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Resonancias del cuidado: La Caricia:

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

LA ESPERANZA LA SEGURIDAD LA SOLIDARIDAD

A. Resonancias del cuidado: La Caricia:

En el Cuidado del Niño Hospitalizado, la caricia constituye una de las expresiones máximas del cuidado, que según Boff, (2004) conceptualiza afirmando que “La caricia es esencial cuando se transforma en una actitud, en un modo de ser que califica a la persona en su totalidad, en la psique, en el pensamiento, en la voluntad, en la interioridad, en las relaciones que establece”.

99 En enfermería para que la caricia se manifieste como una resonancia del cuidado, es importante que ésta se establezca, entre la enfermera que cuida y el ser cuidado, en una relación de confianza.

Boff, (2004) al caracterizar la caricia, nos aclara que:

El órgano de la caricia es fundamentalmente la mano: la mano que toca, la mano que mima, la mano que establece relación, la mano que calienta, la mano que trae quietud. Más la mano no es simplemente ello. Es la persona humana que a través de la mano revela una forma de ser cariñoso. La caricia, toca lo profundo del ser humano, allí donde se sitúa el centro de la persona”.

Cuando tocamos al otro, hay un intercambio de energía transmitiendo el deseo de proporcionar bienestar, aproximación, tranquilidad, serenidad y paz. Al tocar al otro nos aproximamos y exteriorizamos nuestra comunicación. Es en este movimiento que queremos alcanzar algo que es valioso para el ser humano.

El toque es un movimiento de aproximación o de alejamiento. El contacto es una forma de comunicación no verbal, que establece interacción con el otro creando un mundo intersubjetivo.

El toque es la sensación de transferencia de algo del interior de un ser para otro ser es parte de la corporeidad humana, que traduce vivacidad consistencia en su movimiento, que vibra, que toca que es vida.

El contacto físico es la realización de un movimiento armonioso tierno y suave que transfiere dinamismo puro de un cuerpo para otro. También se puede tocar con la mirada, ya que mirar con intensidad, como toque permite la comunicación no verbal y el intercambio de afecto.

100 En el cuidado miramos para comunicarnos, para conocer al otro, cuando nos presentamos al otro y miramos a sus ojos iniciamos una relación con el ser que vamos a cuidar a través de la mirada.

El uso de la mirada también es fundamental para observar las condiciones físicas del ser, es la base para la observación del paciente, observamos sus condiciones de hidratación, su lenguaje corporal, vemos si su cuerpo está en sintonía con el sonido de su voz.

Aspectos que son percibidos también por Salomé:

“Durante el baño brindo los cuidados que necesita el niño. Muchos de ellos no han recibido baño de inmersión y tienen miedo, otros solo han sido bañados por su madre, por ello si es posible, hacer que la madre participe durante el baño, frecuentemente hablo con el niño y aprovecho para tocarlo, acariciarlo y calmarlo; generalmente esto lo tranquiliza y hace que se sientan más seguros, se le va explicando porque se les baña y los beneficios que van a recibir con este baño, finalmente el niño se calma y duerme después del baño”. (Salome)

En muchos lugares y por mucho tiempo, la enfermera ha delegado el baño del niño al personal técnico y auxiliar de enfermería, sin embargo este es un procedimiento que abarca mayor tiempo de contacto directo entre quien baña y es bañado – es decir de quien cuidad y es cuidado – felizmente en la actualidad se ha ido recuperando esta acción por parte de las enfermeras, convencidas (cada vez más) que la realización del baño es un momento precioso para dar un cuidado sensible, a la vez que el contacto directo de la enfermera y el niño facilita el cuidado emocional además del cuidado físico y la observación minuciosa del niño, tanto en su conducta como en los aspectos físicos y fisiológicos de su cuerpo.

101 “El baño es una oportunidad para hacer el examen físico, conversar, calmarlo a veces los niños te cuentan lo que no le cuentan a sus propias madres, cuando pueden hablar, y cuando no hablan también nos damos cuenta como es el niño como está siendo cuidado en su casa, si realmente lo cuidan bien o a veces está pasando necesidades, o maltratos, en realidad aquí vienen bastantes niños muy pobres. Vemos la limpieza, sino está muy limpio derrepente la mama no tuvo tiempo o no se dedica mucho al cuidado del niño, entonces será necesario educar a la madre sobre el cuidado del niño”. (Luciana)

Éste discurso muestra que, la enfermera aprovecha todos los momentos de cuidado para establecer buenas relaciones con los niños y las madres, que durante el baño es más significativo, asimismo realizan anotaciones que facilitan el seguimiento del cuidado del niño en los diferentes turnos.

En el baño por su naturaleza crea un ambiente de confianza que favorece el diálogo e interacción enfermera-paciente, lo que permite al niño expresarse con real confianza “cuentan lo que no le cuentan a su propia madre” esto es bueno para el niño, porque es signo de que se siente acogido

y para la enfermera porque conoce mejor al niño y asimismo tenga elementos importantes para educar a la madre posteriormente

Muchas veces a través de la observación de una marca en el cuerpo del niño, podemos descubrir accidentes previos que ignorábamos o maltratos de que el niño ha sido víctima, también podemos descubrir malformaciones físicas que el niño oculta o se siente disminuido, siendo momento oportuno para que la enfermera tome nota, actúe con un toque suave, una caricia, una mirada tierna, una palabra amorosa que de seguridad al niño y recobre la confianza en sí mismo y fortalezca su autoestima.

102 Durante el cuidado la enfermera es coparticipe en un proceso en el cual lo ideal del cuidado es la intersubjetividad. Es por eso que Watson, (2005) In Waldow, (2006) define a la enfermería, como “la ciencia humana de personas y de experiencias de salud y enfermedad, mediadas por transacciones humanas de cuidados profesionales, personales, éticos y estéticos”. En esta concepción, todo proceso de cuidar implica una relación

entre quien cuida y el sujeto participe de cuidado; en esta relación se incluye el concepto sociopolítico, económico y cultural tanto de las personas envueltas en el cuidado como de la institución en la que el cuidado es prestado.

Experiencias que se pueden apreciar en la siguiente expresión:

“Yo me preocupo mucho cuando vienen niños con graves accidentes como quemaduras o atropellos de autos, porque muchas veces los traen los rescatistas en la ambulancia, vienen sin sus padres y tanto por el accidente como por la forma del traslado en ambulancia los niños están muy asustados, lloran desesperadamente, entonces mientras una de nosotras lo va hidratando y aplicando la terapia, yo me quedo acompañándolo, acariciándolo suavemente, consolándolo y asegurándole que sus padres vendrán pronto, lo voy arreglando y haciendo la limpieza en sus heridas, esto es muy duro porque a veces hay que sedarlos para poder movilizarlos, a veces quisiera yo estar en lugar de ellos porque los veo tan indefensos” (Melania)

Así mismo, puede percibirse que la enfermera puede estresarse en situaciones difíciles que presentan los niños, sin embargo ella puede superar esta problemática y religar el cuidado expresivo con el cuidado instrumental en situaciones de emergencia.

El cuidado en una situación de emergencia exige actuar con mucha rapidez para salvar la vida del niño, a veces minutos de retraso son fatales, sin embargo las acciones instrumentales deben ir acompañadas de cuidado,

103 porque sin cuidado genuino el niño puede entrar en shock por terror y angustia.

La enfermera juega un papel importante hablando, acariciando, consolando, tratando con suavidad a la vez que va administrando los medicamentos, aplicando oxígeno en un caso de accidente grave, el cuidado subjetivo es tan importante como el cuidado instrumental.

Aspectos que son contemplados en el siguiente discurso:

“Cuando estamos en tópico es muy duro porque llegan los pacientes accidentados y hay que darles los primeros cuidados como: limpiarlos, cambiarles de ropa, canalizar una vía para aplicarle la medicación… pero tenemos que hablarles, acariciarlos, calmarlos llamarlos por su nombre para que se sientan reconocidos y crear un ambiente de familiaridad, generalmente cuando se les llama por el nombre buscan con la mirada para ver si encuentran alguien conocido y cuando está bien arregladito hacemos pasar a la madre o a un familiar si están en la sala de espera, previa orientación de cómo deben dirigirse al niño sin regañarlo y controlando su aprensión”. (Rosaura)

La caricia se puede demostrar en todas las acciones, vestir y desvestir suavemente y con respeto al cuerpo herido, sostener el cuerpo o parte de él con suavidad, con mano firme, mirar a los ojos infundiendo seguridad y comprensión al ser que se está cuidando, hablarle suavemente con claridad, así como acariciar con seguridad, sin temor, todo esto es percibido por el ser cuidado como un bálsamo que lo ayuda a sobrellevar su dolor y sacar fuerzas para su lucha contra la adversidad y la enfermedad.

Así, puede percibirse la seguridad que emplea la enfermera tanto en el niño como en la madre:

“Yo le pongo mucha atención al llanto del niño enfermo, porque casi siempre es por dolor o soledad, por ello converso con ellos y con sus familiares para conocerlo mejor, también lo observo mucho para poder acompañar y comprender mejor sus necesidades, si el niño llora por dolor, averiguo la causa del dolor, si tiene indicado analgésicos le aplico oportunamente, pero si es porque se siente solo, hay que hablarle, llamarlo

104 por su nombre, acompañarlo y distraerlo, hacer pasar a la madre para que lo acompañe pero hay que prepararlo para que lo haga de la manera correcta y no lo deprima más al niño con su llanto”. (Melania).

Llamar al niño por su nombre es reconocerlo como ser individual y empoderarlo. La presencia de la enfermera junto al niño hace que este se sienta acompañado y si además se le da un toque, una caricia, el niño se siente querido y acompañado y ello puede disipar su soledad.

En el cuidado del acompañante del niño hospitalizado, la caricia, es una manifestación entre madre e hijo, es más evidente cuando las madres, se sienten acogidas y en confianza por el personal de la sala, principalmente por la enfermera que es quien está permanentemente en el servicio.

La madre, al ser informada por la enfermera sobre la mejor manera de relacionarse con su hijo, evita manifestaciones de tristeza, llanto, enojo, demostrando serenidad y evidenciando caricias, miradas tiernas, voz suave y cariñosa y sobretodo confianza en el personal que la cuida y en la pronta recuperación de su hijo. La mayoría de los niños enfermos reciben la compañía de su madre y en menos porcentaje del padre y/o tutor.

El amor, la caricia y la ternura son manifestaciones casi siempre presentes en la relación madre-niño produciendo una sinergia, rara vez se dan de forma aislada, sin embargo algunas veces se percibe la ausencia de las manifestaciones de éstos sentimientos de las madres hacia sus hijos enfermos, ocasionado por múltiples razones (quemaduras en incendios ocasionados “por descuido de los niños”, accidentes automovilísticos “por salir a jugar a la calle” “por desobedecer a sus padres” entre otras razones argumentadas por los padres).

105 Estas actitudes deben ser previstas por la enfermera al comunicarse previamente con la madre, y prepararla para que evite los reproches y culpabilidad hacia el niño, hay que estimular sus sentimientos de amor a sus hijos y hacerle entender que el niño necesita de su amor y comprensión para curarse que la actitud de ella es clave para el bienestar del niño.

También hay que brindarle a ellas manifestaciones de amor, acogimiento y comprensión, un toque amable, porque ella esta aturdida por sus pérdidas materiales, porque generalmente son pobres y muchas veces están solas, sin pareja para poder compartir su dolor y con un abrazo, un apretón de manos le estamos demostrando que nos interesa, que la entendemos y ella puede ganar mucha serenidad. Demostrado en el discurso: “Cuando se trata de accidentes o de casos graves las madres lloran mucho, yo trato de consolarlas, a veces es necesario darles un abrazo, una caricia, un apretón de manos, para consolarlas, y cuando están calmadas las hago pasar a ver a sus hijos”. (Rosaura).

Es muy importante como enfermera, mostrarse empática y cariñosa con las madres porque cuando ellas reciben este tipo de cuidado se empoderan, se sienten más seguras y confiadas y confían en el cuidado que reciben sus hijos, ellas se muestran serenas, lo que contribuye al bienestar de sus hijos.

Seguridad y confianza que posteriormente ayuda al cuidado natural madre-niño, contribuyendo al bienestar de ambos:

“Lo primero que hago es entablar buenas relaciones con la madre (padre o tutor) para poder ayudarlos a relacionarse positivamente con sus hijos, la mayoría de las madres lloran cuando entran a ver a sus hijos por primera vez y esto altera emocionalmente al niño y ellos también lloran. Por ello además de informarles adecuadamente la situación de su niño, hay que recomendarles como debe comportarse frente a él para contribuir a su bienestar y sanación”. (Donna).

106 Las madres son muy sensibles por ello requieren aprender a manifestar amor sin llorar, a muchas de ellas hay que enseñarles que los niños requieren manifestaciones de amor para sentirse seguros en un ambiente extraño, por eso ellas se deben mostrar cariñosas, serenas, hablar con voz suave, pueden abrazarlos, besarlos y darles ánimo para que soporten la enfermedad y muchas veces la ausencia de la familia y de su ambiente familiar.

El acto educativo fortalece la interacción madre-niño, a través de la sensibilización de la capacidad de amar.

“Algunas madres tienen miedo acercarse a su niño enfermo, sobre todo si está gravemente lesionado, pero cuando se les prepara, se les enseña que hacer y qué no hacer, que tocar o no, ellas se sienten más seguras y al hablarles y sonreírles a cierta distancia así como permanecer junto a ellos aún a distancia, calma al niño y muchas veces se quedan dormidos. (Yolanda)

Si bien es normal que las madres sientan miedo al ver a sus hijos heridos, con tubos por todos lados, es necesario que la enfermera deba mantener informada a la madre de todo lo que acontece con su niño, ser empática e inspirar mucha confianza porque una madre confiada y segura va a ayudar mucho al bienestar del niño. Con un toque, un abrazo, la enfermera le transmite seguridad, tal como se puede apreciar en los siguientes discursos:

“Las madres contribuyen mucho con el bienestar del niño, muchas de ellas permanecen tomados de la mano de su niño todo el tiempo, conversan con ellos, los besan y los abrazan e infunden mucha seguridad, y ellos confiados en la compañía y cuidado de mamá se tranquilizan. La presencia de la madre alivia mucho su sufrimiento”. (Melania).

“Así como es importante que la madre lo siga lactando durante la hospitalización del niño, porque además de alimentarlo es una manifestación de amor, también es importante que las madres administren los alimentos a sus hijos enfermos, sobre todo a los niños inapetentes, se ve que se alimentan mejor si su madre los atiende”. (Rosaura).

107 Como se ve parte del cuidado a la madre es permitirle estar el mayor tiempo posible junto a su hijo, sobre todo para el suministro de alimentos, porque para eso ellas vienen para estar junto a sus hijos, pero siempre debe dárseles cuidado enseñándoles manifestaciones de amor hacia su hijo pues cuando las personas entran en crisis por la enfermedad de su hijo y además con falta de dinero para cubrir las medicinas, se ponen nerviosas y lo primero que hacen es sufrir en silencio o llorar y esto no resuelve nada, al contrario, altera al niño, por ello, una de las primeras medidas de la enfermera es tratar de ponerla en contacto con la asistenta social para resolver este problema.

Para la propia enfermera, la caricia que brinda al niño hospitalizado también la nutre, en su saber y ser existencial y profesional, en su sensibilidad, por que la convierte en una profesional cada vez más amorosa y específicamente, la caricia como resonancia, le permitirá obtener competencia profesional y humana que es lo que reclama la sociedad en los servicios de salud. Poner en práctica las resonancias del cuidado en el cuidar es brindar un cuidado verdaderamente humanizado.

Es así como se percibe en una de las participantes, cuando trasciende su cuidado a otras personas (familiares, amigos, u otros):

“Yo creo que ser enfermera, me ha permitido liderar la salud de mi familia y mis amigos y vecinos, siempre acuden a mi no sólo para que les ponga una inyección que es lo que menos hago pero si para solicitarme consejos de salud, yo además de aconsejarlos los consuelo, me tienen mucha fe”. (Rosaura).

La presencia de una enfermera en la familia se convierte en el referencial idóneo para cualquier consulta ante dudas de salud, sin embargo si ella no pone de manifiesto su humanismo y no produce resonancias en los consultantes, su quehacer habrá sido estéril actuando solo como informante,

108 información sanitaria que las personas pueden encontrar en un libro o revista, de allí que muchas enfermeras sean consultadas por síntomas y signos o para hacer procedimientos que la gente común ignora pero que puede ser informadas por otros medios, sobre todo ahora con el desarrollo de las informaciones electrónicas.

Por lo tanto la enfermera es reconocida y prestigiada por su quehacer propio, aquel que aún muchos desconocen y si ella no da testimonio de ello en el quehacer diario, no podrá alcanzar el prestigio y reconocimiento social, que la categoría profesional necesita.

La enfermera puede acariciar con la mano, con la mirada, con el tono de voz y si es necesario con un abrazo, un toque o un apretón de manos para dar consuelo, seguridad, confianza que tanto requieren los que tienen amenazada su salud o su vida.

“Pero basta que Ella ve que a su hijo le llamas por su nombre, le acaricias, o le das de beber agua o alimentos y lo llames ‘papito’, ‘niñito’, alguna expresión cariñosa, la mamá dice, esta enfermera, es buena y puedo confiar, yo lo voy a dejar con tranquilidad, con ella porque lo va a cuidar, aunque a la mamá no le hayas dicho nada, pero ya con sólo ver el gesto que se le hayas manifestado a su hijo, ya ella está tranquila”. (Donna)

Así, la enfermera no sólo es digna de confianza para el niño sino también para las madres y del público en general, ella juzgada constantemente por sus actos y es a través de ellos, que los demás valoran a la enfermera como se escucha frecuentemente a las madres: “Esta enfermera es competente, digna de fe, digna de impregnar espiritualidad” porque se guía por la Ética-Cuidado-Amor. Aspectos que son

109 B. Resonancias del cuidado: La Ternura

Boff, (2004) sostiene que “la ternura irrumpe cuando el sujeto se descentra de sí mismo y sale en la dirección del otro, siente al otro como otro igual, participa de su existencia y se deja tocar por su historia de vida”.

Esto se da por las sensaciones producidas a través del amor, y de la

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