Los estudios de Beck, Levine y Loayza (2000) y La Porta et al. (1998) usan la variable de origen legal al ser relevante por la intervención del Estado mediante las leyes enfocadas al sistema financiero que fomentan su desarrollo e incrementan las transacciones. Ello se explica en que, si la protección a los inversionistas medido por
28 normas y calidad de la ley es mínima, el mercado financiero de dicho país será menos desarrollado. Los autores entonces mencionaban que, ante contratos, derechos de propiedad y leyes efectuadas eficientemente, se permitirá mayor desarrollo financiero que absorba la informalidad.
Es importante analizar el desarrollo institucional como determinante de desarrollo financiero. Es Beck et al. (2005: 170-172) quien analiza esta variable y encuentra que tanto el desarrollo financiero como institucional reducen las barreras financieras, legales, de informalidad y/o corrupción que afectan en su crecimiento a las firmas sobre todo a las pequeñas y medianas.
Previos modelos propuestos por los autores previamente mencionados son criticados por no considerar la variabilidad del tiempo entre empresas, debido a que algunas pueden dejar de pertenecer al mercado por quiebra o distintos factores. En consideración a la crítica, es que el trabajo de Beck et al. (2000: 266) es el más adecuado para modelar esta relación. En su estudio, estima datos de panel para 77 países entre los años 1960-1995, mediante el Método Generalizado de Momentos.
Por otro lado, Meghir et al. (2015) ofrecen un estudio desde marzo del 2002 hasta diciembre del 2017 sobre una nueva perspectiva sobre informalidad que explica por qué los trabajadores brasileños, en las regiones de Sao Paulo y la más pobre de Salvador, poco calificados se encuentran tanto en el sector formal e informal a pesar de que el informal brinde salarios sustancialmente menores. Además, el modelo se extiende al propuesto por Burdett y Mortensen (1998) para observar las distribuciones de empleo y tratar la heterogeneidad de las empresas. Dicho modelo está basado en el comportamiento de cada trabajador pues no hay diferencia entre las vacantes ofrecidas por el sector formal e informal. Esto es porque consideran retornos constantes de productividad. Una de las contribuciones del estudio es que a pesar de que el valor de trabajar en el sector formal es mayor al valor en el informal, los costos/fricciones de búsqueda como el costo de espera y desplazamiento evitan que se espere a una oferta laboral de una empresa formal. Otra contribución importante es que, en un mercado con fricciones de búsqueda laboral, el sector informal tiene efectos perjudiciales al reducir la competencia entre trabajadores y hacer dificultosa la inserción en empresas que demandan mayor productividad.
Incluso, los autores mencionan que aumentar los costos de informalidad a través de las multas, mejora la asignación de trabajadores a empresas más formales y productivas, se incrementarían los salarios y el bienestar general. La ventaja de las empresas
29 pertenecientes a la región de Sao Paulo es que obtienen rentas muy altas que les permiten absorber los costos crecientes de la regulación. Finalmente, un aspecto clave de la informalidad yace en cómo las empresas publican sus vacantes en ambos sectores y cómo ello afecta en la asignación de trabajadores según su productividad. Este estudio brinda una línea de investigación que relacione la informalidad con la inversión pues las informales que tienen productividad muy baja y están fuertemente posicionadas en los países en desarrollo, emplean una alta proporción de la fuerza laboral lo que deteriora la imagen del país y afecta el crecimiento del país y del empleo.
En línea con la investigación previa, La Porta y Schleifer (2014) evalúan la tasa de crecimiento de autoempleo en relación con el producto bruto interno y el cambio en la fuerza laboral mediante un modelo data panel de efectos fijos por país para 68 países durante 1990 y 2012. Los autores evalúan la relación entre crecimiento económico, la transición de la empresa informal a formal y los ingresos por país. Sin embargo, establecen cinco hechos críticos sobre la economía informal. Primero, la informalidad es grande en países en desarrollo. En segundo lugar, la economía informal tiene una productividad mucho más baja lo que es consistente con Meghir et al. (2015) al ser estas pequeñas, ineficientes y estar dirigidas por jefes poco educados. Tercero, la productividad es un factor más relevante en relación con la evasión de impuestos y regulaciones pues si se reducen estos costos no compensa la pérdida de productividad en el sector informal. Por ende, no hay prosperidad en el sector formal. Cuarto, la economía informal guarda poca relación con la formal. Es decir, no hay un alto grado de transición a la formalidad y la presencia de empresas informales continúa por décadas sin crecimiento o mejora. Finalmente, los países que se desarrollan hacen que se reduzca la economía informal y se sobreponga la economía formal. Es así como en conclusión presentan que la solución a la informalidad es el crecimiento económico pues se impulsa la formación y creación de empresas en línea con educación de los empresarios.
Por ello, sugieren que las políticas estructurales diseñadas para promover la formalidad deben ser minuciosas debido a que la informalidad tiene un enfoque dual, sobre si se aplican políticas que la reduzcan o políticas que fomenten la formalización. Después de obtenidos los resultados, la evidencia sugiere que lo importante para el crecimiento no es la oferta de trabajadores menos educados pues algunas características observables son similares entre estos dos tipos de trabajadores. Mas bien, lo relevante yace en la oferta de empresarios educados, personas que puedan administrar negocios productivos. Desde esta perspectiva, el mensaje de política económica sobre cómo hacer crecer la economía
30 formal es aumentar, a través de la inmigración o educación y la capacitación, la oferta de empresarios educados.