RESULTADOS Y DISCUSIÓN
LA ESPERANZA LA SEGURIDAD LA SOLIDARIDAD
D. Resonancia del Cuidado: La Cordialidad
La Cordialidad como resonancia del cuidado, es cuando vemos el corazón como una dimensión del espíritu de fineza, como capacidad de captar la dimensión del valor de las personas y las cosas. Lo decisivo en ello no son los actos sino la intensión. Boff, (2004)
La cordialidad es un atributo indispensable en el cuidar, facilita la relación entre el cuidador y el ser cuidado y familia, potencializa la confianza mutua y fortalece la autoestima de la persona cuidada infundiendo seguridad.
Cabe resaltar que la ternura vital, la caricia esencial y la cordialidad fundamental son cualidades existenciales, es decir son formas de estructuración del ser humano en aquello que lo hace humano.
Cuando hablamos de cordialidad como resonancia del cuidado estamos refiriéndonos a una dimensión del espíritu de fineza como capacidad de captar la dimensión del valor de las personas y las cosas. Valoramos al ser en su totalidad en sus manifestaciones y en sus entes concretos.
124 La cordialidad supone la capacidad de sentir el corazón del otro y el corazón secreto de todas las cosas. La persona cordial ausculta y pone cuidado en todas las cosas que hace y que dice; la cordialidad incluye manifestaciones de simpatía y amabilidad en el cuidado., como lo narra la siguiente participante:
“Les hablo llamándolos por su nombre, los calmo y si están muy agitados llorando hago pasar a la madre para que los tranquilice, preparo a la madre para que se muestre serena y cariñosa y la hago pasar junto a su hijo”. (Yolanda).
Cuando a una persona se le llama por su nombre siente que se le está reconociendo, eso lo empodera y le da confianza en sí mismo y si además se le permite encontrarse con un ser querido en el caso del niño con su madre, con quien se considera una unidad, él se siente atendido, escuchado y respetado.
La espiritualidad que cada profesional realiza en el cuidado, son continuos, ya que exige sensibilidad, compromiso, estando conciente en cada acto necesario, así como lo expresa Salomé:
“¡Mi presencia calmo al niño!, le converso un poco y hago que ellos sientan que estoy de verdad preocupada por su situación y quiero que se recuperen pronto esto percibe la madre y ella también se siente cuidada y calmada”. (Salomé)
La presencia de la enfermera junto al paciente representa compañía, cuidado, sin decirlo está haciendo sentir al paciente que está con él, que le importa y que está para ayudarlo en sus múltiples necesidades, generalmente la madre reclama cuidado para su hijo, si esto sucede ella se muestra complacida.
125 Igualmente la enfermera Melania percibe que ambos (Madre-Niño) requieren continuamente de sus cuidados:
“Trato de atender sus llamadas con rapidez y preocupación, lo llamo por su nombre para que sienta que lo reconozco, le tranquilizo y si es posible me quedo con él un momento acompañándolo porque a ellos les gusta que los tomemos en cuenta que no lo ignoremos o lo dejemos solos”. (Melania) Es parte de la cordialidad y buen trato, estar atento a las llamadas de la madre con rapidez y prontitud de lo contrario, no atender a su llamado es signo de desinterés y descuido, por parte del cuidador.
En el caso de niños hospitalizados, el acompañante quien está representado en la mayoría de las veces por la madre, raramente es el padre y muy pocas veces no existe acompañante (ya sean niños abandonados o de padres ausentes por múltiples razones).
Para las enfermeras el acompañante es una persona clave para el logro del bienestar en el niño, fortaleciendo la intermediación para el proceso de la salud-enfermedad, ya que este depende de su madre (padre o tutor) para valerse por sí mismo, antiguamente no se daba la debida importancia, inclusive en muchos lugares todavía no se toman en cuenta al acompañante en los hospitales, sólo se dirigen a ellos para informarle, darle las noticias (que en su mayoría son negativas) o para solicitarle lo que requiere la estadía y tratamiento del niño, como medicamentos o pañales entre otros.
En el servicio de emergencia del INSN, éste es un asunto que están trabajando las enfermeras, porque como antes fue mencionado la mayoría de las madres permanecen las 24 horas en la sala de espera y solo se les permite entrar a ver a sus niños según sea la necesidad del niño o de la
126 madre, pero la institución solo ofrece un espacio reducido entre una cuna y otra.
Por otro lado el Servicio de Emergencia tiene mucho movimiento por la demanda de pacientes y cuando ésta sobrepasa, los nuevos niños que llegan están solo en camillas y colocados en los pasadizos del servicio, uno detrás del otro; más aun si se permitiera la compañía permanente de un familiar, sería un hacinamiento de personas, dificultando la calidad de cuidado (sin contar con la demanda del equipo profesional y de enfermería, los materiales, etc.).
Es por eso que en algunos servicios de INSN se están implementando el Programa de “Padre acompañante”, muy a pesar del poco apoyo administrativo que se tiene.
La interacción enfermera-madre-niño, que emplea el Servicio de Emergencia, se puede apreciar que la mayoría de las enfermeras, llaman al niño por su nombre, lo mismo que a la madre o al familiar acompañante, asimismo mantienen informadas a las madres sobre el estado de sus niños en cada turno, como parte del “Programa de Mejoramiento de la Calidad del Cuidado”, que están empleando las enfermeras desde la última década.
Es por eso que, siendo la cordialidad una cualidad existencial de la estructuración del ser humano, el detalle está en ser consecuente con el espíritu de fineza en el trato, al identificarse con el niño y la acompañante, comunicándose directamente a través de su nombre y sobretodo mantenerla informada de todo lo que sucede con su hijo.
127 Además de ofrecer a la madre todos los recursos que la institución establece, como se percibe en la manifestación siguiente: “A la mamá, sobre todo hay que darle confianza y seguridad, porque mucho depende de ella la tranquilidad del niño”. (Donna)
En caso de la enfermedad de los niños, la que más sufre es la madre, siendo más importante que ella se mantenga informada sobre la situación de su niño, en forma individual, con prudencia, demostrando interés genuino en ella y en su hijo.
“Por la tarde salgo a coordinar con los familiares, llamo a los familiares para darles el informe de cómo está el niño, si el médico lo ha evaluado, (todo lo que es referente al diagnóstico, tratamiento y pronóstico, les indico que eso les va a informar el médico), todo lo demás, respecto al cuidado, así cómo paso la noche el niño, su estado emocional, si se alimento, si está recibiendo leche, si durmió bien, si necesita alguna ropa o abrigo, todo eso le informo al familiar y ellas se sienten más seguras y agradecen”. (Yolanda)
La información minuciosa del estado del niño empodera a la madre y la tranquiliza, también hay que informarle sobre lo que el médico le debe informar y sugerirle que cuando no le quede claro alguna cosa, que pregunte, lo importante es que no le queden dudas y que tanto el médico como las enfermeras tienen el deber de informarle y aclararle todas sus dudas. El empoderamiento de la madre le da seguridad y ello contribuye al bienestar y sanación del niño.
“A veces nosotras le conseguimos alimentos, dietas, siempre hay pero cuando nos enteramos que no tienen condiciones económicas, y que son de provincia, ahí nosotras le damos la dieta, le pedimos a la Señora encargada de las dietas, sin ningún costo para ellas”. (Luciana)
Los padres o acompañantes que más sufren son los que vienen de provincia y sus hijos han sido transferidos, la mayoría de ellos no tienen familia ni medios económicos para subsistir en la capital. Permanecen,
128 deambulando por el hospital buscando alguna ayuda, por ello resulta muy importante que la enfermera conozca a fondo la situación de la madre o acompañante y le ofrezca la ayuda que el hospital puede brindarle.
Por ser la cordialidad una condición existencial, la enfermera no sólo la posee de forma innata sino que debe perfeccionarla en su formación profesional y refinarla en su práctica cotidiana.
La enfermera que práctica la cordialidad es una persona que práctica el espíritu de fineza, que se inicia desde el saludo, del trato amable y delicado, adaptándose a las diferentes circunstancias culturales de los pacientes, sus acompañantes, su equipo de trabajo y su comportamiento personal es de calidad, destacándose la calidez en su trato, en su vida cotidiana como persona, porque a través del cuidado se aprende a ser más cariñoso, delicado y cortés.
Al parecer en el siguiente discurso las circunstancias no solo es por parte de la madre, también implica a la institución:
“Los padres reclaman con frecuencia por los cobros que hace el servicio, o porque no reciben pronto el tratamiento quirúrgico o cualquier otro tratamiento… yo opto por escucharlos con atención, les explico los reglamentos del hospital y las situaciones de urgencia que se pueden dar en el servicio, trato de calmarlas amablemente pero no dejo sin respuesta sus inquietudes y preguntas”. (Melania)
Saber escuchar es un atributo que debe poseer toda enfermera, la escucha, debe demostrar interés, en lo que está hablando el otro. Desde el tono de voz, la respuesta debe incitar a la calma, pero inspirando confianza.
La cordialidad, debe estar presente no solo en el trabajo, sino ser una cualidad de la persona, que debe hacerse presente en todo momento,
129 manifestándose como algo constante y natural. Cultivando la paciencia y la capacidad de escucha, que ayuda mucho a la enfermera a cultivar un entorno armonioso.
La enfermera para producir resonancia en el proceso de cuidar, en el marco del constructo Ética-Cuidado-Amor, requiere tener sensibilidad, actuar o representar, inspirar confianza y tener capacidad de relacionarse.
En síntesis el campo del cuidado profesional de enfermería, específicamente en el estudio de las resonancias del sujeto-objeto del cuidado, es una temática, de importancia para el desarrollo teórico metodológico en el campo de enfermería.
Donde los conceptos del estudio se “desprenden” del constructo Ética-
Cuidado-Amor” organizadas en categorías empíricas, las cuales, sólo pudieron ser divididas o separadas para un entendimiento didáctico, porque en la realidad cotidiana, se presentan como una totalidad integrada indivisible que apenas deja evidencias de la uni-dualidad del mundo complejo del ser humano.
Las resonancias del cuidar en forma más específica son resonancias del complejo Ética-Cuidado-Amor en la profesión enfermería.
En el espacio y circunstancias en las que ocurre el cuidado de enfermería al niño hospitalizado, por ser él considerado como, caso de emergencia, nos permite:
130 Tener una concepción renovada del objeto de la disciplina de enfermería y qué puede ser operacionalizado o extrapolado a cualquiera de los espacios de actuación de la enfermera.
Identificar con claridad el juego dinámico del objeto-sujeto del cuidado, en el sentido que el niño y la madre constituyen el objeto del cuidado y la enfermera en su condición de sujeto del cuidado.
Responder profesionalmente a un niño y una madre demandan ser identificados, acompañados, acariciados, ser tratados con ternura, cordialidad, compasión, respeto, y no de cualquier manera o magnitud. Constituir en enfermería el objeto del cuidado con la sonrisa, la alegría, la
tristeza, la admiración de una madre satisfecha, demandante o interpelante, esto hace que la enfermera transforme su competencia profesional y humana.
Finalmente, con los indicativos de las resonancias del cuidado, mejor dicho del constructo Ética-Cuidado-Amor, lo nutre con las concreciones y visibilidades, al asistir al niño hospitalizado y su madre acompañante, siendo ambos partes, enfermera objetos-sujetos del cuidar, que producen sinergias para la salud y vida de ambos.
De esta manera, la madre se ve perfilada como intermediaria, conectora, interlocutora, conductora, mensajera del proceso de cuidar de la enfermera hacia el niño hospitalizado.
La enfermera tiene la oportunidad también de asumir esos roles, y de auto-identificarse profesional y personalmente competente, gratificada, estética y amorosamente reconocida.
131 Cuadro Nº 02