¿Por qué fallan las relaciones? Una persona encuentra, por fin, al ser humano con quien considera que le gustaría “vivir el resto de su vida, tener y criar a una familia y formar un hogar que sea un remanso de paz en medio de los avatares de la cotidianidad”. Un sueño muy romántico e ideal, pero lamentablemente demasiado alejado de la realidad de nuestro entorno social.
¿Un sueño imposible? No, definitivamente no. ¿Pero muy difícil, cierto? Si, es difícil. Lo verdaderamente importante es, que a pesar de lo difícil que pueda parecer… es posible; y sobre todo: vale la pena.
La promesa es: tener un lugar verdaderamente propio, algo que, en medio del planeta tierra, pueda sentir que le pertenece, que es de su entraña, que huele a usted, que se le acomoda, que se “parece” a usted y a lo que usted es; un lugarcito en donde se sienta cómodo, relajado, sereno y…amado. Un espacio personal, íntimo, sentido. El lugar en el cual se encuentre a sí mismo, en el que le espera, convive y comparte lo mejor de su ser con una persona a quien ama y le ama. Una persona con quien puede sentirse confiado, tranquilo, seguro, protegido, a salvo. Una persona a quien puede contarle, todas las cosas buenas o las cosas tristes que le hayan sucedido hoy, las cosas que disfruta y las que le preocupan, y esta persona hará todo lo posible por entenderle, por apoyarle, por consolarle, por tranquilizarle y por ayudarle… aunque no esté totalmente de acuerdo con la forma como ha manejado sus cosas y aunque no entienda algunas de ellas.
Un lugar al que quiere apresurarse a llegar cada día, el cual extraña y añora cuando debe alejarse por más de unas horas, y a donde siempre regresa con esperanzas y con la ilusión de refugiarse de la misma vida. Allí siempre encuentra unos brazos amorosos, que le encanta cómo le abrazan; y unos labios cálidos que le besan con ternura y le hacen sentir que vive en el paraíso terrenal y que la vida vale la pena.
A un lugar como el descrito, lo llaman hogar. Y para poder tener un hogar es absolutamente indispensable e ineludible, tener una pareja con la cual usted pueda convivir y compartir en paz y amor. Si no cuenta con estos últimos componentes, usted tal vez tenga un apartamento o una casa, pero no un hogar.
Algo parecido a lo arriba detallado, con algunos componentes adicionales y muy importantes, como suelen ser: una sana y feliz vida sexual, unos hijos que les llenen de ilusiones y esperanzas, y otros importantes y valiosos etcéteras, son una meta, un objetivo y un sueño dorado, que la totalidad (las excepciones son rarísimas) de los seres humanos quiere lograr como parte importante de su realización personal.
Ya desde el inicio del Manual nos hemos referido, extensamente, a uno de los instintos fundamentales del ser humano, como lo es el de convivir en pareja, y queremos reiterar la importancia que este concepto tiene en el logro de una vida verdaderamente gratificante.
Pero:
¿Por qué la convivencia con una pareja, en lugar de enriquecer nuestra vida y contribuir de manera importante a nuestra realización personal, se ha convertido en el peor y en el más enconado obstáculo para el logro de una vida feliz?
Repetimos, entonces, la pregunta de la primera línea de este capítulo: ¿Por qué fallan las relaciones?
Respuesta determinada y concluyente: Por alguno de los diferentes factores descritos y analizados en la primera parte de este manual.
Y como el objetivo de esta obra no es sólo plantear, describir, diagnosticar ni definir los problemas, sino además, ofrecer respuestas y soluciones posibles, entonces aquí lo verdadera y objetivamente importante es poder responder proactiva y positivamente presentando alternativas al siguiente interrogante:
¿Qué se puede hacer para evitar que cualquier leve problema,
desacuerdo o desavenencia pueda destruir, enfriar o arruinar los
sueños de una buena Relación de Pareja?
A eso vinimos.
Lo primero que debemos hacer es tratar de calmar, serenar y tranquilizar un poco a las personas involucradas. Es triste ver como personas maduras, y evidentemente inteligentes, se dejan llevar por una emocionalidad descontrolada en un momento inoportuno y pretenden tomar decisiones apresuradas que, en un altísimo porcentaje, suelen estar equivocadas y les llevan a decir y hacer cosas de las cuales rápidamente se sienten arrepentidas.
Lo más extraño es que, en justicia, cuando se hace una elección entre un par de alternativas posibles, deberíamos tener un 50% de opciones de acertar o equivocarnos, por igual. Pero, por alguna razón desconocida, cuando tomamos esa determinación en un momento de descontrol emocional, solemos equivocarnos en más de un 80%. Pareciera que la Divina Providencia quisiera orientarnos a que nunca tomemos decisiones importantes, en un momento emocionalmente disfuncional.
Ya un poco más tranquilos, y esto puede requerir algo más de unas pocas horas, a veces hasta más de una semana, y con suficiente serenidad como para poder ser medianamente objetivos y poder tener algo de equilibrio y sentido de equidad, vamos a tomarnos un tiempo a solas y en reposo, para analizar algunas cosas que es importante determinar antes de seguir adelante. Es absolutamente vital, hacer un diagnóstico lo más acertado posible, dentro de nuestras capacidades, para saber en forma adecuada y correcta en dónde estamos y hacia dónde vamos. En otras palabras: en qué punto de nuestra relación giramos hacia la izquierda, cuando debimos hacerlo hacia la derecha. ¡Ojo! La primera pregunta que debe hacerse una persona cuya relación empieza a mostrar fisuras, debilidades y fallas, es la siguiente: ¿En forma real y objetiva… qué tanto le interesa restaurar o recuperar su Relación de Pareja, y por qué? ¡Espere! No se apresure a responder con un supuesto ¡pues claro que sí! No es tan sencillo, como podría pensarse.
Y no es que la respuesta sea difícil; damos por descontado que, según experiencias registradas, más del 90% de las personas responden afirmativamente. Pero lo que
suele faltar a la objetividad es la razón o el verdadero motivo por el cual se quiere recuperar la relación. Ahí es donde la mayoría de la gente tiende a equivocarse.
Muchas personas quisieran recuperar su relación por miedo a la soledad, al hambre o a otras carencias; supuestamente por temor a que los hijos sufran limitaciones; por temor al “qué dirán mis amistades o mi familia” (más de lo que podría creerse), o por supuestas diferentes razones que, en el fondo, lo que significan realmente es: "mejor malo conocido, que bueno por conocer"
¡Y casi todas esas razones suelen estar equivocadas y son insuficientes (independientemente de que suenen lógicas, sensatas u obvias) si en el fondo de este juicioso y responsable análisis no subyace verdadero aprecio, valoración, respeto y admiración por la pareja que se quiere conservar o recuperar.
"Quiero restaurar mi relación porque él o ella es una persona muy
valiosa, inteligente, responsable, digna y noble, una persona a quien
admiro, respeto y aprecio".
Es posible que, en el momento, no se sienta el enamoramiento, ya que estamos enojados u ofendidos, pero lo importante es que, al hacer el análisis objetivo descrito renglones atrás, se pueda llegar honesta y justamente, a la conclusión expuesta.
¡Mucho cuidado! Cualquiera otra razón que se quiera argumentar y de la cual intente autoconvencerse (o convencer a su terapeuta) siempre presentará graves peligros ocultos y en la mayoría de las ocasiones sólo conducirá al aplazamiento de los problemas que han hecho peligrar la relación. Muchas veces un arreglo basado en las otras razones anotadas, sólo son "paños de agua tibia" los cuales, finalmente, no brindarán soluciones de fondo para fortalecer la relación que se quiere restaurar. Con el próximo aguacero su relación volverá a presentar "filtraciones".
Es tan importante entender claramente este concepto, que vale la pena reiterar el punto.
Si usted hace un análisis sincero, honesto, sentido, justo, equilibrado, consciente, profundo y objetivo de los motivos por los que le gustaría, o por los cuales quiere intentar y le interesa recuperar, restaurar, reparar, corregir y fortalecer su Relación de Pareja, y encuentra difícil identificar y definir en su pareja auténticos valores humanos que le motiven para admirarle, respetarle y valorarle... verdaderamente, su relación tiene gravísimos problemas.
Es que si alguien llega a la conclusión honesta y sincera de que lo que le lleva a intentar recuperar la relación es algún temor, inseguridad o limitante (Repetimos: hambre, soledad, no tener a donde ir, el que dirán, los hijos, el entorno económico, etc.), entonces puede llegar a cometer el error de estar cambiando su afectividad por “un plato de lentejas", o peor aún, usted podría estar "prostituyéndose" por un techo, un plato de comida, o por apariencias sociales. Terrible, superficial, triste y rápidamente
Es de gran trascendencia poder reflexionar juiciosamente sobre este tema: Si, como sucede con alguna frecuencia, no es posible, en justicia y con honestidad, encontrar motivos de respeto, admiración y auténtica valoración en nuestra pareja, se requiere hacer una genuina disección y ahondar en los aspectos más fundamentales de la relación. Se va a requerir ayuda profesional. No va a ser fácil recuperar una relación a la que le faltan aquellos importantes elementos positivos. El compromiso y la responsabilidad van a ser de alta exigencia. Téngalo en cuenta.
Han llegado a consulta personas que, ante la pregunta: ¿Qué es lo que más le gusta de su pareja? responden rápida y enfáticamente: ¡Nada! Y ante la repregunta: ¿Y qué es, entonces, lo que tanto le molesta de ella? ¡Todo! contestan con igual énfasis e inmediatez. Y aún relaciones así de afectadas se han podido restaurar, pero no de manera fácil ni rápida.
Antes de adentrarse en el análisis propuesto, es recomendable darle una repasadita al capítulo 8 y buscar entre las razones básicas sobre las cuales se inició esta relación. Luego, concéntrese juiciosamente en el análisis aquí sugerido y en cuanto haya logrado conclusiones determinantes, continúe con las páginas siguientes.