II. LA CONSOLIDACIÓN EN EL BARRIO
2. Relaciones externas
Además de estas conductas y comportamientos típicos, la Hermandad de la O decidió adqui- rir las prerrogativas que tenían algunas de las iglesias de Roma, la capital de la cristiandad; así en el cabildo del 12 de noviembre de 1761 se decidió dar un poder para que se le gestionase en Roma la agregación de la Iglesia de la Hermandad de la O a “…la del señor San Juan de Letrán”.78
Mayor importancia para el carácter sacramental fue cuando, en el año 1792, es agregada a la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento de la Iglesia de Santa María Super Minerva de Roma; posiblemente el mayor reconocimiento tras la aprobación de las Reglas en 1785.
Debido a estas peculiaridades propias, las relaciones con otras hermandades de Triana no fueron fáciles, siendo frecuentes los pleitos a los que dedicaremos un apartado específico. Durante el s. XVIII, también fueron frecuentes las relaciones de buena vecindad con otras hermandades trianeras, sobre todo con la Hermandad del Cristo de las Aguas, recientemente fundada, y que tenía su residencia canónica en la iglesia conventual de San Jacinto. Tampoco se olvidaron nunca de las relaciones protocolarias que debían mantener con el resto de las Hermandades de Triana cuando pasaran con sus cortejos procesionales por la calle Castilla delante de la iglesia de la O.
¿Cómo recibían en la Iglesia de la O a los oficiales de otras hermandades? Se pueden cono- cer estas disposiciones por la información que se les dio a los hermanos en el cabildo celebrado el 1 de octubre de 1755, ante la visita de una delegación de la hermandad del Rosario de San Ja- cinto: “asta la esquina del mesón de las bocas... (y cuando salen de la Iglesia) asta la esquina de la calle caballeros...”.
Esta actitud de ser fiel al protocolo establecido no se cumplió siempre, pues cuando estaba en pleno auge el pleito entre las hermandades de la O y de la Encarnación, se vieron afectadas otras cofradías como la del Patrocinio, con la que las relaciones no fueron muy cordiales. Así, cuando la Hermandad del Patrocinio envió una diputación de hermanos a la O para poder entrar
77. SÁNCHEZ HERRERO, José (2000). “La evolución de las Cofradías de Semana Santa en la actual diócesis de Sevilla desde sus fundaciones hasta nuestros días”. En Religiosidad popular sevillana (dir. HURTADO SÁNCHEZ José). Sevilla, Secreta- riado de publicaciones de la Universidad de Sevilla y área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, p. 180.
en la Iglesia con su cofradía, todo parece indicar que no quisieron que entrasen en el interior del templo y decidieron esperarlos fuera, acompañando a la cofradía vecina desde “la esquina de las bocas hasta la alcantarilla de los ciegos”.79
También había sido institucionalizado el recibimiento protocolario que tendría que hacer la Hermandad de la O a cualquiera de las cofradías que durante su desfile procesional pasase de- lante de la puerta de su Iglesia: “salir los señores oficiales con sus baras a la puerta de Nuestra dicha Iglesia precediendo tener puesto el tarimón por las que gustasen entrar dentro”.80
Son frecuentes los textos que hablan de una especial relación con la Hermandad del Cristo de las Aguas; en el cabildo del 3 de marzo de 1757 se informa que una diputación de esta Her- mandad trianera solicita el préstamo de algunas insignias para su estación de penitencia el Jueves Santo; petición que fue atendida favorablemente; y no fue un acontecimiento puntual, pues en el cabildo del 12 de marzo de 1761, se vuelve a reiterar la petición. En esta ocasión la documenta- ción es más explícita: “el simpecado, manguillas, estandarte y campanilla...”
A pesar de los pleitos interpuestos por la Hermandad Sacramental de Santa Ana, la Her- mandad de la O nunca dejó de participar en procesiones a las que fuera invitada por parte de cualquier Cofradía de la Parroquia de Triana, con la única condición de ocupar el último lugar entre las hermandades por ser su Iglesia ayuda de Parroquia. Así el día 3 de junio de 175381, en
la sala de cabildos de la Hermandad de la O se recibió a una diputación de la Cofradía del Santí- simo Sacramento de la Parroquia de Santa Ana, que le traía una invitación para participar en una solemne procesión por el barrio, y ante esta invitación, la contestación del prioste no deja lugar a la duda de cuáles eran los sentimientos:
para que le acompañasen en la dicha procesión… a lo que respondió nuestro hermanos Prioste, que nunca hesta hermandad se hallaría con más gusto y honra…pero que la Hermandad tenía hecho un acuerdo en el que había determinado que para ir a la dicha procesión, avía de ocupar el lugar superior a todas las demás hermandades, poniéndose delante de la Hermandad del Santísimo Sacramento por ser fusión de Parroquia.
Posiblemente una de las participaciones más solemnes coincidió con la restauración de la Parroquia de Santa Ana tras los desperfectos causados por el terremoto de Lisboa; la Herman- dad Sacramental de la O decide colocar el Santísimo el 15 de octubre de 1758: “abiendo determi- nado esta Hermandad haser un dia de fiesta en la Parroquial Santa Ana a la colocación del San- tísimo Sacramento”.
Era frecuente que las fiestas que se preparaban en el barrio de Triana estuvieran marcadas por la trascendencia y la solemnidad; era tanta la dedicación que, en algunas ocasiones, se preparaban las celebraciones con más de un año de antelación. Solían participar en ellas las personalidades más relevantes de la Iglesia de aquellos momentos, terminándose las fiestas –la octava–, con la presencia del poder civil local: el Cabildo de la Ciudad de Sevilla.
Así, la Hermandad de la O decidió su participación en la fiesta religiosa que se prepa- raba en todo el barrio trianero con motivo de la “colocación del Santísimo Sacramento”; en el
79. AHO, Cabildo de 7 de abril de 1756. 80. AHO, Cabildo del 7 de marzo de 1757. 81. AHO, Caja 2.A.2. Libro de cabildos de Oficiales.
cabildo celebrado el 15 de mayo de 1757, se aceptaba la invitación de la Sacramental de Santa Ana y se nombraban unos diputados para preparar todos los actos: los licenciados don Ma- nuel Zaballos y don Fernando Mateos. Al poco tiempo se recibió una notificación de agrade- cimiento de la Sacramental de Santa Ana, por haber sido la primera hermandad de Triana en confirmar su participación.
En efecto, se había decidido que la colocación del Santísimo Sacramento en la Parroquia fuese el 15 de octubre de 1758, y que la ceremonia sería presidida por el Cardenal Solís, Arzo- bispo de Sevilla; pero los actos se iniciarían en el barrio el día 14 por la tarde con una procesión, que finalmente no pudo llevarse a cabo por la lluvia, aunque la Hermandad de la O, como era su costumbre, había llevado a cabo todos los preparativos con una gran dedicación:
poniendo esta Hermandad en la hasera de Nuestro Resinto clabando en los portales y paredes de la calle de Santo Domingo 36 candeleros de madera con una O grande dorada y en cada uno un cirio de 6 libras y por haber llovido no se hizo la prosesión.82
El programa de actos para estos ocho días fue el siguiente: el 15 de octubre comenzó la fiesta, como estaba previsto, con la presencia del Señor Cardenal y con una misa pontifical; al día si- guiente asistió a la Parroquia el Ilustrísimo Cabildo de la Santa Iglesia Catedral, predicando en la misa el Canónigo don José Vilar; el martes 17 fue el clero de la Parroquia Santa Ana y la Her- mandad del Señor San Joaquín, cantando la misa el Provisor y Vicario General del arzobispado sevillano don Joseph Aguilar y Cueto, y predicando el Chantre de la Catedral don Francisco de Olazábal y Olaysola. El día siguiente, 18 de octubre, fue la Hermandad de la O la encargada de preparar todos los actos que se celebrarían en la Parroquia de Santa Ana , aunque como era norma de comportamiento en sus celebraciones, en los días de víspera de la fiesta de la Virgen de la O, la noche anterior, hubo una fiesta en la calle Castilla, engalanándose la torre de la Iglesia, lle- nando de luminarias la calles, tocándose los clarines…:
El miércoles 18 hizo la fiesta Nuestra Santa Hermandad en esta forma. El día martes en la noche ubo sus luminarias en la torre y en los lados clarineros, el día miércoles amaneció en la Iglesia de Señora Santa Ana puesta la cera en el Altar Mayor, colaterales y quatro cirios de a 14 libras y en la capilla del Santísimo dos cirios y en el dicho altar 12 belas de a libra y media y puesta la mesa de Cabildo con 4 candeleros de plata y en ellos 4 faroles y Señor Crucificado en medio. Salio la Diputación de Nuestra Iglesia en una carroza con 6 mulas y un coche con quatro, asistió a la fiesta el muñidor Nuestro y el de el Santísimo con 12 niños y 12 cirios para la misa, la que cantó el Señor don Manuel Zaballos Vene- fiado más antiguo y predicó el Reverendo Padre Nuestro frai Sebastián Cubano religioso del Orden de Nuestro Padre Santo Domingo en el Convento de San Pablo y se le dio para el Sermón 20 r. Bolvio la Diputación después que se acabó la funsión a Nuestra Iglesia y a la tarde fue en la misma forma.83
El jueves 19 “hizo” la fiesta la Ilustrísima Hermandad de la Purísima Concepción de la Pa- rroquia de Santa Ana, predicando “el Reverendo Padre Nuestro; el viernes la Hermandad de las Santas Vírgenes, predicando el Reverendo Fray Antonio, hermano religioso del Convento de Nuestra Señora del Pópulo de la Orden de los agustinos descalzos; el sábado 21, le correspondió
82. AHO, Caja 2-C-4. Fotocopias de Noticias de la antigüedad de esta Hermandad… 83. Ibídem.
a la Ilustrísima Hermandad de las Benditas Ánimas de la Parroquia de Santa Ana y predicó fray Francisco Javier González, Maestro de Sagrada Teología y Examinador Sinodal del arzobispado sevillano y hermano mínimo de San Francisco de Paula; el domingo 22, último día de celebracio- nes, le tocaba a la Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento de la Parroquia de Santa Ana, predicando Fray José Nalba, religioso jubilado del Convento del Carmen. Por último, el lunes 23 cerró las celebraciones de la octava, el Ilustrísimo Cabildo de esta Ciudad asistiendo los regido- res y jurados, predicando el Padre Reges del Colegio de Santo Tomás.
A los pocos años, en 1775, la Hermandad de la O participó directamente en la inaugura- ción de la Iglesia conventual de San Jacinto, una inauguración que desde el cenobio de los do- minicos habían programado con cinco días de ceremonias, desde el 29 de enero hasta el dos de febrero; el día 31, en la tercera de estas cinco funciones, le correspondió concelebrarla a la Her- mandad de la O.84
En otra ocasión, a la Hermandad de la O se le invitó a participar en la fiesta organizada por la Cofradía de Santa Bárbara, que también tenía su residencia canónica en la parroquia de Santa Ana, y como era normal, la Hermandad aceptó de buen grado y confirmó su asistencia, y para que su presencia fuese de la forma más solemne posible, se encargó de engalanar su Iglesia: “en nuestra iglesia y para esta haverse puesto banderas y gallardetes en la torre y otras demostraciones como luminarias”.85
La importancia que tenía en la ciudad de Sevilla la festividad de la Inmaculada Concepción estaba fuera de dudas; la ciudad se había convertido en la gran defensora del dogma de la Inma- culada, incluso antes de que fuese instituida como fiesta oficial en 1709 por el Papa Clemente XI, y dada la devoción de la gran mayoría de los sevillanos a esta advocación de la Virgen, tuvieron que ser muy solemnes todas las fiestas que se realizaron en su honor, aunque con bastantes posi- bilidades la festividad más sonora fuese en 1761: “festejos que tuvieron su culminación en 1761 con motivo de la declaración de su patronazgo en España e Indias”.86
La Hermandad de la O recibió a una diputación de la Hermandad de la Purísima Concep- ción de la parroquia de Santa Ana el 4 de agosto de 1761, que le invitaba a participar en las fies- tas que se iban a llevar a cabo87, y como era habitual, la Hermandad de la O aceptó de inmediato,
y en ese mismo momento se comenzó a preparar la participación en uno de los eventos festivos más trascendentales de estos años. El día 21 de agosto al amanecer, repicaron las campanas de todas las Iglesias del barrio de Triana, iniciándose la festividad, que para la Hermandad de la O, tuvo su momento culminante cuando le tocó celebrar una de las misas, en la que predicó fray An- tonio Sánchez. La parroquia de Santa Ana estaba muy engalanada para la ocasión, en el presbite- rio se había colocado un bello altar de plata en el que estaba colocada una Imagen de la Purísima Concepción, la torre estaba muy adornada… y en la portada el siguiente letrero88: “
concebida
sinpecado original”
.84. AGUDELO HERRERO, Joaquín, “Noticias históricas de las Hermandades y Cofradías de Semana Santa”, Revista
Triana, 1999, p. 46.
85. AHO, Caja 2. A. 2. Cabildo de oficiales. Ver cabildo celebrado el 10 de febrero de 1760.
86. AGUILAR PIÑAL, Francisco (1982): Historia de Sevilla. Siglo XVIII. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, p. 295.
87. AHO, Caja 2. A.2 “. Cabildo de oficiales. Cabildo del 4 de agoto de 1761. 88. ACOSTA DOMÍNGUEZ, Vicente (1979): Triana, p. 194.