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La religiosidad de las cofradías

In document Las Cofradías de Xalapa de 1750 a 1800 (página 53-58)

Otra interrogante del tema de investigación ¿Por qué la cofradía surgió al amparo de la religión?

La religión de acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, es el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

Incluso, es un poderoso instrumento operativo y de expresión para mantener el orden social, la reproducción y continuidad. Entre sus funciones destaca el disminuir la angustia e incrementar la seguridad del individuo y del grupo frente a las amenazas representadas por las acciones imprevisibles de las fuerzas enemigas puestas en movimiento por los hombres. (Aguirre Beltrán, 1992).

La religión promueve la solidaridad y la intensifica al crear un clima social en el cual la gente experimenta su identidad común. Al respaldar el orden establecido define el lugar del individuo en la sociedad y en el universo, le provee de un sentido de identidad personal, de pertenencia al propio grupo, además de proporcionarle consuelo, estímulo y alivio.

Para toda la humanidad, consuelo por las privaciones que impone la vida; para la gran mayoría de los hombres, estímulo para aceptar emocionalmente su situación de clase; y para la minoría dominante, alivio para los sentimientos de culpa causados por el sufrimiento de aquellos a quienes oprime.38

Si todo viene de Dios, las personas aceptan su condición y se conforman, ya que son pruebas en la tierra, para merecer en la otra vida el paraíso.

La conformación de la religión cristiana estuvo integrada por tres períodos: el cristianismo primitivo, que transcurre desde la época en que Cristo y sus discípulos ponen las bases de la nueva religión, hasta el año 313 en que el emperador Constantino le reconoce legitimidad y la toma bajo su amparo; más tarde adquiere el status de religión de estado en el imperio romano.

El segundo período es la religión triunfante, cuando se establece como el credo oficial del imperio romano. El tercer momento se inicia con la restauración, por el Concilio de Éfeso en 431, de la figura de la divinidad materna en la persona de la Virgen María; hecho que marca el comienzo de la versión católica del

cristianismo y la derrota definitiva del patriarcado fundado en Jahvé, dios padre de

los judíos y vencedor de las deidades maternas del Cercano Oriente. (Fromm, 1984)

Cada uno de los períodos del desarrollo del cristianismo involucra cambios trascendentales en la teoría teológica, en el dogma que sustenta la suma total de las creencias y prácticas sancionadas por los fieles o sus dirigentes y cada una, responde a un desarrollo socio-económico particular que explica las mutaciones radicales que experimenta la orientación de la fe.

En la religión la vida del hombre en el mundo era conceptualizada por San Agustín, como aquel lapso de tiempo entre la creación del mundo y el hombre, su caída de éste por el mal uso de la libertad y el retorno a la comunidad plena con Dios después del juicio final. El tiempo de este mundo no era el tiempo infinito griego, sino un tiempo finito en donde la voluntad del hombre pecaba o se subsumía en la gracia y voluntad de Cristo.

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El hombre vivía entre dos reinos en su vida política: el reino de Dios y el reino del mundo. Este último era ambiguo por cuanto propendía a identificarse con el diablo y con las peores tendencias del hombre; pero el Estado también podía restringir la capacidad diabólica del hombre y un gobernante convertirse así en servidor del reino de Dios. Éste en parte, se encarna en la iglesia, que así se convierte en un reino extraterrenal y en mediadora del tránsito del hombre hacia su última reunión con su creador.39

Se puede concluir que la religión es la forma pautada de relacionarse con Dios establecida por una institución, como la iglesia. Por otra parte, la religiosidad, es el conjunto de creencias, actitudes, comportamientos y prácticas que realizan los miembros de una colectividad. (Martínez de Sánchez, 2006).

Con relación a la religiosidad de los pueblos indígenas, ellos tienen una cosmovisión sustentada en el sol, la luna, el agua, la tierra, el viento, el rayo, los cerros y el maíz. Elementos que son la base para que exista una coherencia en el ciclo de vida, presentes en la concepción de las enfermedades y su curación, en el ciclo anual de las actividades productivas y en el calendario festivo que observan. A éstos se agregaron los cánones y normas del catolicismo, que se han sincretizado con el paso del tiempo y que transformaron la esencia de la vida espiritual y religiosa de la mayor parte de los pueblos indígenas.

Para los hombres y mujeres integrantes de las cofradías adorar, celebrar, invocar y evocar fueron necesidades vitales y parte de su génesis personal. (López Cardeña, 2009)

La religiosidad popular es la expresión de lo que el pueblo siente y manifiesta en relación con lo numinoso, es decir, con lo divino, mediante ella el individuo busca establecer un diálogo directo con lo santo y con ello generar un sentimiento de dependencia unidireccional. En la ortodoxia cristiana la comunicación con lo divino se realiza a través de actos de intermediación, de la aceptación tácita del dogma y la observación de normas cristianas relacionadas con el culto; por eso la religiosidad popular y la teología cristiana mantienen una relación de tensión. Sin embargo ambas pueden guardar un equilibrio e influirse mutuamente, logrando resultados sincréticos que permiten la reelaboración simbólica manteniendo presencia y dinamismo. (Velasco Toro, 2000)

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Así las cofradías se establecieron como el espacio corporativo que proporcionaba los elementos esenciales para salvar el alma a través de un comportamiento religioso y social establecido por la iglesia y un medio de recibir protección y seguridad a través de los beneficios establecidos en la corporación.

En el comportamiento religiosos están incluidas las devociones a los santos, elemento adoptado por las cofradías en la Nueva España para cultivar la memoria de personas que tuvieron una vida ejemplar, a su vez su biografía fue materializada y accesible por medio de imágenes y reliquias.

Al principio, ciertas devociones fueron impuestas y propagadas por las autoridades religiosas, algunas lograron difundirse, mientras que otras no gozaron de popularidad. Algunos santos eran considerados más capaces que otros para escuchar las peticiones de la gente, realizar prodigios y actuar como mediadores ante Dios, acciones que propiciaban que se corriera la voz respecto a su eficiencia y por lo tanto que la devoción se fortaleciera. La elección de un santo patrón era resultado de cierta negociación.

El clero contra reformista buscaba redefinir su papel social e intentaba controlar las expresiones religiosas populares, a la vez que también incentivaba el culto a una serie de reliquias e imágenes, y componía y divulgaba hagiografías. Por otro lado estaba una población, en su mayoría recién cristianizada, que construía leyendas sobre imágenes milagrosas aparecidas de forma misteriosa desde el siglo XVI, consagraba la fama de ciertos santuarios, y creaba un sin número de cultos locales. 40

El santo patrón se convertía en el protector y en el emblema de grupos de cofrades, su culto justificaba la existencia y la reproducción de esta comunidad y reafirmaba su adhesión a un conjunto de raíces y valores comunes.

Por lo tanto, los santos fueron modelos a seguir e intermediarios entre Dios y los hombres; se les rendía culto a sus restos mortales y se consideraba que a través de ellos Dios distribuía sus gracias.

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Los santos, cuyo culto y reliquias se sacralizaron, se convirtieron en patronos, al igual que la aristocracia terrateniente que vinculaba a su patronazgo a amplias capas de población. Se volvieron también los compañeros invisibles, los amigos y protectores contra los males del mundo. 41

Entre los santos y los hombres se realizaban algunas transacciones, a cambio de misas, velas, limosnas y peregrinaciones, los santos se manifestaban a través de milagros como la curación de la enfermedad; la salvación del hombre en los peligros a que se enfrentaba en la vida y el encuentro de personas o de objetos perdidos, es decir, se convertía en un intercesor ante Dios.

Por un lado la iglesia ejerció un mayor control sobre las manifestaciones populares del culto y se atribuyó el derecho de canonizarlas o prohibirlas. Por el otro, fomentó en tal forma los elementos rituales externos, que fertilizó el terreno para que se fortaleciera un cristianismo mágico lleno de prácticas paganas. 42

En la Nueva España, en 1585 en el Tercer Concilio Mexicano se prescribieron diversas prácticas en honor de la Madre de Dios: se señalaron sus fiestas de precepto y se adoptaron medidas destinadas a propagar su culto. La iglesia retribuyó este esfuerzo con indulgencias, remisiones de pecados y relajaciones de penitencias. Las peregrinaciones organizadas para trasladar su imagen de un lugar a otro tuvieron el propósito de recoger limosnas y de trasplantar su culto, gloria y fama a otras regiones. (Pastor, 2000)

Por su parte las congregaciones marianas realizaron una gran labor para difundir relatos y hechos portentosos atribuidos a la intercesión de María.

Las congregaciones difundieron activamente devociones marianas de carácter popular, como el rezo diario del rosario en familia, el canto de la salve todos los sábados del año, el ofrecimiento de las flores espirituales en el mes de mayo y la comunión durante los doce sábados previos a la celebración de la Inmaculada Concepción.43

Sin lugar a dudas, la devoción de la Virgen dio pauta a un descanso por parte de los feligreses, quienes con fe y esperanza deseaban que les se librara de la

41 Rubial García, 1997:51 42 Idem, p.55

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pobreza del pueblo, de los constantes abusos de los españoles y las epidemias que mermaban a la población.

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