube.com/

watch?v=7dc-2v_YjJ4

que no estamos de acuerdo con el sistema político, económico y patriarcal. Porque a este sistema le es ajena nuestra cotidianidad y solo le interesa en la medida en que, con su po- der, se beneficia de nuestras situaciones laborales, de extranjería, de desplazadas econó- micas, de mujeres en paro, de profesionales calificadas que trabajan en sectores precarios, de mujeres españolas, holandesas, alemanas, que tienen que trabajar y profesionalizarse y que para ello tienen que contratar a otras mujeres que cuiden de los críos y son testigos de que esas mujeres, las “canguros”, de Bolivia, de Colombia, de Perú o de otros países, a su vez, han dejado a hijos e hijas al cuidado de otras mujeres, las abuelas. Estamos, por tanto, en una cadena de importación y exportación moderna del cariño.

En estos tiempos de crispación social prevalece el “sálvese quien pueda de la crisis econó- mica” y se incrementan en la sociedad actitudes de desprecio a las y los inmigrantes. Por tanto, es ahora cuando tenemos que afilar nuestro ser como estrategas. ¿Cómo organizar- nos? ¿Cómo hacernos colectivas? ¿Cómo trabajar juntas respetando nuestras diversidades?

Ayer se mencionó que hace dos años se organizó en Barcelona un encuentro con temáti- cas similares; sin embargo, y siendo críticas, no tuvimos la capacidad de aprovechar ese espacio. Perdimos la continuidad. El año pasado estuvimos en Madrid en un encuentro también similar y hasta el día de hoy no tenemos una red construida para seguir impul- sando acciones colectivamente. Creo que es necesario reflexionar si sólo tenemos ca- pacidades de denuncia o si también podemos generar, como compañeras que sabemos escuchar y aprender y tenernos confianza, espacios de acción política.

Ciertamente, como ya se indicó ayer, no hemos empezado en Barcelona. Ya se había em- pezado hace 20 años con el asociacionismo y, seguramente, en otros lugares del Estado español haya ya camino realizado. Aquí tenemos, por ejemplo, compañeras de Holanda que han ido generando espacios en Europa. En fin, hay un movimiento importante de trabajo desde las mujeres inmigrantes y, gracias a ese tejido rico e interesante, estamos aquí, cada grupo con sus particularidades creativas y reivindicativas. Sin embargo, co- incido con las voces que reclaman la urgencia de acelerar la colectivización de los mo- vimientos, pues las condiciones políticas y económicas mundiales que enfrentamos son desastrosas, principalmente, para las mujeres.

Esos desastres ya los mencionaba Saskia Sassen. A ella le escuché en una entrevista que estamos viviendo en dinámicas interconectadas por un sistema cuya lógica es la de la expulsión, la de la financialización internacional, de pura plusvalía inmensa donde ya no se necesita más gente, o, cuando se necesita, sólo es como ente consumidor. Sassen menciona que cuando China compra tres millones de hectáreas en Zambia para plantar palma para hacer balfios, eso supone un proceso de expulsión masiva de pequeños agricultores, de pueblos enteros14.

Plen

AR

iA

fin

A

l

52

15 Problemas ambientales, agricultura y globalización en

América Latina. José antonio segrelles. departamento de geografía Humana, universidad de alicante (espa- ña). www.ub.edu/geocrit/sn-92.htm

16 Mujeres que alimentan al Mundo. entre Pueblos.

ht t p: //r evis t a s o b e rania alim e nt aria.wo rd pr e ss. com/2010/08/23/las-

17 Hoy son 10 firmas las que dominan casi todo el mer-

cado de soja, maíz y caña de azúcar: www.solidaridad.net/imprimir6658_enesp.htm Alimentos transgénicos cada día más comunes en los su- permercados. Hernando arango

www.trainermed.com/docs/nota.

Vemos entonces una lógica de venta de mercancías que arrasa la flora y fauna del pla- neta. La tragedia que lloramos del tsunami en Japón ejemplifica la dimensión de los desequilibrios que estamos provocando en los ecosistemas con esas lógicas del capital depredador de la naturaleza.

La urgencia de organizarnos en movimientos de resistencia global como mujeres, es un llamado de las campesinas y campesinos que cada día son despojados de sus tierras o, que están siendo condenados a la precariedad y pobreza por la lógica del sistema que ha liberado los mercados agropecuarios mundiales y que establece complejos agroin- dustriales controlados por empresas transnacionales y por los grandes agricultores loca- les15. Esto, mujeres, se conecta a lo que comemos y a lo que no comemos. En la crisis

alimentaria, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), mil millones de personas están mal nutridas en el mundo, es decir, una de cada 6 de todas las que habitan el planeta.

En una publicación editada por la organización Entre Pueblos Barcelona16, titulado Muje- res que alimentan al mundo: Soberanía Alimentaria en defensa de la vida y del planeta

se menciona que son las mujeres las que aseguran que no falte el arroz en el sudeste asiático y las que producen trigo y maíz en América, proporcionando así hasta el 90 por ciento de los alimentos que consume la población empobrecida de las zonas rurales.

En África subsahariana, las mujeres producen hasta el 80 por ciento de los alimentos básicos para el consumo familiar y su venta. Ellas cultivan hasta 120 especies vegetales diferentes en los espacios libres junto a los cultivos comerciales de los hombres.

Para todas nosotras es evidente que casi todos los alimentos que compramos en los su- permercados son el negocio de grandes empresas que arrasan suelos, agua y en los que muchas veces se utilizan transgénicos17.

Nuestra urgencia de organizarnos en políticas concretas sobre los impactos de la migración pasa por no olvidar conflictos armados en los que las mujeres vivenciamos de distinta ma- nera los impactos de la violencia. Menciono, por ejemplo, el escenario colombiano, donde la complejidad del conflicto y la escalada de la confrontación son alimentadas por sectores de la clase política y económica, por las empresas transnacionales y por los propios medios de comunicación. En su conjunto, estos sectores respaldan abiertamente el incesante au- mento del gasto militar en Colombia, el cual está dentro de los diez más altos del mundo18.

transnacionalidad y ciudadanía de las mujeres en contextos de mi

gr

ación

53

18 Jornadas de sensibilización “militarización y terror en

la vida civil y cotidiana en Colombia”. Colectivo ma- loka-Colombia. www.colectivomaloka.org/es/agenda/

19 “más que al narco, me suena a guerra contra los más

jodidos”. www.jornada.unam.mx/2011/04/17/index.php ?section=politica&article=005n2pol

Las mujeres colombianas residentes en Colombia y en el extranjero saben de la urgencia e importancia de organizarse. Ellas nos han dado ejemplos de cómo en medio del combate se pueden construir pacíficamente redes y resistencias para que sus cuerpos no sean bo- tines de guerra. Otro escenario de violencia se ha instalado en México desde el año 2006, con 40 mil muertos por la ficticia guerra del Estado mexicano contra el narcotráfico19.

Escenarios de conflicto en Argelia, Somalia, Uganda, Pakistán, Libia, Irak, Palestina, Is- rael, Sudeste de Turquía... y otras geografías donde la vida está en constante amenaza, sobre todo para las mujeres, niñas, niños y hombres, es decir, para la población civil en general. ¡Y qué difícil, por no decir imposible, es conseguir proteger la vida de esas muje- res cuando solicitan el Derecho de Asilo! Y qué fácil es hacer circular las mercancías para los cinco principales países fabricantes y vendedores de armas en el mundo: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China.

Mujeres, este seminario es de primer orden por las posibilidades que nos ofrece, por la reflexión de ver la interdependencia de esa globalización que atenta contra la dignidad de las personas. Estamos llamadas a ser más activas de lo que ya somos, a ser más humildes en nuestras posiciones ideológicas (pero sin perderlas). Lo que quiero decir es si podremos estar más abiertas para construir un colectivo con nuestra diversidad de posturas. Un ejer- cicio verdaderamente difícil, pero aún es más difícil que nosotras tengamos que pagar por los errores y ambiciones de esos sistemas de poder que en nada nos benefician.

Compañeras, mientras limpiamos, mientras cuidamos niñas y niños, ancianos y ancianas, mientras lo seguimos haciendo con cariño y responsabilidad, mientras nos formamos y capacitamos en herramientas como aprender otros idiomas, mientras nos constituimos en cooperativas de autoempleo, mientras organizamos seminarios, mientras salimos a la calle para denunciar los abusos de las leyes de extranjería, mientras nos plantamos ante los Centros de Internamiento para Extranjeros para denunciar las violaciones a los derechos humanos, mientras nos ponemos en huelga para decir NO a más parados en el Estado español que suman ya millones, mientras nos vamos con cacerolas para decir NO a los recortes de derechos en la Salud Pública, mientras nos posicionamos sin pedir permiso para ejercer nuestros derechos como Ciudadanas Globales y transformamos fronteras para hacer dialogar las cosmovisiones de aquí y de allá... tenemos el reto a la pregunta ¿Cómo seguimos organizándonos?

La respuesta está en nosotras... Mujeres, ¡Somos muchas! ¡Con alegría vamos a la pro- puesta y a la acción! Muchas gracias.