undamentalmente, en el comercio se pueden dar dos tipos de deli- tos: el hurto y el robo. La diferencias entre ambos estriba en que en el hurto se toman las cosas ajenas para obtener un beneficio pero sin utilizar medios que fuercen las cosas (puertas, ventanas, cajas... etc.) y sin ejercer violencia sobre las personas. El hurto tiene, además, un límite de cuantía; no debe exce- der de 300 euros.
El robo, por el contrario, consiste en tomar para uno las cosas de otro con el fin de obtener un beneficio utilizando fuerza en las cosas y violencia en las personas.
A efectos de seguridad laboral, los hurtos, que son muy frecuentes y deben ser objeto de consideración en otro sentido, no presentan ningún interés para noso- tros. El robo, en cambio, precisa de un análisis detenido. Quien ha tenido esta experiencia, sabe lo aterradora que es. Por sorpresa encontramos en el local a una o más personas que portan armas de fuego o armas blancas, y que exigen la entrega de dinero o mercancías. Por regla general, estas personas desean obtener el botín y salir corriendo. Esto es importante saberlo.
También es fundamental saber distinguir a los diversos tipos de autores que cometen los atracos. Pueden evitarse riesgos y daños graves. Existe una gran diferencia entre un atracador profesional, y un aficionado o un principiante.
•Los profesionalesson muy escasos, han hecho del atraco un medio de vida.
Planifican perfectamente el lugar donde van a actuar y cómo lo harán. Pretenden alcanzar una gran cantidad de dinero. Por tanto, es muy raro que en el comercio al por menor nos encontremos con este tipo de delincuentes, éstos prefieren atracar bancos, oficinas postales, joyerías, furgones blinda-
Atracos:
un problema a resolver
Atracos
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•Los aficionadosconstituyen un grupo mayor que el anterior. Operan en gru- po y, aunque preparan el objetivo con antelación, no realizan una prepara- ción completa. A este tipo de aficionados sí debemos tenerles en cuenta, por- que son los que operan en nuestros comercios.
•Los principiantesconstituyen el grupo más numeroso y es al que deberemos
prestar más atención. Generalmente no planifican, se deciden al atraco en la misma puerta de la tienda cuando comprenden que las condiciones son favo- rables —pocos clientes, escaso personal de servicio—, etc.
Por sus características, estos delincuentes presentan un estado de nerviosis- mo similar al de sus víctimas y, si acontece algo anormal dentro o fuera de la tienda, es muy posible que utilicen la violencia. Un profesional, si algo va mal, es muy probable que emprenda la retirada.
Para el tipo de robo en el que no estamos en la tienda, es decir, cuando se rea- liza fuera de los horarios de comercio, habrán de adoptarse las medidas ade- cuadas para prevenirlos y atajarlos, tales como suscribir un seguro, adoptar medidas de seguridad pasiva (puertas blindadas, mamparas y cristales blinda- dos, caja fuerte, etc.).
Por lo que se refiere a las medidas preventivas, señalamos las siguientes:
• Los atracos, generalmente, tienen lugar al principio o al final de la jor-
nada. En esos dos momentos, por tanto, habrán de extremarse las pre- cauciones. La apertura y el cierre deben realizarse por dos personas, debiendo cerciorarse de que no existen sospechosos en los alrededores. La observación previa es fundamental.
• Otro momento propicio para los atracos lo constituye la recepción de
mercancías. También en este supuesto se adoptarán las medidas señala- das en el párrafo anterior.
• Cuando realizamos las transacciones monetarias, debemos permanecer
en guardia. No se debe estar en la tienda con dinero encima durante el horario comercial. Las puertas del local deben permanecer cerradas cuan- do se hace el recuento de caja. Ha de comprobarse que no queda ningu- na persona extraña en el interior del local.
¡Muy importante! El conocimiento de los atracadores
¡Atención!
¿qué hacer para prevenir el atraco?
• Para evitar las dificultades apuntadas, podemos optar por que el transpor-
te de nuestro dinero lo realice una empresa de seguridad o emplear siste- mas de envío neumático. También el uso del pago electrónico puede ser una adecuada solución pero, de momento, no se ha impuesto con generalidad.
Pese a nuestro cuidado, pensemos que se ha producido en nuestra tienda un atraco. ¿Qué podemos hacer?
Si disponemos de la denominada “alarma silenciosa”, la accionaremos de for- ma que suene en la comisaría de policía donde la alarma esté conectada.
Si esto no es posible, debemos tener presente que lo importante es la seguri- dad de los empleados; los bienes y el dinero son secundarios. Hemos de tener en cuenta cinco principios básicos:
• Vigilar estrechamente • Aceptar la situación • Pensar serenamente • Mantener la calma • Entregar el dinero
Resulta fundamental permanecer absolutamente serenos, no podemos hacer nada para cambiar la situación y no merece la pena actuar como un héroe ya que está en juego nuestra propia vida y la de nuestros compañeros y clientes. No debemos mentir a los atracadores ni respecto a medidas de seguridad ine- xistentes ni a la carencia de dinero en la tienda.
Debemos entregar el dinero a los atracadores sin ofrecer resistencia y debemos estar atentos a los rasgos de éstos para relatarlos al personal adecuado cuan- do nos sea requerido en los momentos posteriores.
Por último:
¿cómo actuar en caso de atraco?
• R E C U E R D E •